sábado, 17 de octubre de 2020

LAS NOVELAS DE TÁNGER (19): FRONTERAS DE ARENA de SUSANA FORTES.

 



FORTES, Susana: Fronteras de arena (Espasa. Madrid 2001. 245 páginas; Planeta-De Agostini. Barcelona 2004. 245 páginas).



   Esta novela lleva el lector a varios escenarios complicados que la autora trata de resolver sin caer en los tópicos del Tánger de las novelas. Hay algo en su manera de plantear el argumento que parece que nos va a llevar a esa ciudad imaginada, pero lo evita. Tiene un estilo que nos recuerda a los clásicos americanos de la novela negra, pero también consigue eludirlo. Son influencias, necesarias, para el marco narrativo de una historia que supera esos límites. Primero, porque la autora cuida el lenguaje mucho más de lo que se acostumbra en ese tipo de relatos. Segundo, porque hay una intención política o social que trasciende la novela negra o la de espías.  Y todo eso, según confiesa Susana Fortes en la nota final, reconstruyendo la ciudad sobre lecturas de libros y archivos.



   Con respecto a su cuidado con el estilo, a veces parece una novela sobreescrita en la que el autor omniscente desprovecha los caracteres de los personajes que, en ocasiones, dan la impresión de que se podían haber aprovechado mejor. En Elsa Quintana hay demasiada expectativa en su misterioso deambular novelesco. Fortes hace un ejercicio complicado de técnica narrativa para que la trama no se deslice por los tópicos de la novela negra. Introduce elementos sobre la situación en la España inmediatamente anterior a la Guerra Civil, sobre posibles conspiraciones militares, intervenciones alemanas, minerales estratégicos. Hay una labor previa de documentación, lo señala al agradecer algunos libros clásicos, para sostener la parte más política del relato. Pero también una descripción pormenoriza de los personajes que incluye la introspección, la intimidad del pensamiento y las decisiones. Lógicamente, la novela pierde el ritmo rápido de una novela de acción pero gana en riqueza de matices. Y es una novela bien escrita.

   La autora añade una trama más, la expedición al Sahara de Garcés, un personaje que debió tener más protagonismo en la primera parte. Mientras el relato discurre hacia la explicación de la conspiración militar que acabaría siendo el alzamiento, este militar es enviado a los territorios españoles del Sahara con una misión cartográfica. Hay algo de homenaje a Cervera, Quiroga y Rizzo en su expedición de 1886. Inspiración y documentación en los artículos antiguos que narran aquellos viajes que se traduce en una admiración por el desierto, por las sensaciones que se sienten allí aunque la autora no lo haya conocido: Lo que experimenta en el desierto es una profunda ternura personal, un sentimiento de fraternidad con esa tierra y el doloroso deseo, por vano que sepa que es, de proteger su singular limpieza. Aquí los vínculos con cualquier otro mundo son tan frágiles como el tintineo de la cafetera ennegrecida por el fuego o una vaga añoranza fortalecida por los espejismos que rielan a través de la desnudez del paisaje (página 173). Es un viaje para alejar al personaje que debe volver en algún momento, un vericueto más de la acción para enriquecer el relato.

   Pero, por muchos desvíos, la trama sigue el camino que llevará a inicio del alzamiento militar. No es desvelar nada porque se intuye desde las primeras páginas. Aunque, como dice la autora: Nada sucede del todo hasta que no es descubierto (página 232). Ya sabemos, en esa historia, quienes fueron los vencedores y los vencidos. Basta descubrir en la novela que partido toman los personajes.

jueves, 1 de octubre de 2020

NOVEDADES EN NOVELA HISPANOAFRICANA (2):

 


NAVARRO FERNÁNDEZ, Eva María: Gurugú (Editorial Nostrum. Madrid 2009. 156 páginas).

   La autora evoca en su ficción la imposible convivencia cuando hay una imposición colonial. Una mujer joven llega al Rif profundo con su tío médico y se siente atraída por el lugar y sus gentes. Especialmente por un rifeño que resulta ser Abdelkrim. Mantiene una amistad con él y con otros habitantes del lugar. Pero estalla la crisis de Annual, la violencia se desborda y la convivencia se rompe. Entre la evocación poética del Rif, la metáfora del fracaso de la violencia y cierta ingenuidad.

