miércoles, 29 de abril de 2015

NOVELAS DE PLANTACIÓN EN LA GUINEA ESPAÑOLA (1): EFÚN y LA MUJER DEL COLONIAL de LIBERATA MASOLIVER

MASOLIVER, Liberata: Efún (Editorial Garbo. Barcelona 1955. 248 páginas).
-          La mujer del colonial (Editorial Barna. Barcelona 1962. 323 páginas + 1 hoja. Portada de Joaquín Viñolas).

   Liberatar Masoliver (1911-201) es un caso singular en la novela hispanoafricana por varios motivos. Su novela Efún (premio Elisenda de Montcada 1954) fuera pionera en la temática guineana en la literatura española, y abrió una vía argumental que dura hasta hoy.  Pero, curiosamente, la autora nunca estuvo en Guinea. Conoció las circunstancias con que adorna su relato gracias a los amigos de su padre que contaban en su casa los pormenores de sus viajes y estancias en la colonia española, donde residían muchos catalanes. Eso hace que la autora asuma todos los tópicos o manera de entender la situación colonial que tenían los españoles que habitaban o negociaban con el territorio.  Masoliver trata de superar los estrechos límites narrativos de la novela rosa femenina pero sin vencer del todo algunos de sus recursos.

   En esto es una buena muestra de mentalidad colonial, reflejo de una manera de pensar común en los años cincuenta del siglo XX, y que hoy entendemos como racista. La autora escribe en Efún sobre las mujeres: La mestiza se muestra, con frecuencia, primitiva e inconsciente. No conoce el pudor y, como su madre, como todas las nativas, no le da mucha importancia a la fidelidad conyugal. De esa herencia familiar saca ella astucias para retener a Juan… (páginas 16 y 17), la esposa no deja de ser para el indolente nativo un animal tan valioso como sus cabras o sus cebús. Solo les pegan fuerte a sus consortes si han de obtener algún beneficio (páginas 39 y 40); o, refiriéndose a los hombres: El negro no es vengativo ni rencoroso, especialmente si se les castiga con razón. Juan Esteve nunca ha lanzado el látigo contra Bicuí o su criado, ni contra ningún nativo, y, sin embargo, nunca ha conseguido la marcada adhesión que los morenos muestran por Isart. Por lo visto, Juan Esteve no ha penetrado aún la psicología nativa, tan sencilla, tan primitiva (página 19). En Masoliver encontramos una manera de entender las relaciones coloniales que era, no lo dudamos, la de los blancos en África. Quizás sea ésta una de las mejores cualidades de la novela colonia, el que nos ayuda a comprender una mentalidad periclitada. Distanciamiento, fuerte sentimiento de alteridad, eurocentrismo, diferenciación basada en una supuesta supremacía cultural y de civilización y un paternalismo que se refleja incluso en el uso del lenguaje como el término moreno (por no usar negro) o el anglicismo nativo (que sustituiría a indígena) y que trata de disimular la discriminación. No significa esto que todos los españoles, más o menos imbuidos en esta mentalidad, trataran de manera inhumana a los guineanos. Mucho ellos entendían de buena fe que estaban obrando bien, les faltaba la conciencia crítica para censurar los métodos colonizadores aunque debiron haberlo hecho porque tenía la capacidad para hacerlo. Pero sí que era cierto que todos estaban contagiados de un sentimiento de superioridad. En esto, como en casi todo, la diferencia estaba en cada persona. Y siempre la displicencia de quienes creían (o no) que estaban ayudando a desarrollar una civilización: Hace mucho calor. Puesta en el lugar de los morenos ella sería igual de indolente. En la Guinea no mortifica el calor si no se trabaja ni se anda mucho. Ha llegado a esta conclusión…. El clima ha influido mucho en el carácter de estas pobres gentes. Ellos viven tranquilamente en su miseria, sin trabajar, y los blancos nos empeñamos en hacerles desear comodidades y cosas difíciles de alcanzar sin trabajo (página 219). Pero el error de Masoliver no es retratar a los blancos en Río Muni, sino tratar de plasmar la idiosincrasia indígena que, evidentemente, no conocía bien. Masoliver recurre a otro tópico de la literatura colonial: considerar a sus personajes como tipos raros, inadaptados a la sociedad o gente atormentada por algún hecho del pasado. En realidad, los coloniales eran en su mayoría personas que solo trataban de ganar dinero, de vivir mejor que en la metrópoli aunque fuera pagando el precio de la incomodidad y la lejanía. El colonial trataba de mejorar su posición social y económica haciendo fortuna en ultramar. Por eso se trataba, en su mayoría, de personas de poca formación cultural y profesional. Este aspecto no está reflejado  en las novelas que tratamos aquí. Sin embargo, Masoliver es una escritora típicamente colonial cuando trata de dibujar el perfil de luchador del colonial, el hombre que trabajaba en condiciones adversas para conseguir la explotación económica de tierras que hasta entonces estaban abandonadas o sometidas al tradicional modo de vida del indígena, alejado del ideal económico europeo.
Liberata Masoliver
   Con las informaciones prestadas, imaginación y una indudable capacidad para crear situaciones y armar personajes, Masoliver recrea lo que –remedando a Said- podemos llamar el trópico imaginado. Un escenario basado en la realidad pero construido al gusto de los lectores, respondiendo a una idea preconcebida de lo que el lector espera que sea el ambiente africano. La autora se desenvuelve bien en la escritura y la novela resulta amena, bien estructurada y escrita con algo más que simple soltura.
  Efún es la vida en plantación. La colonia guineana era una colonia de plantación, según la clasificación tradicional de los teóricos de la materia. En ella convivían unos pocos blancos con los trabajadores del país, en situación de jerarquía muy marcada. Estaban aislados de otros blancos, de la ciudad de Bata y de la metrópoli y adaptaban su vida a lo que tenían alrededor. Por eso, en este tipo de novela se produce la escena de cacería, la de pérdida en la selva, de fiebres y la de lucha contra el animal salvaje. Pero hay un canto al esforzado hombre que se supera frente a la adversidad, que trata de vivir con lo que tiene y que renuncia a un modo de existencia más cómodo y seguro con la ilusión de mejorar. Pero también es tópico en esta literatura la relación del hombre blanco con la mujer africana. Es verdad que en Guinea apenas había mujeres blancas salvo las casadas, pero la indígena ejercía un fuerte atractivo sexual en el colono que, libre de los prejuicios y normas de conducta española, veía en la libertad sexual uno de los atractivos. Esto ya ha sido estudiado por Gustau Nerín en Guinea Ecuatorial, historia en blanco y negro (1997). Atractivo y forma de actuar que, no nos engañemos,  sigue vigente en la actualidad aunque en vez de colonos se trate de cooperantes o trabajadores de empresas extranjeras.

