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miércoles, 27 de diciembre de 2023

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (34): LLOVERÁ TIERRA SECA SOBRE ANNUAL de SANTIAGO DÍAZ MORLÁN

 

DÍAZ MORLÁN, Santiago: Lloverá tierra seca sobre Annual (Pámies. Madrid 2023. 413 páginas).

       


     Después de haber leído casi todas las novelas publicadas sobre el Desastre de Annual, cuando aparece una nueva me planteo si es posible escribir algo distinto sobre el tema, cual va a ser la originalidad del punto de vista o del desarrollo de la acción. En literatura todo es posible y siempre puede idearse un nuevo enfoque sobre un mismo asunto. Pero aparece la pereza ante un volumen de más de cuatrocientas páginas con un argumento sabido. Antes de empezar a leer uno piensa si será una de esas novelas de héroes y honor español, quizás más propias de otros tiempos. O una de las de pobres soldados mal vestidos y comidos a los que llevan a tierra extraña a sufrir frente a un enemigo que lucha por la independencia de lo suyo frente a los atroces imperialistas europeos, que es la visión más contemporánea. Un recorrido desde el pueblo y la familia a las posiciones en las que el conscripto es enviado a guerrear y morir, una descripción de casa asalto, acción… Tal vez una huida dificultosa o el cautiverio inhumano. Con estos interrogantes, abordé la lectura de Lloverá tierra seca sobre Annual. No conocía al autor, se trata de un abogado bilbaíno que solo tenía una novela anterior. Eso es lo que indica la página web de la editorial.

            Acierta el novelista en el principio. Se plantea una novela de las que ahora gustan: buena documentación previa que hace posible una interesante reconstrucción histórica, historias paralelas entrelazadas, una intriga negra/thriller y una mujer importante en la narración. Y acierta también colocando las primeras escenas en la Posición Intermedia A, un escenario inédito en el ciclo de Annual, con la sorpresa que sufren los que van a ser protagonistas de la tragedia ante las primeras señales que no saben interpretar bien. Está creando una intriga atractiva. Después aparece el protagonista Manuel Altamira, un policía que tuvo que ingresar en el ejército y es enviado para investigar sobre una posible trama corrupta. El planteamiento ya recoge los dos argumentos principales de una novela de este tipo: el desastre militar y la corrupción en el ejército en África.

            La historia de cuatro personajes distintos que, por distintas causas, están en Annual. Oficiales y soldados. Hay pocos personajes civiles. Una trama en Melilla en torno a la corrupción de algunos militares, otras en el frente. Los hilos argumentales confluirán en un buen final, resuelto con soltura por el novelista.

            La parte en que Altamira investiga, de novela negra, va cediendo paso a la parte de narración de los hechos acaecidos en 1921. Según se lee, la narración del desastre se impone sobre lo demás. Y eso ya ha sido contado, ya se ha escrito muchas veces, ficción y no ficción. A favor de Díaz Morlán hay que decir que, no obstante la falta de originalidad, lo cuenta muy bien, está perfectamente documentado, es realista tanto en la acción como en los diálogos y tiene una gran amenidad. Esto lo diferencia de otras novelas. Es una buena aportación al ciclo de Annual en la novela española.

miércoles, 9 de agosto de 2023

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (33): ABDELKRIM, LE LION DU RIF de AHMED BEROHO.

 

BEROHO, Ahmed: Abdelkrim, le lion du Rif (Editions Corail. Tanger 2003. 286 páginas).

           

            Esta interesante novela de Beroho nos ofrece una visión de los hechos diametralmente opuesta a la que tenemos los lectores de literatura española. El autor, marroquí de Tánger, es autor de varias novelas y ensayos: Le Consul et l'Indigène (2000),Les mystères de Tanger (2006), Sahara marocain et convoitises algériennes (2015), Tanger du sièce XIX (2019), etc. En sus novelas, como señala Gabriela Iliuta: Ahmed Beroho parte de la ficción para conducir a la Historia. Y, como es lógico, la visión marroquí de los acontecimientos está impregnada de nacionalismo.