 



BOUTELLIER CAPARRÓS, Alberto: El renegado (El moro Joaquín). (Editorial Círculo Rojo. 2011.272 páginas).

   El renegado es un sencillo relato de un presidiario en la isla de Alhucemas que huye y se integra en una cabila rifeña. Fue protagonista en el rescate de los naufragios del General Concha. Personaje que existió, según las crónicas de la época pero del que no se conocen muchos detalles.

 



BOTELLA, Juan: El largo camino a Tinduf. (Editorial Y. Madrid 2018. 362 páginas e ilustraciones).

   Se trata de la segunda incursión de Juan Botella en la novela colonial hispanoafricana. Ya comentamos Cofre negro:

 http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Botella

  El largo camino a Tinduf es una novela documental, una larga historia en la que lo principal es narrar las ocupaciones españolas del Sahara, Cabo Juby e Ifni a través de unos personajes que viven los hechos. Por esto, el autor entendió necesario añadir, a partir de la página 237, unas largas notas histórica y unos mapas que ayudaran a situar y comprender las acciones de la narración.

jueves, 17 de septiembre de 2020

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (25): ALGÚN DÍA de TEO GARCÍA

 GARCÍA, Teo: Algún día (Roca editorial. Barcelona 2007. 477 páginas).


   Algún día es una novela desigual en su estructura que parece ser dos novelas con algunos hilos que las unen, aunque no fuera esta la intención del autor. Es una novela bien escrita, con un fondo claro y una constatable fidelidad a los hechos pero con dos argumentos diferentes.

   Al comenzar la lectura, y hasta la página 180, el autor retomó el argumento del Desastre de Annual con una concepción clásica de sujeción a los hechos históricos y la mezcla de personajes reales y ficticios, en la línea que reiniciaron Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March en 1968. Es un relato muy minucioso en detalles tanto de la vida de campaña como de las circunstancias político militares. Las vicisitudes de un soldado que llega a Marruecos, es enviado a Igueriben y logra sobrevivir. Lo malo de las novelas históricas, salvo que sea un tema muy raro, es que los lectores ya sabemos lo que pasó y tenemos claro el final. Por eso los autores buscan un elemento de originalidad en la narración o en los personajes. En este caso Teo García apostó por el exhaustivo repaso de los hechos. A diferencia de Fernández de la Reguera y March, el autor no se ve constreñido por la censura franquista y puede dar una visión más crítica que, por otra parte, es la visión general de lo que aconteció, de los culpables y del sufrimiento del soldado de reemplazo: Con algún grito de ánimo intentaban alentar a los soldados para que cumplieran con su deber, con un deber impuesto que ninguno de ellos compartía y muy pocos entendían. Excepto los oficiales y mandos, todos eran tropas de leva, arrancados de sus hogares y familias a las cuales siempre llevaban en sus pensamientos. Los oficiales sí cumplían con su deber, pero el resto se arrastraba por el mundo. Los soldados mal equipados y peor alimentados, bajo una cadena de mando incapaz, negligente, y abocada a todo tipo de corrupción, sentían menguar su moral día tras día (página 8).

   La novela, en esta primera parte, se desarrolla en tres situaciones distintas aunque cronológicamente simultáneas. Una, las peripecias del grupo de soldados que son mandados en un primer momento a establecer la posición de Igueriben y serán testigos o víctimas de lo que ocurrió después. Están representadas en el personaje Mateo, un soldado que pasará por otras situaciones clásicas de las novelas de Annual: posición asediada, cautiverio y huida. Dos, las conversaciones y contraposición entre los generales Berenguer y Silvestres, máximos responsables de la campaña. Tres, el ambiente político de los militares en torno al Primo de Rivera que comprenden que los hechos de Marruecos eran algo que podía influir tanto en la vida nacional como para acceder al poder. Pero los hechos de la rota de Annual, tras la caída de Igueriben, no le interesan al autor. Extraña que sea tan prolija hasta ese instante, incluso con una acción con muchas pausas, para que luego se olvide de todos los episodios posteriores. Es demasiado larga para situar a un personaje que luego pasará a ser secundario.

