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sábado, 4 de julio de 2026

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (16): SOLDADO INVICTO

 

ANÓNIMO: Soldado invicto (Editorial Rollán. Madrid 1969. 56 páginas).

 

   Soldado invicto es un comic publicado en 1969 por la Editorial Rollán, especializada en historietas y en novelas de quiosco. Dado que se trata de una biografía de Franco publicada en España en un año en que el dictador todavía gozaba del poder, solo puede ser una hagiografía.

   Las 29 primeras páginas están dedicadas a su etapa de África, el resto no. Desde el bautismo de fuego como teniente en Addu-Allal-U-Kaddur hasta los combates en la campaña de 1921 al mando de la 1ª bandera que acude rápidamente desde las cercanías de Xauen a Melilla.

   Se trata de un cómic de dibujo realista, alejado de la línea blanda más infantilizada, en color y quizás un poco oscuro en las tonalidades. No se indican los nombres de los autores. La contraportada nos dice que ha sido una creación de Art Studium, que según el blog. Leo en el blog Estudios Carrollianos que era un colectivo de ilustradores valencianos formado por Emilio Frejo Abegón, Alfredo Sanchís Crtés y Juan González Alacreu, que estuvieron en activo desde 1968 a 1980. Otro blog, Tebeosfera,  indica que luego se agregaron otros dibujantes como Luis Bermejo, Miguel Quesada, Navarro Costa y el guionista Pedro Quesada.

   No es una novela crítica, ni neutral. Pero tiene el recuerdo de las batallas africanas con un buen dibujo.

 

lunes, 23 de junio de 2025

ESCRITORES MARROQUIES EN ESPAÑOL (2): EL EXILIADO DE MOGADOR de MHAMED LACHKAR

 

LACHKAR, Mahmed: El exiliado de Mogador (Diwan Mayrit. Madrid 2023. 333 páginas).

   Lachkar es un cirujano marroquí, nacido en Alhucemas (cuando aun era Villa Sanjurjo), que escribe novelas históricas sobre Marruecos y España. El exiliado de Mogador es un interesante relato en el que un viejo líder rifeño desterrado va recordando sus vivencias en la etapa de la guerra del Rif, con un sentimiento personal de orgullo y frustración: Pero yo sigo viviendo en el pasado, no consigo salir de él. Siento que todavía estoy en guerra (p. 15). Aunque la novela apareció inicialmente en francés, idioma en el que escribe habitualmente el autor, la edición española sugiere que ha sido traducida por él mismo. Y es interesante por varias razones. La primera porque se ha hecho muy necesario en la novelística sobre Annual el punto de vista marroquí. La segunda, porque aborda el asunto de las relaciones entre rifeños y franceses antes y después de la llegada de Pètain a la Residencia de Rabat. Y, en definitiva, por los detalles aportados de la vida rifeña que los escritores españoles no han reflejado bien.



   El novelista recrea la vida del caíd Haddú, uno de los hombres de confianza del líder rifeño, para dar una visión de los que fueron los días de la República del Rif. No es una novela bélica, pues la guerra apenas aparece. Es más bien una novela política trazada sobre las relaciones entre los rifeños y los rifeños y Francia y España. A pesar de que la guerra era contra España, apenas hay breves referencias a nuestro país. La trama se desarrolla a través del voluntarioso caíd que deja una vida cómo en la frontera argelina, en aquel pueblo de contrabandistas y aventureros que fue Port Say, para asumir su condición de rifeño y acudir al auxilio de Abd el Krim. En este personaje principal, confinado por los franceses en Mogador (hoy Esauira) tras la rendición del cabecilla, se centran las relaciones que Lachkar quiere dar a conocer.

   En primer lugar, hay una admiración por Abd el Krim y lo que llegó a conseguir, un levantamiento general de las tribus que nunca estuvieron unidas, una organización social y política genera, algunos triunfos militares importantes y la aureola de héroe. No detalla la gran cuestión: ¿creía el líder que iba a poder mantener un estado independiente contra Francia, España y, posiblemente el sultán? ¿Era consciente que llevaba a su pueblo a sufrir las consecuencias de su aventura cando los dos Estados reaccionasen? ¿Nunca tuvo intenciones de negociar en serio? Tampoco se detiene en analizar hasta qué punto era un líder de todos, aunque señala algunos atisbos:

-        Creo que estás exagerando al llamar emir “presidente de la República”. Podría meterle en muchos problemas, incluso con nuestros amigos franceses. ¿Y quién eres tú para decidir en lugar de los rifeños imponiéndoles un régimen político de tu gusto?

-        En política, como en los negocios, mentir es a veces una habilidad necesaria, sin olvidar que este título será visto como una verdadera ruptura con la autocracia y el feudalismo. Le atraerá, sin duda, una corriente de simpatía entre las élites y la izquierda parisina. (p. 60).

   En segundo lugar, Haddú nota que la alianza guerrera no ha eliminado totalmente las diferencias entre las cabilas. Y a ello habría que sumar los desencuentros personales, los celos y envidias en torno al poder, las sospechas de traición y de enriquecimiento, la desconfianza… No todo era calma en la república de Abd el Krim. El protagonista describe sus desencuentros, a veces muy graves con Mohamed Azaerkan al que los españoles llamaban Pajarito. Había visiones distintas en el modo de hacer la guerra, buscar alianzas gobernar la zona. Y da la impresión de todo se resolvía por la intervención del emir.

