viernes, 17 de julio de 2020

NOVELAS PARCIALMENTE REFERIDAS AL PROTECTORADO DE MARRUECOS (1)


DE JUAN, José Luis: Kaleidoscopio (Destino. Colección Áncora y Delfín nº 951. Barcelona 2002. 308 páginas; Círculo de Lectores. Barcelona 2002. 281 páginas).


   Con esta novela De Juan fue finalista del Premio Nadal en 2002. Fue traducida al francés en 2004. Las referencias a Marruecos colonial son pocas pues se trata de una novela sobre anarquistas en Mallorca. Pero hay algunas dada la condición de militar de su protagonista y del corresponsal en Ceuta y Marruecos. La visión que tienen los protagonistas de Marruecos, donde vivieron el desastre de Annual es convencional, tópica. No aporta nada original a la visión de lo colonial en la literatura. No era la intención del autor. Pero sí hay algo que subyace en este relato, como en otros muchos, y es tomar la derrota español en el Rif como referente, como ejemplo de una falta de organización social
, como símbolo de corrupción, incompetencia, negligencia, robo y desprecio al pueblo del gobernante o el mando de la España de entonces. Argumentos que usan los anarquistas para justificar sus acciones que tratan de mejorar la condición humana. Escribe un personaje: El problema es: ¿a costa de quién acabarán con este monumental tinglado de criminales chapuzas? ¡De nosotros, no te quepa la menor duda!

(página 140). Pero las dudas surgen en el personaje cuando comprende que su anarquismo causa daño en los inocentes, como en Drius: No podemos edificar la libertad haciendo víctimas entre quienes forman parte del pelotón de los oprimidos (página 171). Son las contradicciones que llevan a la duda de los amigos anarquistas cuya novela discurre por otros ambientes.

FERRIS, José Luis: El sueño de Whitman (Fundación José Manuel Lara. Sevilla 2010. 283 páginas + 1 hoja).


   Ferris ganó con esta novela el Premio Málaga de 2009. Es una buena novela en la que el autor desarrolla la habilidad de trabar la intriga entre una indagación en la época actual y el misterio sucedido en la Guerra Civil. Está escrita de manera que la intriga se mantiene, con sentido del humor y con ciertos toques de ironía como los que dedica al oficio de escritor. La narración se sigue sin altibajos, con interés constante.
   Pero no es una novela propiamente colonial sino una novela de Guerra Civil en la que los hechos pasados transcurrieron en Larache y en Ceuta. Es mucho más, un relato lleno de ternura, comprensión, sorpresa y seres humanos que tratan de vivir sin odios. La parte colonial es escasa y no se puede extraer de ella mucho sobre la vida en Marruecos, pero recuerda un hecho muy importante: el alzamiento empezó en la zona española de protectorado marroquí. Y el papel de la mujer cuyo marido es asesinado que trata de recuperar la memoria, labor que continua su hija. Una historia que recuerda a Carlota O’Neill cuyo libro Una mujer en la guerra de España es convenientemente citado por Ferris.


MERINO, Olga: Perros que ladran en el sótano (Alfaguara. Madrid 2021. 262 páginas).

   Perros que ladran en el sótano es una novela escrita en tiempos y escenarios diferentes. En un continuo ir del pasado al presente, cuenta la historia de unos personajes desgarrados, tristes.  Es una novela de decadencia, de frustración y de fracaso. Los personajes van acabando sus vidas de manera trágica. Los dos supervivientes de una familia viven miserablemente en Madrid y van recordando las circunstancias del pasado que, en una larga etapa, discurrió en Tetuán. En esta parte, es una novela de españoles en la colonia y de vida civil: no es un relato de la guerra del Rif ni una aproximación novelada a los marroquíes. Merino tuvo el olfato de novelar sobre la vida de una familia normal en el Tetuán colonial, la vida española en Marruecos. Y lo hace cuando los personajes recuerdan. Pero frente a la nostalgia de paraíso perdido que se observa en novelas de recuerdos coloniales, en ésta hay una remembranza triste. Es la novela de una familia sin apenas alegrías, de ambiente sórdido. La primera parte de la novela termina en la página 130 y en la segunda parte no hay referencias a Marruecos.



lunes, 6 de julio de 2020

NOVELAS DE LA GUERRA DE ÁFRICA DE 1859-60 (4): EPISODIOS DE LA GUERRA DE ESPAÑA CON MARRUECOS O SEA JULIO Y ZORAIDA


ANÓNIMO: Episodios de la guerra de España con Marruecos o sea Julio y Zoraida (Madrid s. f., Despacho de la calle de Juanelo nº 19, 24 páginas).
  La literatura de cordel no da para mucho. Es una curiosidad de literatura popular que tuvo una vigencia de siglos en España, Portugal y algunos países iberoamericanos. Pliegos que llevaban por los pueblos los vendedores ambulantes, ciegos que cantaban romances, aleluyas con historias trágicas… Un subgénero al gusto de la población que las podía leer o escuchaban de otros. Entre las obras en prosa de este género está Julio y Zoraida, publicada posiblemente en 1879 y compuesta de tres pliegos, es decir 24 páginas. Hay que decir que el precio de estos papeles se medía por pliego.