   Sin embargo, la contraposición entre las figuras de Silvestre y Berenguer es uno de los aspectos más logrados. Ni deja de reflejar el carácter impulsivo, tal vez poco reflexivo, de Silvestre; ni elude la falta de dirección de Berenguer sobre el anterior y su desigual reparto de refuerzos y medios materiales entre las dos comandancias en guerra. El general Silvestre también esperaba respuestas a sus peticiones de refuerzos: no llegó ninguna. Cada vez que recordaba al general Berenguer y su taimada forma de comportarse, su ira aumentaba hasta extremos insospechados. El telegrama de ánimo del rey con su explícita autorización de continuar con el plan previsto supuso una inyección de moral a la vez que de obcecación (página 150).

    Si ya ha dejado claro el autor su poco favorable visión de los militares que ve causantes y beneficiarios de la guerra para influir en política, la segunda parte es aún más crítica. La acción se traslada a Barcelona en la que refleja el ambiente revuelto de los años veinte, el auge del anarquismo y la preparación del golde de Estado de Primo de Rivera. Y en la que la relación con el Marruecos colonial es mínima salvo las referencias a la fabricación y posterior utilización de gases en la guerra, por lo que excede de este blog.

viernes, 14 de agosto de 2020

ESCRITORES GUINEANOS Y COLONIZACIÓN ESPAÑOLA (6): CUANDO A GUINEA SE IBA POR MAR de JUAN TOMÁS ÁVILA LAUREL

 




ÁVILA LAUREL, Juan Tomás: Cuando a Guinea se iba por mar (Editado por Thenesoya Vidina Martín de la Nuez. Ediciones Carena. Barcelona 2019. 236 páginas + 2 hojas).

 

   Juan Tomás Ávila Laurel está construyendo una obra literaria de sumo interés y de calidad creciente. Posiblemente comparta con Donato Ndongo el honor de ser los mejores novelistas de su país. Ambos mantienen una postura intelectual admirable, un compromiso que les ha llevado al exilio y una visión crítica tanto de la colonización como de la descolonización y la situación actual. Pero Ávila Laurel es el único de los novelistas guineanos  que aborda el hecho colonial en sí mismo y no solo episodios aislados.

   Cuando a Guinea se iba por mar es la mejor muestra de esta aproximación a la colonización. El escritor nació en 1966, dos años antes de la independencia por lo que dudo de que tenga recuerdos personales nítidos de esa etapa. Pero seguramente tiene muchas referencias familiares y de personas próximas. Es una novela escrita con la ironía que caracteriza al autor, con un distanciamiento ácido y con un estilo en el que aparecen personajes que hablan con la peculiar sintaxis de Guinea, que usan las lenguas propias o el pichinglis. Hay también una clara contraposición entro los personajes procedentes de España y los guineanos pues esa distinta idiosincrasia en una de los sustentos del relato.

    La novela se divide en cuatro partes. La primera se titula Voces en Santa Isabel y es un largo y rápido diálogo entre el recién llegado Panes del Palacio y el misionero padre Agustín. Un repaso a las contradicciones del régimen colonial, a lo absurdo de algunas situaciones. A la separación racial en la que cada grupo tenía su espacio. Y solo a un blanco recién llegado como Panes se le ocurría presentarse sin invitación en el club de los fernandinos, que da lugar a un brillante diálogo sobre estos temas y en concreto sobre la naturaleza política del emancipado. En el fondo subyace la presentación que hace el cura al recién llegado de la realidad de Guinea a sus ojos, de un poco de historia, del uso del indígena como mano de obra, de las tensiones que ya se vivían en época colonial entre los diferentes pueblos del país y que eran aprovechadas por los colonos, etc. Y es lo que el autor presenta al lector.

   La segunda parte ¿En Río Muni no hay nadie? Es un breve recorrido por la parte continental del ignorante en asuntos coloniales Panes que, para completar, hace una visita a Corisco. Si hubiera sido la novela de un exotista colonialista, estaríamos ante un recorrido pintoresco lleno de referencias folklóricas y cacerías de animales. Pero es la novela de un guineano, la reflexión sobre un modo de vida perdido. Da noticia sobre la ignorancia que los colonos tenían sobre la vida de los pueblos continentales y la alegría mestiza de la isla de Corisco, centro del comercio en la zona a finales del siglo XIX.