  Efún es la historia de dos coloniales, Carlos Isart y Juan Esteve, que se esfuerzan en el bosque guineano. El conflicto surge cuando llega la novia del segundo con intención de casarse y descubre que Esteve convive con una mujer guineana y tiene hijos con ella. Una historia que bien pudo haber sucedido en la realidad y que muestra la doble moral colonial y la relajación de los usos sociales franquistas en terreno tropical. Masoliver, de manera distinta a las novelistas de género femenino de la época, pinta un tipo de mujer conservadora pero luchadora, en algunos aspectos avanzadas para la época, pero que al final siempre respetará los valores tradicionales. Este signo se acentuará cuando, siete años después, publicó La mujer del colonial que es una secuela de la primera, con los mismos personajes, aunque el foco del protagonismo cambie de orientación y se dirija hacia otros coloniales, ya citados en Efún. En este caso la protagonista es una mujer menuda pero de gran coraje que se ve obligada a tomar las riendas de la plantación ante la enfermedad y dejadez del marido, un hombre barato sin aspiraciones de ninguna clase. Aunque Masoliver continúa con su imaginario colonial, es esta segunda novela se esfuerza en otra línea argumental: el papel de una mujer en la sociedad de la época y en la reducida sociedad guineana. En 1962 se notaba ya alguna apertura a la cerrada España post Guerra Civil y se podían plantear otras situaciones. Quizás por esto la novela resulte menos anticuada que la primera y plantea, además, un tema tabú como era el adulterio de la mujer y los hijos extramatrimoniales. Hay que tener en cuenta que el adulterio entonces estaba considerado delito en el Código Penal. La mujer paga un precio alto, un apartamiento social y familiar, por preferir el amor al matrimonio. Pero, en lógica con la mentalidad de la autora, las cosas vuelven a su cauce al final en un remate moral y convencional.