   Por último, lo más interesante de esta visión del Rif en los años veinte, en lo que más incide el autor, es en la posición de Francia frente a los hechos. El grueso del relato se centra en las maniobras rifeñas frente a Francia. La idea de que la guerra era solo contra España, que era la ocupante del zona que querían independizar y que la subsistencia del nuevo estado estribaba en la postura que tomaran los franceses. Si Francia reconocía de alguna manera la republica rifeña, llegara a acuerdos con ella de no agresión y colaboración, el Rif podría ser viable. Lo que da a entender el autor es que esto pudo haber sido posible con Lyautey como residente en Rabat porque el general no sentía simpatía por los españoles. Es una idea extendida pero creo que falsa. Francia no iba a permitir un desmembramiento de Marruecos y de la soberanía del sultán. Lyautey entendía que la guerra era cosa de España y que no debía inmiscuirse, en todo caso podría acabar asimilando la zona española. Pero el ataque a la zona francesa apoyando a los Beni Zerual, obligó a Francia a entrar en combate. Lyautey había sido sustituido por Pétain, claro partidario de la colaboración con España, y éste por Steeg en el que los rifeños trataron de poner la misma confianza que en Lyautey.

   La parte más ampliamente tratada, más interesante y más novedosa en la novelística sobre Annual, es lo que se refiera a la conferencia de Uxda. Fue un intento de ganar una paz duradera. O quizás solo un procedimiento para ganar tiempo mientras que los españoles recuperaban el territorio. Fue un fracaso, los rifeños pedían mucho: el reconocimiento de una república que ya no estaban en condiciones de defender. Haddú se multiplica, habla con unos y otros, trata de mantener una postura moderada. Sus conversaciones con Léon Gabrielli, el controlador francés, son muy clarificadoras. Pero la suerte estaba echada. España avanzaba en el territorio perdido y los franceses llegaron hasta Targuist donde se encontraba el cuartel general rifeño. A Abd el Krim solo le quedaba entregarse.

   Lachkar narra el final decepcionante, quizás convencido de que la historia pudo resultar de otra manera. Ante el avance de Francia y España, algunas tribus abandonan al caudillo rifeño y se someten a los europeos. La desconfianza en el proyecto se generalizaba. Abd el Krim se va quedando solo. Los ejércitos coloniales son mucho más poderosos y tienen armas más potentes. Retrata algunos de los personajes que rodearon al emir con realismo, aprovecha la leyenda negra contra España en el Rif que tiene su cima en el uso de los gases contra la población y sueña hacia atrás con el apoyo francés que hubiera cambiado todo.

   Pero es una novela de reivindicación de Haddú. Hay que recordar que, además de tener muchos enemigos en el bando rifeño, de las acusaciones de hacer doble juego con los franceses, es uno de los más señalados por los españoles. Fue el que aconsejó a Abd el Krim mantener a los prisioneros cerca como escudo ante los bombardeos y se le acusó de darles maltrato. Lachkar trata de desmontar esto, asegurando que fue el más firme benefactor de los mismos. Pero en las fuentes españolas es señalado como el que raptó a la joven Carmencita Úbeda, una prisionera de dieciséis años, y la mantuvo como esclava sexual para venderla después. El autor pasa por alto este episodio vergonzoso; escribe una novela, no una biografía crítica. Hay muchos testimonios de este modo de comportamiento. Basados en estos antecedentes, que Haddú negaba, los franceses lo mandaron a Mogador con prohibición de salir de allí, donde murió.

 

   En definitiva, una novela imprescindible en el ciclo narrativo de Annual.

 

lunes, 25 de noviembre de 2024

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (37): CENTAUROS DEL RIF de DAVID GÓMEZ

 

GÓMEZ, David: Centauros del Rif. La última carga del Alcántara (Edhasa. Barcelona 2024. 285 páginas).

   La segunda novela de David Gómez sigue la ruta de Annual. Ya comentamos la primera titulada Fuego sobre Igueriben

https://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/G%C3%B3mez%20%28David%29



Ahora vuelve con el mismo personaje principal, el periodista Luis Codrán, que no sabemos si escribe mucho o no, pero que tiene el instinto peligroso de estar en todos los líos y salir vivo. El usar un periodista para contar la historia es un recurso muy utilizado, pero sigue siendo útil. El protagonismo que coge no es realista, pero es necesario para encuadrar la acción y salir de una mera descripción histórica. No sé, a estas alturas, si Codrán seguirá la campaña hasta Alhucemas en otras novelas posteriores.

   El autor va a narrar la retirada de Annual y la tragedia de Monte Arruit centrando los hechos en la acción de los caballeros del Regimiento de Alcántara, los verdaderos héroes de un desastre a los que, incomprensiblemente, no se les dio la laureada colectiva hasta 2012. Es evidente, y de sobra conocido, que la acción de este regimiento, y poco más, salvo el honor guerrero nacional en unos momentos donde predominaron la incompetencia, el pavor y la cobardía. Hechos que, por otra parte han sido novelados en muchas ocasiones desde Los caballeros de Alcántara (1921) de Antonio de Lezama. Y parcialmente en casi todas las novelas del ciclo de Annual.

   Por tanto, Gómez no es original en la temática a tratar. Ni lo pretende porque su relato es muy fiel a la historia. Hay poco de ficción y mucho de realidad en las páginas. No nos va a descubrir ningún aspecto. Y escribe de una manera ortodoxa, sin vanguardismos de ninguna especie. Siguiendo la ruta de la huida, y empleo huida en vez de retirada porque es lo que subyace en la escritura de David Gómez: Annual, Izummar, Ben Tieb, Drius, Río Gan, Batel y Monte Arruit. Su narración corresponde a una novela bélica, género poco tratado en la novela española. Los elementos que suelen introducir los autores para enriquecer estos relatos (amores peligrosos, política de trasfondo, etc.) aquí no aparecen o lo hacen de una manera muy tenue. Es una novela con una acción principal, un argumento único y desarrollada cronológicamente.