   Pero Panes del Palacio no tiene destino en estos lugares. La tercera parte Oh, estaban a descubierto es un viaje en barco desde bata a Santa Isabel en la que la ironía cobra más importancia para narrar las diferentes maneras de viajar de blancos y negros, las incomodidades de la población local en sus desplazamientos y el trato desigual. Una síntesis de la vida colonial en un ejemplo. Y la consideración de la colonización para los fang o pamues y los bobês o bubis que, en el fondo, es la distinta concepción de la sociedad guineana de ambos pueblos. Detrás de una inquina tribal siempre hay una causa, sustentada sobre prejuicios interesados o en verdades a medias (página 151).

   Panes comprueba que casi todo está por hacer. Que la colonización es un proceso lento, poco fructífero: La realidad de la colonia es que no hay nada sembrado (página 158). O poco, pero que desaparecerá con facilidad.

   El autor (de la solapa del libro)

La cuarta parte es el destino final del protagonista, Annobón también tiene historia. También es el destino del autor en este libro porque Ávila Laurel nació en esa alejada y, en cierta manera, misteriosa isla. Siempre fue un territorio peculiar dentro de las Posesiones Españolas del Golfo de Guinea, desconocida, alejada, mal comunicada y con poca presencia colonial. Durante muchos años el superior de la misión era también el jefe político de la isla. Este alejamiento dotó a sus habitantes de unas costumbres peculiares y un modo de vida distinto. En la época de Macías estuvo prohibido entrar o salir de la isla, en una desquiciada medida propia de aquel dictador. Es lógico que Ávila Laurel quiere reflejar esta originalidad en una novela y dejar constancia de la singularidad de sus habitantes. Esa característica que hacía de la isla un lugar extraordinario, se veía sin embargo como una molestia para los funcionarios coloniales que se resume en un breve diálogo:

-          Bonito pueblo, gente tranquila. ¿cómo están las cosas aquí? El sitio está lejos, pero no creo que tenga muchos problemas con los habitantes.

-          El sitio está lejos, no hay nada más lejos que esto. Y eso es un problema.

-          Pero es el delegado, sabrá buscar soluciones a los problemas.

-          Si hubiera soluciones… Aquí no hay más que problemas.   (página 183).

   Lo que el delegado representa es el racismo cotidiano, el menosprecio a una forma de ser, a la adaptación del hombre a las condiciones y carencias. La falta de iniciativas para mejorar esas cosas. A eso respondían los colonizados con una aparente sumisión a las normas coloniales y una rebeldía doméstica usando sus propias costumbres privadas. Con esto se evitaba una mayor violencia en la imposición y se contentaban unos y otros. El remate de la novela, con escenas entre los tres blancos de Annobón que resumen una mentalidad, es la reflexión de Ávila sobre cuestiones coloniales que inspiran la novela. Para dar fin con una revelación entre la fantasía y la realidad que explica definitivamente el viaje de Panes del Palacio.

    Cuando a Guinea se iba por mar es una novela singular donde se consolida el estilo personal del autor, se abren las visiones de la época colonial en la vida cotidiana y es, además, una novela esencial en la literatura guineoecuatoriana.

martes, 11 de agosto de 2020

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (4): MONTE ARRUIT de DAVID BRAÑA y ÓSCAR BERMEJO

BRAÑA, David (guión) y BERMEJO, Óscar (dibujo): Monte Arruit (Editorial Cascaborra. S. l. 2020. 64 páginas) 

 La Historia de España en viñetas de la Editorial Cascaborra publica un episodio trágico de la guerra de Marruecos de 1921, la caída y consecuente masacre de Monte Arruit. En la misma línea de otros comics de la serie que ya hemos comentado, en éste se centra exclusivamente en los días de asedio y rendición de la posición. Da por supuesto que el lector conoce los antecedentes de cómo se llegó hasta allí tras la rota de Annual, como el general Navarro tomó la decisión -ahora parece equivocada- de abandonar Dar Drius y refugiarse en Monte Arruit sin municiones, víveres o agua. Esperaban auxilios de Melilla, pero no quedaban fuerzas en el Protectorado para salvar a los españoles que, tras una rendición son 
masacrados cuando habían entregado las armas. Los autores cuentan los hechos desde el punto de vista de uno de los soldados que pudieron llegar a la posición, las penalidades que se sufrieron los días de resistencia y el espantoso final. Una historia contada con pocas líneas argumentales y con dibujos efectivos.

lunes, 10 de agosto de 2020

LAS NOVELAS DE TÁNGER (18): EL CORREO DE TÁNGER de FERNANDO DE ARTACHO

 

ARTACHO, Fernando de: El correo de Tánger (Algaida. Sevilla 2018.225 páginas).