   Liberata Masoliver volvería a abordar la temática africana en la novela, esta vez las aventuras de un italiano en Etiopía, en Selva negra, selva verde (Barcelona 1959).





viernes, 17 de abril de 2015

NOVELA, CINE Y PROTECTORADO EN MARRUECOS: LA CANCIÓN DE AIXA de MANUEL DE GÓNGORA, ¡HARKA! de LUIS GARCÍA ORTEGA, ROSA DE ÁFRICA de RAFAEL DE LEÓN, ¡A MÍ LA LEGIÓN! de JOSÉ DE VILASALBA Y LEGIÓN DE HÉROES

GÓNGORA, Manuel de: La canción de Aixa (Barcelona 1940. Editorial Alas. 70 páginas. Ilustrado con fotogramas de la película).
GARCÍA ORTEGA, Luis: ¡Harka! (Madrid 30 de abril de 1941. Colección Cinema nº XLII. 64 páginas. Ilustrado con fotogramas de la película).
LEÓN, Rafael de: Rosa de África (Barcelona ¿1941? Editorial Alas. 34 páginas y fotografías)
VILASALBA, José de: ¡A mi La legión! (Barcelona 194? Sociedad General Española de Librería. Colección Una gran película, una gran novela. 31 páginas).
ANÓNIMO:  Legión de héroes (Barcelona. 1942? Ediciones Bistagne. 71 páginas).




   Las películas españolas sobre África tratan de seguir la línea épica del cine colonial europeo y americano, tras éxitos tan rotundos como Marruecos (1930 de Josef von Sternberg) o Beau Geste (1939 de William A. Wellamn). Pero la mayoría de ellas, y debido a que se rodaron en pleno franquismo, tienen una aroma propagandista que supera los esfuerzos por realizar buenas películas. No digo que no tengan algunos elementos notables, ni que algunas fueran grandes éxitos de público, pero una predeterminación en le línea argumental frustró un resultado más rotundo. El cine colonial español ha sido tratado en algunos artículos y, de manera más general, en el libro El cine español y Marruecos 1903-2003 de Ahmed Mohamed Mgara (Tetuán 2004) y en el excelente, y más completo trabajo, de Alberto Elena La llamada de África. Estudios sobre el cine colonial español (Barcelona 2010).


   Algunas de estas películas fueron editadas como novelas firmadas por los autores de los argumentos cinematográficos y coautores de los guiones. En concreto, he encontrado dos:
   La canción de Aixa (1939) es uno de los títulos clásicos del director Florián Rey y la actriz Imperio Argentina. Coproducción con Alemania dio lugar a la leyenda de la admiración de Hitler por la artista española. Los exteriores se rodaron en Marruecos y los interiores en Berlín. En general, todas las circunstancias que rodearon al rodaje y estreno de la misma constituyen un argumento novelable por sí mismo. En 1940 se publicó una novelita con el argumento, en una de esas colecciones que había en la época destinadas a este tipo de libros, que se acompañaba, como no puede ser de otra manera, de una selección de fotografías de escenas del film. El argumento era de Manuel de Góngora, un conocido poeta y autor teatral de aquellos años. Había trabajado como archivero en la Alhambra y posiblemente ahí se inspira para los escenarios orientales. A él se deben libretos de zarzuelas célebres, escritos en colaboración, como La petenera (con Serrano Anguita, con el que también colaboró en la obra La novia de Reverte). La canción de Aixa es un texto exotista lleno de tópicos, confundiendo las mil y una noches con el Marruecos del siglo XX, pero muy efectista. Una historia de amor racial que resumen la fascinación que los europeos sentían por el erotismo oriental, aunque fuera impostado.  Las escenas se desarrollan alrededor de la capital del Protectorado, Tetuán: una de las que más se caracterizan por su mezcolanza entre lo europeo y lo esencialmente moruno (más bien que no árabe) (página 7).

Fotograma de La canción de Aixa



  
¡Harka! (1941) es una película dirigida por Carlos Arévalo, que luego tendría dificultades con la censura por Rojo y Negro (1942) al entender que su visión falangista no correspondía con la oficial. En cierta manera es heredera –o pretende serlo- de la estética de Romancero marroquí (1939) de Carlos Velo, película sesgada por la nueva Jefatura del estado tras la Guerra Civil. ¡Harka! trata de presentar en cina la doctrina colonial de “hermandad” o, al menos colaboración pacífica entre españoles y marroquíes durante el Protectorado. Partiendo, eso sí, de la premisa de la superioridad española que exportaba desinteresadamente su civilización y progreso. Tal vez por eso podría haber sido el ejemplo de ideario colonial si no fuera por su exceso de militarismo y de protagonismo castrense. Las virtudes se representan en un oficial de Regulares, interpretado por Alfredo Mayo. El argumento y diálogos de la película eran originales de Luis García Ortega, antiguo teniente de La Legión, a quien se encargó la redacción de la novela que publicó la Colección Cinema.
 Portada de la novela



Fotograma de ¡Harka!
 Programa de mano

 En algún momento apareció publicidad de ¡Harka! con el título de España marroquí.

