miércoles, 11 de septiembre de 2019

NOVELAS DEL FIN DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (3): EL PRÍNCIPE DEL RIF. UN HÉROE EN IFNI de JESÚS LORENZO AGUILAR


LORENZO AGUILAR, Jesús: El príncipe del Rif. Un héroe en Ifni  (Madrid 2019. Editorial Tébar Flores. 412 páginas).
   El abogado pacense Jesús Lorenzo Aguilar construye un relato ameno sobre cómo se fraguó la guerra de Ifni, teniendo como protagonista español a un adolescente y a su padre y al líder independentista Ben Hammú por la parte marroquí. Y al que añade un hijo de Abd el Krim que dará más juego a la acción.

   Últimamente se está publicando mucho sobre Ifni. Libros sobre la guerra, como el de Ordoño. Algunos testimonios de los soldados que tuvieron que acudir a la guerra. Interesantes ensayos como el de Dalmases sobre los viajeros españoles. Y varias novelas. La de Lorenzo Aguilar tiene un planteamiento original e interesante, la gestación de la guerra de 1957: la preparación que pasó desapercibida, los movimientos con libertad del Ejército de Liberación y la figura principal de la rebelión en la zona española que era Ben Hammú.
   La intervención del hijo del caudillo rifeño lleva a enredar la trama con una posible conspiración secreta española, auspiciada por Carrero Blanco, para provocar la independencia del Rif y de esta manera contrarrestar el poder nacionalista marroquí. En la narración aparecen muchas figuras históricas convertidas en personajes –empezando por Franco- que demuestran que el autor tiene un conocimiento sobrado del africanismo político español de los años 50 del pasado siglo. Con esto pretende que la novela de una impresión historicista más señalada.


    En el relato se aprovechan estas cosas y se adornan con otras provenientes de la imaginación del autor. Es una novela-ensayo entretenida con un argumento atractivo. Pero hay que achacarle una cierta linealidad en el estilo de narrar que provoca falta de emoción.

miércoles, 21 de agosto de 2019

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (24): ETXEZARRA de MARÍA CHARLES


CHARLES, María: Etxezarra (Anagrama. Barcelona 1993. 230 páginas + 1 hoja).

   Mary Sol de Mora Charles firma sus novelas como María Charles. Es Doctora en Filosofía y Licenciada en Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Historia de la Filosofía y de la Ciencia en la Universidad del País Vasco. Además de su obra científica y ensayos, tiene dos novelas: En el nombre del hijo (1990) y Etxezarra.

   La autora ha escrito una novela muy personal, con una técnica de escritura más compleja de lo que las novelas de la guerra suelen, con cambios de narrador, intercambio epistolar, etc. Posiblemente porque, a sabiendas de todo lo mucho que se ha escrito sobre el tema, quiso darle un enfoque original y distinto. Y es original; primero, porque el foco principal del relato se proyecta más sobre la personalidad de los personajes que sobre la historia marroquí y segundo, porque la acción sigue muchos años después en España –durante la Guerra Civil- y en Rusia con la División Azul.
Foto de la autora de la solapa del libro
   En la novela se busca la percepción personal del protagonista de la guerra más que los hechos bélicos. Sucede en los años posteriores al desastre de Annual, en la reconquista de la zona occidental del Protectorado. Los hermanos Etxezarra están muy bien descritos psicológicamente, con detalle, con muchos rasgos para que el lector los comprenda. Dice la autora en la primera página, como nota de advertencia, que los personajes de esta historia son imaginarios. Es comprensible la precaución, pero no parece creíble. Los detalles de vida militar de hace un siglo, los hechos, la situación de unidades en el territorio, las funciones, el vocabulario que utiliza demuestra que ha tenido referencias directas de antepasados o conocidos que le han relatado hechos que ha aprovechado en el relato, aunque no sean los mismos, y caracteres reflejados en el libro. Lo cual resulta del todo normal.


   Por ejemplo, la descripción de la posición de Zeguelet, en las páginas 60-62, denota un conocimiento grande de cómo eran este tipo de instalaciones militares, incluso de la vida en ellas: La vida en Zeguelet es plácida y tranquila, como la de una sociedad de cenobitas. El hastío fácilmente se apodera de los incautos. Nada reviste aquí importancia y, por lo mismo, todo la tiene. La luz que permite pasar la lona nos despierta pronto, las siete, las ocho. No obstante, nos levantamos de diez en adelante y hasta entonces han ido llegando hasta nosotros diversos murmullos: la descubierta que sale, el cartero, la guardia que se monta, el parapeto que se retira. A las ocho y media entra mi asistente con el desayuno: café con leche y torrijas (página 62).