   Fernando de Artacho da por buena la consideración de Tánger internacional como la ciudad de los espías y construye un relato con un militar español, falangista convencido, que tiene que resolver un entuerto diplomático en Marruecos, la búsqueda de documentos que pueden llevan a España a entrar en la II Guerra Mundial. Esta vez la acción se desarrolla en la etapa en que Tánger estuvo ocupada por la administración española en tanto en cuanto se solucionaba la guerra en Europa. Era una situación prevista en el Estatuto Internacional y no planteó mayores problemas con las otras potencias administradoras ya que, terminada la guerra, los españoles se retiraron y Tánger fue devuelta a la administración internacional. Seguramente era un sueño de Franco quedarse con la ciudad, pero no pudo ser.


   La novela es un thriller entretenido al que le cuesta arrancar. Los primeros capítulos para situar al protagonista son excesivos en longitud y retrasa la acción principal. Es como una breve biografía del personaje redactada como un informe administrativo. Más adelante la escritura cambia.

   Tal vez le pueda la acción y deja cosas poco explicadas al lector, como el contenido de la documentación. Pero la novela discurre por el camino de la violencia y la sorpresa. Es un libro entretenido en el que se usa la técnica de la novela policiaca o de espías de bolsillo que tanta diversión dieron a otros lectores de épocas anteriores. Por tanto, un poco ingenua en algunos episodios de la trama y en el desenlace.


   Artacho confesaba no conocer Tánger cuando la escribió, como reconoció en la presentación del libro en Sevilla https://www.sevillainfo.es/noticias-de-cultura/presentacion-en-sevilla-de-el-correo-de-tanger-de-fernando-de-artacho/, pero no es un libro que quisiera indagar en la realidad colonial de la ciudad, sino un novela de aventuras.

 

viernes, 17 de julio de 2020

NOVELAS PARCIALMENTE REFERIDAS AL PROTECTORADO DE MARRUECOS (1)


DE JUAN, José Luis: Kaleidoscopio (Destino. Colección Áncora y Delfín nº 951. Barcelona 2002. 308 páginas; Círculo de Lectores. Barcelona 2002. 281 páginas).


   Con esta novela De Juan fue finalista del Premio Nadal en 2002. Fue traducida al francés en 2004. Las referencias a Marruecos colonial son pocas pues se trata de una novela sobre anarquistas en Mallorca. Pero hay algunas dada la condición de militar de su protagonista y del corresponsal en Ceuta y Marruecos. La visión que tienen los protagonistas de Marruecos, donde vivieron el desastre de Annual es convencional, tópica. No aporta nada original a la visión de lo colonial en la literatura. No era la intención del autor. Pero sí hay algo que subyace en este relato, como en otros muchos, y es tomar la derrota español en el Rif como referente, como ejemplo de una falta de organización social
, como símbolo de corrupción, incompetencia, negligencia, robo y desprecio al pueblo del gobernante o el mando de la España de entonces. Argumentos que usan los anarquistas para justificar sus acciones que tratan de mejorar la condición humana. Escribe un personaje: El problema es: ¿a costa de quién acabarán con este monumental tinglado de criminales chapuzas? ¡De nosotros, no te quepa la menor duda!

(página 140). Pero las dudas surgen en el personaje cuando comprende que su anarquismo causa daño en los inocentes, como en Drius: No podemos edificar la libertad haciendo víctimas entre quienes forman parte del pelotón de los oprimidos (página 171). Son las contradicciones que llevan a la duda de los amigos anarquistas cuya novela discurre por otros ambientes.

FERRIS, José Luis: El sueño de Whitman (Fundación José Manuel Lara. Sevilla 2010. 283 páginas + 1 hoja).