            La novela tiene una primera parte introductoria que comienza en 1893, en la guerra de Margallo en Melilla. La revisión de la historia le sirve a Beroho para situar a la familia Khattabi en la historia del Rif, recrear un mito. En este aspecto, la novela nos ofrece una visión original, distinta e interesante a pesar de las lógicas imprecisiones históricas propias de una novela. Es una pena que no tenga traducción española. La figura del padre de Abd el Krim, desprovisto de su carácter de colaborador pagado de los españoles, se alza como un intelectual rifeño con una visión muy clara del destino de su país y su sujeción al Marruecos del sultán.



            La segunda parte, que comienza en la página 75, se centra en Abd el Krim. No oculta la admiración que determinará el relato: Sin caer en la exageración, el nuevo Abdelkrim se distinguía por la grandeza de alma, el ansia de saber, el voluntarismo, la energía, el coraje, el espíritu de emancipación, el autoritarismo, la astucia ante el enemigo, la sutileza… Tenía también ese arte diplomático de convencer, con calma y serenidad, al interlocutor… (p. 75). Toda una declaración de intenciones biográficas del personaje.



            El relato continúa como un canto de ensalzamiento del líder rifeño al que presenta como un personaje muy popular. Es curiosa una rueda de prensa en la que el autor reúne a lo más granado de la prensa internacional para hacerle preguntas a Abd el Krim como si fuera un jefe de gobierno. Entonces solo era un redactor del periódico y un colaborador de la administración española. Tiene mucho empeño Beroho en mostrar la faceta religiosa y varias referencias a la religión católica en comparación con el islam. Algo que ya inició en una imaginada conversación entre el padre y el general Marina. Y no falta tampoco ciertas alusiones despreciando al colonizador español frente al francés. Hay españoles buenos en la novela, los que están contra la intervención en Marruecos.

            La novela discurre hacia la hagiografía sin fisuras. La construcción de un personaje inigualable, idealizado y admirado. Un hombre reivindicativo de un Marruecos unido y defensor del Majzen, lo que resulta discutible. Un auténtico caudillo de una rebelión justa que se enfrenta a un general Silvestre presentado con caracteres de imbécil.

            No es un relato de hechos sino de situaciones, lo que hace más amena la lectura y muestra la originalidad del autor. La figura protagonista es retratada en diferentes situaciones, entre los suyos o frente a los españoles. En un recorrido por etapas de su vida que incluye algunos episodios íntimos, familiares, y otros puramente políticos y bélicos; los alterna. Si la parte final es la narración de los sucesos de Abarrán, Igueriben, pero de manera general y sin marcar actuaciones concretas. Se para antes de Annual, lo da por hecho. Que no espere el lector el detalle del testigo sino la culminación de la idealización del personaje. No hay crítica, ni duda, ni sospecha de su liderazgo. Es un canto a la épica del rifeño, a la grandeza de su epopeya.

 

 

martes, 21 de junio de 2016

CONGRESO SOBRE HISTORIA MILITAR Y NOVELA HISTÓRICA

Actas de II Congreso Internacional de Historia Militar (Ministerio de Defensa. Madrid 2016. Libro electrónico. Impresión bajo demanda).