   El relato llama la atención por su estilo ampuloso y su exceso de descripciones que, seguramente, no era lo que demandaba un público inculto y ávido de emociones. Se desarrolla en los primeros días de la guerra de 1859, en las afueras de Ceuta. Y tiene todos los elementos exotistas posibles, mezclados con el gusto romántico por los amores difíciles, por los escenarios atractivos y por los misterios de la trama. No puede faltar el oficial español enamorado de una mora que resulta ser cristiana, el notable cabileño que era un renegado y los estereotipos: españoles generosos e indulgentes y marroquíes fanáticos y atrasado. Rebeca Sanmartín en su Imágenes de la Edad Media. La mirada del realismo (página 92) dice que los `personajes son proyecciones medievales. Tal vez sean recreaciones románticas de los personajes medievales, pero el autor anónimo seguramente no conocía nada de Marruecos, ni de los habitantes de Yebala, ni del modo de vida allende el estrecho y tuvo que echar mano de lecturas para poder configurar caracteres.
   Pero la historia de amor es solo una excusa para narrar, de manera resumida, los principales hechos de la campaña en un tono exaltado y lisonjero.


domingo, 14 de junio de 2020

LAS NOVELAS DE MELILLA (8): DÍAS DE LUZ de EDUARDO VALERO


VALERO, Eduardo: Días de luz (Destino. Barcelona 1994. 209 páginas).

   Valero arriesgó mucho con la novela Días de luz. Quiso crear una manera personal de narrar con un estilo basado en frases cortas, a veces con repeticiones para hacer más patente el énfasis, cortadas con tajos secos. Una novela que intencionadamente deja poco claros algunos aspectos de la trama, de la temporalidad de la acción y de los personajes. A veces le cuesta al lector conectar con lo que se está contando.

   Comienza con la huida de uno de los soldados tras la caída de Annual. Pero ésa no es la historia que quiere contar, es solo un antecedente. El verdadero argumento de la novela es mucho más intimista y gira alrededor de las situaciones vividas por una mujer en los últimos años del Protectorado y después.

   La relación con el mundo colonial y Melilla es poco transcendente en el libro. Porque, aunque gran parte de la acción se desarrolla en Marruecos y en Melilla, la importancia del escenario en la narración es poca. Por eso no se puede tratar como un ejemplo de vida colonial, de mentalidad colonial o de indagación sobre el pasado hispano-marroquí. La ciudad, el país es solo el fondo sin más importancia en el relato que es, ante todo, intimista porque habla de amor, de frustración de tristeza y de alegrías, de amistad, de dificultades en la vida. Y los más relevante es la manera de vivir, entre unos lugares y otros, de algunos de los personajes.


viernes, 15 de mayo de 2020

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (14): DOS RELATOS


MORÁN, Fernando: El día en que… (Alfaguara. Madrid 1997. 386 páginas).
PÉREZ-REVERTE, Arturo: Obra breve 1. (Alfaguara. Madrid 1995. 384 páginas)

   Hay dos relatos breves sobre Guinea en dos etapas diferentes que tienen importancia en la literatura colonial hispanoafricana.

   El primero de ellos se titula …No volaron los murciélagos y está comprendido en el libro El día en qué…(páginas 135 a 198) de Fernando Morán que fue diplomático y ministro de Asuntos Exteriores de España en el gobierno de Felipe González. El libro es una recopilación de experiencias diplomáticas en diversos países narrados por un escritor, no por un diplomático aficionado. Tiene estilo propio, maneras de narrador. El que dedica a Guinea es fruto de su experiencia como negociador en la independencia del país, cuando trabajaba en el Ministerio a las órdenes de Fernando María de Castiella. No es propiamente colonial, pues trata de los primeros años de descolonización, pero subyace todo el fin de la etapa español. Un grupo de negociadores españoles acude a Malabo y Bata para tratar de establecer las bases de la cooperación entre los dos países. Todo real y comprobable. Si alguien tiene la paciencia, puede ver detrás de los personajes de ficción a algunos de los funcionarios españoles que acudieron a esas sesiones. Y con mucho menos esfuerzo, se entrevé la identidad de los políticos guineanos.