   Ferris ganó con esta novela el Premio Málaga de 2009. Es una buena novela en la que el autor desarrolla la habilidad de trabar la intriga entre una indagación en la época actual y el misterio sucedido en la Guerra Civil. Está escrita de manera que la intriga se mantiene, con sentido del humor y con ciertos toques de ironía como los que dedica al oficio de escritor. La narración se sigue sin altibajos, con interés constante.
   Pero no es una novela propiamente colonial sino una novela de Guerra Civil en la que los hechos pasados transcurrieron en Larache y en Ceuta. Es mucho más, un relato lleno de ternura, comprensión, sorpresa y seres humanos que tratan de vivir sin odios. La parte colonial es escasa y no se puede extraer de ella mucho sobre la vida en Marruecos, pero recuerda un hecho muy importante: el alzamiento empezó en la zona española de protectorado marroquí. Y el papel de la mujer cuyo marido es asesinado que trata de recuperar la memoria, labor que continua su hija. Una historia que recuerda a Carlota O’Neill cuyo libro Una mujer en la guerra de España es convenientemente citado por Ferris.


MERINO, Olga: Perros que ladran en el sótano (Alfaguara. Madrid 2021. 262 páginas).

   Perros que ladran en el sótano es una novela escrita en tiempos y escenarios diferentes. En un continuo ir del pasado al presente, cuenta la historia de unos personajes desgarrados, tristes.  Es una novela de decadencia, de frustración y de fracaso. Los personajes van acabando sus vidas de manera trágica. Los dos supervivientes de una familia viven miserablemente en Madrid y van recordando las circunstancias del pasado que, en una larga etapa, discurrió en Tetuán. En esta parte, es una novela de españoles en la colonia y de vida civil: no es un relato de la guerra del Rif ni una aproximación novelada a los marroquíes. Merino tuvo el olfato de novelar sobre la vida de una familia normal en el Tetuán colonial, la vida española en Marruecos. Y lo hace cuando los personajes recuerdan. Pero frente a la nostalgia de paraíso perdido que se observa en novelas de recuerdos coloniales, en ésta hay una remembranza triste. Es la novela de una familia sin apenas alegrías, de ambiente sórdido. La primera parte de la novela termina en la página 130 y en la segunda parte no hay referencias a Marruecos.



lunes, 6 de julio de 2020

NOVELAS DE LA GUERRA DE ÁFRICA DE 1859-60 (4): EPISODIOS DE LA GUERRA DE ESPAÑA CON MARRUECOS O SEA JULIO Y ZORAIDA


ANÓNIMO: Episodios de la guerra de España con Marruecos o sea Julio y Zoraida (Madrid s. f., Despacho de la calle de Juanelo nº 19, 24 páginas).
  La literatura de cordel no da para mucho. Es una curiosidad de literatura popular que tuvo una vigencia de siglos en España, Portugal y algunos países iberoamericanos. Pliegos que llevaban por los pueblos los vendedores ambulantes, ciegos que cantaban romances, aleluyas con historias trágicas… Un subgénero al gusto de la población que las podía leer o escuchaban de otros. Entre las obras en prosa de este género está Julio y Zoraida, publicada posiblemente en 1879 y compuesta de tres pliegos, es decir 24 páginas. Hay que decir que el precio de estos papeles se medía por pliego.

   El relato llama la atención por su estilo ampuloso y su exceso de descripciones que, seguramente, no era lo que demandaba un público inculto y ávido de emociones. Se desarrolla en los primeros días de la guerra de 1859, en las afueras de Ceuta. Y tiene todos los elementos exotistas posibles, mezclados con el gusto romántico por los amores difíciles, por los escenarios atractivos y por los misterios de la trama. No puede faltar el oficial español enamorado de una mora que resulta ser cristiana, el notable cabileño que era un renegado y los estereotipos: españoles generosos e indulgentes y marroquíes fanáticos y atrasado. Rebeca Sanmartín en su Imágenes de la Edad Media. La mirada del realismo (página 92) dice que los `personajes son proyecciones medievales. Tal vez sean recreaciones románticas de los personajes medievales, pero el autor anónimo seguramente no conocía nada de Marruecos, ni de los habitantes de Yebala, ni del modo de vida allende el estrecho y tuvo que echar mano de lecturas para poder configurar caracteres.
   Pero la historia de amor es solo una excusa para narrar, de manera resumida, los principales hechos de la campaña en un tono exaltado y lisonjero.


domingo, 14 de junio de 2020

LAS NOVELAS DE MELILLA (8): DÍAS DE LUZ de EDUARDO VALERO


VALERO, Eduardo: Días de luz (Destino. Barcelona 1994. 209 páginas).