   Entre el 27 y el 29 de mayo de 2015 se celebró en la Universidad de La Rioja el II Congreso de Historia Militar. Esta vez dedicado a la novela histórica. Ahora se han publicado las actas que pueden adquirirse a través de la página web del Ministerio de Defensa:
    Como dice Enrique Martínez Ruiz en la Introducción: estoy convencido de que la lectura de este volumen será gratificante para todo aquel que decida dedicarle unas horas, pues no solo va a encontrar una variada exposición de temas, enfoques y perspectivas que en muchos casos le resultarán de gran novedad, sino que también tendrá suficientes argumentos para que él mismo pueda hacer sus propias ponderaciones sobre la utilidad de la novela histórica de temática militar y su relación con la Historia.
  Las Actas están divididas en cuatro secciones: 1 Historia Antigua y Medieval, 2 Historia Moderna, 3 Historia Contemporánea y 4 Historia del Presente. Y en las dos últimas hay aportaciones relacionadas con la novela colonial hispanoafricana. Son las siguientes:
·        Lucas Canteras Zubieta: Un esbozo del imaginario colonial marroquí a través de la literatura: de Alarcón a Sender.
·         Rocío Velasco de Castro:  Las campañas de Marruecos en la novela La Ruta de Arturo Barea. 
·        María Gajate Bajo:  Manuel Fernández Silvestre: luces y sombras de un militar muy novelesco. 
·        Enrique Gudín de la Lama: La aviación en la narrativa de la guerra del Rif.  
·        José Luis Rodríguez Jiménez:  La respuesta española a la Marcha Verde marroquí sobre el Sahara Occidental.  

·        Julián Delgado Aguado: El sueño del desierto del Sahara en la literatura española.   

viernes, 9 de octubre de 2015

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (7): EL DESASTRE DE ANNUAL de RICARDO FERNÁNDEZ DE LA REGUERA y SUSANA MARCH.

FERNÁNDEZ DE LA REGUERA, Ricardo  y  MARCH, Susana: El desastre de Annual (Planeta. Barcelona 1968. 502 páginas; Planeta. Barcelona 1975. Dos tomos de 252 y 503 páginas; Planeta Serie Antología literaria. Barcelona 1985. 440 páginas; Planeta. Barcelona 1999. 449 páginas).

   La profusión de ediciones de esta novela en la editorial Planeta indica que fue uno de los grandes éxitos de la novela española y que continúa vendiéndose y leyéndose. El matrimonio de autores se había propuesto continuar los Episodios de Galdós, que algunos consideran un género, como hicieron otros anteriormente (por ejemplo Francisco Camba), aunque con técnica y visión diferentes.  Toman la empresa donde la dejó Pérez Galdós y en 1963 publican la primera novela de la serie: Héroes de Cuba. La muerte de March impidió que la serie continuara y quedó interrumpida en el primer tomo de La República (1988). En total diez episodios en once novelas. Cuando comenzaron ya eran autores conocidos, leídos y traducidos. Ricardo Fernández de la Reguera nació en Cantabria en 1912 y murió en 2000 era un autor famoso por novelas como Cuando voy a morir (1953), Perdimos el paraíso (1955) o Cuerpo a tierra (1957). Ganador de varios premios fue, además, profesor universitario en Barcelona. Susana March nació en Barcelona en 1918 y murió en esa misma ciudad en 1991. Fue autora de varios libros de poesía desde Rutas (1938) hasta Poemas de la Plaza Real (1987), y de cuatro novelas en solitario.

   En 1968 apareció El Desastre de Annual. Los autores vuelven a poner en actualidad la guerra de Marruecos que permanecía olvidada en la novela, se inicia así la segunda fase del Ciclo de Annual. Es una novela escrita con estilo directo, sin artificios y sin poesía. Cuenta los hechos cronológicamente pero desde varios puntos de vista que se van superponiendo. La inician con un extenso prólogo en el que ponen al lector al corriente de los hechos y añaden una pequeña bibliografía final. Los autores tuvieron, como decimos, el acierto de volver a poner de actualidad el desastre de Annual. Si en los años veinte la literatura sobre Marruecos se dividía entre críticos y patriotas, en 1968 (cuando la censura franquista se abría un poco y los lectores buscaban ya otros puntos de vista) era posible publicar una novela que, aunque a grandes rasgos sigue la doctrina ortodoxa de lo que pasó, ya se permitía algunas críticas. Por ejemplo, el trato al soldado, la deficiencia en la instrucción, material y comida, algunos errores de bulto de los militares a la hora de diseñas y efectuar la campaña, etc.