   Pero al carecer de una intriga, de una acción y ser una novela intimista, el lector que no esté muy familiarizado con la Guerra de Marruecos, puede perderse en la situación geográfica de los personajes y en el porqué estaban en ese momento en ese sitio. Pero la novela es el retrato de una familia burguesa, con sus conflictos y sus enredos. La profesión militar de algunos hermanos los lleva a Marruecos, en la guerra y en la paz, y la descripción de la situación del militar en el Protectorado, sus sensaciones, la visión personal de los conflictos que hay en juego y el curso de la carrera son más importantes que las hazañas bélicas. No obstante, la narración es muy minuciosa en los detalles militares, como he dicho. A veces más que en las circunstancias familiares. Novela compleja para leer con calma.





viernes, 9 de agosto de 2019

MARRUECOS EN LA NOVELA LEGIONARIA (7): ARENA. MOROS Y LEGIONARIOS de LUIS MAGAÑA CUADRADO


MAGAÑA CUADRADO, Luis: Arena, moros y legionarios (Pobeta. Santiago de Chile 1999. 200 páginas + 2 hojas)

   Magaña nació en Granada en 1920. En la Guerra Civil combatió en el bando republicano y cayó prisionero en la batalla del Ebro. Obligado a hacer el servicio militar en un batallón disciplinario, prefiere enrolarse en La Legión. Allí obtuvo el título de practicante y permaneció en Melilla hasta 1950 en que se marcha a Chile. Publicó algunos libros y artículos en revistas literarias. Murió en Santiago en 2008.

   En 1941 llega al cuartel de La Legión de Tahuima, cerca de Melilla. Y aquí comienza la novela. La mili, como los colegios de curas, son situaciones por las que pasaron casi todos los jóvenes de varias generaciones y, sin embargo, tienen poca literatura. La novela de Magaña es, ante todo, un libro de recuerdos de la mili escritos en primera persona. Novelados pero sin la consistencia de una auténtica novela. Habla con detalle de la vida cuartelera en Tahuima, cerca de Melilla y lo hace con sinceridad, contando la dureza del servicio militar en La Legión en esa época, pero sin rencor. Es una época en la que la guerra en Marruecos había finalizado y la presencia de estos cuerpos no estaba supeditada a la conquista y defensa del territorio.
Acuartelamiento de La Legión en Tahuima (Nador)
   En los capítulos va describiendo los distintos aspectos de la vida legionaria: cuartel, campamento, marchas, maniobras… Y desgrana las anécdotas vividas con los tipos extraordinarios –en todos los sentidos-  encuadrados en ese cuerpo singular. Por tanto, sin tener un argumento definido, es un documento testimonial importante de cómo se vivía en el Tercio.

jueves, 4 de julio de 2019

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (10): YAMINA de CELEDONIO NEGRILLO.


NEGRILLO CORON, Celedonio: Yamina. Novela histórica de los soldados leoneses en Marruecos (Imprenta de la Diputación Provincial. León 1933. 368 páginas; Editorial Órbigo. La Coruña 2018. 368 páginas –reimpresión-).

   El leonés Celedonio Negrillo fue militar. Creo que murió en la Guerra Civil, como capitán de Infantería, puesto que el Boletín Oficial del Estado, de 14 de febrero de 1938, reconoce el derecho a la pensión de sus dos hijas huérfanas. No conozco más obras de él.

   En un estilo recargado, propio del escritor bisoño de la época, comienza la novela en un idílico pueblo de Riaño, llamado Fuenteclara, en el que bien en armonía, honradez y buena convivencia los habitantes. Es un canto a la vida rústica que recuerda la ideología carlista que subyace en las novelas de Pereda, también defensoras de la vida apartada, agrícola y pecuaria. A los mozos los han llamado para cumplir sus obligaciones militares y Negrillo aprovecha para alabar las virtudes castrenses. Los jóvenes leoneses, nobles y sanos como los quiere pintar el autor, llegan a Melilla poco después del desastre de Annual. La novela está imbuida de un espíritu patriótico que comprende algunas críticas pero sin excederse. Lo vemos en las páginas 46 y 47:



Y continúa con el canto a las virtudes castrenses resumidas en el espíritu de sacrificio y camaradería: Una de las virtudes más cultivadas por los oficiales del expedicionario de Burgos, era la del compañerismo. Hombres que vivían bajo la misma tela de la tienda de campaña, que habían prestado el mismo juramento y unían sus esfuerzos a la hora del sacrificio bajo los pliegues de la misma bandera, no admitían entre sí rencores y rencillas, dando al traste con cualquier aspereza que pudiera ser causa de tibieza en el mutuo aprecio (p. 49). Porque Negrillo quería diferenciar las conductas y actitudes que se observaron antes del desastre de Annual de los valores renovados de la campaña de reconquista, de los que el autor participaba con entusiasmo. La primera parte, llegados a Melilla, es una descripción de los avances en la toma del territorio hasta que los leoneses llegan a Uestía, a orillas del Kert, y quedan destacados en una posición.
   A partir de aquí (página 80), la novela abandona el sentido documental de reportaje de campaña para adentrarse en terrenos más comunes. El autor es militar, cree en su profesión y quiere presentar a los militares españoles como nobles conquistadores y respetuosos con el honor de las mujeres y la propiedad de los marroquíes. Esto, lógicamente, no fue así porque la campaña de reconquista fue muy cruel y se cobraron venganzas terribles. Y, por otro lado, aparece el exotismo en su vertiente más corriente: el amor interracial. Al salir las moras de la posición, llevaban la impresión de que bajo los dominios del Sol, no existían seres tan galantes, simpáticos y humanitarios como los españoles (página 92). Yamina, joven kabileña sin instrucción, resulta que habla español perfectamente y le reza a la Virgen María como reminiscencia de su paso por una familia cristiana. Dejando un misterio en torno al origen de la protagonista. Aixa, otra joven enamorada de español, sufre hasta la muerte. Yamina desaparece y los protagonistas, el capitán, Juan el que dejó la novia en el pueblo, Paco…. Siguen en la guerra, en la reconquista del territorio perdido, en la lucha a muerte. Lo que hace que la novela no sea la simple historia increíble de amor de militar español y mujer musulmana. Aparecen referencias a los campamentos que se iban convirtiendo en poblados, a la recién aparecida Legión. Se nota que el autor estuvo en esos escenarios por los detalles de sus descripciones.
   El cruce de amores entre mora y cristiano, la ayuda que ellas prestan a los sufridores militares, el sentimiento de misión civilizadora y benemérita que subyace en toda la historia, deriva el relato al más puro exotismo al uso en la época. A una ideología colonialista que tenía mucho de ingenua, de función sin inconvenientes ni abusos en el que siempre triunfaría el abnegado civilizador rescatando a la población atrasada de sus incompetentes y corruptos cabecillas. El autor se ve obligado a hacer referencias históricas, geográficas y nociones de religiones comparadas porque el lector al que se dirigía podía no comprender bien las situaciones sobre las que escribía. El ritmo decae pero la intención pedagógica se impone. Pero, para mantener la atención, se introducen nuevos personajes que tiene que ver con Yamina y su misterio, historias cruzadas, una intriga que sirva para seguir leyendo. Lo malo es que los argumentos quedan desligados y que a la novela le falta una estructura clara. Pero es más entretenido y está más fundamentada que otras novelas similares de la época porque completa el amor con la aventura, huye de la sensiblería ñoña y mantiene la intriga con incertidumbres sobre lo que pasará.


viernes, 14 de junio de 2019

NOVELAS DEL FIN DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (2): LOS VERSOS DE ARABÍ de FRANCISCO DE PAZ TANTE


DE PAZ TANTE, Francisco: Los versos de Arabí. El Páramo/Diputación de Córdoba. Córdoba 2013. 169 páginas.



