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viernes, 23 de mayo de 2025

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (14): ZOCO EL TELATZA DE PEPE REY, MANUEL LÓPEZ POY Y JOSÉ M. ESPINOSA FERNÁNDEZ.

 

REY, Pepe, LÓPEZ POY, Manuel y ESPINOSA FERNÁNDEZ, José M.: Zoco el Telatza (Cascaborra ediciones. Barcelona 2025. 64 páginas + 8 hojas).

 


   En la colección de novela gráfica sobre historia de España, la editorial Cascaborra ha dedicado varios números a la guerra de Marruecos. Aparece ahora uno dedicado a un episodio de especial importancia, que los autores han tenido el olfato de escoger. Tras la caída de Annual y la cuestionable decisión del general Navarro de abandonar Dar Drius para dirigirse a Monte Arruit para esperar la llegada de refuerzos, las posiciones que estaban al sur quedaron desprotegidas, faltas de vituallas y munición. En definitiva, quedaron abandonadas a su suerte.

   Los españoles de Zoco el Telatza, y los de otros puestos pequeños dependientes de él, comprendieron enseguida que estaban ante una situación muy comprometida y de difícil salida. La negligencia del mando los había llevado a un callejón sin salida. Lo más seguro era abandonar sus posiciones, enfrentarse en campo abierto a un enemigo muy números y bien armado y tratar de alcanzar la zona francesa para ponerse a salvo. Y eso hicieron.

   En este episodio, los autores han optado por desarrollar la historia con fidelidad absoluta a los hechos. Pero, además, han añadido un elemento que hace atractivo el relato: reflejar la angustia que sentían los protagonistas ante la incertidumbre del resultado final.

   Por lo demás, se trata de un comic de dibujo sencillo, línea clara, bien coloreado y con unos interesantes anexos para encuadrar a los personajes dentro de la geografía y la historia.

lunes, 25 de noviembre de 2024

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (37): CENTAUROS DEL RIF de DAVID GÓMEZ

 

GÓMEZ, David: Centauros del Rif. La última carga del Alcántara (Edhasa. Barcelona 2024. 285 páginas).

   La segunda novela de David Gómez sigue la ruta de Annual. Ya comentamos la primera titulada Fuego sobre Igueriben

https://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/G%C3%B3mez%20%28David%29



Ahora vuelve con el mismo personaje principal, el periodista Luis Codrán, que no sabemos si escribe mucho o no, pero que tiene el instinto peligroso de estar en todos los líos y salir vivo. El usar un periodista para contar la historia es un recurso muy utilizado, pero sigue siendo útil. El protagonismo que coge no es realista, pero es necesario para encuadrar la acción y salir de una mera descripción histórica. No sé, a estas alturas, si Codrán seguirá la campaña hasta Alhucemas en otras novelas posteriores.

   El autor va a narrar la retirada de Annual y la tragedia de Monte Arruit centrando los hechos en la acción de los caballeros del Regimiento de Alcántara, los verdaderos héroes de un desastre a los que, incomprensiblemente, no se les dio la laureada colectiva hasta 2012. Es evidente, y de sobra conocido, que la acción de este regimiento, y poco más, salvo el honor guerrero nacional en unos momentos donde predominaron la incompetencia, el pavor y la cobardía. Hechos que, por otra parte han sido novelados en muchas ocasiones desde Los caballeros de Alcántara (1921) de Antonio de Lezama. Y parcialmente en casi todas las novelas del ciclo de Annual.

   Por tanto, Gómez no es original en la temática a tratar. Ni lo pretende porque su relato es muy fiel a la historia. Hay poco de ficción y mucho de realidad en las páginas. No nos va a descubrir ningún aspecto. Y escribe de una manera ortodoxa, sin vanguardismos de ninguna especie. Siguiendo la ruta de la huida, y empleo huida en vez de retirada porque es lo que subyace en la escritura de David Gómez: Annual, Izummar, Ben Tieb, Drius, Río Gan, Batel y Monte Arruit. Su narración corresponde a una novela bélica, género poco tratado en la novela española. Los elementos que suelen introducir los autores para enriquecer estos relatos (amores peligrosos, política de trasfondo, etc.) aquí no aparecen o lo hacen de una manera muy tenue. Es una novela con una acción principal, un argumento único y desarrollada cronológicamente.

            Estas características podrían dar lugar a la simpleza literaria, pero no es así. Lo extraordinario de los hechos sucedidos es suficiente como para no tener que imaginar. La personalidad de los que sufrieron la campaña, basta para crear un personaje. Para rematar, David Gómez no se va por los cerros de Úbeda escribiendo sin tasa y ha conseguido una novela con el número de páginas suficiente.

            En el discurrir de los hechos, el autor sostiene una tesis que está puesta de relieve en la historiografía actual. ¿Fue el general Navarro el principal culpable de la matanza que siguió a la retirada de Annual? Es lo que sostiene, frente a la decidida actuación de los hombres del Alcántara llevando a los supervivientes a un lugar seguro que era, entonces, Dar Drius. Tampoco se libra la excesiva prudencia de Berenguer al no atacar hasta no tener un número suficiente de hombres en Melilla como para vencer por mayoría, postura que recuerda a la de Marina en 1909. Ellos sabían cómo combatía el enemigo.

            En esta tesitura, tal vez se eche de menos u retrato psicológico más elaborado de Navarro y sus razones para actuar como lo hizo.

            En todo caso, una novela entretenida, de buen ritmo y sujeta a los hechos.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (34): LLOVERÁ TIERRA SECA SOBRE ANNUAL de SANTIAGO DÍAZ MORLÁN

 

DÍAZ MORLÁN, Santiago: Lloverá tierra seca sobre Annual (Pámies. Madrid 2023. 413 páginas).

