jueves, 15 de febrero de 2018

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (5): ¡MEKTUB! de GREGORIO CORROCHANO.


CORROCHANO, Gregorio: ¡Mektub! (Ed. Atlántida. Madrid 1926. 290 páginas. Portada de Bertuchi).


   Corrochano nació en Talavera de la Reina en 1881. Dejó los estudios de ingeniería por el periodismo y llegó a Marruecos como corresponsal de guerra del diario madrileño ABC. Allí hace amistad con algunos de los generales que luego propiciarían el alzamiento de 1936, especialmente con Sanjurjo. Aunque volvió a España tras las campañas marroquíes, es invitado por las autoridades franquistas a ayudar en las tareas de propaganda y vuelve a Marruecos. En Tánger fundó el diario España en 1938  y la Editora Marroquí, de la que fue accionista, hasta que la vendió en 1957. Volvió a Madrid para ejercer la crítica taurina, su mejor especialidad, y dirigir la enciclopedia Los toros que comenzara Cossío. Y en esta ciudad murió en 1961.

   Con estos antecedentes, se suponía que iba a escribir una novela de guerra afectado por la impresión del desastre de Annual. Pero optó por un discurso literario lleno de influencias francesas. Como tantos otros periodistas, seguramente Corrochano llegó a marruecos saturado de lecturas de escritores coloniales. Se creyó las historias de cafard, de solitaria desesperación, de épica de misión y de fascinación por lo nuevo. En su novela se ven influencias claras de autores muy famosos en la España de entonces: Pierre Loti, Pierre Benoit…; incluso de los que exploraban la etnografía y el gusto por lo indígena como Maurice Le Glay. Corrochano siguió esta línea porque le pareció original (ya abundaban los relatos bélicos) y seguramente más poética que los hechos militares y la crudeza de la sangre derramada.
Mariano Bertuchi: Calle de Xauen
   Corrochano podía haber escrito una novela de la guerra que él conoció, de todos los acontecimientos que sucedieron en torno a Annual. Al empezar la novela parece que ése iba a ser el camino; pero no es así. El capitán que llega al puesto siente la fascinación del Oriente (como pudo sentirla el propio escritor), pero ese oriente idealizado o falso del que luego hablará Said. Las cabilas se convierten en el Bagdad de Las mil y una noches. El fatalismo irremediable que resume en el título ¡Mektub! (Estaba escrito). La soledad del militar extranjero abducido por el embrujo de un mundo radicalmente distinto en el que la tradición y la magia se imponen a la razón, en el que la religión es norma de vida y se impone a la razón europea. Y, por supuesto, como en el mejor exotismo, el capitán cae enamorado de una bella rifeña surgida del paraíso. Soñará con la unión con la mujer, con el hijo, que es la imagen de una fusión ideal de razas y países como si el destino histórico de España fuera la confusión con Marruecos: El día en que España tenga un hijo con África, se unirán para siempre. ¿Qué más absorción?... Absorción, absorción, fundir las dos razas en una y raspara la palabra protectorado, que es, como para el enamorado, la timidez (página 237). Su idea era que la España cristiana absorbiera a Marruecos musulmán. Una idea simple y falsa. Entre otras cosas porque el concepto que tenían de la sociedad marroquí era falso como el exotismo mismo. En un pasaje, un personaje judío se lo hace saber al enamorado capitán: Viene ustedes con el prejuicio del moro. Sus costumbres perezosas, el silencio de sus patios, la molicie de sus asientos de lana, el misterio de la mujer tapada… Todo les atrae. Hasta su guerra. De Marruecos les interesa una parte, la más ruidosa. Pegado a cada pueblo moro, vive un pueblo hebreo. El hebreo comercia. ¿Por qué les interesa solo la guerra? Además ¿la guerra está en los fusiles o en el comercio? Creo que si nos prestaseis más cuidado, tendríais una importante vía, pacífica y amplia, que hasta ahora nadie utilizó, y una más completa visión de lo que aquí os retiene (página 254).
Gregorio Corrochano
   Porque la novela acaba con reflexiones políticas y críticas sin disimulo. Parece que el autor no tenía la obra planificada y la fue escribiendo según le surgía. El exotismo es derrotado por la información que se tiene ahora. La realidad vence a la fantasía. Salvo que la imaginación sea tan buena literariamente que haga que la obra perdure. Este no es el caso.


viernes, 9 de febrero de 2018

ESCRITORES GUINEANOS Y COLONIZACIÓN ESPAÑOLA (2): LOS CAMINOS DE LA MEMORIA de JUSTO BOLEKIA BOLEKÁ.


BOLEKIA BOLEKÁ, Justo: Los caminos de la memoria (Sial. Madrid 2016. 138 páginas). 
   Justo Bolekia es, usando la expresión Taiye Tuakli-Wosomu, un afropolitano. Los usa en la página 17 de su novela dedicado a un personaje. Es un africano que nace en su país pero estudia y vive en otro, habla varios idiomas, viste a la moda, trabaja fuera de su país de origen y muere también fuera. Bolekia, que ya tiene una larga bibliografía literaria y científica, es guineano y español, catedrático de la Universidad de Salamanca y académico correspondiente de la Real española. Escribe un bubi y en español, novela y poesía.