   Esta novela mereció el Premio de la Diputación de Córdoba y es un relato intimista que, con el trasfondo de la presencia española en Marruecos, quiere dedicarlo a la amistad entre personas de distinta nacionalidad, raza, religión y sometidas a un status diferente en la etapa del Protectorado. El tema es sugestivo, es plantear si es posible esa amistad (que implica siempre un plano de igualdad entre los amigos) en una situación histórica de segregación y estratificación. De Paz tanto aborda el asunto quizás de una manera idealizada, pero posible.
   La protagonista del libro, que había vivido en Larache hasta la adolescencia en que la independencia le hizo abandonar Marruecos, vuelve treinta años después a reencontrarse con sus recuerdos idealizados. Esta vez llega a Assilah –el autor escribe el nombre así, con dos s y no una sola-. Suele emplear los topónimos en español: Monte Arruit, Dar Drius, Tetuán. Pero en el caso de Arcila usa el francés, oficial, tal vez para distinguir el plano histórico del actual. Es el reencuentro con la juventud perdida, con los protagonistas de entonces señalados en Hisham que era un antiguo soldado de las tropas españolas que permaneció fiel en la hora trágica de Annual, o Ridwan que aparece como el recuerdo claro del primer amor.

   No es una novela colonial, pero tiene referencias coloniales en dos tiempos distintos. Los recuerdos de Hisham como soldado de Regulares y el final del Protectorado cuando el padre de la narradora abandonó Marruecos para no volver. Un aspecto más de la amplia sociedad del Marruecos colonial.


viernes, 7 de junio de 2019

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (1): 1921: EL RIF de JAVIER YUSTE y ANTONIO GIL.


GIL, Antonio  y  YUSTE, Javier: 1921: El Rif (Cascaborra ediciones. Madrid 2019. 56 páginas + 2 hojas. Prólogo de Augusto Ferrer Dalmau).

   La novela gráfica, el comic, ha dejado poco a poco de ser un modo de expresión para jóvenes, gente de poca formación o cultura underground y se ha convertido en una manera más de literatura. Con la especialidad de que al texto, menos elaborado que en una novela pero con una mayor necesidad de síntesis, hay que añadir dibujos que coloquen al lector en el lugar y el tiempo que sirve de marco a la acción. El comic histórico, y el colonial, tiene buenos autores en Europa (por ejemplo el francés Jacques Ferrandez y sus obras sobre Argelia; Durand y Ramaïoli con sus tomos sobre las guerras contra los zulúes; o el clásico Hugo Pratt sobre italianos en Libia y Abisinia). Ahora se está desarrollando también en España. Y la editorial Cascaborra ha creado una colección muy cuidada en los detalles (papel, color, dibujo, portadas) de comisc sobre historia de España. El nº 10 nos habla del desastre de Annual.

   1921: El Rif tiene un eficaz guion de Javier Yuste, una ficción sencilla sobre las jornadas de los caballeros de Alcántara en los días que siguieron a la rota de Annual. El enmarque histórico es preciso y ajustado, pero no es el relato de los hechos militares sino el esfuerzo de unos cuantos hombres de los escuadrones de caballería que trataban de proteger la retirada de las posiciones españolas hasta el error de abandonar Dar Drius. Los dibujos de Gil, realistas, bien definidos, tienen además la ventaja de haber estudiado los uniformes, armas, vehículos y otros detalles de la época. Sin abundar en lo escabroso, deja traslucir la magnitud de la tragedia.


viernes, 31 de mayo de 2019

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (23): BARAKA de JAVIER HERNÁNDEZ VELÁZQUEZ.


HERNÁNDEZ VELÁZQUEZ, Javier: Baraka. MAR editores. Madrid 2019. 259 Páginas.
   A veces pienso que la narrativa sobre Annual quedó casi agotada tras Imán (1930) de Ramón J. Sender, una novela que abordó de manera magistral los distintos aspectos del drama militar desde lo puramente bélico al drama individual del soldado. Algunas aportaciones periodísticas – como el libro Annual (1922) de Eduardo Ortega y Gasset- incluyeron aspectos tomados de la realidad como la huida de un soldado superviviente. Eso no significa que no se pueda volver a escribir sobre el tema. Hay otras novelas posteriores de calidad notable. Pero es necesario, sobre todo con la proliferación de esta temática en la narrativa más reciente, añadir algún elemento que dote de originalidad o sorpresa al relato, que lo enfoque desde un ángulo distinto o que llegue a conclusiones novedosas. No es habitual. Entre otras razones porque algunos novelistas no creen que el argumento y el escenario estén gastados. Ni conocen lo que se ha escrito con ese tema. Dicho esto sin despreciar ninguna aportación, ninguna novela y a ningún novelista.