       


     Después de haber leído casi todas las novelas publicadas sobre el Desastre de Annual, cuando aparece una nueva me planteo si es posible escribir algo distinto sobre el tema, cual va a ser la originalidad del punto de vista o del desarrollo de la acción. En literatura todo es posible y siempre puede idearse un nuevo enfoque sobre un mismo asunto. Pero aparece la pereza ante un volumen de más de cuatrocientas páginas con un argumento sabido. Antes de empezar a leer uno piensa si será una de esas novelas de héroes y honor español, quizás más propias de otros tiempos. O una de las de pobres soldados mal vestidos y comidos a los que llevan a tierra extraña a sufrir frente a un enemigo que lucha por la independencia de lo suyo frente a los atroces imperialistas europeos, que es la visión más contemporánea. Un recorrido desde el pueblo y la familia a las posiciones en las que el conscripto es enviado a guerrear y morir, una descripción de casa asalto, acción… Tal vez una huida dificultosa o el cautiverio inhumano. Con estos interrogantes, abordé la lectura de Lloverá tierra seca sobre Annual. No conocía al autor, se trata de un abogado bilbaíno que solo tenía una novela anterior. Eso es lo que indica la página web de la editorial.

            Acierta el novelista en el principio. Se plantea una novela de las que ahora gustan: buena documentación previa que hace posible una interesante reconstrucción histórica, historias paralelas entrelazadas, una intriga negra/thriller y una mujer importante en la narración. Y acierta también colocando las primeras escenas en la Posición Intermedia A, un escenario inédito en el ciclo de Annual, con la sorpresa que sufren los que van a ser protagonistas de la tragedia ante las primeras señales que no saben interpretar bien. Está creando una intriga atractiva. Después aparece el protagonista Manuel Altamira, un policía que tuvo que ingresar en el ejército y es enviado para investigar sobre una posible trama corrupta. El planteamiento ya recoge los dos argumentos principales de una novela de este tipo: el desastre militar y la corrupción en el ejército en África.

            La historia de cuatro personajes distintos que, por distintas causas, están en Annual. Oficiales y soldados. Hay pocos personajes civiles. Una trama en Melilla en torno a la corrupción de algunos militares, otras en el frente. Los hilos argumentales confluirán en un buen final, resuelto con soltura por el novelista.

            La parte en que Altamira investiga, de novela negra, va cediendo paso a la parte de narración de los hechos acaecidos en 1921. Según se lee, la narración del desastre se impone sobre lo demás. Y eso ya ha sido contado, ya se ha escrito muchas veces, ficción y no ficción. A favor de Díaz Morlán hay que decir que, no obstante la falta de originalidad, lo cuenta muy bien, está perfectamente documentado, es realista tanto en la acción como en los diálogos y tiene una gran amenidad. Esto lo diferencia de otras novelas. Es una buena aportación al ciclo de Annual en la novela española.

miércoles, 9 de agosto de 2023

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (33): ABDELKRIM, LE LION DU RIF de AHMED BEROHO.

 

BEROHO, Ahmed: Abdelkrim, le lion du Rif (Editions Corail. Tanger 2003. 286 páginas).

           

            Esta interesante novela de Beroho nos ofrece una visión de los hechos diametralmente opuesta a la que tenemos los lectores de literatura española. El autor, marroquí de Tánger, es autor de varias novelas y ensayos: Le Consul et l'Indigène (2000),Les mystères de Tanger (2006), Sahara marocain et convoitises algériennes (2015), Tanger du sièce XIX (2019), etc. En sus novelas, como señala Gabriela Iliuta: Ahmed Beroho parte de la ficción para conducir a la Historia. Y, como es lógico, la visión marroquí de los acontecimientos está impregnada de nacionalismo.



            La novela tiene una primera parte introductoria que comienza en 1893, en la guerra de Margallo en Melilla. La revisión de la historia le sirve a Beroho para situar a la familia Khattabi en la historia del Rif, recrear un mito. En este aspecto, la novela nos ofrece una visión original, distinta e interesante a pesar de las lógicas imprecisiones históricas propias de una novela. Es una pena que no tenga traducción española. La figura del padre de Abd el Krim, desprovisto de su carácter de colaborador pagado de los españoles, se alza como un intelectual rifeño con una visión muy clara del destino de su país y su sujeción al Marruecos del sultán.



            La segunda parte, que comienza en la página 75, se centra en Abd el Krim. No oculta la admiración que determinará el relato: Sin caer en la exageración, el nuevo Abdelkrim se distinguía por la grandeza de alma, el ansia de saber, el voluntarismo, la energía, el coraje, el espíritu de emancipación, el autoritarismo, la astucia ante el enemigo, la sutileza… Tenía también ese arte diplomático de convencer, con calma y serenidad, al interlocutor… (p. 75). Toda una declaración de intenciones biográficas del personaje.



            El relato continúa como un canto de ensalzamiento del líder rifeño al que presenta como un personaje muy popular. Es curiosa una rueda de prensa en la que el autor reúne a lo más granado de la prensa internacional para hacerle preguntas a Abd el Krim como si fuera un jefe de gobierno. Entonces solo era un redactor del periódico y un colaborador de la administración española. Tiene mucho empeño Beroho en mostrar la faceta religiosa y varias referencias a la religión católica en comparación con el islam. Algo que ya inició en una imaginada conversación entre el padre y el general Marina. Y no falta tampoco ciertas alusiones despreciando al colonizador español frente al francés. Hay españoles buenos en la novela, los que están contra la intervención en Marruecos.

            La novela discurre hacia la hagiografía sin fisuras. La construcción de un personaje inigualable, idealizado y admirado. Un hombre reivindicativo de un Marruecos unido y defensor del Majzen, lo que resulta discutible. Un auténtico caudillo de una rebelión justa que se enfrenta a un general Silvestre presentado con caracteres de imbécil.

            No es un relato de hechos sino de situaciones, lo que hace más amena la lectura y muestra la originalidad del autor. La figura protagonista es retratada en diferentes situaciones, entre los suyos o frente a los españoles. En un recorrido por etapas de su vida que incluye algunos episodios íntimos, familiares, y otros puramente políticos y bélicos; los alterna. Si la parte final es la narración de los sucesos de Abarrán, Igueriben, pero de manera general y sin marcar actuaciones concretas. Se para antes de Annual, lo da por hecho. Que no espere el lector el detalle del testigo sino la culminación de la idealización del personaje. No hay crítica, ni duda, ni sospecha de su liderazgo. Es un canto a la épica del rifeño, a la grandeza de su epopeya.

 

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (26): UNO DE TANTOS de SALVADOR FERRER

 

FERRER, Salvador: Uno de tantos (Imprenta A. Porta. Barcelona 1930. 236 páginas + 2 hojas).

   Uno de tantos es una novela que se desarrolla en la zona occidental del Protectorado, en 1924. No es exactamente una novela sobre el Desastre de Annual sino sobre sus consecuencias. Está escrita por uno de los protagonistas, un soldado que vivió los acontecimientos.