    Los caminos de la memoria (2016) es una novela original y diferente que sitúa al autor en lo más alto de la literatura guineana. Es una historia de bubis entre los colonos españoles, sin mitos coloniales ni heroísmo anticolonial. Es la vida de cada día contada desde la perspectiva de unos personajes que resultan singulares por la mezcla de realidad con fantasía al estilo de autores como Rulfo o García Márquez. La historia de Amalia Barleycorn, fernandina propietaria, Tyíramaka, Riita, Möhúu y otros bubis de Batete, de Baney, de Santa Isabel que vivían entre los colonos poderosos a los que evitaban tratando de eludir las imposiciones de párrocos, gobernadores o plantadores. Que convivían con los fernandinos y con el resto de una sociedad importada en tiempo de Clarence bajo el poder británico: fernandinos, factores, piratas, libertos, krumanes… En el centro los bubis señores de la isla:    porque llegaron otros amos que quieren borar todo lo que dejaron los primeros, los amos blancos, porque tenemos que vivir como lo que somos, unos negritos en tierras negras, oscuras y calamitosas,… (página 57). Un discurrir, desde el punto de vista local, con humor, poesía y escatología. Escrito sin desdeñar giros propios de la sintaxis guineana, con frases en bubi o en pichinglis y sin pararse a determinar exactamente el tiempo porque, en definitiva, el tiempo no importa, la vida se mezcla con la muerte y lo real con lo mágico. A los personajes de Bolekia, algunos podrán identificarlos con personas que vivieron los que conozcan bien el lugar y la época, viven una rebeldía interior, una libertad que no se domeña por normas o sermones. Entre el humor y la ternura, la novela deja una grata sensación de novedad y calidad.

    Bolekia sigue publicando su poesía en bubi y castellano en la editorial Sial. Su último libro es A Bépátto (2017).
  

Óleo de Ferrer Carbonell

viernes, 2 de febrero de 2018

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (18): KELB RUMÍ de VÍCTOR RUIZ ALBÉNIZ

RUIZ ALBÉNIZ, Víctor: ¡Kelb rumí! (La novela de un español cautivo de los rifeños en 1921) (Rivadeneyra. Madrid 1922. 304 páginas + 2 hojas).

   Víctor Ruiz Albéniz es un escritor peculiar y original. En 1908 llegó a Marruecos gracias a un empleo de médico que el conde de Romanones le consiguió en el Sindicato minero que iba a explotar los yacimientos de Beni bu Ifrur. Quería compaginar su profesión sanitaria con la otra que ejercía desde estudiante, el periodismo. Al llegar a las minas se dio cuenta de que no había minas, ni trabajadores, ni dispensario, ni nada parecido. Y se dedicó a conocer el Rif oriental, sus gentes, costumbres… De ahí le viene el seudónimo que utilizó en muchas ocasiones El tebib arrumi o médico cristiano.


   Ruiz Albéniz fue un escritor (en temas del Protectorado) de línea patriótica, convencido de la bondad de la colonización a pesar de los abusos que había que combatir, partidario de acudir a la guerra si no había otra solución y muy amigo de militares. Su amistad con Franco venía de esa época y luego fue uno de sus principales propagandista en la Guerra Civil. Es autor de ensayos como La campaña del Rif (1909),  El Rif (1912), Ecce homo (1920), España en el Rif (1921), Tánger y la colaboración franco-española en Marruecos (1927) y otros.

   También fue autor de tres novelas sobre Marruecos. Dos breves que ya comentamos http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com.es/search/label/Ruiz%20Alb%C3%A9niz
: La carga de Taxdirt y Bu suifa, ambas de 1914 y una larga -¡Kelb rumí!
   Kelb rumí es la metáfora literaria de su propio pensamiento colonial. Se concentra en la figura del médico –que el autor conoce de propia mano- como ejemplo de la labor benéfica de España en Marruecos, de la reacción violenta de los rifeños que no comprenden ese beneficio y la guerra como resultado final en la que se acaba imponiendo la parte más fuerte en todos los sentidos y que la presenta como el mal menor para acabar con la barbarie secular y el atraso.