   Morán aprovecha el relato, lleno de matrices y de situaciones que en ocasiones parecen confusas pero que quizás lo hizo así el autor para no ser muy explícito, para dejar caer su versión de los sucesos que siguieron a la independencia: el pánico de los españoles, la paranoia del dictador, los personajes de dudosa índole que trataban de aprovechar la situación para su beneficio personal, etc.
   La pasajera del San Carlos es un relato breve que ocupa las páginas 189 a 205 del volumen primero de la Obra Breve de Pérez Reverte. Fue publicado en la revista Lucanor en mayo de 1992. Es un cuento ingenioso acerca de una pareja de pícaros que llegaron a Santa Isabel al final del tiempo colonial, él funcionario y ella ama de casa. Montaron un fraude a medias, un engaño en el que cayeron los coloniales que iban de listos y poderosos y se marcharon revelando la burla.

   La anécdota la cuenta muy bien Pérez-Reverte. Se trata de una vieja leyenda urbana colonial que circulaba por la ciudad de la isla de Fernando Poo y no dudo de que fueran hechos ciertos. Una historia de vida colonial llena de ironía y de exageraciones que tratan de darle un tono grotesco: En la monótona existencia local, que sólo se animaba cuando algún plantador se volvía majara y le pegaba un tiro a su mujer, o cuando los pamues el interior violaban a una monja antes de hacerla filetes a machetazos… (página 197). Una escritura sarcástica para acentúan lo grotesco del cuento.




domingo, 3 de mayo de 2020

NOVELAS DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (12): CARLOS TESSAINER Y TOMASICH


TESSAINER Y TOMASICH, Carlos:
   - Los pájaros del cielo. Relato de un reencuentro con Marruecos. (Editorial Sarriá. Málaga 2001. 161 páginas + 1 hoja)
   - El árbol del acantilado. Dónde sefardíes y españoles se encontraron (Editorial Sarriá. Málaga 2016. 302 páginas).
   - El olivo de Larache. La historia de un cónsul alemán (Avant editorial. Barcelona 2018. 284 páginas + 1 hoja).


    Carlos Tessainer publicó en 1998 un buen libro sobre el Raisuni: El Raisuni. Aliado y enemigo de España, obra que resumía su tesis doctoral. Eso le bastaba para acreditar un buen conocimiento del Marruecos colonial pero, además, su interés viene de su infancia ya que nació en Tetuán y vivió en Larache hasta los diecisiete años. Es autor de tres interesantes novelas sobre la vida en el Protectorado. Como novelista, pertenece a una categoría escasa en la literatura colonial española, al de antiguo residente que tiene un sentimiento de oportunidad perdida. Hay algunos escritores pieds noirs como Jules Roy o Jean Pelegrin que, con algo de melancolía inevitable, piensa que en la colonización y la descolonización se perdió la oportunidad de la convivencia y la riqueza de la mezcla cultural. Y creo que Tessainer está en esa línea. Es cierto que Marruecos español no se puede asimilar a Argelia francesa. La duración del Protectorado fue muy breve, no hubo guerra de independencia y la mayoría de los colonos españoles eran funcionarios o militares que se fueron cuando se abandonó el poder protector. En Marruecos fue peor para la colonia extranjera las leyes de marroquinización de los años setenta del pasado siglo que la independencia.

   En Tessainer hay una nostalgia como de paraíso perdido, como un recuerdo idealizado del territorio de la infancia. Pero hay, a la vez, muchas reminiscencias de la vida colonial en Larache y Tánger. Por eso, cuando habla de los españoles nacidos en Marruecos, escribe: No somos racistas, ni colonialistas, ni imperialistas; todo lo contrario. Tras los procesos de independencia siempre se pone el énfasis en la justa lucha de los pueblos colonizados por el logro de su libertad. Pero pocas veces se ha mencionado el hecho de que, a causa de ello, cientos de miles de europeos, nacidos y criados en remotos lugares de África y Asia, un día se vieron obligados a abandonar aquella tierra que, en el sentido amplio de la palabra, era para ellos la suya. Trasplantados todos nosotros a la Europa de nuestros mayores, somos así testigos heridos de un episodio político -el colonialismo- del que no solo fueron víctimas los pueblos colonizados (Los pájaros…, p.10).
   Los pájaros del cielo (2001) es su primera novela y la que tiene un ritmo más ágil, quizás porque es la menos intimista y la más breve. Es un relato lleno de ternura y de recuerdos del pasado, de los tiempos del sultán Abd el Aziz al comienzo del siglo XX. Una historia de un amor imposible en un país en decadencia económica y anclado en la tradición. El deseo de un matrimonio con una extranjera simboliza las dificultades de la convivencia y los poderosos contrapesos que los sectores más intransigentes imponía en el nuevo sistema de relaciones internacionales que llevaban a unas nuevas situaciones personales que nunca se habían dado en Marruecos. Una visión particular de la situación política.