   También de 1941 es la película dirigida por José López Rubio Rosa de África,  con guion de Rafael de León y música de Quintero. La novelización de la misma apareció en la colección Selecciones Biblioteca Films y está firmada por el propio Rafael de León. Una historia de amor entre una artista y un legionario, desarrollada en el marruecos español.



   A José de Vilasalba le tocó novelar el argumento de la película de Juan de Orduña ¡A mí La Legión! (1942). Una parte de la novela discurre en Marruecos, con la habitual carga de épica nacional y de hermandad entre militares españoles.


   Legión de héroes fue una película de 1942 dirigida por Armando Seville y Juan Fortuny. Contiene todos los tópicos del cine africanista español. Patriotismo impostado, héroes forzados, amores interraciales, valores eternos de la hispanidad.... La acción se desarrolla en Cabo Juby, aunque los escenarios no son reales. El argumento y diálogos de la película eran de Mauricio Hernández sobre una idea de Arturo Buendía.  La editorial Bistagne estaba especializada en editar unas novelitas donde resumía los argumentos de los éxitos cinematográficos nacionales y extranjeros, entre ellos Legión de héroes. En este caso, el resumen no lo firmó nadie.




viernes, 10 de abril de 2015

LAS NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (5): LAS SEMILLAS DE ANNUAL de CAZORLA PRIETO

CARZORLA PRIETO, Luis María: Las semillas de Annual (Almuzara. Córdoba 2015. 471 páginas + mapas).

   Cazorla culmina aquí su trilogía sobre los inicios del Protectorado español en Marruecos. Le ha dedicado casi mil quinientas páginas en tres abultados libros. Y ha conseguido interesar y entretener, lo cual es ya un mérito teniendo en cuenta la dimensión del proyecto. Los dos primeros títulos ya tienen una entrada en este blog. En el tercero, el autor nos apunta al desastre de Annual. ¿Se puede escribir una novela sobre este tema y que interese? ¿No se ha agotado ya el filón? A la primera pregunta responderé que sí y a la segunda que no. En esto, como en todo, el valor estriba en la calidad y en la originalidad. Cazorla no escribe sobre el desastre sino sobre la génesis del mismo, sobre algunos acontecimientos previos que levarían a la derrota frente a Abd el Krim.
Luis María Cazorla Prieto
   Cazorla escribe una novela histórica en el estricto sentido del término. No encuadra un argumento en la historia, ni inventa misterios, tesoros o conspiraciones. Se centra en la narración de los hechos acaecidos entre 1920 y 1921. En ocasiones parece una novela-reportaje, como al principio, porque se ve obligado a poner al lector en antecedentes y hace un resumen de la situación política y militar. Pero el argumento se enriquece con la aparición de personajes ficticios y con el toque policiaco que le da a algunos de sus sucesos, recuperando al capitán Pozo de la Guardia Civil que ya aparecía en la novela anterior resolviendo el asesinato de la Cuesta Colorada. La novela, como toda la trilogía, gira en torno a la figura del general Silvestre, su contrario El Raisuni y su rivalidad con el general Berenguer.
   El autor, muy documentado en los que ocurrió, y con un conocimiento familiar de la vida cotidiana, establece tres grandes líneas argumentales que llevarán a una consecuencia lógica: el desastre.
   La primera la rivalidad militar entre los generales Berenguer y Silvestre. El segundo ascendió antes al generalato pero el primero era alto comisario en Marruecos. Esto causaba conflictos personales y profesionales puesto que Berenguer, cuando fue ministro, suprimió la consideración de que el alto comisario fuera jefe del ejército en Marruecos. Esto trató de corregirlo y se dictó un decreto para asegurarle la primacía. No obstante, no se atrevió a ejercer ese mando supremo con la energía requerida y dejó actuar a Silvestre con demasiada autonomía. Berenguer, que dirigía las acciones en el frente occidental del Protectorado, se compensaba adjudicándose más tropas y medios que los destinados a la Comandancia de Melilla a cuyo frente se encontraba Silvestre. La rota de Annual supuso también el retroceso de lo que se había hecho desde Tetuán durante años.
Larache, calle de Canalejas. Escenario de la novela por hallarse situados allí el hotel España y el cine España
   La segunda se centra en la figura de El Raisuni, como en sus dos novelas anteriores.  La opción por el enfrentamiento con el cabecilla frente a una política de entendimiento. Y que la guerra en las montañas de Beni Arós se desarrollara al mismo tiempo que la lucha contra Abd el Krim, en vez de ordenar una prioridad entre uno y otro frente.
   La tercera es el consabido clima de corrupción que afectaba al Ejército español en Marruecos y que mermaba considerable la Equipación de la tropa. Cazorla lo ejemplifica en el escándalo del millón de Larache, un caso sonado en la época y que dio lugar a un libro del escritor López Rienda (personaje de la novela). Resumidamente se trata de una sustracción mensual de esa cantidad de dinero de Intendencia que acababa en los bolsillos de los militares correspondientes según un turno de reparto que habías establecido. Como suele ocurrir en España, el tema se sustanció con el procesamiento de dos mandos intermedios: el capitán Jordán y el paisano José Gargallo (reflejado indirectamente en otro personaje de la novela).
Portada del libro de López Rienda de 1922