   Pero Ruiz Albéniz presenta algunas características originales. Es un escritor clásico en su manera de narrar, aunque tiene fuerza en lo que cuenta. Es lógico si tenemos en cuenta que la materia real daba para la tragedia y para colocar al lector en la posición del sufrido soldado español. Pero, a diferencia de otras novelas más simples y de una sola intención, el autor aprovecha para dar a conocer detalles de la vida rifeña, de costumbres sociales y religiosas y modo de gobierno local. Y lo hace sin esa sospecha de turista accidental que tienen otros novelistas ocasionales. Y, por último, plasma también el punto de vista del rifeño en alguno de sus capítulos. Reconociendo que, como en el bando español, los había buenos, malos y regulares.
   Así lo explicaba el cherif:
Penetraron en nuestra tierra con engaños y promesas falsas de amistad. Dijeron que venían como amigos a ayudarnos en todas nuestras necesidades, respetando nuestras leyes, nuestras propiedades, nuestras costumbres y nuestras creencias. Los dejamos entrar creyendo que la verdad anidaba en sus pechos y fluía por sus labios, como brota en las peñas el manantial que Dios puso en la tierra para nuestro bien. Pero mentían, nos engañaban. Con apariencia de amigos fueron entrando por la tierra sagrada donde duermen  nuestros antepasados, muertos en la gloria de Dios, sin otro derecho que el de su fuerza, ni más pretexto que el de su ambición. Se instalaron allí donde quisieron, se entraron en nuestra vida, nos impusieron jefes que no tenían calidad para serlo, y al amparo de ellos abusaban de su autoridad y atropellaban el legítimo derecho de nuestros hermanos. Aun aguantábamos, aun fuimos muchos los que continuamos creyendo que aquello solo podía ser fruto de la ignorancia y del error; pero lejos de enmendarse cuando del mal que hacían les advertimos, continuaron su obra, infestando nuestras vidas con sus costumbres maldecidas y logrando que muchos buenos creyentes diesen en la práctica de aquellos vicios que condenados quedan como pecados sin perdón en la ley sagrada del profeta (pp 176-177).
   En fin, una novela diferente aunque sea sobre una temática que empieza a dar muestras de agotamiento.




viernes, 26 de enero de 2018

LAS NOVELAS DE MELILLA (6): SEVERIANO GIL RUIZ (y 2).

GIL RUIZ, Severiano:
-          Bereshit. Amanecer de los judíos en Melilla (Fundación Gaselec. Melilla 2004. 211 páginas).
-          La virtud del diablo (De Librum Tremens. Madrid 2009. 725 páginas).
-          Nubes de levante, brisas de poniente (Good Books. Madrid 2012. 737 páginas).



   Severiano Gil se caracteriza por escribir novelas muy extensas ambientadas en la historia de Melilla y Marruecos. Es cierto que las novelas de muchas páginas son las favoritas de algunos lectores, pero también es verdad que añadir páginas rompe el ritmo del relato cuando lo que se cuenta no aporta nada a lo narrado. Es evidente que Gil ha mejorado, como todos los autores, con el transcurso del tiempo y la práctica de escribir. Y de sus lecturas se extrae la conclusión principal de que es un perfecto conocedor de los hechos históricos en los que enmarca a sus personajes y situaciones, que maneja la intrahistoria melillense y del Protectorado y que de sus novelas se extrae una visión muy ajustada de lo que pasó. Por esto, Severiano Gil es un autor imprescindible para la historia literaria de la ciudad.

   Bereshit es la culminación novelesca de la investigación que Gil hizo sobre los judíos de Melilla y que se reflejó en su libro Como las luces de Janucá (2002). Es un relato muy extenso de la vida ordinaria de los judíos melillenses y sus relaciones con las otras comunidades tanto en la ciudad como en la zona que la rodea. Descripciones domésticas, largas charlas… Y un ensayo sobre lo que fue la vida cotidiana, las carencias, la dificultad de suministros y la estrecha convivencia entre los muros de la ciudad batida por las balas enemigas. La segunda parte comienza en 1899 y termina en 1903. Resulta más intimista, pero más trágica. La acción se traslada al Marruecos fronterizo con Melilla. Es la época de las primeras andanzas de El Roghi Bu Hamara. Pero la intención del autor es contar la mezcla de las personas de las tres religiones, lo fácil que es encontrar mezcla entre ellas y lo trágico del racismo imperante. Para ello se sirve de la historia personal del personaje más importante del libro, la Espartana. Es interesante percibir un argumento poco usado en la novela española sobre Marruecos, la situación de los judíos entre la guerra de Margallo y el ascenso al poder fáctico de El Roghi Bu Hamara en el Rif Oriental. El problema es que Gil tarda mucho en situar al lector ante lo importante en la narración, tiene muchos prolegómenos innecesarios y largas situaciones de tercer orden narrativo.


   En 2009 empezó una ardua tarea al publicar una trilogía que, intuimos, abarcará los principales acontecimientos desde la guerra de Margallo en 1893 hasta el desembarco de Alhucemas en 1927. Y que explica en un diálogo de La virtud del diablo:
-                     … Me dijo, me explicó, que aquí en esta zona cuando hay nubes de levante y salta la brisa de poniente, siempre llueve.
-                     Me dijo que nosotros, los europeos, éramos como las nubes de levante; ellos, los rifeños, eran la brisa de poniente, y la guerra era la lluvia inevitable que, siempre, caería sobre unos y otros, mojándonos a todos (página 471).