   El árbol del acantilado en una novela que fue finalista del premio Fernando Lara de 2005. Es, ante todo, una historia de amor con todos los altibajos, frustraciones y desencuentros que una historia de este tipo, pero que entraña un homenaje a un amor profundo que se sobrepone a las contrariedades. Se desarrolla en Larache y Tánger, los lugares conocidos del autor, que sirven para presentar algunos personajes históricos que acompañan las andanzas de los protagonistas. Y hay un trasfondo de convivencia entre judíos y cristianos, aparentemente armoniosa pero llena de incomprensiones y rechazos en la época de la narración. En este libro, tanto en la manera de narrar como en algunas de las situaciones vividas por judíos en Marruecos español está el germen de su otra novela larachense, más ambiciosa en su contenido: El olivo de Larache.

   El padre del autor había trabajado en el consulado alemán de esa ciudad con el cónsul Renschhausen, el protagonista de esta novela. Un personaje muy interesante, muy conocido en la ciudad en los años cuarenta y con una actividad que merece una novela.    Tessainer origina su narración en unos supuestos escritos del cónsul, un hombre que anotaba sus experiencias con la inseguridad de si valía la pena. Lo recoge el novelista al principio y nos preguntamos si esas reflexiones no son, en realidad, las suyas mismas: Tú ten en cuenta que no vas a vivir de los que escribes, que es lo que pretenden muchos escritores: a ti eso te trae sin cuidado. Piensa que lo que vas a hacer, en primer lugar es un escape para aliviar las penas, y después es el poder y ser capaz de contar episodios de una vida interesante que no debe caer en el olvido, como decía antes, y que pongan las cosas en su justo término a esos hijos de mala madre que te deben hasta la vida, y ahora ni te saludan (página 19). El propósito está claro: rescatar del olvido a una persona singular y detallar, noveladamente, hechos pasados que fueron relevantes. El narrador se coloca en dos planos, uno como transcriptor de los cuadernos del cónsul y otro como narrador objetivo, dos personas en el relato. Incluso con alguna ironía: Le abrumó también el no estar haciéndolo bien, el que resultara aburrido y de ningún interés a quien un día pudiera leerlo. Aquí se culpó de haberse extendido demasiado… (página 71), como si el autor le reprochara al personaje sus propias dudas porque, realmente, los prolegómenos de la historia son largos. Tessainer escribe con detalles prolijos, muy extenso.

   El cónsul se instaló, después de terminar sus estudios de Medicina, en Tánger siguiendo los consejos paternos. Corría el año 1892. Pero no para ejercer como médico sino para abrirse campo en los negocios como representante de casas comerciales alemanas y como gestor de sus propios intereses. Le gustó Larache y se trasladó con su mujer y su hija (entonces solo había nacido la primera de las tres) a esta ciudad en la que acontecieron los hechos más importantes de su vida. Fua ganando posición económica y social y es nombrado vicecónsul alemán en la ciudad. La Conferencia de Algeciras de 1906 había abierto Marruecos al comercio europeo, y Renschhausen aprovechó la circunstancia para prosperar. Por tanto, él fue testigo de primera mano de la implantación del Protectorado. Pero también le tocó vivir acontecimientos adversos para su país, como las guerras. La I Guerra Mundial supuso un empeoramiento de las condiciones de vida de los alemanes en el Marruecos francés y en Tánger. Algunos fueron ejecutados, otros llevados a prisión o a campos de trabajo en Argelia. El protagonista, al que los acontecimientos le sorprendieron en Alemania, tuvo que buscarse un testaferro para salvar su patrimonio. Pero en su país las cosas tampoco eran de su gusto por la caída del emperador y las condiciones leoninas del Tratado de Versalles. Por eso opta por volver a Marruecos.
   Pero la vida de este hombre estaba llena de contrariedades propias de la época en la que le tocó vivir. Al ascenso del nacismo en Alemania le siguió la etapa de las revueltas en la Republica española, la Guerra Civil y, para terminar la II Guerra Mundial. Según las posiciones políticas estuvieran dominando o dominadas, su status como cónsul alemán se veía afectada. Era un hombre que estaba representando a un país dominado por los nazis, aunque él no lo fuera; que veía que las simpatías de muchos españoles se volvía indiferencia cuando la guerra cambio el signo de los ganadores. Unas veces adulaban al cónsul de una nación triunfadora, otras lo rechazaban por ser el mismo cónsul de la misma nación, pero ya perdedora.
   La personalidad del protagonista, y la época en la que le tocó vivir, hacen que el relato sea apasionante. Son muchos hechos para una vida. Muchas situaciones de distinto signo.  La novela de Tessainer es muy ambiciosa porque la sitúa en tres planos narrativos diferentes: La vida personal y familiar de Renschhausen, la vida social y profesional en Larache y Tánger y -por último. La situación internacional. Esa ambición de proyecto tiene como fruto una novela larga en la que quizás el espacio dedicado a determinadas cuestiones menores para la coherencia del relato sea excesivo.
 La novela gana en intensidad con el paso de las páginas. Llega a la actuación principal del cónsul frente a los proyectos nazis para los judíos marroquíes y termina en clave sentimental. Es la narración de la vida de un hombre honrado, muy conocido en el Larache de la época y que fue uno de los pioneros del establecimiento de los europeos en la ciudad a finales del siglo XIX. Y con el trasfondo romántico del pensamiento del autor de que convivencia entre razas y religiones es posible si no se interponen los intereses materiales o políticos.

