viernes, 27 de marzo de 2026

NOVELAS DEL FIN DEL SAHARA ESPAÑOL (10): NEGRA SANGRE DEL SÁHARA de MANUEL JIMÉNEZ DELGADO

 

JIMÉNEZ DELGADO, Manuel: Negra sangre del Sáhara (Almuzara. Córdoba 2025. 302 páginas).

 

   Jiménez delgado continua en esta novela el camino iniciado en Sirocco 1957, comentada en

https://novela-colonial-ispanoafricana.blogspot.com/search/label/El%20Aai%C3%BAn 

   Es decir, una novela policiaca, a veces thriller, que se desarrolla en El Aaiún en 1961. En la contraportada la editorial la anuncia como una novela histórica cargada de suspense y tensión, que nos traslada a una época de intrigas políticas y sociales en un entorno tan fascinante como implacable. Lo que es solo cierto en parte. Desde luego no es una novela histórica, aunque se desarrolle en el pasado.



   En la novela hay una historia entretenida, bien llevada en lo que se refiere al ritmo y la intriga, con personajes propios de novela negra y situaciones que se encadenan creando un clima que invita a seguir leyendo. Al final, este tipo de relato es siempre el camino que lleva al descubrimiento del autor del delito. En este aspecto, nada que objetar. No hacemos crítica literaria.

   Pero en lo que respecta al ambiente colonial, el autor no ha resuelto los desajustes de su primera novela sahariana. No es, como indica la contraportada, una novela histórica. Primero porque, aunque comienza por el secuestro del Santa María por el DRIL, hecho cierto y sorprendente, la vida en el Sahara no está reflejada con exactitud y no coincide con lo que fue la realidad de la ciudad colonial. El escenario es una ciudad imaginada adaptada a una cierta idea de lo que fue El Aaiún. Los lugares no coinciden y los que nombra no se asemejan a lo que existía. Es cierto que el autor puede escribir lo que quiera o lo que le venga bien al relato sin que nadie se lo reproche porque se trata de una ficción. Pero en este blog nos fijamos en lo colonial. Hay dos errores de bulto, esenciales en el libro. En el Sahara no había no Policía Nacional, ni Guardia Civil. Las labores de policía se encomendaban a la Policía Territorial encuadrada en mandos peninsulares, algunos de los cuales eran guardias civiles. Había una pequeña comisaría de Policía Nacional con labores burocráticas, tal como expedir pasaportes. No se encargaban de la investigación de delitos. Por otra parte, en una ciudad militarizada era muy improbable que hubiera asesinatos como los narrados. Aunque, repito, el autor es soberano para contar lo que quiera. También se observan otros pequeños fallos de escasa importancia, pero que una novela histórica debería tener en cuenta.

   En definitiva, el autor busca la originalidad en el escenario para un argumento policiaco.

 

 

lunes, 9 de marzo de 2026

NOVELAS DE LOS ESPAÑOLES EN ARGELIA (2): FLON FLON Y PIE NEGRO de SERAPIO INIESTA

 

INIESTA, Serapio: Flon flon (Bruguera. Barcelona 1972. 445 páginas). Pie negro (Bruguera. Barcelona 1974. 447 páginas).

 

 


   Serapio Iniesta ha escrito dos novelas autobiográficas de interés para comprender la vida de muchos españoles que, perdedores en la Guerra Civil, tuvieron que huir a Francia y, como único medio de vida, alistase a La Légion Étrangère. Cuando se elige la novela como modo de contar una vida hay que suponer que leeremos partes exageradas, partes censuradas y partes olvidadas por el autor. Incluso que la memoria le falle en episodios. Pero del conjunto de las dos sí que podemos obtener una visión aproximada de la manera en que se desarrolló la existencia de aquellos hombres.