   La novela comienza con la toma y pérdida de Abarrán, la tragedia de Igueriben y los episodios de Sidi Dris y Afrau. Es decir, con la sucesión de hechos inmediatamente anteriores al abandono de la posición principal. Son descritos con detalle, muy fieles a lo que pasó, imaginando diálogos de mandos y soldados. Tal vez lo peor de la novela es el lenguaje falso de la tropa, coloquial pero sin excesos que hubieran sido normales en el frente (tales como insultos, blasfemias y otras palabras gruesas). El hecho crucial de no haber tomado permanentemente la llamada Loma de los Árboles, que precipitó la caída de Igueriben, se narra de forma creíble. Está claro que la caída de Igueriben precipitó todo lo que vino después y, por eso, los autores se detienen a describir minuciosamente lo acontecido. Empieza a dibujarse la tragedia que se traducirá en las desgracias individuales de miles de soldados, cuya cruda descripción es una de las características de esta novela y uno de los motivos de su éxito. El hambre, la sed, el calos, las enfermedades, la falta de auxilios, el abandono, la desesperación… La retirada continúa hasta dar Drius, Batel y Monte Arruit, con cuya caída termina el relato.  Los autores han podido documentarse bien en la bibliografía de la época, basta con leer el resumen del expediente Picasso publicado por el editor Javier Morata en 193. La huída ciega de los pobres soldados está bien relatada en el libro Annual (1922) de Eduardo Ortega y Gasset, que confesaba haber reproducido las experiencias que le contaron.


Susana March                                            R. Fernández de la Reguera
   Lo distinto de esta novela, frente a otras del mismo ciclo, es que la narración se centra en la vida del soldado en el frente. A través de ellas, porque son varios narradores de tropa, se describen los hechos militares y los sucesos del desastre. Los autores dejan escapar las intencionalidades políticas de la intervención en Marruecos, la posible intervención real, las diferencias entre Silvestre y Berenguer, las responsabilidades de ambos o el error del general Navarro al dejar Dar Drius y resistir en Monte Arruit. Los autores son conscientes de que la dureza de la condición de soldado daba suficiente para mostrar la tragedia y en eso tenían razón porque la crudeza de los episodios descritos han llegado muy bien a los lectores de las sucesivas ediciones. No sabemos si porque no era su intención al escribir la novela, porque no querían ser demasiado críticos con el Ejército o porque la censura les hubiera impedido otra visión. A los autores les interesa solo el punto de vista del soldado en la trinchera, en la posición, en la huida, en el cautiverio…. Son ellos los protagonistas que se relacionan con los mandos y que combaten al moro. No obstante, salvan de la general incompetencia militar a algunos mandos como los tenientes coroneles Primo de Rivera, de la Caballería de Alcántara, o Pérez Ortiz de la Infantería de San Fernando -cuyo libro De Annual a Monte Arruit (1923) es también fuente de la novela-. El soldado de reemplazo, con sus miedos y esperanzas, nos conduce por los caminos rifeños llenando al lector de la terrible angustia del momento. El hombre joven que quiere evitar la muerte que le acecha de manera injusta.


   Pero Fernández de la Reguera y March caen en algunos errores históricos. El episodio del pozo nº 2 no fu un acto de heroísmo sino de cobardía. La conducta del general Navarro tratando de ganar Monte Arruit para que fueran salvados desde Melilla quizás fuera un episodio de incompetencia. Pero los autores creen en el fatalismo, en lo irremediable de la situación: 29 de julio de 1921. El general de brigada don Felipe Navarro y Ceballos-Escalera, Barón de Casa Davalillo, ha entrado en Monte Arruit con 900 hombres. Es un 29 de julio. En Monte Arruit hay ahora 3.000 sobrevivientes de la catástrofe. Y la muerte no se ha detenido. Está allí, delante de ellos, pavorosa e insaciable (página 433). Y con eso se llega a un final amargo que, en definitiva, fue el final amargo de los sucesos de julio de 1921 en el Rif.