            Estas características podrían dar lugar a la simpleza literaria, pero no es así. Lo extraordinario de los hechos sucedidos es suficiente como para no tener que imaginar. La personalidad de los que sufrieron la campaña, basta para crear un personaje. Para rematar, David Gómez no se va por los cerros de Úbeda escribiendo sin tasa y ha conseguido una novela con el número de páginas suficiente.

            En el discurrir de los hechos, el autor sostiene una tesis que está puesta de relieve en la historiografía actual. ¿Fue el general Navarro el principal culpable de la matanza que siguió a la retirada de Annual? Es lo que sostiene, frente a la decidida actuación de los hombres del Alcántara llevando a los supervivientes a un lugar seguro que era, entonces, Dar Drius. Tampoco se libra la excesiva prudencia de Berenguer al no atacar hasta no tener un número suficiente de hombres en Melilla como para vencer por mayoría, postura que recuerda a la de Marina en 1909. Ellos sabían cómo combatía el enemigo.

            En esta tesitura, tal vez se eche de menos u retrato psicológico más elaborado de Navarro y sus razones para actuar como lo hizo.

            En todo caso, una novela entretenida, de buen ritmo y sujeta a los hechos.

viernes, 7 de junio de 2019

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (1): 1921: EL RIF de JAVIER YUSTE y ANTONIO GIL.


GIL, Antonio  y  YUSTE, Javier: 1921: El Rif (Cascaborra ediciones. Madrid 2019. 56 páginas + 2 hojas. Prólogo de Augusto Ferrer Dalmau).

   La novela gráfica, el comic, ha dejado poco a poco de ser un modo de expresión para jóvenes, gente de poca formación o cultura underground y se ha convertido en una manera más de literatura. Con la especialidad de que al texto, menos elaborado que en una novela pero con una mayor necesidad de síntesis, hay que añadir dibujos que coloquen al lector en el lugar y el tiempo que sirve de marco a la acción. El comic histórico, y el colonial, tiene buenos autores en Europa (por ejemplo el francés Jacques Ferrandez y sus obras sobre Argelia; Durand y Ramaïoli con sus tomos sobre las guerras contra los zulúes; o el clásico Hugo Pratt sobre italianos en Libia y Abisinia). Ahora se está desarrollando también en España. Y la editorial Cascaborra ha creado una colección muy cuidada en los detalles (papel, color, dibujo, portadas) de comisc sobre historia de España. El nº 10 nos habla del desastre de Annual.

   1921: El Rif tiene un eficaz guion de Javier Yuste, una ficción sencilla sobre las jornadas de los caballeros de Alcántara en los días que siguieron a la rota de Annual. El enmarque histórico es preciso y ajustado, pero no es el relato de los hechos militares sino el esfuerzo de unos cuantos hombres de los escuadrones de caballería que trataban de proteger la retirada de las posiciones españolas hasta el error de abandonar Dar Drius. Los dibujos de Gil, realistas, bien definidos, tienen además la ventaja de haber estudiado los uniformes, armas, vehículos y otros detalles de la época. Sin abundar en lo escabroso, deja traslucir la magnitud de la tragedia.


viernes, 28 de diciembre de 2018

VALDUEZA AYALA, Saturnino (NIDUEYA): Los tres caminos (Editora Marroquí. Larache 1949. 305 páginas).


   La novela Tres caminos es una simple curiosidad en la literatura colonial hispanoafricana. Su autor la firmó con seudónimo pero sin ocultar su verdadero nombre en la misma portada. Era un funcionario del Cuerpo General Administrativo de África que trabajó en Larache. Había sido voluntario en la División Azul. Y, tras la independencia de Marruecos, lo situamos en Santa Cruz de Tenerife trabajando en Radio Juventud.

   La novela es una muestra trágica del género rosa. Las relaciones de un oficial con tres mujeres marcadas por el sentido de responsabilidad  y la determinación rígida del destino que hoy son ideales o costumbres desaparecidas. Es una novela que se desarrolla en Larache y en el Rif, pero en la que no vemos literatura de contenido colonial. Es una novela íntima de poca trascendencia.
   El único interés para referenciarla aquí, es porque demuestra que en que en los primeros años de la posguerra española, las rancias relaciones de noviazgo y casamiento de los españoles se trasladaron sin  cambios a los españoles de Marruecos. Que los códigos morales y religiosos se reprodujeron sin variación. Y que en la literatura de estos autores aficionados de ideología franquista, se consideraban tabúes algunos comportamientos corrientes y generalizados como el uso de la prostitución con las naturales del país.
   Tres caminos que se explican en una frase: ¡Malditas seáis todas y maldito sea yo! Tres mujeres… ¡Tres caminos que únicamente han servido para conducirme a la desesperación, al remordimiento y al dolor…! (página 178), que resumen el argumento: la palabra dada como ley moral que había que cumplir (la promesa de matrimonio) por encima de la felicidad y el amor.

jueves, 11 de octubre de 2018

NOVEDADES EN NOVELA HISPANOAFRICANA (1):


LLADÓ CASAS, Ruth: Crímenes en el estrecho (Alfar. Sevilla 2018. 591 páginas).
   Esta es la primera novela de la autora, un largo relato en el que va encajando la vida de una familia en una localidad que puede ser Algeciras, emigrantes italianos que se han ido mezclando con españoles y otros extranjeros, y con un crimen como argumento central. La intriga y la resolución policíaca se enmarcan en la Conferencia de Algeciras que supuso una extraordinaria ocasión en la vida local. Algunas páginas se desarrollan en Tánger, pero con una acción dedicada a la investigación principal y en las que la vida colonial es incidental.