   Hernández Velázquez denota que se ha documentado en los libros clásicos sobre el desastre. Pero gasta muchas páginas en narrar lo conocido, la historia. Su personaje no es nuevo, aunque trata de enriquecerlo con la compañía de un moro, real o fantasma, que lo conduce con previsión de los hechos. Su protagonista es un soldado de reemplazo que no puede eludir su suerte en quintas. Es canario, como el autor. Sueña solo con volver a Canarias. Más de cien páginas para contar la huida de Annual a Melilla, el paso por las posiciones que se iban perdiendo, la visión general del derrumbamiento de la comandancia de Melilla. No es muy original y eso le hace perder el favor del lector que ya conoce la historia.

    La desaparición del protagonista hace entrar en juego al hermano, que también acude a la guerra. Hay una intriga basada en esa desaparición. Identidades prestadas, búsqueda, nuevas compañías…  Y pone en relación el escenario marroquí con el canario de origen y otros personajes relacionados con los soldados. Pero es una novela en la que predomina, al menos en la primera parte, la narración de los hechos históricos sobre la ficción tenue que ha imaginado el escritor. La segunda parte es la vuelta a Canarias y el reencuentro con la vida anterior. Un relato sencillo.


lunes, 20 de mayo de 2019

NOVELAS DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (10): EL CRIADOR DE GORILAS de ROBERTO ARLT.



ARLT, Roberto: El criador de gorilas (Revista Aventura. Santiago de Chile 1941. 112 páginas; Eudeba. Buenos Aires 1964. 127 páginas; Editorial Futuro. Buenos Aires 1951; 156 páginas; Compañía General Fabril. Buenos Aires 1969. 189 páginas; Losada. Buenos Aires 1982. 164 páginas; Alborada. Madrid 1991. 172 páginas; Alianza editorial. Madrid 1994. 225 páginas; Ediciones del Viento. A Coruña 2012. 140 páginas; Terramar. Buenos Aires 2013. 159 páginas; Eneida. Robledo de Chavela (Madrid); 181 páginas)

   Roberto Arlt es una figura imprescindible de la literatura argentina. Buen novelista es, además, creador de los aguafuertes porteños que nos dan una visión muy personal de la vida en Buenos Aires fruto de una perspicacia singular y de un conocimiento profundo de la calle. Ese estilo lo transportó también a España, pero con menos conocimiento de la vida española que de la argentina. Como narrador es autor de unos cuentos, después publicados en libro, sobre el Marruecos español. A principios de 1935 hizo un viaje por España que le llevó a Ceuta, Tetuán y Tánger. Parece que el cambio de sociedad le fascinó y consideró con originalidad propia como para escribir una serie de artículos que se publicaron en la prensa argentina.


   Arlt no es un explorador, es un periodista que va a escribir unos reportajes. No cuenta con más información que la que pudiera tener un turista inquieto. Posiblemente nunca antes se interesó por el Magreb, ni sabía nada de la colonización hispano francesa de Marruecos. Es casi seguro que nada de esa política colonial le interesara. Pero le fascinó un mundo que, tan próximo a Europa, era tan diferente. Y más diferente aún de la Buenos Aires cosmopolita de esos años. El escritor siente la tentación de relatar esas emociones. Como era también su oficio, ese escenario nuevo tendría la novedad suficiente como para que sus lectores no vieran agotada su inspiración. Pero no deja de ser un escritor exotista que acababa de descubrir el Oriente de los viajes sin riesgo. Fruto de esa inquietud es El criador de gorilas, colección de quince cuentos publicados en periódicos y recopilados después un en volumen.

   Arlt es un escritor difícil de clasificar porque es original, curioso e imaginativo. Desde una visión orientalista, va creando un mundo personal que recuerda al Bagdad de las mil y una noches recreado a su modo en Tetuán o Tánger. Recuerda un poco a las viejas películas de Hollywood que aprovechaban los decorados de Persia para rodar películas de ambiente marroquí. Son relatos fantásticos de historias extraordinarias con personajes singulares. Se deja llevar por el misterio de lo oculto, el fraude del pícaro, lo irreal y lo imposible. A veces se aleja hasta el lejano Oriente. Pero trata de no perder el contacto con el lugar y así incluye cuentos como Ejercicio de artillería sobre las deudas de unos tenientes españoles. Y no rechaza los tópicos tangerinos en La cadena del ancla, que comienza con una confesión: Cuando a finales de 1935 visité Marruecos, el tema general de las conversaciones giraba en torno a las actividades de los espías de las potencias extranjeras. Tánger se había convertido en una especie de cuartel general de los diversos Servicios Secretos. En Algeciras comenzaba ya esa atmósfera de turbia vigilancia y contravigilancia que se extiende por toda África costera al Mediterráneo (página 94 de la edición de Alianza).