   Cazorla escribe con un estilo sobrio, con la precisión de un jurista pero sin adornos literarios más allá de lo imprescindible. La precisión que evita interpretaciones dispares. A pesar de no ser un novelista de oficio, no cae en los errores de los ocasionales como la adjetivación excesiva, el uso de imágenes de segunda mano o la minuciosidad en lo nimio. La lectura es grata pero tal vez da por hecho que el lector conoce los entresijos de la historia.  El autor es un experto en los hechos, en la figura de El Raisuni y la política española en Marruecos alrededor de 1920. Ha tenido el acierto de llenar un hueco en la novelística española sobre el Protectorado: La zona occidental y la vida civil. La trilogía de Cazorla es ya imprescindible en esta materia a la que dedicamos el presente blog.

viernes, 27 de marzo de 2015

LAS NOVELAS DEL FIN DE SAHARA ESPAÑOL (1): EL IMPERIO DESIERTO de RAMÓN MAYRATA.

MAYRATA, Ramón: El imperio desierto (Madrid 1992. Mondadori. 356 páginas; Madrid 2008. Editorial Calamar. Sgarit-Biblioteca del Desierto.390 páginas).

   El Rapto de Europa (http://revistaelraptodeeuropa.blogspot.com.es/) es una revista literaria que subsiste a pesar de la crisis de lectores de literatura. Sorprende, y gratifica, que aun existan proyectos románticos como éste, que edita Miguel Ángel San José. El número 27 lo dedica a Desiertos y literatura. En él encontramos un artículo de Ramón Mayrata, en el que escribe: La metáfora más rotunda, porque impone a la imagen su presencia, es el espacio mismo. El desierto como la laguna Estigia, la caverna platónica, el jardín del Edén, el monte Arafat o la habitación cerrada de la que hablaba Nietzsche, es  uno de los confines metafóricos, esenciales de nuestra cultura, desde donde podemos contemplar la vida y el universo. Para cualquier escritor es importante disponer de una atalaya imaginaria desde donde contemplar el mundo y madurar el asombro ante lo que le rodea. Un lugar desde donde transformar sus visiones interiorizadas en un universo de ficción, sin perder la equidistancia con lo real. No es fácil encontrar esa atalaya desde la cual aprender la continuidad del mundo real y el mundo ficticio, creado por el escritor.

Ramón Mayrata
   Es una buena ocasión para releer la novela El imperio desierto del propio Ramón Mayrata. Para mí es la mejor novela que se ha escrito sobre el Sahara Español entre otros motivos porque es más que una simple novela colonial. Ese pequeño universo español en África, la metáfora de que habla el autor, es la muestra de una vida más amplia, de un escenario más completo. Pero tampoco deja de ser una novela colonial por la temática. Original, eso sí, en el modo de contemplarlo. Mayrata nos sitúa en un momento histórico de especial importancia en la historia contemporánea de España 1974-74, época en que coincide la enfermedad y muerte de Franco con la salida de los españoles del Sahara. Ambos episodios se vivieron con y tensión en un ambiente de inquietud pero también de enorme esperanza nacional. Mayrata era entonces un joven que acaba sus estudios y vivía la situación política con intensidad, de una manera muy distinta a la actual. Se vislumbraba el final de una dictadura y la ilusión de un cambio radical. Si a eso sumamos la descolonización –frustrada- de los territorios saharauis, los elementos para una novela parecen atractivos. Pero también tiene algo de crónica de una generación que empezaba a abrirse al mundo laboral, la juventud que no se conformaba con la apretada vida del régimen franquista, que tenía otras miras y había viajado ya por Europa y que deseaba cambiar personal y políticamente.