OROZCO GUERRERO, Antonio: Indomable. El condenado del Rif (Autoedición/Amazón. 2016. 254 páginas).
   El coronel retirado Antonio Orozco presenta en forma de novela las peripecias de Fermín Salvochea en el Rif. Este republicano federal, que llegó a ser alcalde de Cádiz en la I República, fue condenado por sus actividades políticas y cumplió en los presidios de Chafarinas, Vélez de la Gomera y el monte Hacho en Ceuta. La persona, por su interés histórico y de pensamiento, se ha convertido en personaje. El autor lo explica en su blog: http://antonioorozcoguerrero.blogspot.com/
   Trata Orozco de contar el recorrido del condenado Salvochea por los presidios norteafricanos, su postura intelectual y su posición ante la vida. Por ello, es una novela más de ideas que de acción. Desde el punto de vista africanista, las descripciones del peñón de Vélez de la Gomera y la vida militar en el mismo resultan muy interesantes.


ZULET, Ignacio: Un capitán español en el África Korps (Autoedición/Amazon. 2017. 126 páginas + 2 hojas).
   Zulet, doctor en Derecho y funcionario navarro, escribe una historia con tintes aventurescos en la que un capitán español –recién salido de la Guerra Civil- se ve inmerso en la II Guerra Mundial. Antes de llegar a las arenas de Argelia, Túnez y Libia, el capitán es destino a las Tropas Nómadas del Sahara español y la novela discurre por El Aaiún. Pero la misión del capitán tiene más que ver con Argelia, las tribus saharianas de la parte francesa y la II Guerra Mundial que con la colonia española.


MIRANDA, Juan Antonio: Salam aleikum (Autoedición/Amazon. 2015. 253 páginas + 1 hoja).
   Juan Antonio Miranda emprendió la laboriosa tarea de escribir una trilogía con residencia en Melilla y el Norte de Marruecos. Bajo la sombra del Gurugú, la llamó. Los dos primeros libros los comentamos en una entrada de este blog: http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Miranda
El tercero es Salam aleikum, que empieza con la proclamación de la República en Melilla y termina en la época actual, en la que la acción se centra en guerras religiosas, intolerancia y una llamada a la sensatez y a la reflexión alejada de prejuicios e imposiciones (como señala la contraportada).



viernes, 2 de febrero de 2018

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (18): KELB RUMÍ de VÍCTOR RUIZ ALBÉNIZ

RUIZ ALBÉNIZ, Víctor: ¡Kelb rumí! (La novela de un español cautivo de los rifeños en 1921) (Rivadeneyra. Madrid 1922. 304 páginas + 2 hojas).

   Víctor Ruiz Albéniz es un escritor peculiar y original. En 1908 llegó a Marruecos gracias a un empleo de médico que el conde de Romanones le consiguió en el Sindicato minero que iba a explotar los yacimientos de Beni bu Ifrur. Quería compaginar su profesión sanitaria con la otra que ejercía desde estudiante, el periodismo. Al llegar a las minas se dio cuenta de que no había minas, ni trabajadores, ni dispensario, ni nada parecido. Y se dedicó a conocer el Rif oriental, sus gentes, costumbres… De ahí le viene el seudónimo que utilizó en muchas ocasiones El tebib arrumi o médico cristiano.


   Ruiz Albéniz fue un escritor (en temas del Protectorado) de línea patriótica, convencido de la bondad de la colonización a pesar de los abusos que había que combatir, partidario de acudir a la guerra si no había otra solución y muy amigo de militares. Su amistad con Franco venía de esa época y luego fue uno de sus principales propagandista en la Guerra Civil. Es autor de ensayos como La campaña del Rif (1909),  El Rif (1912), Ecce homo (1920), España en el Rif (1921), Tánger y la colaboración franco-española en Marruecos (1927) y otros.

   También fue autor de tres novelas sobre Marruecos. Dos breves que ya comentamos http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com.es/search/label/Ruiz%20Alb%C3%A9niz
: La carga de Taxdirt y Bu suifa, ambas de 1914 y una larga -¡Kelb rumí!
   Kelb rumí es la metáfora literaria de su propio pensamiento colonial. Se concentra en la figura del médico –que el autor conoce de propia mano- como ejemplo de la labor benéfica de España en Marruecos, de la reacción violenta de los rifeños que no comprenden ese beneficio y la guerra como resultado final en la que se acaba imponiendo la parte más fuerte en todos los sentidos y que la presenta como el mal menor para acabar con la barbarie secular y el atraso.


   Pero Ruiz Albéniz presenta algunas características originales. Es un escritor clásico en su manera de narrar, aunque tiene fuerza en lo que cuenta. Es lógico si tenemos en cuenta que la materia real daba para la tragedia y para colocar al lector en la posición del sufrido soldado español. Pero, a diferencia de otras novelas más simples y de una sola intención, el autor aprovecha para dar a conocer detalles de la vida rifeña, de costumbres sociales y religiosas y modo de gobierno local. Y lo hace sin esa sospecha de turista accidental que tienen otros novelistas ocasionales. Y, por último, plasma también el punto de vista del rifeño en alguno de sus capítulos. Reconociendo que, como en el bando español, los había buenos, malos y regulares.
   Así lo explicaba el cherif:
Penetraron en nuestra tierra con engaños y promesas falsas de amistad. Dijeron que venían como amigos a ayudarnos en todas nuestras necesidades, respetando nuestras leyes, nuestras propiedades, nuestras costumbres y nuestras creencias. Los dejamos entrar creyendo que la verdad anidaba en sus pechos y fluía por sus labios, como brota en las peñas el manantial que Dios puso en la tierra para nuestro bien. Pero mentían, nos engañaban. Con apariencia de amigos fueron entrando por la tierra sagrada donde duermen  nuestros antepasados, muertos en la gloria de Dios, sin otro derecho que el de su fuerza, ni más pretexto que el de su ambición. Se instalaron allí donde quisieron, se entraron en nuestra vida, nos impusieron jefes que no tenían calidad para serlo, y al amparo de ellos abusaban de su autoridad y atropellaban el legítimo derecho de nuestros hermanos. Aun aguantábamos, aun fuimos muchos los que continuamos creyendo que aquello solo podía ser fruto de la ignorancia y del error; pero lejos de enmendarse cuando del mal que hacían les advertimos, continuaron su obra, infestando nuestras vidas con sus costumbres maldecidas y logrando que muchos buenos creyentes diesen en la práctica de aquellos vicios que condenados quedan como pecados sin perdón en la ley sagrada del profeta (pp 176-177).
   En fin, una novela diferente aunque sea sobre una temática que empieza a dar muestras de agotamiento.