   No todas las narraciones del libro discurren en Marruecos –real o imaginado-. Pero todas las narraciones del libro desbordan imaginación, fantasía, técnica narrativa y emoción.





martes, 30 de abril de 2019

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (9): LA PARED DE TELA DE ARAÑA de TOMÁS BORRÁS.


BORRÁS, Tomás: La pared de tela de araña (Editorial Marineda. Madrid 1924. 305 páginas + 1 hoja; CIAP. Madrid 1931. 305 páginas; Editorial Bullón. Madrid 1963. 277 páginas + 2 hojas; Círculo de Lectores. Barcelona 1977. 218 páginas + 2 hojas.  Además se publicó en Las mejores novelas contemporáneas, tomo VI, 1920-1924 de Editorial Planeta en 1965 y en sus Obras selectas, tomo I, de la editorial AHR en 1974).


Tomás Borrás Bermejo (10 de febrero de 1891 – 27 de julio de 1976) fue un escritor conocido y un periodista que alcanzó éxito. Vocacional de la escritura, abandonó los estudios de Derecho y en 1911 ya colaboraba con el diario La Mañana. Fue fundador de La Tribuna y su firma era habitual en diarios como el ABC. Sobre 1928 empezó a posicionarse en una derecha radical, escribía en La Nación y, más tarde, pasó a ser militante de las JONS. Propagandista del franquismo y activista político. Famoso por haber creado unos documentos con los que justificar algunas acciones nacionales en Badajoz, falsificador eficaz que llegó a engañar a algunos historiadores.  Nunca dejó de escribir en los periódicos que era su verdadera pasión. Estuvo casado con la tonadillera La Goya.

   Fue autor de varias novelas como La mujer de sal (1925) o Checas de Madrid (1940), poesías, cuentos, obras de teatro. No fue muy prolífico pero sí que tuvo un estilo personal y una manera de narrar propia.
Tomás Borrás

   Su relación con Marruecos comenzó en 1920 como enviado del diario El Sol a la guerra. Le gustó el ambiente, la situación, la experiencia. Fundó El Eco de Chefchauen y llegó a dirigir el diario España de Tánger. Una biografía breve se puede consultar en http://dbe.rah.es/biografias/9011/tomas-borras-bermejo
   A Marruecos dedicó una de sus mejores obras, La pared de tela de araña (1924). A pesar de conocer el país y ser testigo de una guerra cruel, Borrás prefiere la imaginación para recrear un país entre la ficción y la realidad, un Marruecos auténtico e imaginado a la vez, un lugar exótico. En esa época, sin tanta imagen ni información como ahora, el lector podía ser engañado o, el menos, confundido en su ingenuo deseo de novedades.

   El esquema de este tipo de novela es sencillo y consiste en contraponer al europeo y al marroquí. El español que se ve sorprendido por la vida de los marroquíes como protagonista externo del relato.  Borrás divide la novela en tres partes. La primera, Tetuán, a los ojos de un español intrigado con la vida de su vecino, al que poco a poco va conociendo. El moro, abandonado por su mujer por tomar una segunda esposa más joven, queda atrapado en un hechizo: la pared de tela de araña. Y con esto va desarrollando el argumento de situaciones extrañas para el europeo, entre la magia y la credulidad inconcebible. Es minucioso en detalles de ritos y costumbres, seguramente tomadas de su experiencia marroquí, pero adornados hasta tocar la falsificación. Muy descriptivo, lento en el desarrollo de la acción que no deja de ser un cuento oriental. El amor imposible de culminar de un viejo por una joven casi niña que Borrás describe con artificios: Mas el don divino, el que promete el Enviado por la eternidad al buen creyente, el don del amor logrado y satisfecho, Abdala no le tenía. El fuego de su imaginación era como una brasa enterrada que no da ni humo. Su deseo, tan solo pensamiento (página 46 de la 1ª edición). Se recrea en las expresiones, en las palabras, en las descripciones largas. No escribe mal, pero es un estilo que se ha quedado antiguo para el lector actual. Pero Borrás trataba de transmitir un ambiente distinto, un modo de vida diferente, una sensación de diferencia para el lector español de entonces. Aunque la ficción envolviera el paisaje y el decorado y fuera todo irreal por efecto de la soberanía creadora. En eso estriba la esencia del exotismo. El autor enriquece el simple relato del amor incumplido con sortilegios, engaños, juegos y trampas. Un poco en la tradición de las mil y una noches, otro poco en el costumbrismo marroquí a la manera de ver de los españoles.