   Rafael Marquina hizo la crítica del libro en el nº 88 (15 de agosto de 1930) de La Gaceta Literaria de Madrid. Decía:

   He aquí un buen libro sin arte. He aquí un buen libro mal escrito. No sé hasta qué punto habrá deliberado propósito o irremediable torpeza en el desaliño literario, en el desgastado atuendo con que se nos ofrece este libro. Pero, desde luego, a su joven autor no parece haberle preocupado de modo especial y dominante la literatura.

…tiene noblemente, implacablemente, el vigor generoso y humano de una gran sensibilidad y el relieve inolvidable y profundo de una revelación cumplida con fervor y con ansia de un racional resurgimiento de la conciencia humana.

   Estas palabras hay que ponerlas en relación con la advertencia que hace el autor al comienzo:

 

   De esto deducimos que es un libro fruto de una amarga y fuerte impresión, nacido de la crítica a la situación y tal vez del rencor por haberse sentido utilizado para la guerra en la que no creía. Salvador Ferrer –en su alter ego protagonista llamado Ricardo- era un soldado de cuota. Vivía su servicio militar, a cambio de un pago hecho por el padre, cómodamente en su ciudad y durmiendo en casa, estudiando la carrera. La caída de Annual obligó a llamar a los cuotas para completar los regimientos llenos de bajas en los combates y a Ricardo lo mandan a una de las posiciones establecidas en el camino de Xauen. Es una novela típica de posición, con todo lo que ello conlleva: miedo, hacinamiento, condiciones de vida, hambre y sed, muerte… Y es una novela de venganza, un testimonio contra la mala suerte, contra la obligación de pelear en una guerra que les resultaba tan ajena como inútil pero en la que podían quedar para siempre como cadáveres del camino.

   El autor tiene una escritura culta. No es un escritor de oficio pero tampoco es un simple turista. Podría haber leído Sin novedad en el frente de Erich María Remarque, que se publicó en español en 1929 con gran éxito. Hay un poso antibelicista, una rebeldía ante la guerra de soldados de reemplazo. Pero, evidentemente, es una novela sin armazón. Muchas reflexiones. Algo de lucha bélica. Bastante de la absurda vida en el campamento. Pero le falta una acción principal más allá de las meras descripciones. Y, sin embargo, como decía Rafael Marquina en su crítica, es un relato de una sinceridad absoluta que muestra mejor que otras no solo la vida de campaña sino el sentir del soldado en ella, sin que haya un exceso de patriotismo que tape el sufrimiento ni el pudor pacato que oculta los hechos menos heroicos. El soldado de cuota, por tener estudios, es mucho más crítico con la situación que el desgraciado arrancado de la España rural. No soporta el paso del tiempo con la muerte como amenaza cierta. Se va agotando la paciencia, la resistencia. El cuota siente la ansiedad de la situación sin el conformismo del que estaba acostumbrado a los pesares de la vida, las carencias y el sufrimiento. Cada vez obedecían más a regañadientes. Las maldiciones menudeaban entre las frases y al regresar de las caminatas, mientras los labios se torcían, asustados de la maldición, incitábanse unos a otros para decidirse, para iniciar su huelga de brazos caídos (página 128). Al final, su condición le salva de los parapetos y obtiene una plaza de cartero que lo lleva a Ben Karrich y Tetuán, lejos de la bala perdida y el asalto.


   En esta novela el enemigo es una sombra, apenas tiene protagonismo. Siendo la causa de la tragedia, permanece en un último plano como una amenaza que no se concreta. Un fondo de temor que apenas tiene participación. No era necesario para describir la angustia del combatiente, la ansiedad, el miedo depresivo.

   No hay en la literatura española muchas novelas sobre el servicio militar a pesar de ser una situación por la que han pasado casi todos los hombres de varias generaciones. Éste es una de ellas aunque se trata de un servicio en la guerra y no en la paz. Un libro del sentimiento del conscripto más que cualquier otra cosa. Ha sido injusta esta guerra, porque nos ha hecho enemigos de nosotros mismo. Los que como yo no hemos tenido quien nos haya ayudado en las vicisitudes de esta campaña, hemos pasado entre esta zona y la de Melilla treinta y seis meses (página 214).

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (6): LA RUTA DE ANNUAL de ESTEBAN ALCÁNTARA ALCAIDE

 

ALCÁNTARA ALCAIDE, Esteban: La ruta de Annual. Asociación de Estudios Melillense. Melilla 1991. 87 páginas.

 

   En 1991 se publicó en Melilla un comic que puede considerarse el primero de los dedicados a la guerra de Marruecos, si exceptuamos dos publicaciones de la Editorial Valenciana que llevaban a dibujos dos películas celebres: Harka y A mí La Legión.  La ruta de Annual es un meritorio esfuerzo para abrir esta vía de creación literaria a la divulgación de lo sucedido en 1921 en el Rif. Y es debido a Esteban Alcántara, un militar  licenciado en Historia con aficiones históricas y con dotes de dibujante. https://jakaraeditores.es/autor/esteban-alcantara-alcaide/. Esta historia fue también publicada por capítulos en El Telegrama de Melilla y en la revista La Legión.



   Se trata de un comic editado con cierta modestia por carecer de más medios, hecho con el entusiasmo encomiable de la Asociación de Estudios Melillenses, en blanco y negro, textos de máquina de escribir y el dibujo con un exceso de trazos.

   Narra, con fidelidad absoluta a los hechos, los acontecimientos que llevaron a la rota de Annual. A diferencia de otras historias en las que se introducen personajes de ficción para situar lo sucedido, en ésta solo aparecen los personajes históricos en los momentos en que fueron protagonistas. La toma de Abarrán, Igueriben, Sidi Dris o Afrau; la retirada de Annual por el desfiladero de Izumar; los episodios de Dar Drius y Monte Arruit y lo demás de sobra conocido.

   Precisamente por su ajuste a lo que pasó, el comic es un excelente modo de iniciarse en la guerra del Rif, de conocer lo principal de aquellos episodios y de crear en el lector un interés que le lleve a profundizar en la historia.

   El libro lleva también una breve historia de los hechos acompañada por un álbum gráfico debido a Juan Díez Sánchez, Santiago Domínguez Llosa y José Antonio Cano Martín.