viernes, 26 de enero de 2018

LAS NOVELAS DE MELILLA (6): SEVERIANO GIL RUIZ (y 2).

GIL RUIZ, Severiano:
-          Bereshit. Amanecer de los judíos en Melilla (Fundación Gaselec. Melilla 2004. 211 páginas).
-          La virtud del diablo (De Librum Tremens. Madrid 2009. 725 páginas).
-          Nubes de levante, brisas de poniente (Good Books. Madrid 2012. 737 páginas).



   Severiano Gil se caracteriza por escribir novelas muy extensas ambientadas en la historia de Melilla y Marruecos. Es cierto que las novelas de muchas páginas son las favoritas de algunos lectores, pero también es verdad que añadir páginas rompe el ritmo del relato cuando lo que se cuenta no aporta nada a lo narrado. Es evidente que Gil ha mejorado, como todos los autores, con el transcurso del tiempo y la práctica de escribir. Y de sus lecturas se extrae la conclusión principal de que es un perfecto conocedor de los hechos históricos en los que enmarca a sus personajes y situaciones, que maneja la intrahistoria melillense y del Protectorado y que de sus novelas se extrae una visión muy ajustada de lo que pasó. Por esto, Severiano Gil es un autor imprescindible para la historia literaria de la ciudad.

   Bereshit es la culminación novelesca de la investigación que Gil hizo sobre los judíos de Melilla y que se reflejó en su libro Como las luces de Janucá (2002). Es un relato muy extenso de la vida ordinaria de los judíos melillenses y sus relaciones con las otras comunidades tanto en la ciudad como en la zona que la rodea. Descripciones domésticas, largas charlas… Y un ensayo sobre lo que fue la vida cotidiana, las carencias, la dificultad de suministros y la estrecha convivencia entre los muros de la ciudad batida por las balas enemigas. La segunda parte comienza en 1899 y termina en 1903. Resulta más intimista, pero más trágica. La acción se traslada al Marruecos fronterizo con Melilla. Es la época de las primeras andanzas de El Roghi Bu Hamara. Pero la intención del autor es contar la mezcla de las personas de las tres religiones, lo fácil que es encontrar mezcla entre ellas y lo trágico del racismo imperante. Para ello se sirve de la historia personal del personaje más importante del libro, la Espartana. Es interesante percibir un argumento poco usado en la novela española sobre Marruecos, la situación de los judíos entre la guerra de Margallo y el ascenso al poder fáctico de El Roghi Bu Hamara en el Rif Oriental. El problema es que Gil tarda mucho en situar al lector ante lo importante en la narración, tiene muchos prolegómenos innecesarios y largas situaciones de tercer orden narrativo.


   En 2009 empezó una ardua tarea al publicar una trilogía que, intuimos, abarcará los principales acontecimientos desde la guerra de Margallo en 1893 hasta el desembarco de Alhucemas en 1927. Y que explica en un diálogo de La virtud del diablo:
-                     … Me dijo, me explicó, que aquí en esta zona cuando hay nubes de levante y salta la brisa de poniente, siempre llueve.
-                     Me dijo que nosotros, los europeos, éramos como las nubes de levante; ellos, los rifeños, eran la brisa de poniente, y la guerra era la lluvia inevitable que, siempre, caería sobre unos y otros, mojándonos a todos (página 471).

   La virtud del diablo (2009), el autor señala que es la primera parte de la trilogía Nubes de levante, brisas de poniente, está ambientada en los sucesos de 1909. Las compañías mineras tratan de negociar con las cabilas, con el Roghi Bu Hamara o con el sultán las concesiones de los yacimientos al amparo del Acta de Algeciras. Tres compañías se disputaban el territorio y trataban de construir los ferrocarriles necesarios para el transporte del mineral al puerto de Melilla. Pero la región carecía de una verdadera autoridad efectiva: España no podía intervenir porque aún no se había proclamado el Protectorado, el sultán no tenía fuerza y Bu Humara no controlaba a las cabilas cuando había grandes cantidades de dinero en juego. Esta situación es la que dio lugar a la guerra de 1909, que duraría hasta 1913. Y en este panorama se desarrolla la historia imaginada por Gil con muchos elementos históricos y personajes de ficción que se relacionan con otros reales. El autor lo resume en unas palabras de uno de los protagonistas: El problema reside en que la mayoría de esas cábilas se saben independientes, y en cierto modo lo son; no se sienten marroquíes en el sentido que los europeos dais a la nación. Las distancias son grandes, los organismos del Estado ineficaces, y cada tribu sabe que, para bien o para mal, debe depender de sus propios recursos o, a lo sumo, unirse con alguna vecina por medio de una alianza pata lograr un fin determinado, un pacto que aquí se conoce como lif, que les mantiene en paz entre sí y aliados de cara a las demás (página 249). La novela va lentamente situando al lector en la guerra, explicando los antecedentes y la manera de actuar de españoles y rifeños. Una guerra extraña que parece tener su origen en la protección de los intereses mercantiles de las compañías mineras pero que, en el fondo, trataba de evitar que Francia ocupara el hueco que España dejaba si no quería actuar.