   Valero arriesgó mucho con la novela Días de luz. Quiso crear una manera personal de narrar con un estilo basado en frases cortas, a veces con repeticiones para hacer más patente el énfasis, cortadas con tajos secos. Una novela que intencionadamente deja poco claros algunos aspectos de la trama, de la temporalidad de la acción y de los personajes. A veces le cuesta al lector conectar con lo que se está contando.

   Comienza con la huida de uno de los soldados tras la caída de Annual. Pero ésa no es la historia que quiere contar, es solo un antecedente. El verdadero argumento de la novela es mucho más intimista y gira alrededor de las situaciones vividas por una mujer en los últimos años del Protectorado y después.

   La relación con el mundo colonial y Melilla es poco transcendente en el libro. Porque, aunque gran parte de la acción se desarrolla en Marruecos y en Melilla, la importancia del escenario en la narración es poca. Por eso no se puede tratar como un ejemplo de vida colonial, de mentalidad colonial o de indagación sobre el pasado hispano-marroquí. La ciudad, el país es solo el fondo sin más importancia en el relato que es, ante todo, intimista porque habla de amor, de frustración de tristeza y de alegrías, de amistad, de dificultades en la vida. Y los más relevante es la manera de vivir, entre unos lugares y otros, de algunos de los personajes.


viernes, 15 de mayo de 2020

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (14): DOS RELATOS


MORÁN, Fernando: El día en que… (Alfaguara. Madrid 1997. 386 páginas).
PÉREZ-REVERTE, Arturo: Obra breve 1. (Alfaguara. Madrid 1995. 384 páginas)

   Hay dos relatos breves sobre Guinea en dos etapas diferentes que tienen importancia en la literatura colonial hispanoafricana.

   El primero de ellos se titula …No volaron los murciélagos y está comprendido en el libro El día en qué…(páginas 135 a 198) de Fernando Morán que fue diplomático y ministro de Asuntos Exteriores de España en el gobierno de Felipe González. El libro es una recopilación de experiencias diplomáticas en diversos países narrados por un escritor, no por un diplomático aficionado. Tiene estilo propio, maneras de narrador. El que dedica a Guinea es fruto de su experiencia como negociador en la independencia del país, cuando trabajaba en el Ministerio a las órdenes de Fernando María de Castiella. No es propiamente colonial, pues trata de los primeros años de descolonización, pero subyace todo el fin de la etapa español. Un grupo de negociadores españoles acude a Malabo y Bata para tratar de establecer las bases de la cooperación entre los dos países. Todo real y comprobable. Si alguien tiene la paciencia, puede ver detrás de los personajes de ficción a algunos de los funcionarios españoles que acudieron a esas sesiones. Y con mucho menos esfuerzo, se entrevé la identidad de los políticos guineanos.

   Morán aprovecha el relato, lleno de matrices y de situaciones que en ocasiones parecen confusas pero que quizás lo hizo así el autor para no ser muy explícito, para dejar caer su versión de los sucesos que siguieron a la independencia: el pánico de los españoles, la paranoia del dictador, los personajes de dudosa índole que trataban de aprovechar la situación para su beneficio personal, etc.
   La pasajera del San Carlos es un relato breve que ocupa las páginas 189 a 205 del volumen primero de la Obra Breve de Pérez Reverte. Fue publicado en la revista Lucanor en mayo de 1992. Es un cuento ingenioso acerca de una pareja de pícaros que llegaron a Santa Isabel al final del tiempo colonial, él funcionario y ella ama de casa. Montaron un fraude a medias, un engaño en el que cayeron los coloniales que iban de listos y poderosos y se marcharon revelando la burla.

   La anécdota la cuenta muy bien Pérez-Reverte. Se trata de una vieja leyenda urbana colonial que circulaba por la ciudad de la isla de Fernando Poo y no dudo de que fueran hechos ciertos. Una historia de vida colonial llena de ironía y de exageraciones que tratan de darle un tono grotesco: En la monótona existencia local, que sólo se animaba cuando algún plantador se volvía majara y le pegaba un tiro a su mujer, o cuando los pamues el interior violaban a una monja antes de hacerla filetes a machetazos… (página 197). Una escritura sarcástica para acentúan lo grotesco del cuento.