 

jueves, 1 de octubre de 2020

NOVEDADES EN NOVELA HISPANOAFRICANA (2):

 


NAVARRO FERNÁNDEZ, Eva María: Gurugú (Editorial Nostrum. Madrid 2009. 156 páginas).

   La autora evoca en su ficción la imposible convivencia cuando hay una imposición colonial. Una mujer joven llega al Rif profundo con su tío médico y se siente atraída por el lugar y sus gentes. Especialmente por un rifeño que resulta ser Abdelkrim. Mantiene una amistad con él y con otros habitantes del lugar. Pero estalla la crisis de Annual, la violencia se desborda y la convivencia se rompe. Entre la evocación poética del Rif, la metáfora del fracaso de la violencia y cierta ingenuidad.

 



BOUTELLIER CAPARRÓS, Alberto: El renegado (El moro Joaquín). (Editorial Círculo Rojo. 2011.272 páginas).

   El renegado es un sencillo relato de un presidiario en la isla de Alhucemas que huye y se integra en una cabila rifeña. Fue protagonista en el rescate de los naufragios del General Concha. Personaje que existió, según las crónicas de la época pero del que no se conocen muchos detalles.

 



BOTELLA, Juan: El largo camino a Tinduf. (Editorial Y. Madrid 2018. 362 páginas e ilustraciones).

   Se trata de la segunda incursión de Juan Botella en la novela colonial hispanoafricana. Ya comentamos Cofre negro:

 http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Botella

  El largo camino a Tinduf es una novela documental, una larga historia en la que lo principal es narrar las ocupaciones españolas del Sahara, Cabo Juby e Ifni a través de unos personajes que viven los hechos. Por esto, el autor entendió necesario añadir, a partir de la página 237, unas largas notas histórica y unos mapas que ayudaran a situar y comprender las acciones de la narración.

jueves, 17 de septiembre de 2020

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (25): ALGÚN DÍA de TEO GARCÍA

 GARCÍA, Teo: Algún día (Roca editorial. Barcelona 2007. 477 páginas).


   Algún día es una novela desigual en su estructura que parece ser dos novelas con algunos hilos que las unen, aunque no fuera esta la intención del autor. Es una novela bien escrita, con un fondo claro y una constatable fidelidad a los hechos pero con dos argumentos diferentes.

   Al comenzar la lectura, y hasta la página 180, el autor retomó el argumento del Desastre de Annual con una concepción clásica de sujeción a los hechos históricos y la mezcla de personajes reales y ficticios, en la línea que reiniciaron Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March en 1968. Es un relato muy minucioso en detalles tanto de la vida de campaña como de las circunstancias político militares. Las vicisitudes de un soldado que llega a Marruecos, es enviado a Igueriben y logra sobrevivir. Lo malo de las novelas históricas, salvo que sea un tema muy raro, es que los lectores ya sabemos lo que pasó y tenemos claro el final. Por eso los autores buscan un elemento de originalidad en la narración o en los personajes. En este caso Teo García apostó por el exhaustivo repaso de los hechos. A diferencia de Fernández de la Reguera y March, el autor no se ve constreñido por la censura franquista y puede dar una visión más crítica que, por otra parte, es la visión general de lo que aconteció, de los culpables y del sufrimiento del soldado de reemplazo: Con algún grito de ánimo intentaban alentar a los soldados para que cumplieran con su deber, con un deber impuesto que ninguno de ellos compartía y muy pocos entendían. Excepto los oficiales y mandos, todos eran tropas de leva, arrancados de sus hogares y familias a las cuales siempre llevaban en sus pensamientos. Los oficiales sí cumplían con su deber, pero el resto se arrastraba por el mundo. Los soldados mal equipados y peor alimentados, bajo una cadena de mando incapaz, negligente, y abocada a todo tipo de corrupción, sentían menguar su moral día tras día (página 8).

   La novela, en esta primera parte, se desarrolla en tres situaciones distintas aunque cronológicamente simultáneas. Una, las peripecias del grupo de soldados que son mandados en un primer momento a establecer la posición de Igueriben y serán testigos o víctimas de lo que ocurrió después. Están representadas en el personaje Mateo, un soldado que pasará por otras situaciones clásicas de las novelas de Annual: posición asediada, cautiverio y huida. Dos, las conversaciones y contraposición entre los generales Berenguer y Silvestres, máximos responsables de la campaña. Tres, el ambiente político de los militares en torno al Primo de Rivera que comprenden que los hechos de Marruecos eran algo que podía influir tanto en la vida nacional como para acceder al poder. Pero los hechos de la rota de Annual, tras la caída de Igueriben, no le interesan al autor. Extraña que sea tan prolija hasta ese instante, incluso con una acción con muchas pausas, para que luego se olvide de todos los episodios posteriores. Es demasiado larga para situar a un personaje que luego pasará a ser secundario.

   Sin embargo, la contraposición entre las figuras de Silvestre y Berenguer es uno de los aspectos más logrados. Ni deja de reflejar el carácter impulsivo, tal vez poco reflexivo, de Silvestre; ni elude la falta de dirección de Berenguer sobre el anterior y su desigual reparto de refuerzos y medios materiales entre las dos comandancias en guerra. El general Silvestre también esperaba respuestas a sus peticiones de refuerzos: no llegó ninguna. Cada vez que recordaba al general Berenguer y su taimada forma de comportarse, su ira aumentaba hasta extremos insospechados. El telegrama de ánimo del rey con su explícita autorización de continuar con el plan previsto supuso una inyección de moral a la vez que de obcecación (página 150).

    Si ya ha dejado claro el autor su poco favorable visión de los militares que ve causantes y beneficiarios de la guerra para influir en política, la segunda parte es aún más crítica. La acción se traslada a Barcelona en la que refleja el ambiente revuelto de los años veinte, el auge del anarquismo y la preparación del golde de Estado de Primo de Rivera. Y en la que la relación con el Marruecos colonial es mínima salvo las referencias a la fabricación y posterior utilización de gases en la guerra, por lo que excede de este blog.

domingo, 14 de junio de 2020

LAS NOVELAS DE MELILLA (8): DÍAS DE LUZ de EDUARDO VALERO


VALERO, Eduardo: Días de luz (Destino. Barcelona 1994. 209 páginas).