   Fue al Sahara con el antropólogo Javier Ruiz para trabajar en una denominada Comisión hispano-saharaui de estudios históricos y culturales. Su misión consistía en recuperar la tradición y los documentos que apoyaran la postura española del momento favorable a la autodeterminación del territorio. Un resumen de esos trabajos se publicó en 1975 con el título de El Sahara como unidad cultural autóctona. Lo que pasó después es sabido, pero generó una enorme frustración no solo en la población autóctona sino en grandes grupos de españoles, civiles y militares.

   En el libro hay mucho de autobiográfico. Se nota en el recuerdo de las vivencias, en el espíritu con el que se afrontaban las cosas y en la mención velada a personajes que fácilmente se descubren quienes eran. El desconocimiento del territorio entre los españoles era casi absoluto. Apenas había estudios serios, salvando a Caro Baroja y poco más, sobre la población saharaui. Y el desierto, como aventura laboral, como perspectiva exterior al cerrado mundo español, se presentaba atractiva para el autor.  El desierto sorprende al autor  cuando lo contempla por primera vez: Es un paisaje que no parece tener relación con los hombres.  Un paisaje obsesivo, sobrecogedor, terrible para contemplarlo frente a frente (página 60); y tiene que sorprender al lector, de eso se encarga el autor mismo. Mayrata recopila vivencias y las enmarca muy bien dentro del momento político. En  sus recuerdos esté probablemente el secreto de personajes tan bien definidos y de situaciones tan bien trazadas. Hay una red de situaciones paralelas, de personajes que se superponen y de distintos planos de acción. De tal manera que, aunque no se conociera en profundidad la realidad de aquel momento, la novela engancha al lector por su originalidad, su ritmo y su desarrollo.
El Aaiún
   La contraportada nos dice: …El imperio desierto no da pábulo a ningún costumbrismo, a ninguna digresión que interrumpa el desarrollo vital y mágico de la historia. Sí que hay un costumbrismo, el del modo de viva perdido de saharauis y españoles en El Aaiún. Una de las virtudes de las mejores novelas de ambiente colonial es precisamente ésta. Porque nos muestra la cotidianeidad de las relaciones sociales, los detalles de vida doméstica  y familiar y unos comportamientos que no se pueden deducir de los informes oficiales ni de la documentación de los archivos. En este aspecto, la novela cumple de sobra y es otra de sus virtudes. Pero esos detalles se introducen para dar riqueza al relato de los últimos días del Sahara Español. La novela pasa del inicial desconocimiento del protagonista a una paulatina toma de postura a favor de los independentistas saharauis. Y, por tanto, nos va iniciando con muy buena técnica narrativa en los hechos: La actitud marroquí, la política española y –sobre todo- el nacimiento de la conciencia política saharaui; los éxitos iniciales en los tribunales internacionales y el desconcierto y frustración final.
Acuarela de Genaro Huerta
    Creo que es una novela imprescindible para los aficionados a la ficción hispanoafricana.
    El autor tiene su propia página web: http://www.ramonmayrata.com/ en la que, además, hay amplia información sobre sus libros y artículos dedicados a la magia.


jueves, 12 de marzo de 2015

GUINEA ESPAÑOLA EN LA II GUERRA MUNDIAL: LECLERC, BRISEUR DE FERS de CHRISTIAN LAIGRET.

LAIGRET, Christian: Leclerc, briseur de fers. Le coup de Fernando Po (Paris 1963. Les Éditions Francex. 261 páginas + 1 hoja).
   Los europeos colonizadores de África había llegado a un acuerdo de caballeros que consistía en no enfrentarse entre ellos con las armas en el territorio del continente. Querían mostrar una ejemplaridad que reflejara la superioridad de su civilización frente a los indígenas y, en consecuencia, justificar su presencia por el bien del africano al que ayudarían a progresar. Esto se cumplió más o menos bien, incluso en momentos difíciles como el incidente de Fachoda, hasta que llegaron las Guerras Mundiales. Hubo enfrentamientos entre franceses de uno y otro bando en Dakar y Argel. Las luchas europeas se trasladaron al continente y  los alemanes combatieron a los ingleses, franceses o belgas en los territorios colonizados. La I Guerra Mundial tuvo un episodio en Fernando Poo (Bioko) por el internamiento del ejército alemán de Camerún. Y la II Guerra mundial también salpicó a la colonia española.
   Las colonias francesas en África estuvieron al principio bajo el control del Régimen de Vichy. Los gaullista insistieron en cambiar esa situación, en un primer momento en Camerún. Los defensores de la Francia Libre contactaron con sus aliados para poner los territorios africanos, y sus tropas, al servicio de De Gaulle. Esto presentaba situaciones de tensión después de que la flota británica destruyera a la francesa en Mers el Kebir (el Mazalquivir de los españoles), ocasionando más de mil muertos. Pero el interés superior se impuso.