   La novela es un buen ejemplo de novela bélica. Los autores volvieron a dar alguna noticias sobre Marruecos en la siguiente novela de la serie: La Dictadura.

viernes, 10 de abril de 2015

LAS NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (5): LAS SEMILLAS DE ANNUAL de CAZORLA PRIETO

CARZORLA PRIETO, Luis María: Las semillas de Annual (Almuzara. Córdoba 2015. 471 páginas + mapas).

   Cazorla culmina aquí su trilogía sobre los inicios del Protectorado español en Marruecos. Le ha dedicado casi mil quinientas páginas en tres abultados libros. Y ha conseguido interesar y entretener, lo cual es ya un mérito teniendo en cuenta la dimensión del proyecto. Los dos primeros títulos ya tienen una entrada en este blog. En el tercero, el autor nos apunta al desastre de Annual. ¿Se puede escribir una novela sobre este tema y que interese? ¿No se ha agotado ya el filón? A la primera pregunta responderé que sí y a la segunda que no. En esto, como en todo, el valor estriba en la calidad y en la originalidad. Cazorla no escribe sobre el desastre sino sobre la génesis del mismo, sobre algunos acontecimientos previos que levarían a la derrota frente a Abd el Krim.
Luis María Cazorla Prieto
   Cazorla escribe una novela histórica en el estricto sentido del término. No encuadra un argumento en la historia, ni inventa misterios, tesoros o conspiraciones. Se centra en la narración de los hechos acaecidos entre 1920 y 1921. En ocasiones parece una novela-reportaje, como al principio, porque se ve obligado a poner al lector en antecedentes y hace un resumen de la situación política y militar. Pero el argumento se enriquece con la aparición de personajes ficticios y con el toque policiaco que le da a algunos de sus sucesos, recuperando al capitán Pozo de la Guardia Civil que ya aparecía en la novela anterior resolviendo el asesinato de la Cuesta Colorada. La novela, como toda la trilogía, gira en torno a la figura del general Silvestre, su contrario El Raisuni y su rivalidad con el general Berenguer.
   El autor, muy documentado en los que ocurrió, y con un conocimiento familiar de la vida cotidiana, establece tres grandes líneas argumentales que llevarán a una consecuencia lógica: el desastre.
   La primera la rivalidad militar entre los generales Berenguer y Silvestre. El segundo ascendió antes al generalato pero el primero era alto comisario en Marruecos. Esto causaba conflictos personales y profesionales puesto que Berenguer, cuando fue ministro, suprimió la consideración de que el alto comisario fuera jefe del ejército en Marruecos. Esto trató de corregirlo y se dictó un decreto para asegurarle la primacía. No obstante, no se atrevió a ejercer ese mando supremo con la energía requerida y dejó actuar a Silvestre con demasiada autonomía. Berenguer, que dirigía las acciones en el frente occidental del Protectorado, se compensaba adjudicándose más tropas y medios que los destinados a la Comandancia de Melilla a cuyo frente se encontraba Silvestre. La rota de Annual supuso también el retroceso de lo que se había hecho desde Tetuán durante años.
Larache, calle de Canalejas. Escenario de la novela por hallarse situados allí el hotel España y el cine España
   La segunda se centra en la figura de El Raisuni, como en sus dos novelas anteriores.  La opción por el enfrentamiento con el cabecilla frente a una política de entendimiento. Y que la guerra en las montañas de Beni Arós se desarrollara al mismo tiempo que la lucha contra Abd el Krim, en vez de ordenar una prioridad entre uno y otro frente.
   La tercera es el consabido clima de corrupción que afectaba al Ejército español en Marruecos y que mermaba considerable la Equipación de la tropa. Cazorla lo ejemplifica en el escándalo del millón de Larache, un caso sonado en la época y que dio lugar a un libro del escritor López Rienda (personaje de la novela). Resumidamente se trata de una sustracción mensual de esa cantidad de dinero de Intendencia que acababa en los bolsillos de los militares correspondientes según un turno de reparto que habías establecido. Como suele ocurrir en España, el tema se sustanció con el procesamiento de dos mandos intermedios: el capitán Jordán y el paisano José Gargallo (reflejado indirectamente en otro personaje de la novela).
Portada del libro de López Rienda de 1922