   Valero arriesgó mucho con la novela Días de luz. Quiso crear una manera personal de narrar con un estilo basado en frases cortas, a veces con repeticiones para hacer más patente el énfasis, cortadas con tajos secos. Una novela que intencionadamente deja poco claros algunos aspectos de la trama, de la temporalidad de la acción y de los personajes. A veces le cuesta al lector conectar con lo que se está contando.

   Comienza con la huida de uno de los soldados tras la caída de Annual. Pero ésa no es la historia que quiere contar, es solo un antecedente. El verdadero argumento de la novela es mucho más intimista y gira alrededor de las situaciones vividas por una mujer en los últimos años del Protectorado y después.

   La relación con el mundo colonial y Melilla es poco transcendente en el libro. Porque, aunque gran parte de la acción se desarrolla en Marruecos y en Melilla, la importancia del escenario en la narración es poca. Por eso no se puede tratar como un ejemplo de vida colonial, de mentalidad colonial o de indagación sobre el pasado hispano-marroquí. La ciudad, el país es solo el fondo sin más importancia en el relato que es, ante todo, intimista porque habla de amor, de frustración de tristeza y de alegrías, de amistad, de dificultades en la vida. Y los más relevante es la manera de vivir, entre unos lugares y otros, de algunos de los personajes.


viernes, 10 de enero de 2020

MARRUECOS EN LA NOVELA LEGIONARIA (8): ¡PRESENTEN ARMAS! de ANDRÉS SABALL


SABALL, Andrés: El destino acecha. ¡Presenten armas! (Autor. Madrid 2001. 124 páginas).
   Andrés Saball nació en Melilla en 1943, hijo de militar. Quiso ser militar pero un accidente en El Aaiún truncó su carrera y tuvo que dejar el ejército. En 2001 publicó un libro con dos relatos, el primero de ellos –El destino acecha- solo tiene leves referencias al Sahara español, posiblemente fruto de sus propios recuerdos. El segundo -¡Presenten armas!- es una novela corta sobre la vida en una posición española en los días anteriores al desastre de Annual. Si las primeras páginas presentan la situación en la posición, la segunda parte es la historia de un excarcelado que ve en La Legión su puerta a una vida nueva y se engancha en el momento crucial de la rota de la Comandancia de Melilla.

   La novedad es la narración de los legionarios que desde Dar Riffien acudieron al frente entre Uad Lau y Xauen. Y, cuando los combates eran más intensos, son llamados a realizar una larga marcha en dos días para alcanzar el puerto de Ceuta, embarcarse a toda prisa y llegar a Melilla para reforzar la ciudad que podía caer en manos rifeñas. Muy rápido, el autor pasa a la defensa de las posiciones que se van reconquistando, nuevos combates, heridas y hospital. Es, en definitiva, un canto al espíritu legionario en unos momentos en que su participación fue decisiva, a la dura disciplina en la que se basaba su fuerza de acción y a la camaradería.


miércoles, 21 de agosto de 2019

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (24): ETXEZARRA de MARÍA CHARLES


CHARLES, María: Etxezarra (Anagrama. Barcelona 1993. 230 páginas + 1 hoja).

   Mary Sol de Mora Charles firma sus novelas como María Charles. Es Doctora en Filosofía y Licenciada en Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Historia de la Filosofía y de la Ciencia en la Universidad del País Vasco. Además de su obra científica y ensayos, tiene dos novelas: En el nombre del hijo (1990) y Etxezarra.

   La autora ha escrito una novela muy personal, con una técnica de escritura más compleja de lo que las novelas de la guerra suelen, con cambios de narrador, intercambio epistolar, etc. Posiblemente porque, a sabiendas de todo lo mucho que se ha escrito sobre el tema, quiso darle un enfoque original y distinto. Y es original; primero, porque el foco principal del relato se proyecta más sobre la personalidad de los personajes que sobre la historia marroquí y segundo, porque la acción sigue muchos años después en España –durante la Guerra Civil- y en Rusia con la División Azul.
Foto de la autora de la solapa del libro
   En la novela se busca la percepción personal del protagonista de la guerra más que los hechos bélicos. Sucede en los años posteriores al desastre de Annual, en la reconquista de la zona occidental del Protectorado. Los hermanos Etxezarra están muy bien descritos psicológicamente, con detalle, con muchos rasgos para que el lector los comprenda. Dice la autora en la primera página, como nota de advertencia, que los personajes de esta historia son imaginarios. Es comprensible la precaución, pero no parece creíble. Los detalles de vida militar de hace un siglo, los hechos, la situación de unidades en el territorio, las funciones, el vocabulario que utiliza demuestra que ha tenido referencias directas de antepasados o conocidos que le han relatado hechos que ha aprovechado en el relato, aunque no sean los mismos, y caracteres reflejados en el libro. Lo cual resulta del todo normal.


   Por ejemplo, la descripción de la posición de Zeguelet, en las páginas 60-62, denota un conocimiento grande de cómo eran este tipo de instalaciones militares, incluso de la vida en ellas: La vida en Zeguelet es plácida y tranquila, como la de una sociedad de cenobitas. El hastío fácilmente se apodera de los incautos. Nada reviste aquí importancia y, por lo mismo, todo la tiene. La luz que permite pasar la lona nos despierta pronto, las siete, las ocho. No obstante, nos levantamos de diez en adelante y hasta entonces han ido llegando hasta nosotros diversos murmullos: la descubierta que sale, el cartero, la guardia que se monta, el parapeto que se retira. A las ocho y media entra mi asistente con el desayuno: café con leche y torrijas (página 62).

   Pero al carecer de una intriga, de una acción y ser una novela intimista, el lector que no esté muy familiarizado con la Guerra de Marruecos, puede perderse en la situación geográfica de los personajes y en el porqué estaban en ese momento en ese sitio. Pero la novela es el retrato de una familia burguesa, con sus conflictos y sus enredos. La profesión militar de algunos hermanos los lleva a Marruecos, en la guerra y en la paz, y la descripción de la situación del militar en el Protectorado, sus sensaciones, la visión personal de los conflictos que hay en juego y el curso de la carrera son más importantes que las hazañas bélicas. No obstante, la narración es muy minuciosa en los detalles militares, como he dicho. A veces más que en las circunstancias familiares. Novela compleja para leer con calma.





jueves, 4 de julio de 2019

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (10): YAMINA de CELEDONIO NEGRILLO.