   En la novela van apareciendo un conjunto extenso de personajes con los que el autor quiere dar una visión (creo que acertada) de la situación global en la época en Melilla: Militares y paisanos, periodistas y ciudadanos, comerciantes, empresarios mineros, moros, judíos y cristianos… Como es normal en estas novelas, la narración se hace desde el punto de vista melillense y los personajes marroquíes son tratados secundariamente. Todo en torno a la ciudad:
   …opresora, limitada y pretenciosa que se empeñaba en combinar una existencia pueblerina con una contienda a sus mismas puertas, sin tener conciencia plena de lo que era la paz y la guerra. Era un limbo; Melilla paseaba por su existencia sin hacer demasiado caso a los asuntos capitales, tratando de no escuchar los disparos, ni ver los muertos, empeñada en su obsesión de mantener un atisbo de civilidad donde solo había lucha y barbarie. Y, para ello, no había mejor opción que enrocarse sobre sí misma, metiendo el cuerpo vigoroso de su vecindario dentro de un caparazón falsamente seguro (página 594).

   Las tramas interpuestas se suceden eclipsando una única línea narrativa. Es difícil escribir una novela con varios caminos sin perder la tensión de la acción principal. Las idas y venidas dificultan la atención del lector, pero la intención del autor probablemente fue la de mostrar un retablo lo más completo posible de la vida melillense en la situación bélica.
   Incomprensiblemente en 2012, tres años después, el autor publicó la novela Nubes de levante, brisas de poniente que indica es la primera parte de una trilogía llamada La virtud del diablo. Las dos novelas son la misma novela y las dos trilogías son la misma trilogía. Y, además, están publicadas por la misma editorial ya que tanto de Librum Tremens como Good Books pertenecen a Alberto Pertejo-Barrena que, por otra parte, es un editor con mucho mérito y con una visión romántica de la literatura.
   Es también autor de una novela titulada Cita en el aire, que publicó por entregas en el diario El Telegrama de Melilla en 1996 y que se puede leer completa en la página de AMESETE (Amigos del Museo Específico del Suboficial del Ejército de Tierra Español): https://www.amesete.es/?p=4001


viernes, 10 de febrero de 2017

LAS NOVELAS DE MELILLA (4): ULAD MLILIA y AIT AIXA de JUAN ANTONIO MIRANDA.

MIRANDA, Juan Antonio: Ulad Mlilia (Ciudad Autónoma de Melilla. Málaga 1998. 318 páginas; Autoedición-Amazón. 356 páginas)).
-                   Ait Aixa (Autoedición- Amazón. 2015. 430 páginas)


   Miranda concibe las dos novelas como una sola empresa narrativa que encuadra en el título genérico de Bajo la sombra del Gurugú. Ulad Mlilia narra las aventuras y desventuras de un liberal español en la época de Fernando VII. Con mala fortuna, sus andanzas políticas acaban en el presido de Melilla en 1830 y la novela tiene que discurrir por la pequeña plaza fuerte que anhela ser ciudad.

   Los condenados llegan a Melilla y son alojados en el presidio. Las escenas de penados recuerdan vagamente a Tomás Salvador y, con seguridad porque el autor lo reconoce en la bibliografía, a los datos tomados del libro de Laguna Azorín El presidio de Melilla visto por dentro (Valencia 1907). La vida en presidio era sórdida y dolorosa, no se puede esperar otra cosa de las narraciones que lo ponen de manifiesto. El protagonista principal, don Indalecio Páez, tiene que sufrir al llegar los combates contra los moros fronterizos. Su preparación le facilita pasar a servicio de un capitán y con esto se integra más en la vida de la ciudad africana más allá de la estrecha existencia de los presidiarios. Y es en este punto donde el autor, mediada la novela, comienza a dar noticias de Melilla en el siglo XIX. Don Indalecio es el conductor del lector en un fresco de la Melilla de mediados del siglo XIX. Cuando los condenados por motivos políticos son indultados, el protagonista no puede aprovecharse de la medida de gracia y se queda en la ciudad africana hasta que escapa al moro y se convierte en un renegado para salvar el pellejo y la libertad. Es escenario cambia, pero no el ambiente porque la relación entre Melilla y las kabilas fronterizas es la propia historia de la ciudad. La novela acaba en 1862 cuando los límites exteriores de Melilla se ensanchan como consecuencia de lo pactado en el Tratado de Wad Ras.

   Miranda tiene un estilo poco habitual en la literatura actual. Muy parsimonioso en la redacción, con gusto por el lenguaje a costa de la acción. Describe prolijamente los detalles de las cosas y las personas. Pero es descuidado en situar cronológicamente los hechos para que el lector se ubique en el tiempo.