   La virtud del diablo (2009), el autor señala que es la primera parte de la trilogía Nubes de levante, brisas de poniente, está ambientada en los sucesos de 1909. Las compañías mineras tratan de negociar con las cabilas, con el Roghi Bu Hamara o con el sultán las concesiones de los yacimientos al amparo del Acta de Algeciras. Tres compañías se disputaban el territorio y trataban de construir los ferrocarriles necesarios para el transporte del mineral al puerto de Melilla. Pero la región carecía de una verdadera autoridad efectiva: España no podía intervenir porque aún no se había proclamado el Protectorado, el sultán no tenía fuerza y Bu Humara no controlaba a las cabilas cuando había grandes cantidades de dinero en juego. Esta situación es la que dio lugar a la guerra de 1909, que duraría hasta 1913. Y en este panorama se desarrolla la historia imaginada por Gil con muchos elementos históricos y personajes de ficción que se relacionan con otros reales. El autor lo resume en unas palabras de uno de los protagonistas: El problema reside en que la mayoría de esas cábilas se saben independientes, y en cierto modo lo son; no se sienten marroquíes en el sentido que los europeos dais a la nación. Las distancias son grandes, los organismos del Estado ineficaces, y cada tribu sabe que, para bien o para mal, debe depender de sus propios recursos o, a lo sumo, unirse con alguna vecina por medio de una alianza pata lograr un fin determinado, un pacto que aquí se conoce como lif, que les mantiene en paz entre sí y aliados de cara a las demás (página 249). La novela va lentamente situando al lector en la guerra, explicando los antecedentes y la manera de actuar de españoles y rifeños. Una guerra extraña que parece tener su origen en la protección de los intereses mercantiles de las compañías mineras pero que, en el fondo, trataba de evitar que Francia ocupara el hueco que España dejaba si no quería actuar.

   En la novela van apareciendo un conjunto extenso de personajes con los que el autor quiere dar una visión (creo que acertada) de la situación global en la época en Melilla: Militares y paisanos, periodistas y ciudadanos, comerciantes, empresarios mineros, moros, judíos y cristianos… Como es normal en estas novelas, la narración se hace desde el punto de vista melillense y los personajes marroquíes son tratados secundariamente. Todo en torno a la ciudad:
   …opresora, limitada y pretenciosa que se empeñaba en combinar una existencia pueblerina con una contienda a sus mismas puertas, sin tener conciencia plena de lo que era la paz y la guerra. Era un limbo; Melilla paseaba por su existencia sin hacer demasiado caso a los asuntos capitales, tratando de no escuchar los disparos, ni ver los muertos, empeñada en su obsesión de mantener un atisbo de civilidad donde solo había lucha y barbarie. Y, para ello, no había mejor opción que enrocarse sobre sí misma, metiendo el cuerpo vigoroso de su vecindario dentro de un caparazón falsamente seguro (página 594).

   Las tramas interpuestas se suceden eclipsando una única línea narrativa. Es difícil escribir una novela con varios caminos sin perder la tensión de la acción principal. Las idas y venidas dificultan la atención del lector, pero la intención del autor probablemente fue la de mostrar un retablo lo más completo posible de la vida melillense en la situación bélica.
   Incomprensiblemente en 2012, tres años después, el autor publicó la novela Nubes de levante, brisas de poniente que indica es la primera parte de una trilogía llamada La virtud del diablo. Las dos novelas son la misma novela y las dos trilogías son la misma trilogía. Y, además, están publicadas por la misma editorial ya que tanto de Librum Tremens como Good Books pertenecen a Alberto Pertejo-Barrena que, por otra parte, es un editor con mucho mérito y con una visión romántica de la literatura.
   Es también autor de una novela titulada Cita en el aire, que publicó por entregas en el diario El Telegrama de Melilla en 1996 y que se puede leer completa en la página de AMESETE (Amigos del Museo Específico del Suboficial del Ejército de Tierra Español): https://www.amesete.es/?p=4001


martes, 16 de enero de 2018

LAS NOVELAS DE TÁNGER (9): EVA de ARTURO PÉREZ-REVERTE

PÉREZ-REVERTE, Arturo: Eva (Alfaguara. Barcelona 2017. 388 páginas + 1 hoja).

   Empezar una novela sobre Tánger, en ambiente de guerra (da igual la española que la mundial) y con espías de por medio me da miedo. Se ha construido en la literatura una imagen de decorado de la ciudad. Tánger es una fantasía, la irreal proyección de una ciudad en la mente de autores poco imaginativos. El cine ha contribuido mucho, pero no es excusa. No obstante, Pérez-Reverte es una firma de prestigio contra el lugar común y comienzo el libro con la esperanza de la sorpresa.