NEGRILLO CORON, Celedonio: Yamina. Novela histórica de los soldados leoneses en Marruecos (Imprenta de la Diputación Provincial. León 1933. 368 páginas; Editorial Órbigo. La Coruña 2018. 368 páginas –reimpresión-).

    Celedonio Negrillo nació en Hervas, Cáceres. Fue militar. Murió en León, en la Guerra Civil, como capitán de Infantería. En esa ciudad ejerció un tiempo como periodista . No conozco más obras de él.

   En un estilo recargado, propio del escritor bisoño de la época, comienza la novela en un idílico pueblo de Riaño, llamado Fuenteclara, en el que bien en armonía, honradez y buena convivencia los habitantes. Es un canto a la vida rústica que recuerda la ideología carlista que subyace en las novelas de Pereda, también defensoras de la vida apartada, agrícola y pecuaria. A los mozos los han llamado para cumplir sus obligaciones militares y Negrillo aprovecha para alabar las virtudes castrenses. Los jóvenes leoneses, nobles y sanos como los quiere pintar el autor, llegan a Melilla poco después del desastre de Annual. La novela está imbuida de un espíritu patriótico que comprende algunas críticas pero sin excederse. Lo vemos en las páginas 46 y 47:



Y continúa con el canto a las virtudes castrenses resumidas en el espíritu de sacrificio y camaradería: Una de las virtudes más cultivadas por los oficiales del expedicionario de Burgos, era la del compañerismo. Hombres que vivían bajo la misma tela de la tienda de campaña, que habían prestado el mismo juramento y unían sus esfuerzos a la hora del sacrificio bajo los pliegues de la misma bandera, no admitían entre sí rencores y rencillas, dando al traste con cualquier aspereza que pudiera ser causa de tibieza en el mutuo aprecio (p. 49). Porque Negrillo quería diferenciar las conductas y actitudes que se observaron antes del desastre de Annual de los valores renovados de la campaña de reconquista, de los que el autor participaba con entusiasmo. La primera parte, llegados a Melilla, es una descripción de los avances en la toma del territorio hasta que los leoneses llegan a Uestía, a orillas del Kert, y quedan destacados en una posición.
   A partir de aquí (página 80), la novela abandona el sentido documental de reportaje de campaña para adentrarse en terrenos más comunes. El autor es militar, cree en su profesión y quiere presentar a los militares españoles como nobles conquistadores y respetuosos con el honor de las mujeres y la propiedad de los marroquíes. Esto, lógicamente, no fue así porque la campaña de reconquista fue muy cruel y se cobraron venganzas terribles. Y, por otro lado, aparece el exotismo en su vertiente más corriente: el amor interracial. Al salir las moras de la posición, llevaban la impresión de que bajo los dominios del Sol, no existían seres tan galantes, simpáticos y humanitarios como los españoles (página 92). Yamina, joven kabileña sin instrucción, resulta que habla español perfectamente y le reza a la Virgen María como reminiscencia de su paso por una familia cristiana. Dejando un misterio en torno al origen de la protagonista. Aixa, otra joven enamorada de español, sufre hasta la muerte. Yamina desaparece y los protagonistas, el capitán, Juan el que dejó la novia en el pueblo, Paco…. Siguen en la guerra, en la reconquista del territorio perdido, en la lucha a muerte. Lo que hace que la novela no sea la simple historia increíble de amor de militar español y mujer musulmana. Aparecen referencias a los campamentos que se iban convirtiendo en poblados, a la recién aparecida Legión. Se nota que el autor estuvo en esos escenarios por los detalles de sus descripciones.
   El cruce de amores entre mora y cristiano, la ayuda que ellas prestan a los sufridores militares, el sentimiento de misión civilizadora y benemérita que subyace en toda la historia, deriva el relato al más puro exotismo al uso en la época. A una ideología colonialista que tenía mucho de ingenua, de función sin inconvenientes ni abusos en el que siempre triunfaría el abnegado civilizador rescatando a la población atrasada de sus incompetentes y corruptos cabecillas. El autor se ve obligado a hacer referencias históricas, geográficas y nociones de religiones comparadas porque el lector al que se dirigía podía no comprender bien las situaciones sobre las que escribía. El ritmo decae pero la intención pedagógica se impone. Pero, para mantener la atención, se introducen nuevos personajes que tiene que ver con Yamina y su misterio, historias cruzadas, una intriga que sirva para seguir leyendo. Lo malo es que los argumentos quedan desligados y que a la novela le falta una estructura clara. Pero es más entretenido y está más fundamentada que otras novelas similares de la época porque completa el amor con la aventura, huye de la sensiblería ñoña y mantiene la intriga con incertidumbres sobre lo que pasará.


viernes, 14 de junio de 2019

NOVELAS DEL FIN DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (2): LOS VERSOS DE ARABÍ de FRANCISCO DE PAZ TANTE


DE PAZ TANTE, Francisco: Los versos de Arabí. El Páramo/Diputación de Córdoba. Córdoba 2013. 169 páginas.



   Esta novela mereció el Premio de la Diputación de Córdoba y es un relato intimista que, con el trasfondo de la presencia española en Marruecos, quiere dedicarlo a la amistad entre personas de distinta nacionalidad, raza, religión y sometidas a un status diferente en la etapa del Protectorado. El tema es sugestivo, es plantear si es posible esa amistad (que implica siempre un plano de igualdad entre los amigos) en una situación histórica de segregación y estratificación. De Paz tanto aborda el asunto quizás de una manera idealizada, pero posible.
   La protagonista del libro, que había vivido en Larache hasta la adolescencia en que la independencia le hizo abandonar Marruecos, vuelve treinta años después a reencontrarse con sus recuerdos idealizados. Esta vez llega a Assilah –el autor escribe el nombre así, con dos s y no una sola-. Suele emplear los topónimos en español: Monte Arruit, Dar Drius, Tetuán. Pero en el caso de Arcila usa el francés, oficial, tal vez para distinguir el plano histórico del actual. Es el reencuentro con la juventud perdida, con los protagonistas de entonces señalados en Hisham que era un antiguo soldado de las tropas españolas que permaneció fiel en la hora trágica de Annual, o Ridwan que aparece como el recuerdo claro del primer amor.