sábado, 28 de marzo de 2020

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (3): 1415 CEUTA. LA LLAVE DE ÁFRICA de MANUEL GUTIÉRREZ Y KEPA DE ORBE


GUTIÉRREZ, Manuel  y ORBE, Kepa de: 1415 Ceuta. La llave de África (Cascaborra ediciones. Sl. 2019. 69 páginas)

   Cascaborra ediciones ha emprendido la empresa de divulgar la historia de España mediante el cómic. Y algunos de sus tomos está dedicado a la acción africana de España. El que ahora nos ocupa es el relato de una historia muy desconocida, pero muy importante: la conquista de Ceuta por los portugueses. Este fue el origen de la españolidad de la ciudad norteafricana. Tras la batalla de Alcazarquivir en 1578, al morir el rey de Portugal don Sebastián sin descendencia, la corona de Portugal se une a la de España en la persona del rey Felipe II. Estuvieron unidas hasta 1640. Pero tras la separación, Ceuta no siguió en la corona portuguesa sino que permaneció siendo española hasta hoy.

   La ciudad fue tomada por el rey Juan I de Portugal en 1415. A pesar de haber sufrido barios asedios en estos siglos, nunca dejó de estar bajo soberanía española.

   La historia gráfica dibujada por Kepa de Orbe y con guion de Manuel Gutiérrez nos acerca a este hecho histórico. El guion es sencillo, usando como personaje principal un polizón, presidiario huido que hace ameno el recorrido. Son episodios breves para explicar un hecho complejo. El dibujo es de línea clara, muy bien ambientado y sugerente. Contiene un apéndice histórico de Gabriel María Fernández Ahumada.
 Azulejos conmemorativos de la toma de Ceuta existentes en la estación de Sao Bento en Oporto

domingo, 22 de marzo de 2020

NOVELAS DE SIDI-IFNI (5): TODO QUEDARÁ EN LA SOMBRA de ANA MARÍA ALONSO FERNÁNDEZ-ACEYTUNO


ALONSO FERNÁNDEZ ACEYTUNO, Ana María: Todo quedará en la sombra (Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas 2019. 230 páginas).

     Esta novela mereció el Premio internacional de novela Benito Pérez Galdós en 2018. Es una novela sobre la vida en Ifni alrededor de 1957. La autora confiesa que vivió en Sidi-Ifni hasta los siete años, una edad muy temprana como para tener recuerdos claros y consciencia de la realidad social. Pero su familia militar le ha dado la información suficiente como para tejer el ambiente en el que se desarrolla la historia. Hija y sobrina de militares africanistas, su tío Mariano es autor de varios libros entre ellos una novela (Siroco), de la que ya nos ocupamos http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Fern%C3%A1ndez-Aceytuno.
   Una entrevista a la autora hecha por Mayte Martín en Dragaria se puede leer: https://dragaria.es/ana-maria-alonso-fernandez-aceytuno-mucho-contar/