   Christina Laigret fue un militar y gobernador colonial francés, nacido en 1903,  que se puso desde el primer momento en el bando de De Gaulle. Estuvo en Camerún cuando se actuó para poner la colonia en el bando aliado. Buen conocedor de los sucesos, decidió novelarlos en Leclerc, briseur de fers (1963), libro dedicado al artífice del cambio en el territorio. Laigret ya había escriyto otros libros de temática africana colonial como Sur les chemins de l’Union Française (1949),  Casque blanc (1957) o Adieu foulards! (1958).



  La novela Leclerc, briseur de fers, es una novela político militar que cuenta en detalle las maniobras de los militares gaullistas para poner el Camerún francés del lado de la Francia Libre. Es una historia de intrigas cuarteleras y no una novela bélica. Un relato apasionado de unos de los participantes, detallista, eficaz. El mundo de los colonos en conflicto con otros colonos en un escenario tropical que presentaba características diferenciadoras como la dificultad de comunicaciones, etc.

   ¿Cómo afectaban estas operaciones a la ex colonia española de Guinea? Ramírez Copeiro del Villar lo explica muy bien en su libro Objetivo África. Crónica de la Guinea Española en la II Guerra Mundial (Huelva 2004). Nos relata cómo funcionaban los servicios secretos de ambos bandos en la isla de Fernando Poo y detalla las operaciones llevadas a cabo contra barcos alemanes e italianos, con la complicidad de algunos españoles. Y, en concreto, el espectacular apresamiento del Duchessa d’Aosta y las lanchas alemanas Likomba y Bibundi, en 1942, mientras la oficialidad de estos buques asistía a un banquete en su honor en el casino de Santa Isabel.

   Este episodio es el que cuenta Laigret en la tercera parte de su novela, una de las pocas muestras de interés por el África ecuatorial española en la literatura francesa. Entendían los franceses que los alemanes de Fernando Poo, que el autor cuantifica exageradamente en unos 400 (página 19), algunos de los cuales eran los internados de la I Guerra Mundial, eran una amenaza para los franceses de la zona. Los franceses del Camerún no se fiaban de la libertad de que gozaban los alemanes en Fernando Poo y sospechaban de la presencia de barcos suyos en la bahía de Santa Isabel. Pensaban que tenían previsto atacar y tomar posiciones en las colonias francesas, recuperar para Alemania la colonia de Camerún. Por eso idearon un plan que golpeara a los alemanes de la zona. Y esto pasaba por una acción de comandos en Santa Isabel, aprovechando que los españoles eran neutrales, tenían pocas fuerzas terrestres y navales y carecían de aviación militar en la colonia.

   Una novela detallista en los entresijos políticos de los militares coloniales francesas, idealizada en el incidente de Fernando Poo y que constituye una muestra de los hechos secundarios de la Guerra Mundial.

viernes, 27 de febrero de 2015

LAS NOVELAS DE TÁNGER (1): LUNA DE SANGRE de SALVADOR GONZÁLEZ ANAYA.

GONZÁLEZ ANAYA, Salvador: Luna de sangre. Novela crónica. (Obras completas volumen XI. Biblioteca Nueva.  Madrid 1942. 310 páginas).

  
   Málaga fue una de las ciudades donde la población civil más sufrió la Guerra Civil española. Primero por la persecución de las gentes de derecha a manos de los que tomaron el poder en nombre del Frente Popular en julio de 1936. Después por la terrible represión franquista que provocó la huida, consejos de guerra y muerte de los partidarios del bando republicano. González Anaya va a novelar una de las visiones del conflicto.

  Era un escritor popular en la época, nacido en Málaga en 1879 y muerto en la misma ciudad en 1955. Fue académico de la Real de la Lengua. Fue alcalde de su ciudad natal en dos ocasiones 1916-1918 y 1935. Y se caracterizó por una literatura regionalista con mucho de costumbrismo andaluz en novelas como Los naranjos de la Mequita (1935). Hombre tradicional tanto en el pensamiento como en la manera de escribir, defensor de valores católicos y en una idea estética y de pensamiento parecida a la de autores como José María Pemán o Ricardo León.