   No es una novela colonial, pero tiene referencias coloniales en dos tiempos distintos. Los recuerdos de Hisham como soldado de Regulares y el final del Protectorado cuando el padre de la narradora abandonó Marruecos para no volver. Un aspecto más de la amplia sociedad del Marruecos colonial.


viernes, 7 de junio de 2019

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (1): 1921: EL RIF de JAVIER YUSTE y ANTONIO GIL.


GIL, Antonio  y  YUSTE, Javier: 1921: El Rif (Cascaborra ediciones. Madrid 2019. 56 páginas + 2 hojas. Prólogo de Augusto Ferrer Dalmau).

   La novela gráfica, el comic, ha dejado poco a poco de ser un modo de expresión para jóvenes, gente de poca formación o cultura underground y se ha convertido en una manera más de literatura. Con la especialidad de que al texto, menos elaborado que en una novela pero con una mayor necesidad de síntesis, hay que añadir dibujos que coloquen al lector en el lugar y el tiempo que sirve de marco a la acción. El comic histórico, y el colonial, tiene buenos autores en Europa (por ejemplo el francés Jacques Ferrandez y sus obras sobre Argelia; Durand y Ramaïoli con sus tomos sobre las guerras contra los zulúes; o el clásico Hugo Pratt sobre italianos en Libia y Abisinia). Ahora se está desarrollando también en España. Y la editorial Cascaborra ha creado una colección muy cuidada en los detalles (papel, color, dibujo, portadas) de comisc sobre historia de España. El nº 10 nos habla del desastre de Annual.

   1921: El Rif tiene un eficaz guion de Javier Yuste, una ficción sencilla sobre las jornadas de los caballeros de Alcántara en los días que siguieron a la rota de Annual. El enmarque histórico es preciso y ajustado, pero no es el relato de los hechos militares sino el esfuerzo de unos cuantos hombres de los escuadrones de caballería que trataban de proteger la retirada de las posiciones españolas hasta el error de abandonar Dar Drius. Los dibujos de Gil, realistas, bien definidos, tienen además la ventaja de haber estudiado los uniformes, armas, vehículos y otros detalles de la época. Sin abundar en lo escabroso, deja traslucir la magnitud de la tragedia.


viernes, 31 de mayo de 2019

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (23): BARAKA de JAVIER HERNÁNDEZ VELÁZQUEZ.


HERNÁNDEZ VELÁZQUEZ, Javier: Baraka. MAR editores. Madrid 2019. 259 Páginas.
   A veces pienso que la narrativa sobre Annual quedó casi agotada tras Imán (1930) de Ramón J. Sender, una novela que abordó de manera magistral los distintos aspectos del drama militar desde lo puramente bélico al drama individual del soldado. Algunas aportaciones periodísticas – como el libro Annual (1922) de Eduardo Ortega y Gasset- incluyeron aspectos tomados de la realidad como la huida de un soldado superviviente. Eso no significa que no se pueda volver a escribir sobre el tema. Hay otras novelas posteriores de calidad notable. Pero es necesario, sobre todo con la proliferación de esta temática en la narrativa más reciente, añadir algún elemento que dote de originalidad o sorpresa al relato, que lo enfoque desde un ángulo distinto o que llegue a conclusiones novedosas. No es habitual. Entre otras razones porque algunos novelistas no creen que el argumento y el escenario estén gastados. Ni conocen lo que se ha escrito con ese tema. Dicho esto sin despreciar ninguna aportación, ninguna novela y a ningún novelista.

   Hernández Velázquez denota que se ha documentado en los libros clásicos sobre el desastre. Pero gasta muchas páginas en narrar lo conocido, la historia. Su personaje no es nuevo, aunque trata de enriquecerlo con la compañía de un moro, real o fantasma, que lo conduce con previsión de los hechos. Su protagonista es un soldado de reemplazo que no puede eludir su suerte en quintas. Es canario, como el autor. Sueña solo con volver a Canarias. Más de cien páginas para contar la huida de Annual a Melilla, el paso por las posiciones que se iban perdiendo, la visión general del derrumbamiento de la comandancia de Melilla. No es muy original y eso le hace perder el favor del lector que ya conoce la historia.

    La desaparición del protagonista hace entrar en juego al hermano, que también acude a la guerra. Hay una intriga basada en esa desaparición. Identidades prestadas, búsqueda, nuevas compañías…  Y pone en relación el escenario marroquí con el canario de origen y otros personajes relacionados con los soldados. Pero es una novela en la que predomina, al menos en la primera parte, la narración de los hechos históricos sobre la ficción tenue que ha imaginado el escritor. La segunda parte es la vuelta a Canarias y el reencuentro con la vida anterior. Un relato sencillo.


viernes, 8 de febrero de 2019

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (22): LA RUTA de ARTURO BAREA.


BAREA, Arturo: La forja de un rebelde II: La ruta (Editorial Losada. Buenos Aires 1951. 248 páginas; Turner. Madrid 1984; Plaza y Janés. Barcelona 1986. 259 páginas; Biblioteca de El Mundo. Barcelona 2001; Debolsillo. Barcelona 2006. 344 páginas. Varias ediciones en cada editorial, a veces en colecciones diferentes y con distintas portadas.).




   Arturo Barea Ogazón  nació en Badajoz el  20 de septiembre de 1897. Quedó huérfano muy joven y se trasladó con su madre y hermanos a Madrid . Vivían en una buhardilla en Lavapiés. Unos tíos de Arturo le procuraron estudios en los Escolapios hasta los trece años en que se pudo a trabajar  de aprendiz en un comercio y en un banco. Llamado a filas en 1920, tuvo que ir a Marruecos como soldado de reemplazo, donde vivió la derrota de Annual. Allí ascendió a sargento (que entonces era clase de tropa) por su preparación: …era un sargento, es decir, una vértebra de la espina dorsal de cualquier ejército del mundo. La pared donde se estrellan los golpes de arriba –la oficialidad- y los de abajo –los soldados (página 13, siempre de la edición de Losada de 1951). Para un joven de pocos recursos, el sueldo y las corruptelas de sargento eran una buena paga que hacía atractivo el cargo. El trato que diera a los subordinados era una cuestión personal y derivaba de su formación intelectual y su sentido de la vida. Durante la República militó en la UGT y estuvo en el bando republicano realizando diversas misiones de carácter cultural y propagandístico. En 1938 se casó por segunda vez con la periodista austriaca Ilse Kulcsar, que sería la principal traductora de la versión inglesa de sus libros. Al finalizar la contienda se exilió a Inglaterra, donde consiguió la nacionalidad británica en 1948. Barea falleció en Faringdon, un pueblo del condado de Oxford, el 24 de diciembre de 1957. ​
   En Inglaterra comenzó a redactar unas memorias noveladas –La forja de un rebelde- en las que vislumbra su vida desde la distancia física y cronológica. Es un escritor claro, con un gran sentido social, que se ha desprendido de la radicalidad de la Guerra Civil pero sin renunciar a su modo de entender la literatura, es decir la denuncia de las situaciones injustas. La segunda parte de esas memorias –La ruta- tiene una mitad que se desarrolla en Marruecos, durante la guerra del Rif. Se publicó originalmente en inglés, en 1947.