   La novela de Ana María Alonso, de aparente sencillez en la trama, presenta varios aspectos originales:
1.     La vida civil.
   Se trata de una historia que se desarrolla, en su mayor parte, entre civiles. O, al menos, es la visión de los civiles. En Ifni el protagonismo militar era absoluto, pero también estaban sus familias y algunos funcionarios y trabajadores. Este relato se hace desde el punto de vista civil.
2.     La visión de las mujeres.
 Trata, ante todo, de trasmitir la visión femenina de la vida en la colonia. La vida de las sacrificadas mujeres o hijas de los militares que tenían que acudir a lugares lejanos por el trabajo de sus maridos mientras sus amigas, compañeras o familiares se quedaban en la península. Y en una época en la que la mujer española estaba totalmente relegada al hombre: Carmen había sido educada, como todas las niñas de la posguerra, para ser una abnegada y patriótica madre y esposa, en el seno de un sistema de enseñanza dominado por religiosas y falangistas cuyo empeño era estimular en las mujeres la obediencia y la inferioridad frente a los hombres (página 103).
   Para ello se vale de una protagonista joven, sobrina de un militar e hija de un republicano. Además de su condición política era, en contraposición con las otras mujeres que encontró, una chica instruida e independiente. Hay que tener en cuenta que en esa época, una mujer joven solo podía aspirar a encontrar un buen marido o llevar una vida precaria y casi marginada para el resto.
   Este punto de vista, que la autora conoce de mano de su madre o abuela, enriquece mucho la narración.
3.     Las posiciones.
   Otra de las cuestiones que Ana María Alonso ha cuidado es hablar de las posiciones que había en el interior el territorio y que desaparecieron -voladas por los propios españoles- en la guerra. Se estaba articulando el territorio por medio de intervenciones al modo de Marruecos, siguiendo el modelo francés. Cuando el sistema empezaba a funciona, llegó la guerra y todo se terminó en unas semanas. La autora recoge esta vida fuera de lo común situándola en el fuerte de Tagragra (Tiugsá). Con unas descripciones breves y unas pocas escenas, la autora tiene suficiente para recrear este ambiente.
4.     Tratamiento de la figura del militar.
   La autora es hija de militar y el territorio de Ifni era sobre todo un territorio militar por lo tanto no puede obviar a los militares en su libro. Frente a algunos autores contemporáneos que tienden a caricaturizar a los militares en África para tratar de ridiculizar el pequeño imperio franquista, Alonso da una imagen más real, de personas normales que hacían su trabajo, algunos con un interés extraordinario y que querían llevar una vida profesional sin más implicaciones. Tienen una visión ortodoxa de la política colonial, sin duda era así: Se coloniza en el hospital, en el despacho, en el cuartel, en la tienda, a través de la palabra oportuna, la atención merecida, la enseñanza adecuada (p. 94).


  Cuartel de Tiradores de Ifni
Todo quedará en la sombra termina, siguiendo una tensión natural en el relato, con la guerra pero con la misma visión del resto del libro. Una agradable novela que sirve para entender mejor la vida, en cierta manera extraña, en un lugar remoto que fue España por un tiempo.

domingo, 23 de febrero de 2020

LAS NOVELAS DE TÁNGER (17): EL AÑO QUE VIIENE EN TÁNGER de RAMÓN BUENAVENTURA.


BUENAVENTURA, Ramón:
-        El año que viene en Tánger (Debate. Madrid 1998. 617 páginas).
   Ramón Buenaventura (Tánger 1940), es un escritor prodigioso, original y vanguardista que escribe novelas llenas de recursos, de humor, de trampas literarias. Utiliza notas al pie, cambios de letras, diálogos exentos, tipografías que llenan las páginas de adornos estéticos pero que son, todo ello, recursos de un autor original que no renuncia a los hallazgos. Es, además, un autor nacido en Tánger cuando aquella ciudad era Zona Internacional. Un sitio distinto y casi fuera de la geografía política. Que denomina en la solapa: una ciudad que ya no existe en un país que entonces no existía. Y a esta ciudad dedicó, de manera directa o indirecta, su obra. No es tarea fácil para un blog que quiere solo dar noticia breve de la novela de ambiente colonial hispanoafricano hablar de la obra de Buenaventura por ser muy rica de matices de todo tipo, muy compleja de estructura y contenido y de gran extensión de páginas.