   El autor ha creado un personaje (llamado Falcó) muy de su gusto: Era un individuo para el que los años vividos, las incertidumbres, los peligros y el adiestramiento fraguaban en un comparto bloque de reflejos útiles y rutinas defensivas. Su visión del mundo era simple en las formas y compleja en las causas: un mecanismo de relojería hecho de reacciones automáticas, egoísmo vital, realismo descarnado, sentido del humor oscuro y fatalista, y la certeza intelectual de que el mundo consistía en un lugar hostil regido por reglas implacables y poblado por bípedos peligrosos donde era posible, con voluntad y ciertas aptitudes, ser tan peligroso como cualquiera (página 144). Un personaje muy atractivo para el lector porque garantiza la emoción y facilita la incursión en la historia ficticia. Antihéroe, amoral, sin principios, violento y desconfiado: Siempre que se cruzaba con un superviviente –de algo, de lo que fuera-, se preguntaba qué clase de bajeza habría cometido para sobrevivir (página 36). No es un hombre desilusionado como Alatriste, sino un cínico. Tampoco es un personaje casi único en la literatura contemporánea como Alatriste,  responde más a un  arquetipo.

   Lorenzo Falcó trabaja para los servicios secretos franquistas (SNIO) después de desertar de la República. Estamos en plena Guerra Civil, en 1937. Algunos gobernantes republicanos han decidido sacar el oro del Banco de España con destino a Rusia para pagar la ayuda soviética. Pero hay una parte que no fue al norte sino que acaba en Tánger.

   Tánger era una ciudad internacional, con un régimen jurídico especial y distinto. Neutral y, por tanto, refugio y donde se vivían las rivalidades de la Guerra Civil entre españoles. Cuando el lector llega a la ciudad norteafricana, tras cien páginas, ya tiene la intriga trazada y conoce bien al personaje de Falcó porque el autor ha escrito muy bien el planteamiento. Pérez-Reverte conoce muy bien Tánger y ha leído sobre su historia, no cabe duda. Él mismo lo reconoce: https://www.zendalibros.com/regreso-a-tanger/. Pero en una novela de espías, Tánger vuelve a aparecer como una ciudad de espías: Aquí espían hasta los limpiabotas y las putas (página 98).

   Tánger es una traslación geográfica de la Guerra Civil, una historia con algo de fábula, un escenario que nos recuerda que la Casablanca de la película debió ser Tánger. El oficio de buen escritor va salvando las escenas sin que caigan en lo que ya estuvo escrito. Ayuda mucho lo bien trazado que están  los personajes y el ritmo mantenido en el desarrollo de las escenas. Falcó tiene algo de Marlowe y de protagonista de cine negro, pero eso gusta al lector que no se queda ante personajes planos o que no comprende. Aquí las intenciones están claras y la finalidad aparece sin esconderse. Es posible que algunos lectores prefieran personalidades más complejas y con más recovecos psíquicos. He leído críticas negativas por esto. A Pérez-Reverte se le exige mucho más que a otros escritores y se le perdona menos los errores, es el precio del éxito. Quizás el final sea el previsible durante todo el relato y el tono narrativo suene a otros libros y películas. Pero sostiene el pulso de la intriga y mantiene al lector atento a la lectura. A mí me ha gustado.

   Este es un blog de novela colonial y, en este sentido. Eva aporta poco a la memoria colonial porque no es una novela sobre Tánger sino en Tánger.

viernes, 29 de diciembre de 2017

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (17): 1921, DIARIO DE UNA ENFERMERA de ELIGIO R. MONTERO y ATARDECE EN MONTE ARRUIT de CARMEN FERNÁNDEZ-CUARTERO.

MONTERO, Eligio R.: 1921, diario de una enfermera (Planeta. Barcelona 2017. 443 páginas).
FERNÁNDEZ-CUARTERO REBOLLAR, Carmen: Atardece en Monte Arruit (Autor. Paterna 2017. 601 páginas).

   La cadena de televisión Antena 3 ha emitido con éxito una serie,  titulada Tiempos de guerra, basada en la actuación de enfermeras de la Cruz Roja en la guerra de Marruecos. A la que ha dedicado una interesante y completa página web: http://www.antena3.com/series/tiempos-de-guerra/. Como ocurre con algunas películas de éxito, una editorial (en este caso Planeta) ha encargado una novela que, de forma paralela, narre situaciones similares con personajes distintos, aunque la fala que circunda el libro llame al equívoco. El autor de la novela (la segunda que escribe), aunque dedicado profesionalmente a la elaboración de guiones, no fue guionista de la serie. Por tanto, no vemos al escritor condicionado por la serie.

   Montero elige la forma de diario para narrar. Tienes sus riesgos escribir en primera persona femenina para un hombre; sobre todo, cuando hay que tratar enamoramientos y desengaños, actitud ante la violencia y la guerra, y el comportamiento en el hospital y el quirófano. Pero es un escritor valiente y se atreve.

