miércoles, 13 de marzo de 2024

NOVELAS DEL FIN DEL SAHARA ESPAÑOL (7): SÁHARA de MANUEL FRESNO

 

FRESNO, Manuel: Sáhara (Almuzara. Córdoba 2023. 428 páginas + 1 hoja).

 



            Quizás la transición española no comenzó con la muerte de Franco, sino unos meses antes cuando el dictador enfermo cedió en la práctica el poder y se ordenó la salida del Sahara de una manera vergonzosa. Es cierto que EEUU y Francia apoyaban a Marruecos, pero pudo negociarse de otra manera, incluso oponerse a los que parecía diseñado por Kissinger. Es cierto que el Polisario, que no solo aspiraba a la independencia sino al control totaitariol del país y de la población, cometió muchos errores atacando a españoles y poniéndose al lado de los soviéticos a través de Argelia. Pero es cierto también que una clase política española se movió para asegurarse posiciones de privilegio ante los que iba a ser un vacío de poder, un cambio substancia de régimen. El Sahara era un problema de difícil solución, no sostener la posición española podía significar apoyos para determinadas posturas en la transición y, en último extremo, también habría dinero para sostener voluntades. Están apareciendo documentos en WikiLeaks que aclaran algunos puntos oscuros. En este contexto hay que situar la novela de Manuel Fresno.

            Fresno concibe su novela en varios planos superpuestos, con idas y venidas en el tiempo y líneas argumentales que van buscando la unión en el desenlace. Por una parte, la vida de un militar español destinado en el Sahara, enamorado del territorio y de su misión. El autor se permite muchas ilustraciones históricas y etnográficas, a veces influenciadas por el costumbrismo colonial y otras por el noble afán divulgador. Pero el militar no solo se enamora del territorio sino también de una mujer. Es necesario introducir un personaje femenino fuerte en el relato. Sin querer desentrañar el argumento, esta segunda faceta de la novela enlaza con la descendencia del militar. Y para complicarlo todo, hay un último argumento de índole política y de servicios de inteligencia que sirve para concluir la novela con aire de thriller.

            Todas estas historias convergentes tratan de enriquecer la narración y aumentar el número de páginas, que es algo que lector actual agradece. Pero hay que ser muy experto artesano de la intriga para evitar que el interés decaiga. Quizás ese sea el defecto de la novela, a veces la acción cede a la ilustración histórica, el cruce de argumentos se hace artificioso y pierde la tensión, la intriga de un relato que tiene demasiados cabos que atar.

            Por lo demás, es un libro bien documentado en el que la parte histórica abre ventanas a los hechos. A veces solo como hipótesis, cuando en una novela se puede permitir la rotundidad de afirmaciones porque está salvada por la “simple coincidencia con la realidad”. Una vista al pasado del Sahara que nunca se explicó del todo, pero en el que la demostración de que no se hizo bien es que todavía colea.

 

 

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