   Cazorla escribe con un estilo sobrio, con la precisión de un jurista pero sin adornos literarios más allá de lo imprescindible. La precisión que evita interpretaciones dispares. A pesar de no ser un novelista de oficio, no cae en los errores de los ocasionales como la adjetivación excesiva, el uso de imágenes de segunda mano o la minuciosidad en lo nimio. La lectura es grata pero tal vez da por hecho que el lector conoce los entresijos de la historia.  El autor es un experto en los hechos, en la figura de El Raisuni y la política española en Marruecos alrededor de 1920. Ha tenido el acierto de llenar un hueco en la novelística española sobre el Protectorado: La zona occidental y la vida civil. La trilogía de Cazorla es ya imprescindible en esta materia a la que dedicamos el presente blog.

jueves, 5 de diciembre de 2013

MOHAMED SIBARI

SIBARI, Mohamed:  - El caballo (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger/ Rabat 1993. 163 páginas. Prólogo de Abdelaziz Chahbar).
-          Regulares de Larache (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger 1994. 94 páginas. Prólogo de Josechu Bengoa Barrenechea).
-          Judería de Tetuán (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger 1995. 82 páginas. Prólogo de Omar Benabud).
-          Relatos de las Hespérides (Editorial La La Menana. Tánger 1995. 85 páginas. Prólogo de Rafael Aguilera).
-          La rosa de Xauen (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger 1996. 84 páginas. Prólogo de Rafael Carratalá Ballester).
-          Cuentos de Larache
-          Sidi Baba (Editorial La La Menana. Tánger 1999. 94 páginas).
-          El babuchazo (AEMLE. AECI. Tanger 2005. 101 páginas. Prólogo de Sergio Barce).
-          De Larache al cielo (Editorial La La Menana. Tánger 2006. 98 páginas).

Ha llegado la noticia de la muerte de Mohamed Sibari. Su amena conversación en los salones de la Casa de España de su ciudad natal, Larache, se apaga para siempre. Se extingue una de las voces más importante de la literatura en lengua española en Marruecos, una empresa romántica de autores marroquíes que se empeñan en que nuestro idioma no se pierda en el norte de aquél país. Sibari fue uno de los pioneros de la empresa y el autor más prolífico. De este grupo de autores se puede saber más consultando los libros que hablan de ellos y que son, además, antología de sus obras:
 CHAKOR, Mohamed y MACÍAS, Sergio: Literatura marroquí en lengua castellana (Magalia. Madrid 1996)
CEREZALES, Marta; MORETA, Miguel Ángel y SILVA, Lorenzo: La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos. (Destino. Barcelona 2004).
PÉREZ BELTRÁN, Carmelo: Entre las dos orillas (Universidad de Granada 2007)
GAHETE, Manuel; LIMANI, Abdellatif; MGARA, Ahmed M.; SARIÁ, José y TAZI, Aziz: Calle de agua (Sial. Madrid 2008).