   En Marruecos comprendió pronto la envergadura del desastre. Al ascender a sargento le mandan a una posición como encargado de unas obras y aprende que la corrupción está a la orden del día. Participó de ella en un sistema que favorecía el despilfarro y las ganancias ilícitas. Y con una filosofía que se reconoce hoy con la misma claridad que cuando la expresaba su personaje: …robar es quitar el dinero a alguien. Pero esto no es robar. ¿Quién es el Estado? Si robamos a alguien es al Estado, y bastante nos roba él a nosotros (p. 17).    Barea es sincero; aunque nunca sabremos lo que no contó. Relata el mecanismo de la trampa y su parte en ella. Empieza en junio de 1920, una época relativamente tranquila en la que las obras públicas gozaban de seguridad. Su narración es lenta, detallada, muy minuciosa en hechos, personajes y escenarios. Pero con una prosa y un ritmo que atrae al lector en la lectura y le conmina a seguir. Tiene alma de escritor, es observador y va a recordar los detalles de su vida militar para escribir estas memorias treinta años después. Los personajes están firmemente marcados y se hacen reales. Se puede considerar La forja de un rebelde como unas memorias o como una novela. Son las dos cosas pero la estructura que le da al relato, la abundancia de diálogos, la narración de los hechos permiten tratarla como novela autobiográfica. No son largas reflexiones sino que del repaso de su vida se comprende el pensamiento del autor.







   El aspecto que nos interesa, su vida militar en Marruecos, es clarificador. Es un hombre muy crítico. No nos presenta un Marruecos heroico o aventurero sino lugar de dolor y podredumbre: Durante los primeros veinticinco años de este siglo Marruecos no fue más que un campo de batalla, un burdel y una taberna inmensos (p 32). Es cierto que su visión está afectada por la derrota en la guerra civil y el exilio, pero su criterio literario es escribir para denunciar. Mostrar situaciones contrarias a su ideal. Con sinceridad: le repugnaba la corrupción pero participó de ella; no le gustaban los burdeles, pero los visitaba. Es un reformista que quiere que cambie la sociedad española de su época, su política, el sistema de gobierno. Todos los vicios patrios se recrudecían en Marruecos ante sus ojos,  los señala con ánimo de influir, de poder  marcar las cosas que debían cambiarse. Seguro que en Marruecos había gentes honradas, trabajadores normales y hasta héroes. Pero se centra en lo que estaba mal. Señala que el delito de uno puede afectar a todos: me puedo imaginar cuántos soldados han caído enfermos por no tener la manta que él había robado (p. 52). Pero hay un desánimo general, la impotencia frente a un sistema: Aquí o comes o te comen; no hay otra solución. Naturalmente ha habido gentes que han querido enderezar las cosas, pero todos han fracasado. Y lo peor es que si no robas, es lo mismo, te lo dan por hecho (p.52). No solo porque a su juicio el sistema estaba corrupto, sino porque los que más sufrían las carencias eran los soldados de reemplazo que procedían de las clases más bajas de la sociedad como el mismo Barea. Y lo cuenta con un ligero pesimismo.
   El escritor no era un guerrero ni le entusiasmaba la batalla. Por eso su relato se recrudece en los capítulos dedicados a la guerra. Se asombra ante personajes como Millán Astray y el modo de operar de la recién fundada Legión, el Tercio. No comparte el entusiasmo de conmilitones frente al enemigo, le repugna la violencia bélica que veía. Pero su contacto con la guerra, sargento de Ingenieros, era circunstancial. No había visto de cerca el horror del combate, solo cuando montaban un blocao o fortificaban alguna pequeña posición. Hasta que le tocó ir a Melilla tras la rota de Annual y, construyendo las defensas exteriores de la ciudad sitiada, comprendió lo que se estaba viviendo al ver los cadáveres insepultos, los muertos que aparecían por doquier y la desolación general. Escribía: Yo no puedo contar la historia de Melilla de julio de 1921. Estuve allí, pero no sé dónde; en alguna parte, en medio de tiros de fusil, cañonazos, rociadas de ametralladoras, sudando, gritando corriendo durmiendo sobre piedra o sobre arena, pero sobre todo vomitando sin cesar,  oliendo a cadáver, encontrando a cada nuevo paso un nuevo muerto, más horrible que todos los vistos hasta el momento antes (p. 90). Palabras clarificadoras sobre el estado emocional del soldado que llegó a recuperar el territorio perdido.
   Pero Barea se coloca en un plano distanciado de la realidad. Está en los hechos pero los describe como si no le afectaran. Está en la guerra pero no sufre el ardor guerrero ni asume su posición de soldado de una de las partes. Habla de la corrupción, de la que él participó, como si le fuera circunstancial, sin especial arrepentimiento. Era el sistema el que ponía a las personas en las situaciones sin que lo pudieran evitar, salvo los máximos responsables que, en vez de combatirlas, las impulsaban. No pone más énfasis en describir la guerra que la enfermedad –tifus-que padeció. También porque Barea sufrió más de tifus que de guerra. El que escribe es el escritor, no es el soldado.
   Sin duda es una de las novelas claves de la literatura de la guerra de Marruecos, a pesar de que solo le dedica algo más de cien páginas y que se limita a narrar algunos episodios de los que fue testigo y no la situación general. Pero los detalles están plasmados de tal manera que se puede comprender de manera amplia lo que podía estar pasando.
   En 1990 Mario Camus dirigió una serie para Televisión Española basada en la trilogía de Barea.