   En la segunda parte el protagonista español se traslada a Xauen siguiendo el rastro de la historia. Los primeros capítulos de esta parte son los más realistas, lo que el autor conoce como testigo presencial. La guerra en las cumbres peladas de las montañas, las escenas de combate, de posición de blocao; el sentir del soldado de reemplazo convertido a la fuerza en guerrero. Pero la novela pierde el hilo argumental y se convierte en un gran reportaje sobre la vida en la ciudad conquistada. Y lo hace al estilo de los escritores coloniales españoles de esa etapa, deteniéndose en tres o cuatro asuntos que les llamaban la atención. La situación de la mujer (focalizándolo en la joven esposa raptada), la vida religiosa musulmana con sus morabitos y tradiciones, los judíos relegados que conservaban el idioma castellano arcaico y cantaban romances de cuando estaban en España y la vida en campaña del soldado español idealizando el mando y la disciplina.
   En la tercera parte, que se desarrolla en Yebala, el autor vuelve sobre la historia principal. La joven esposa, divorciada ya del viejo incapaz, es raptada y llevada a las montañas. La llevan a algún lugar escondido para destinarla a bailarina. Es una prosa lenta, llena de detalles, barroca y poco efectiva. Comentarios para un lector de hace cien años, con pocos conocimientos de lo que se trataba y con menos distracciones que ahora para llenar el tiempo libre. La novela se alarga innecesariamente, pero Borrás escribía así: con mucha descripción y la acción justa para tener un argumento. Quiere mostrar el atraso local, el abuso, el delito impune. No solo muestra el exotismo del oriente vecino sino que establece una especie de moraleja en la que la justicia la llevaban los españoles, sentido último del mensaje colonial.



viernes, 5 de abril de 2019

LAS NOVELAS DE TÁNGER (15): TRAS ESA PÁLIDA MÁSCARA de ENRIQUE BLANQUE-BEL.


BLANQUE-BEL, Enrique: Tras esa pálida máscara (Tánger 1964. Editions Marocaines et Internationales. 207 páginas. Portada e ilustraciones de J. G. Mantel).
   Enrique Emilio Blanque Tripiana, que usaba el seudónimo de Blanque-Bel, nació en Serón (Almería) y vivió en Granada. Estudió en la Universidad de Sevilla y vivió en Marruecos ejerciendo de profesor en varios centros, entre ellos el Instituto Español de Tánger. Fue periodista y falleció en Marbella en 2007. Entre otros libros, fue autor de dos novelas sobre Tánger: Tras esa pálida máscara y Antes que el verano se cabe, de la que ya nos ocupamos: http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Blanque%20Bel


   Tras esa pálida máscara es una  novela de iniciación en la que se notan los defectos propios del escritor bisoño. Pero es una novela de escritor, bien narrada, con diálogos creíbles y personajes construidos. En toda ella hay un tono costumbrista y en la parte final añade una intriga que deja en el aire, en un final mal resuelto. Por lo demás es la comedia de la vida ordinaria de los profesores de un instituto de Tánger, ambiente que conocía bien y que, si el comentarista lo hubiera conocido también, quizás descubriera rasgos de personas que existieron. Hay un tono sarcástico, exagerado, que tiende a la caricatura porque el deseo crítico del autor es marcar algunos defectos propios de la época, del tipo de enseñanza y del nivel general en España.
Ilustración de Mantel
   Porque se trata de un relato sobre un Tánger vivido, frente a las sorprendentes historias del Tánger inventado. Aunque es el Tánger de los extranjeros, sin apenas participación de la población local. Por eso, a pesar de que se trata de un escenario marroquí -colonial- resulta todo muy similar al ambiente de un centro educativo de España en los años 60 del pasado siglo. Novela amena, de fácil lectura y reflejo de un aspecto más de la vida de la ciudad internacional.