Sibari fue funcionario de la Administración española en el Protectorado, y después del gobierno marroquí tras la independencia. En su página web podemos encontrar detalles de su historia personal: http://mohamed-sibari.fr-bb.com/ .Su obra está llena de referencias coloniales y de conceptos españoles dentro de lo castizo marroquí. Son relatos sencillos llenos de ternura y humor, en un ambiente costumbrista de una época pasada. Tienen un poso autobiográfico porque sus escenas recuerdan la época que vivió. En 1993 publicó El caballo, una historia de amor triple de un empleado de la Compañía Agrícola del Lucus. En 1994 dio a la luz la novela cortas: Regulares de Larache, quizás la de más clara significación colonial por su descripción de la vida entre Beni Arós y Larache los últimos tiempos del Protectorado. Seguirían Judería de Tetuán (1995) donde las relaciones hispano-marroquíes se trasladan a la capital de la zona, La rosa de Xauen (1996) en la que abandona la etapa colonial y se centra en el problema de la emigración y que fue traducida al francés. Siguió Sidi Baba (1999) en la que ya no aparece la etapa colonial.  Los encuentros y desencuentros entre Raisuni y Silvestre los recogió en De Larache al cielo (2006). También escribió cuentos: Relatos de las Hespérides (1995), Cuentos de Larache (1998), Relatos del hamman (2001), Pinchitos y divorcios (2002) y El babuchazo (2005). Y es autor de algunos poemarios.





jueves, 18 de abril de 2013

EL RAISUNI Y LARACHE EN LAS NOVELAS de Luis María Cazorla Prieto


CAZORLA, Luis María: La ciudad del Lucus. Editorial Almuzara.  Jaén 2011. 668 pp. y  cuadernillo de fotografías.
-          El general Silvestre y la sombra del Raisuni. Editorial Almuzara. Jaén 2013. 338 pp., un mapa y cuadernillo de fotografías.




 Cazorla es un hombre culto que lleva toda la vida escribiendo, aunque no precisamente novela. Es catedrático, abogado del Estado, letrado de las Cortes, etc. Por lo tanto, escribir no le era nada ajeno y eso es importante cuando se quieren expresar sentimientos o se quieren relatar hechos. Además es descendientes de pioneros españoles en Marruecos, de uno de aquellos comerciantes que se abrieron camino en el Marruecos que se ofrecía tímidamente a los extranjeros entre la guerra de 1860 y la instauración del Protectorado. Esto se nota porque muchas de los detalles históricos de sus novelas no están extraídos de la abundante bibliografía –aunque nunca completa- sino del conocimiento familiar. Esa pequeña historia de la vida cotidiana tan difícil de encontrar en los archivos pero imprescindible para conocer realmente como se vivía en la zona. Para los que nos gusta la historia colonial española en África, los relatos de Cazorla son una excelente muestra de lo que la ficción puede aportar a este asunto.
   La ciudad del Lucus presenta enlazadas la historia de la ocupación española de Larache y Alcazaquivir con la historia familiar de unos comerciantes establecidos en la primera de esas ciudades. Este ámbito doméstico recuerda a Melilla, la codiciada de Juan Berenguer. Es el canto al esfuerzo y el sacrificio de los que se aventuraron a lo nuevo, ignoto e incierto, buscando un futuro mejor con el único capital del esfuerzo. La parte que podíamos llamar política es una excelente reconstrucción de la llegada del general Silvestre a Larache, la ocupación de la ciudad antes del tratado que instauró el Protectorado y la subsiguiente de Alcazarquivir. Movimientos que efectuaron los españoles para evitar la llegada de los franceses. Todo ello en base a un derecho de garantizar el orden que se dibujó confusamente en la Conferencia de Algeciras. Muy acertadas son las descripciones de las operaciones de información, de las maniobras militares, de la vida en las ciudades y los zocos, de las intrigas diplomáticas, de los movimientos de los franceses y de El Raisuni y de la capacidad operativa de Silvestre. Cazorla ha estudiado la bibliografía existente y ha hablado con personas que vivieron en la zona.  Sólo así se puede describir las andanzas de Zugasti, de Ovilo y de otros personajes importantes en la historia menor de la zona. Y sólo así se puede situar geográficamente la acción en el teatro marroquí.  Sin embargo, la novela es demasiado larga. Es cierto que hay una tendencia a extender en exceso los relatos, quizás porque es lo que pide ahora el lector que se encariña con los personajes y disfruta con la intriga. Pero con tanta extensión los asuntos domésticos de las familias Ninet y Tenoll cobran una importancia exagerada que puede hacer perder el ritmo por momentos. Por lo demás, ninguna novela española relata con tanta precisión unos hechos referentes al Protectorado. En este aspecto es una magnífica reconstrucción histórica.
   La segunda novela - El general Silvestre y la sombra del Raisuni- se puede considerar la continuación de la primera. El autor se ha desprendido de algunas de las rigideces de La ciudad del Lucus y ha rebajado considerablemente el número de páginas. Aunque todavía adolece de largos diálogos innecesarios y un poco retóricos que rompen el ritmo de la acción. Una vez tomadas Larache y Alcázarquivir, la acción se sitúa en 1914 y vuelve a enlazar las historias domésticas y los episodios históricos, en una técnica de contrapunto, mezclando personajes reales y de ficción como lo hiciera Galdós para acentuar el carácter novelesco del relato. El conflicto latente entre Raisuni y Silvestre acaba por estallar. Al general español se le achaca un carácter impetuoso, la soberbia propia de ser protegido del monarca y una falta de preparación paralela a su arrogancia. Posiblemente se exagera en todo eso. La bibliografía contemporánea al desastre de Annual  (Gómez Hidalgo, Vivero, López-Rienda, Hernández Mir, etc) carga las tintas más contra Berenguer por culpa in vigilando y una distribución desigual de efectivos entre las dos zonas, con prioridad a la que el mandaba directamente, y trata de justificar las decisiones últimas de Silvestre. Todos menos  Ruiz Albéniz, amigo y defensor del alto comisario. Pero esto es otro tema. La verdad es que Silvestre se enfrentó a Raisuni porque éste último ejercía una autoridad que no le correspondía, entendía el mando como una arbitrariedad feudal y desconocía el poder español. Pero para combatir a un ser arbitrario cayó en el mismo vicio. Algunos españoles entendieron que el pacto con el caudillo marroquí era la garantía de la ocupación pacífica, y esto tiene algo de cierto. Pero el precio a pagar era el respeto eterno a la voluntad caprichosa del cherif. La instauración del Protectorado exigía el sometimiento del país al orden y la autoridad de las potencias protectoras como representantes del sultán y en esto Silvestre actuaba correctamente. Aunque con nula diplomacia y a costa de iniciar unas hostilidades que, por otra parte, hubieran sido inevitables antes o después.