   La novela es más un novela de enfermeras que de la guerra de Marruecos. Es la ficción de las mujeres de la alta sociedad madrileña que se proponen ser damas de la Cruz Roja y acudir, cuando era necesario, a la guerra. Una actividad patrocinada y dirigida de manera inmediata por Carmen Angolotti, duquesa de la Victoria, que hizo una labor admirable. Montero se ha documentado bien sobre el hospital de la Cruz Roja de Madrid situado en la avenida de reina Victoria (aún en uso), su historia, sus instalaciones y su funcionamiento. También ha estudiado la manera en que las mujeres accedían a los estudios de enfermería, cómo realizaban las prácticas y cómo trabajaban en los hospitales. Ha profundizado en las consecuencias médicas de la guerra del Rif, en las heridas, tratamientos, curas, dificultades y carencias. De manera que la ambientación es buena y convincente. Aunque se trataba de mujeres conservadoras que, dada la época, buscaban un buen marido, el autor enriquece al personaje principal dotándola de cierta rebeldía e independencia; la lleva a los escenarios peligrosos de primera línea y a la búsqueda –un poco inverosímil- de personas entre los blocaos y bajo los tiros.

   Los episodios de la campaña de 1921 en el Rif que se cuentan sirven de ambiente histórico. No aportan mucho al relato salvo el marco general en el que se mueven los personajes de ficción que se relacionan con algunos históricos. La novela se convierte a veces en una novela rosa de las que gustaban a las mujeres hace medio siglo. Pero que deben conservar su público actualmente y así se explica que se reediten ahora algunos libros de Carmen de Icaza, por ejemplo.


   Atardece en Monte Arruit de Carmen Fernández Cuartero es un relato familiar, una de esas novelas dedicadas a un meritorio pariente muerto (en este caso un brillante médico militar). Quizás el lector no sienta en la misma intensidad que la autora la emoción de los recuerdos familiares y las anécdotas domésticas, de la infancia y adolescencia en Palencia y los estudios en Madrid. En este caso, el familiar al que dedica el libro no es un médico cualquiera sino Teófilo Rebollar, uno de los dos héroes que murieron en Monte Arruit después de haber atendido a todos los heridos sin casi medios. El otro médico, justo es señalarlo, fue José Espina Rull. Dos jóvenes capitanes que empezaban a vivir.

   La novela se centra más en los recuerdos familiares, la biografía del protagonista desde el parentesco, que en asuntos propiamente militares y políticos. Evidentemente, el relato de los años pasados en Marruecos hace referencia a los hechos vividos (en especial a los angustiosos días de Monte Arruit antes de la rendición) aunque no es el tema principal de la narración.

viernes, 22 de diciembre de 2017

LAS NOVELAS DE MALABO (5): LOS DE GUINEA de ANTONIO GARRIDO CARRIÓN

GARRIDO CARRIÓN, Antonio: Los de Guinea (Ápeiron ediciones. Madrid 2017. 163 páginas).
   Según la confesión que ofrece la solapa, el autor es médico especialista en neurología y escribe esta novela basado en las conversaciones que tuvo con personas que vivieron en la colonia española, a la que añade lecturas referenciadas en la bibliografía final.

   Después de un primer capítulo introductorio sobre el personaje personal, sus peripecias vitales que le llevan a Guinea y una información sumaria de lo que fue la colonia española, a bordo del Dómine, la novela pasa a narrar los hechos principales de la acción.

   Durante la II Guerra Mundial, la colonia española se vio envuelta en las intrigas de los dos bandos. Los alemanes poseían algunas fincas, propiedad de algunos de los internados del Camerún en 1915, y sucursales de casas comerciales. Y los británicos tenían, también desde antiguo consecuencia del viejo establecimiento de Clarence, algunas factorías y corresponsalías de firmas de comercio colonial. No era extraño que unos y otros realizaran labores de información para sus países. Y, en el caso alemán, dado que el país ya no tenía colonias pero necesitaba suministros y alimentos, se sospechaba que barcos y submarinos se proveían en los territorios españoles o en las aguas adyacentes. El asunto es atractivo para una novela y Garrido lo aprovecha, hilando la trama a través de un español que llega a trabajar en una finca y se va dando cuenta de los manejos de unos y otros.
   Hasta el episodio final, la novela es una ficción descriptiva que trata de reproducir la vida colonia. Lo que es habitual: Guinea como lugar de redención o de nueva vida, el trabajo en las plantaciones, la reducida vida social en la capital y el tráfico entre factorías y fincas, entre el puerto y el interior.
   La historia discurre bien trabada hasta el episodio final, la operación Postmaster en las que los británicos tomas un buque italiano y dos lanchones alemanes del puerto español. Se trata de un hecho real que ya ha sido contado en la novela por el francés Christian Laigret:
Y de una manera más fantasiosa por Fernando Gamboa en Tinieblas:


   Los de Guinea es un sencillo relato con episodios de vida colonial, pero ameno y que gustará a los aficionados a los recuerdos guineanos. Sin aportar grandes sorpresas al lector que no queda sumergido en una narración de suspense, logra orientar la escritura hacia el objetivo final. Por otra parte, y a pesar de ser un escritor novel, su lenguaje es sencillo pero adecuado, sin necesidad de abusar de artificios ni barroquismos propios de la bisoñez. Y el ambiente colonial que presenta es creíble.


viernes, 1 de diciembre de 2017

NOVELAS DE LA GUERRA DE IFNI-SAHARA (8): CACAO P’AL MORO de ELADI ROMERO

ROMERO, Eladi: Cacao p’al moro (Laertes. Barcelona 2003. 126 páginas).