   Ait Aixa comienza en el siglo XX. La Conferencia de Algeciras ha abierto la puerta a la explotación minera de Marruecos por extranjeros. Melilla va a vivir una expansión por la actividad industrial, comercial y militar. Pero la zona marroquí próxima a la ciudad española vive momentos alterados con el dominio de El Rogui Bu Hamara que, desde su corte de opereta en la alcazaba de Zeluán, mantiene el dominio sobre las kabilas fronterizas y se permite el gesto soberano de conceder las explotaciones mineras a las empresas españolas y francesas que anhelan el hierro de Uixan en Beni Bu Ifrur. Es extraño que un  personaje tan novelesco tenga tan poca literatura. Miranda trata de atender esta carencia en la primera parte de su segunda novela melillense. Ahora son los hijos y nietos de don Indalecio Páez los que protagonizan las historias del libro. Miranda ha ganado en fluidez narrativa y en frescura. La caída de Bu Hamara propiciará, pasado el tiempo, el ascenso de Abd el Krim –un viejo conocido de la ciudad- y la guerra del Rif. La novela es rápida y está llena de episodios que muestran lo que pudo haber sido la vida melillense a comienzos del XX hasta 1925 tras el desembarco de Alhucemas.
   Lo bueno que tienen estas dos novelas es que el autor, con amenidad y sentido del humor, da una entretenida visión de lo que fue la ciudad de Melilla, su crecimiento, su profunda relación con las campañas militares y la gran incomprensión entre fronterizos. La guerra provocaba más víctimas entre los más débiles y las personas que, por su condición económica sin importar la nacionalidad, estaban más próximas en situación en la vida se convertían en enemigos encarnizados. Por  motivos ajenos a su existencia, que iban desde los intereses mineros a los geopolíticos, el sueño de una convivencia pacífica acababa en guerra y destrucción.


martes, 12 de julio de 2016

MÁS SOBRE MARRUECOS EN LA NOVELA BREVE (1): EL CAMILLERO DE LA LEGIÓN de CARLOS MICÓ, EL SARGENTO CARADURA de S. MONTES VALENTÍN, LAS ÁGUILAS DEL TERCIO de DOMINGO DE ABRIL ALEGRE, VENCER O MORIR de XULÍN DE LLUZA y CUANDO VOLVIÓ EL PRISIONERO de JOSÉ ANDRÉS VÁZQUEZ.

   La atracción del Protectorado sobre el escritor español del primer cuarto del siglo XX fue muy grande. Y continuó algunos años después, perdiendo fuerza después de la independencia del país. El lugar, y el singular estatuto político, proporcionaron a los autores temas de renovación argumental y estética. La guerra les dio un sinfín de posibilidades narrativas, incluso a los menos imaginativos. Los personajes diferentes, la mezcla de costumbres, las razas distintas que era un argumento recurrente, las religiones comparadas y el persistente gusto exotista que trataban de trasladar al lector como una esencia del misterio o la intriga. Uno de los vehículos más populares fue la novela corta que llegaba a los lectores periódicamente y se leía por hábito semanal o quincenalmente. Vamos a dar un breve repaso a algunos de los relatos que no hemos mencionado en otras entradas.

MICÓ, Carlos: El camillero de La legión (Madrid 1922. La Novela de Hoy nº 22. Sucesores de Rivadeneyra. 61 páginas. Ilustraciones de Varela de Seijas).
                         - La sed (Madrid 1923. Editorial Gráfica. La Novela Gráfica nº 30. sp).
   Micó (Filipinas 1886- Madrid 1982) era un personaje curioso, suboficial de La Legión y miembro de la sociedad teosófica. Fue director del semanario Los Aliados, publicación aliadófila que apareció durante la I Guerra Mundial.  Noveló algo de su historia personal y de sus inquietudes espirituales en dos novelas breves, Lupo, sargento y El camillero de La Legión. La novela comienza con una entrevista que Artemio Precioso, director de la colección, hace al autor y que nos sitúa en su trayectoria vital. Es una típica novela legionaria, centrada en la vida de un soldado en el cuartel y en el frente, elogio de la bravura y la camaradería. Fue autor de un libro de recuerdos legionarios, Los caballeros de La Legión (1922). La sed (1923) es una incursión en el exotismo y el amor irrefrenable por la mujer mora.

Dibujo de Varela de Seijas para El camillero de La legión.

ABRIL ALEGRE, Domingo de: Las águilas del Tercio (Madrid 1923. El Libro del Día nº 8. 32 páginas).
-          En Xauen se ha puesto el sol o la retirada de Jenofonte. (Madrid 1923? El libro del Día nº 12 . 30 páginas).
   Domingo de Alegre publicó en su colección El Libro del día dos relatos breves sobre el Marruecos español. Las dos llevan como subtítulo El drama de Marruecos entre bastidores y el autor confiesa que solo es responsable de la recopilación de los recuerdos auténticos de legionarios que, además, son autores de las ilustraciones.

VÁZQUEZ, José Andrés: Cuando volvió el prisionero (Sevilla 1923. La Novela del día. 30 páginas. Ilustraciones de Martínez de León).
   En esta novela el escritor sevillano aprovecha la guerra marroquí para desarrollas una historia de fatalidad en un pueblo andaluz. Sin mucha originalidad, aprovecha como otros el asunto bélico de ultramar.
MONTES VALENTÍN, S.: El sargento caradura (Madrid 1928. La Novela Nueva nº 4. Tipografía Colón.59 páginas. Ilustraciones de Santaballa).
   El sargento caradura es otra novela más de costumbres militares –Larache 1926, final de la campaña-, posiblemente de recuerdos de un militar destinado en Marruecos. Y aderezados por el inevitable amor de cristiano y mora.

Dibujo de Santaballa para El sargento caradura
LLUZA, Xulín de: Vencer o morir. Relatos de los novios de la muerte (Oviedo 1970. La Nueva España. s.p.).
   El seudónimo encubre la personalidad de Julio Gómez, antiguo legionario que se dedicó a escribir en bable o asturianu relatos y teatro costumbristas. En 1970 utilizó el castellano para novelar brevemente el episodio del blocao de la muerte, hecho conocido que marcó el inicio de la leyenda de los legionarios como mártires de la patria.

jueves, 2 de junio de 2016

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (10): LA TRAGEDIA DEL CUOTA de FRANCISCO HERNÁNDEZ MIR.