   Flon Flon es la menos colonial. Es un relato que discurre por Argelia, pero entre cuarteles, Francia y algunos países europeos durante la II Guerra Mundial. No fueron los legionarios de Sidi Bel Abbés protagonistas de batallas importantes ni en Europa ni en Argelia o Senegal, a pesar de estar presentes. Por tanto, se trata más bien de una novela cuartelera, seguramente fiable en lo que describe y señal de una vida dura tratando de encontrar oportunidades. Como tantos otros.



   La verdadera novela colonial es Pie negro, nombre dado a los colonos en Argelia. Entre las dos, el autor publicó Paris, aquel verano (1973) que describía el ambiente de los exiliados españoles en parís tras la liberación y que no tiene que ver con la vida colonial.



   En Pie negro, aborda la cuestión colonial con crudeza, en el momento final de la Argelia francesa. Su evolución personal es evidente. Siegue siendo un hombre difícil de trato, especialmente con las mujeres, hecho en los momentos difíciles de la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, en los cuarteles de dura disciplina de la Legión francesa, en la lucha por la vida empezando de cero en varias ocasiones. Pero leal y con un fuerte sentido de la amistad. Como tantos otros perdedores, encuentra su sitio en Argelia, una colonia próspera que permitía trabajar y progresar a los emigrantes europeos, entre ellos muchos españoles. Pero ha llegado en el peor momento, cuando los árabes han cobrado conciencia de su papel secundario en su tierra, de la marginación social, económica y política y, ante todo, del poder que pueden alcanzar unidos. Se inicia así la cruel guerra de destrucción de comunidades, el ocaso sangriento de la aventura colonial, el fin de un proceso histórico. El rencor de los autóctonos se convierte en odio y la posición de los franceses, algunos argelinos de varias generaciones, se transforma también en odio al ver que van a perder todo, incluso la vida.

   El autor no es ya un español, exiliado republicano, que ve las cosas desde fuera. Tiene una granja, propiedades, un hijo, amigos… La situación lo obliga a tomar partido y lo toma por los suyos. Se involucra en la lucha secreta de los colonos y sufre. Se posiciona contra De Gaulle y su solución pacífica que es, sin paliativos, una huida. Están arraigados en lo que conocen, no quieren cambiar. Se identifican con la tierra africana.

   Evidentemente la novela tiene una parte autobiográfica y muchos elementos que conoció directa o indirectamente. Es una novela de técnica sencilla, pero llena de emociones y de hechos comprobables. En algunas ocasiones recuerda a Jean Lartéguy. El antiguo republicano se ha transformado en un defensor de la colonización. Todas sus contradicciones personales surgen a la vez que se derrumba un mundo construido sobre una convivencia viciada. Todo lo que le rodeaba se cayó en meses. Sus amigos, vecinos, conocidos lo van dejando todo atrás y salen huyendo de sus entornos en pocos días, sin llevarse más de lo que cabe en una maleta. Sus antiguos servidores se hacen dueños de las casas y las tierras que explotaban sin pagar un céntimo. En todo ello hay resentimiento, ganas de venganza contra los que los menospreciaron. Pero, a la vez, comprueba que la lucha por el poder en la nueva república se va a decantar a favor de los emboscados del exilio y el escondite, marginando a los que lucharon con las armas en el monte y la ciudad. Asiste al ascenso de gentes tan poco honradas como los que crearon la desigualdad.

   No hay una novela de estas características en la literatura española contemporánea.

 

lunes, 16 de febrero de 2026

MÁS SOBRE MARRUECOS EN LA NOVELA BREVE (4): EL PRISIONERO QUE NO VOLVIÓ de ANTONIO GASCÓN y JACINTO MARTÍNEZ ALFARO

 

GASCÓN, Antonio y MARTÍNEZ ALFARO, Jacinto: El prisionero que no volvió (Madrid 192? La Novela Blanca nº 7. S.p.).