   Eladi o Eladio (firma sus libros de las dos maneras) Romero García es Doctor en Historia por la Universidad de Barcelona y catedrático de Enseñanza Secundaria. Es un autor prolífico, en castellano y catalán, que ha publicado obras de investigación histórica como El imperialismo hispánico en la Toscana del siglo XVI (ed. Dilagro, Lérida) o Lugares de memoria e itinerarios de la Guerra Civil española (ed. Laertes, Barcelona); novelas como La batalla del Ebro,  Ni dios ni patria..., ¡libertad!,  Los crímenes masónicos de Jack el Destripador El hombre de la Stasi; libros de viaje y artículos en revistas y periódicos. Últimamente publica sobre crónica negra española. Más información sobre el autor en  http://www.edicionesbeta.com/autor.php?autor=289 o en  http://laertes.es/romero-garcia-eladi

   Romero escribió una novela que, con cierta carga sarcástica hacia el régimen de Franco, sus ministros y militares, establece de manera clara la cronología de la guerra de Ifni y da una explicación verosímil de las causas y desarrollo. Sobre todo de las intrigas políticas que sucedieron en torno a los hechos bélicos, antes y durante. Es decir, con independencia del estilo aparentemente informal de narrar, transciende del libro una buena labor previa de documentación.
   En un primer plano, Romero plantea la hipótesis de que la guerra fuera la manera que tenían Mohamed V y el futuro Hassan II de librarse de guerrilleros que combatieron por la independencia contra los franceses y que ya no controlaban, convirtiéndose en un poderoso núcleo ajeno al poder real. Y la posibilidad de que el gobierno de Franco supiera esta situación.
Eladio Romero
   En un segundo plano, se narra las peripecias y desgracias de los pobres soldados españoles simbolizados en el alférez de Milicias Universitarias Arner y al mando del puesto de Tamucha.
   En general, la novela presenta las características que hacen de la guerra de Ifni una guerra especial: El ejército español que fue cogido de improviso, sin preparación adecuada y compuesto por tropa de reemplazo inexperta, sin motivación y sin material adecuado, mandada en parte por oficiales de Milicias Universitarias y con una jefes superiores tan sorprendidos como los demás que intentaron componer la situación como pudieron. Lo piensa el personaje: Por encima de todo, era el miedo a morir lo que paralizaba mi mente. Hasta entonces, el servicio militar no había sido más que el aburrido transcurrir de los meses en un lugar dejado de la mano de dios, únicamente amenizado con algunas excursiones a las colinas y varias broncas a destiempo. Pero ahora todo era real, hasta el fuego que surgía de los fusiles enemigos o de nuestros propios aviones (páginas 76-77).
   Pero en el enemigo también se daba una situación anómala porque eran bandas irregulares de antiguos combatientes contra los franceses, agrupadas en torno a un supuesto Ejército de Liberación próximo al Istiqlal pero sin saberse a ciencia cierta si el príncipe heredero los apoyaba o buscaba su perdición para librarse de un problema.
Óleo de Tosar Granados
   Unos y otros se ven envueltos en  una guerra extraña, un tanto absurda (características que el autor resalta en su relato). Los soldados españoles se ven ajenos al territorio y a sus conflictos y un grupo de ellos prepara la huida. Romero trata de conjugar estos elementos articulando la novela en escenas diferentes en contrapunto. Con algo de sorna, algo de acidez, mucha agilidad en la narración y un castellano limpio que recuerda en ocasiones a Cela. Este tipo de novela requiere una poco de caricaturización de los personajes, pero el conjunto resulta divertido. Tuvo el mérito de ser el primero (pero no el último) en abordar la guerra de Ifni desde esa perspectiva.


martes, 21 de noviembre de 2017

NOVELAS DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (5): EL ALFÉREZ MEMBRILLETE de SINESIO DARNELL ITURMENDI

DARNELL ITURMENDI, Sinesio: El alférez Membrillete. Aventuras y desventuras de un alférez en África (Editorial Lux. Barcelona 1928. 218 páginas + 2 hojas. Ilustraciones de Merlucilla).