HERNÁNDEZ MIR, Francisco: La tragedia del cuota (Una escuela de ciudadanos). (Pueyo. Madrid 1922. 181 paginas; CIAP. Madrid 1923. 181 páginas + 2 hojas. Prólogo de Manuel Machado).
   Francisco Hernández Mir fue lo que se denominaba un periodista de raza. Uno de los pioneros de la crónica bélica en España y un atento seguidor de todo lo relacionado con Marruecos. Había nacido en Sevilla en 1871 y murió en Madrid en 1956. Muy joven empezó a escribir. En 1893 acude a Melilla para seguir la guerra de Margallo, quizás sea esta ocasión la que señala el nacimiento del reporterismo de guerra español. Entonces era enviado de El Porvenir sevillano y sus crónicas las recogió en un libro: Farrucos y gallinas (1894) http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000089918&page=1 .


Fue director de varios diarios sevillanos: El Noticiero Sevillano a finales del siglo XIX, El Progreso hasta 1907, y en 1908 se convierte en editor de El Combate que sólo duró un año. En 1919 está en Madrid trabajando para El Liberal, pero vuelve a Sevilla para dirigir La Monarquía en 1920. Acudió también a la guerra de 1909 y publicó las correspondientes crónicas, aunque no las recopiló en libro. Al estallar la guerra del Rif en 1921, es enviado por el periódico madrileño La Libertad para seguir los hechos. De esta experiencia surgieron decenas de crónicas que recopiló en varios libros: Del desastre al fracaso: un mando funesto (1922); y los cuatro volúmenes de Del desastre a la victoria (1922-1926) I Ante las hordas del Rif; II Del Rif a Yebala; III Alianza contra el Rif; IV El Rif por España (1926). Más tarde completaría su obra marroquí con La dictadura en Marruecos: al margen de una farsa (1930).  Durante la II República se afilió al Partido Republicano Radical y fue gobernador civil de Albacete y Almería durante la etapa lerrouxista.

   Sus vivencias africanas lo empujaron a escribir una novela ambientada en Marruecos durante la guerra contra Abd el Krim. Su protagonista es un soldado de cuota en la versión de aquella época. Es decir, no el que se libraba del servicio militar mediante una redención a metálico sino el que, mediante pago, podía reducir el tiempo de permanencia en filas y elegir el destino. Sistema vigente hasta la Guerra Civil. La incorporación el Ejército de estos hombres, provenientes de familias acomodadas, produjo algunos efectos intangibles que Hernández Mir quiere reflejar. En primer lugar, los oficiales y –sobre todo- los suboficiales iban a moderar el maltrato y el abuso en presencia de hijos de familias influyentes. En segundo lugar, la universalización de la prestación hizo convivir a conscriptos de distintas extracciones sociales y procedencias geográficas, lo que permitió un conocimiento mejor de la realidad del país. Aunque esto, como está claro, dependía de la sensibilidad de cada quién. Estas ideas, propias de un reformista republicano moderado, son las que subyacen en la novela de Hernández Mir. No se trata de una gran obra literaria, sino de una obra pedagógica. El autor aprovecha la difusión popular de la novela para lanzar su visión del asunto. No era un anticolonialista, ni un antimilitarista furibundo; pero entendió que muchos de los peores aspectos de la tragedia se debieron a la improvisación, la negligencia y el abuso. El ejército igualaba a todos en el nivel de miseria de los campamentos del frente y el autor subtitula su novela: Una escuela de ciudadanos.

   El cuota protagonista -Pepín Gómez de la Riva- es un pollo bien hijo de senador vitalicio de los que hizo fortuna con la corrupción de las contratas. Su padre le paga el dinero correspondiente y accede a un regimiento de guarnición en Madrid que le permitía seguir llevando la vida muelle que acostumbraba. Los sucesos de Melilla obligan a que el regimiento se una a la fuerza expedicionaria y el conscripto, como todos los demás, se ve embarcado rumbo a la guerra: …faltaba gente para completar los cuadros y hubo que apelar a todos los que en la lista figuraban, nutriendo así con retazos de un regimiento un batallón incompleto, sin acémilas, sin ametralladoras, casi sin fusiles, y desde luego con gentes que apenas sabían disponerse a recibir instrucción para manejarlos. Fue un crimen enviar a la guerra soldados sin noción de lo más elemental para hacer frente a enemigo tan duro; pero como lo esencial era dar al país la sensación de que se hacía un esfuerzo proporcionando a la cuantía del agravio, se cometió ese delito de lesa patria y se hizo una vez más la comedia lamentable (páginas 23-24).
 Ante las hordas del Rif
Del Rif a Yebala
   Escrita con la facilidad de cronista, rápido en los detalles y sin mucho fondo, el libro es ante todo un alegato moralista. Unas escenas de cuartel, blocao y campamento en las que se combina la crítica de la imprecisión y el abandono con la esperanza regeneradora del sufrimiento del soldado. Los regimientos se agrupan en Tetuán antes de salir al frente; los soldados conocen los rigores de la escasez y el sufrimiento de la falta de preparación. La batalla descrita sin emoción, sin protagonismos. Los personajes adocenados como anónimos figurantes. El cuota es herido en el campo de batalla, nada grave. Pero la herida le llevará a conocer el sufrimiento de los hospitales de sangre y la recuperación se complica con infecciones y parásitos adquiridos en los centros sanitarios. Lo que no mataba el moro, lo remataba el contagio hospitalario. La regeneración la impone las rudas condiciones de la milicia; tanto a los hombres si esperanza que llegaban al Tercio como a los señoritos ajenos a la realidad social que son obligados a acudir a la guerra a pesar de su condición de cuotas. El final es una moraleja, la apertura del cuota a la vida real. Una novela simple y literariamente decepcionante pero que muestra una manera de pensar de ciertos autores reformistas.
Alianza contra el Rif


El Rif por España