   El año que viene en Tánger (1998) narra las peripecias de León Aulaga, su alter ego literario, con mucho de propio y algo tomado en préstamo, quizás mezclando lo que ha sido y lo que quiso ser. Para hacer más difícil la localización del personaje, he tenido que travestir la auténtica carrera profesional de León, novelando un poco si “imparable ascensión” (página 13). León es un joven normal, lleno de aspiraciones, que tiene la suerte de vivir en Tánger –una ciudad diferente en los años 50 del pasado siglo- y anhelaba dos cosas: Primera, ser un hombre importante… Es algo que todos ansiamos: ser dignos de nuestros más esplendorosos recuerdos; convencernos de que no hemos decaído, de que en cualquier momento nos puede suceder otro apogeo. Segunda. Acumular mujeres en el currículo, también para mantener el nivel de su periodo culmen (página 27). Los sueños no tienen por qué ser imaginativos, muchos son muy materialistas. Pero el joven protagonista/autor es además, un tipo imaginativo.
   Esta es una novela de nostalgia. En un sentido complejo del término. Los españoles de Tánger internacional conservaron siempre un recuerdo de paraíso perdido que, tal vez y como ocurre en estos casos, tenga algo de idealización de una ciudad extraordinaria, pero que tenía también los problemas de convivencia de cualquier otra ciudad. El recuerdo selecciona la especial naturaleza política y las circunstancias sociales de una urbe mezcla de religiones, razas, lenguas y excepciones jurídicas. Buenaventura lo sabe y, en ocasiones, la nostalgia se transforma en cafard. Además, es una nostalgia familiar. El autor es nieto del periodista Alberto España, memoria literaria de Tánger y autor de La pequeña historia de Tánger, publicada en Tetuán en 1954. Una obra de referencia para conocer los detalles de la vida tangerina en los años de esplendor. Libro de culto, difícil de encontrar, pero que Ramón Buenaventura (¡muchas gracias!) pone a disposición general en un enlace de su blog (en el que también figura esta novela):
La ciudad internacional se convierte en ciudad familiar y los lectores entramos en la casa del escritor.
   Pero la novela no es solo una novela de recuerdos melancólicos. Va mucho más allá y por eso se hace importante. El vanguardismo aparece en varios planos, comenzando por el tipográfico; la estética narrativa; la inclusión del poemario que tendría una edición independiente: Los poemas de León Aulaga (páginas 203-317); otra inclusión de textos independientes: Otros escritos de León Aulaga (319-579); el uso de varios idiomas…  La novela es muy personal. No solo porque la manera de escribir sea original y distinta de lo común en la literatura contemporánea, sino porque es una selección de recuerdos personales.  No es una novela para ler plácidamente en el metro o la playa, exige una atención. El autor lo reconoce: Un libro no tiene por qué regalarle nada al lector; abaratamos la literatura y creo que no debemos fomentar la pasividad del lector. Hay que hacer un esfuerzo para leer El año que viene en Tánger y tomar decisiones no orientadas, según declara a Amelia castilla en El País:
   Es cierto que el autor, legítimamente, escoge en la memoria solo lo que quiere hacer público. Y lo adorna, transfigura e interpreta con la suavidad del paso de los años. No se flagela sino que más bien se complace en la juventud feliz. Merece la pena reproducir el primer párrafo del capítulo final:
                                                                                                


    una novela divertida y cervantina en el sentido en el que las historias
y los personajes aparecen y desaparecen y todo se pone en solfa, no por un
concepto gratuito sino porque el punto de vista es múltiple,
dice Luis de León Barga en
https://librosnocturnidadyalevosia.com/libros-nwty-ramon-buenaventura-por-luis/
Si Buenaventura hubiera querido escribir una novela sobra Tánger, hubiera escrito otra cosa. Lo mismo que si hubiera querido escribir una novela que se desarrollase en Tánger. Es una novela de visión personal de la vida influenciada por el hecho nada normal de haber vivido los años decisivos de su juventud en la ciudad marroquí.  Ciudad que ha marcado toda su obra literaria. Continuada en otras novelas en las que aparecen y desaparecen los personajes conocidos.

Vuelve sobre su universo personal en El corazón antiguo (Debate. Madrid 2000), en la que confiesa que es una reescritura de una novela de 1981 Ejemplo de la dueña tornadiza. En la explicación de esta novela hace una confesión clarificadora: …durante la escritura de El año que viene en Tánger acabé de comprender que toda  mi obra es un libro solo.