   Sinesio Darnell fue un militar nacido en 1896 y asesinado en Barcelona en 1936 a comienzos de la Guerra Civil. Era aficionado a escribir y publicó Cosas de España, Dentelladas (1926) y la novela El alférez Membrillete (1928) que contiene además otros cinco relatos bajo el epígrafe La vida en broma. Usa un estilo satírico, mordaz y desenfadado para criticar algunos temas. Un poco costumbrista y un poco humorista.
Ilustración de Merlucilla
   El alférez Membrillete es una novela que aporta poco a la literatura hispanoafricana, quizás porque sea de poca consistencia literaria y con pocos detalles históricos. El autor quiere caricaturizar a un militar recién salido de la Academia que aparece como torpe, inconsciente y poco trabajador. Pide destino en África y aparece en Tetuán en el capítulo XII en la página 130. Las páginas anteriores son una extensa anécdota de la vida familiar, muy larga, aburrida porque nunca pasa nada relevante. Y las aventuras en África tampoco aportan nada al reflejo literario del Protectorado de Marruecos. Se trata de la descripción sencilla y sin adornos de un militar con poca vocación, perezoso, incómodo en la vida de campaña y ajeno a lo que suponían los sacrificios castrenses.
Acuarela de Mariano Bertuchi

   El estilo, y la evidente crítica a un tipo de militar, me hace suponer que este libro no debió ser del agrado de algunos de sus compañeros de armas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

LAS NOVELAS DE TÁNGER (8): TÁNGER: AL OTRO LADO DEL ESTRECHO 1898-1936 de JUAN TOMÁS RUIZ CHICA y MEMORIA DE UNA CIUDAD QUE YA NO EXISTE de JAVIER LÓPEZ


RUIZ CHICA, Juan Tomás: Tánger: al otro lado del estrecho 1898-1936 (Autoedición/Letras de Autor. Amazon 2016. 296 páginas).


   Tánger: al otro lado del estrecho es una de esas novelas pedagógicas que tratan de enseñar historia aprovechando una ficción. El autor recorre la vida en la ciudad de la mano de sus personajes y da noticias sobre los que aconteció en el pasado. Es algo más que una novela sobre Tánger, es la vida de una persona de un pueblo de Córdoba que acaba en el ·ejército, tiene que acudir a Marruecos y es testigo y protagonista de la guerra. En esto el libro trata de reflejar a cualquiera de los españoles de esa época que pasaron por algo similar, el cambio en la vida de la España rural, la desaparición de oficios tradicionales y la vida castrense como salida. La legada a Melilla, el cambio a Tánger. Historias cruzadas de personajes que van componiendo su vida al otro lado del estrecho siendo testigos de toda suerte de conflictos y penalidades.




LÓPEZ, Javier: Memoria de una ciudad que ya no existe (Ediciones Carena. Barcelona 2017.123 páginas).

   Completamente distinta es la novela de López que coge para el título una expresiva frase de Ramón Buenaventura (escritor con el que comparte una juventud tangerina). Es la evocación sentimental, poética en ocasiones, de la vida perdida en una ciudad que ya no es lo que fue y por eso ya no existe. El hombre que rememora la infancia feliz. Por eso relata la visión del mundo de un niño, de la ciudad que es su universo y en donde no hay (por raro que parezca en las novelas de Tánger) contrabandistas mafiosos, cabarets de prostitutas ni espías nazis. El mundo del niño es la familia con sus contradicciones, la escuela y la calle, los amigos y algo extraño a todo eso pero con lo que convive: los otros niños de otras lenguas, religiones o razas que se integran en el pequeño universo infantil. El autor escribe: Mi mirada de niño no se corresponde con lo que ven los adultos. Mirar es estar solo y lo que ves es una parte de lo que ocurre… (página 73).
   Los años en que se va descubriendo qué es verdad en la vida en una ciudad llena de leyendas y misterios trasmitidos oralmente y, en ocasiones como le pasaba al tío Lisandro, engrandecidos o exagerados para causar mayor sorpresa en los escuchantes: Nos daban lástimas las mujeres de sus historias, siempre sometidas al arbitrio de unas costumbres que ahora se antojan improbables, pero que entonces formaban parte del mundo bien hecho para que la locura, la hamaka, no entrara en el entendimiento de hombres y mujeres y lo echara todo a rodar hasta dejarte convertido en un kafir, un infiel, que solo puede esperar a Satán para que gobierne su vida. Una vez que está dentro no se puede hacer nada. Alá, Yaveh o Jesucristo no pueden hacer nada y lo mejor es acudir a un morabito (páginas 51-52). Y por eso, entre la realidad y la imaginación, el mundo infantil era el perfecto: La libertad solo existe para los niños, los mayores tenemos que penar para escaparnos de la pena negra (página 52), como exclama el mismo personaje.
   Pero el escritor es un adulto que recuerda el pasado porque ha alcanzado una edad en que los recuerdos llenan la memoria. Los años vencen el optimismo. El escritor se vuelve melancólico: Y es que los recuerdos de la infancia abonan los sueños cuando eres adulto. Al despertar tienes la sensación de haber traicionado esos sueños que se difuminaban entre los residuos de un presente siempre a caballo de lo que está por venir o de lo que pudo haber sido. Por tanto, el pasado no era solamente lo que sucedió y podría recordarse, sino lo que sucedió entre medias y fue modificado para adecuarlo a la conformidad de nuestra existencia. ¿Qué más da si nos mentimos para ablandar la conciencia? (página 89).

   El libro tiene además la virtud de no ser reiterativo ni circular. Tiene el número justo de páginas que requiere la historia. Es una de esas lecturas que deja el gusto de lo bien escrito.