 


   Esta novelita, publicada en una de las muchas colecciones efímeras de novela corta de los años 20 del siglo pasado, aporta poco a la novelística colonial. Son los recuerdos de un cautivo que desgrana los lugares comunes de los prisioneros en Axdir y rememora algunos nombres conocidos del episodio, deteniéndose en la actitud benefactora del sargento Basallo.

   En la fecha de la publicación, la novela aportaba al público un relato crudo de la situación en Marruecos. La guerra no había acabado y era necesario mantener viva la llama del odio al moro y el apoyo a las fuerzas españolas. Sin que esto signifique que lo que cuentan no sea cierto, pues son escenas ya relatas en otras fuentes y comprobadas.

   Y, como corresponde al género, una inverosímil historia de amor interracial para dar un aire distinto y responder al título.

   El libro cuenta con ilustraciones de Ferrer Sama.

sábado, 17 de enero de 2026

NOVELAS DE LA GUERRA DE IFNI-SAHARA (14): LA GUERRA SECRETA DEL GENERAL FRANCO de JULIO MANUEL DE LA ROSA

 

DE LA ROSA, Julio Manuel: La guerra secreta del general Franco (Algaida. Sevilla 2018. Dentro del volumen Las guerras secretas, páginas 128 a 258).

 

   Julio Manuel de la Rosa es uno de los novelistas menos conocidos de una generación de escritores andaluces donde se encuadran Alfonso Grosso, Manuel Ferrand, José Manuel Caballero Bonald, Aquilino Duque o José María Vaz de Soto. Con una prosa más sobria, menos barroca que la de algunos de aquéllos, no fue un escritor de muchos libros ni de vida literaria. Ejerció el periodismo y la docencia. Había nacido en Sevilla en 1935 y al morir, en la misma ciudad, en 2018 dejó tres novelas inéditas que se publicaron en el volumen que comentamos. Confesaba que alguna de estas fue rechazada por editoriales. Las tres las publicó en 2018 la Editorial Algaida.


   La segunda es La guerra secreta del general Franco, una visión muy personal de la Guerra de Ifni en 1957 concentrada en el asedio al puesto de Telata de Isbuia, donde un puñado de españoles resistieron heroicamente el ataque de las bandas marroquíes hasta ser liberados por La Legión.

   Es una novela muy interesante, de lo mejor que se ha escrito en ficción sobre esa guerra. Su prosa es sencilla, pero precisa. Coloca muy bien la visión de los hechos en los ojos de los protagonistas y se centra en la acción, sin escaparse por los cerros de Úbeda de orígenes y recuerdos tan del gusto de los autores que tratan de llenar páginas y páginas. La presión psicológica de unos desgraciados abandonados en el fin del mundo que sabían, aproximadamente, la dificultad del socorro y que vieron caer a la primera columna que trataba de liberarlos. Es fácil identificar, aunque nunca se haya estado, el lugar y el ánimo.

Fuerte español en Telata de Isbuia (Territorio de Ifni).

   El autor escribe la novela en tres planos o situaciones. La primera, la de los que llegan al fuerte y sufren el asedio. Sin salirse de la línea argumental, narra muy bien lo que pudo suceder. Es evidente que tuvo alguna información más allá de las noticias de prensa, da la impresión de que conoció a alguno de los protagonistas. En ese escenario, da un paso atrás para situar al personaje principal en la segunda situación: su vida en un pueblo andaluz con las relaciones personales y la sociedad de un mundo ya dibujado por De la Rosa en otras novelas y que podría parecerse a Sanlúcar la Mayor y que él denomina Etruria. Por último, al final se sitúa años después y en Madrid para concluir la historia y para dejar su impronta crítica a la situación de España en los años 60 y el lento devenir del franquismo.

   Su descripción del territorio, donde nunca estuvo, y de la guerra, en la que no participó, es más realista que algunos recuerdos mal redactados de los que aparecen ahora. Con todo respeto a los que estuvieron obligados a acudir y un desprecio a los que no los dotaron de los medios necesarios.