   El último negro (Alianza. Madrid 2005) es una novela más literaria porque reflexiona sobre su concepto de literatura en el personaje que quiere escribir una novela y busca un negro ya que no confía en sus capacidades literarias. Voy a escribir una mala novela, yo también, es la primera frase del libro. Y más adelante, hace una interesante reflexión: -No tenemos nada que contar –pontificó- porque nos negamos a incluir la vida en los relatos. Desde que el conocimiento ineludible del horror dejó mudos o catatónicos a los escritores, desde el fin del Arte que trajeron las atrocidades del siglo XX, no por más atroces que las del cualquier otro siglo, que los son, sino porque nadie puede ignorarlas, porque hay que vivir sabiéndolas y sabiendo que los demás también lo saben, solo practicamos la evasión… (página 51). Si El año que bien en Tánger es una manera de incluir la vida en la novela rotundamente, El último negro reflexiona sobre esa inclusión. Por el momento, su narración acaba con NWTY (Alianza. Madrid 2013).

   Buenaventura supone el reencuentro con la literatura como ejercicio intelectual y no como mero entretenimiento, en el que el lector obtiene satisfacción en el esfuerzo y no un simple modo de llenar el tiempo muerto.


domingo, 9 de febrero de 2020

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA: LA TIERRA DE BISILA de SARA NÚÑEZ TORRES.

NÚÑEZ TORRES, Sara: La tierra de Bisila. Memorias de Fernando Poo (Bioko-Guinea Ecuatorial) (1958-1969). (Autora. 2010. 320 páginas).

   A pesar de la modesta edición de este libro, hecho a través de una de las más conocidas páginas de autoedición, resulta una lectura agradable, llena de pequeñas emociones y de muchos detalles sobre la vida colonial. No sé quién es la autora, no he visto más novelas suyas; pudiera ser una profesora. Porque la redacción es buena, el ritmo suficiente y el interés del lector no decae. No sé si la autora-protagonista quiso escribir una novela. Tal vez no porque el libro lo subtitula como memorias. En todo caso, por su estructura narrativa puede considerarse una novela: unas memorias noveladas.

   Lo que cuenta es muy interesante porque es la visión de una protagonista de los últimos años coloniales y el nacimiento de la República de Guinea Ecuatorial. Es la plasmación del pensamiento común de los españoles de Guinea en los años previos a la independencia. Y, además, contemplados por la mirada inocente de una niña que se va haciendo mayor, pierde ingenuidad y gana capacidad de análisis. Lo escribe cuarenta años después tratando de conservar la mentalidad de aquella época. Y esto es muy importante porque trasmite un conocimiento de lo cotidiano que ayuda a comprender la complejidad de la vida colonial. Un tipo de libros de los que hay pocos ejemplos, aunque van apareciendo alguno más como En el corazón del cayuco. Memoria de Guinea Ecuatorial (2018) de Pelayo Suárez Alejandro.

   El libro narra la vida de unos colonos modestos, nada de grandes finqueros, que tratan de ganarse la vida con dificultad en la Santa Isabel del final de los españoles. Es una vida de luchadores, de los que tratan de abrirse camino en un lugar de oportunidades. Pero los tiempos iban cambiando muy deprisa. Ya no era lugar de pioneros que abrían camino sino de los últimos que los cerraban. Sin embargo, el país ofrecía su mejor cara después de muchos años de colonización. Mejores servicios, educación, transportes, etc y, sobre todo, una mejor relación entre europeos y africanos que, sin llegar a un trato igualitario, sí que era más respetuoso. A los ojos de una niña, el mundo maravilloso del trópico, la vida en la ciudad era una pequeña aventura. Y, con cierta inocencia corregida por los años, relata las historias de su familia como ejemplo de los que fue la sociedad santaisabelina.
   Los ojos de niña, revisados por los ojos de mujer, observaban inquietos los acontecimientos previos a la independencia. La niña no entendía muy bien lo que hablaban sus mayores, pero nos lo tramite la mujer para dejar constancia de las opiniones de los coloniales ante un futuro incierto que los llenaba de inquietud. La parte final del libro es una mezcla de situaciones domésticas, costumbres coloniales, relaciones entre razas marcadas todavía por la distancia y confusión política.
  El final triste son la expulsión, más o menos violenta, de los coloniales. La melancolía del desastre de los primeros tiempos de la independencia. La pérdida del territorio de la infancia en unos episodios todavía no aclarados. La expulsión de Edén se titula el último capítulo. La autora escribe al comienzo de éste: Ningún gobierno español ha reconocido que los blancos fueron perseguidos, expoliados y expulsados, pese a que Guinea era un rincón de España cuando la fortuna los condujo a ella (página 259). La autora pertenece a esa clase de expulsados y expone la visión de los que dejaron la tierra en la que vivían, la de nacimiento de muchos de ellos.
   La tierra de Bisila es un libro sencillo lleno de emociones, recuerdos vividos tamizados por la distancia del tiempo. Una lectura muy recomendable.