  En la novela aparecen, además de los personajes principales, otros que jugaron un papel en la historia del África española como el escritor Rafael López Rienda que, además, fue suboficial de Regulares el teniente coronel Valdés Cabanillas, el comandante Orgaz que con el tiempo llegaría  a alto comisario, Navarro, Morales…
   El ambiente de la ciudad se dibuja trenzado tres intrigas: la político-militar, que compone la parte histórica del relato, la comercial, que muestra la manera de vida en la ciudad, y la policíaca a través de las andanzas del teniente Pozo de la Guardia Civil. Principalmente el enfrentamiento de Silvestre con el alto comisario Marian y el cónsul Zugasti sobre el modo de enfrentarse a el Raisuni que, en el fondo, es la vieja polémica entre penetración armada o penetración pacífica. Silvestre pretendía la vía armada para acabar con el cherife y los otros trataban de apaciguarlo mediante el pacto. Esta controversia, y la falta de un dibujo competencial en el protectorado claro a pesar del carácter militar del alto comisario, dio lugar a una sucesión de intrigas, enmascaramientos y maniobras por parte de unos y otros que Cazorla explica con claridad y con preferencia sin disimulo.
   Las dos novelas, juntas o por separado, son una magnífica muestra de la literatura colonial  con la virtud de unir los hechos históricos con la reconstrucción aproximada de la vida cotidiana. Son, por tanto, una buena manera de acercarse a la historia del Marruecos español.