   Tras la Guerra Civil da a la luz Luna de Sangre (1942) que es la continuación de Luna de Plata (1941), que terminó con la protagonista en Tánger. Luna de Sangre, en la parte africana, relata las peripecias de una mujer en Tánger que no puede volver a Málaga porque su vida correría peligro. La ciudad se convierte así en refugio de los nacionales cuando más tarde lo será de los republicanos. Es una novela epistolar donde se dan y se reciben noticias de Málaga y Marruecos. En realidad, el grueso del relato se refiere a los primeros momentos de la guerra en Málaga donde está escondido el corresponsal a la espera afanosa de que el ilustre don Gonzalo Queipo de Llano entre con sus tropas (página 13). Las noticias de Tánger no interesan, apenas hay algunas descripciones turísticas de la ciudad y la playa unas someras notas de la vida en ella. Es una novela en la que uno de los escenarios es Tánger pero que está referida casi por completo a Málaga. Las menciones tangerinas son las de una sociedad de ricos residentes extranjeros y, como suele ser habitual en este tipo de relatos, parecen que vivían en una burbuja al margen del resto del mundo, incluidos los habitantes marroquíes de la ciudad. La mayoría de los españoles de Tánger simpatizaban con los republicanos, y diarios como La Democracia o El Provenir. Franco crearía en 1937 el periódico Presente para contrarrestar la propaganda contraria. Las noticias del bando franquista venía de Tetuán, población enteramente nacional: Se van al París de tertulia a recoger informes de la campaña., que allí los sueltan a porrillo, porque en Tetuán se sabe todo, y hay muchos españoles que van y vienen (p. 160).

   En definitiva, una muestra de la novela española sobre Marruecos aunque con poco Marruecos.

viernes, 20 de febrero de 2015

FRANCO EN MARRUECOS Y LA NOVELA: CAPITÁN FRANCO de PEDRO HERRASTI

HERRASTI, Pedro: Capitán Franco (Edhasa. Barcelona 2014. 411 páginas)

   Francisco Franco era un militar atípico entre los africanistas del primer tercio del siglo XX. No tenía un buen expediente académico. Era un hombre de escasa presencia física. No bebía, ni jugaba, ni acudía burdeles. Pero era un hombre de gran valentía y arriesga en las acciones en las que intervenía. Tuvo suerte (su famosa baraka) y salió vivo de todas. Gracias a ello tuvo una meteórica carrera de ascensos que le llevó a ser el capitán más joven del Ejército Español y, más tarde, el general más joven de Europa. En el Marruecos de principios de siglo, Franco pasó por las tropas de élite. Primero en Regulares y luego en el Tercio. Como capitán de Regulares fue herido de gravedad en junio de 1916 cerca de Ceuta, en El Biutz. Siempre creyó que no le dieron la Laureada de San Fernando de manera injusta, aunque se le otorgó la Cruz de María Cristina y fue ascendido a comandante por méritos contraídos en esa acción. Posteriormente su labor fue destacada en la defensa de Melilla tras el Desastre de Annual y en el Desembarco de Alhucemas.

   Herrasti comienza su novela con el episodio de El Biutz. A pesar del título, que tiene mucho de reclamo comercial justificado, el personaje principal de la novela no es el futuro dictador, que es sólo uno más de los muchos secundarios de existencia real, sino el segundo teniente Jorge Blanco que escribe sus memorias. Este personaje puede ser el protagonista de una larga serie porque el autor nos indica al principio que luchó en Marruecos, Guerra Civil, División Azul…, aunque ignoro cuál es la intención de Herrasti. Es un antihéroe divertido: Cobarde, juerguista, mujeriego, jugador y favorecido por la suerte de tal manera que no sólo sale bien de las peripecias sino que, además, es condecorado. Este perfil recuerda mucho a Harry Flashman, el personaje de las novelas de George MacDonald Fraser. Entiendo que Herrasti debe cuidar este aspecto para diferenciar a uno y otro porque cae en el error de crear un trasunto español de Flashman tanto en su faceta de cobarde al que la suerte le hace aparecer como héroe, como de conocido de todas las celebridades del momento y testigo de los más importantes acontecimientos de la época.
EL BIUTZ

   La novela pasa por dos fases distintas. La primera es la estrictamente colonial desarrollada en el frente, el hospital y Ceuta y en la que el autor va creando la intriga de un argumento de misterio policial. Después el protagonista pasa a Madrid donde, con la escusa de seguir las indagaciones, se nos muestra la ciudad de los años veinte del siglo XX, el ambiente canalla de la literatura y la política. Un recorrido por los pordioseros de la gloria literaria que ya había descrito Juan Manuel de Prada en Las máscaras del héroe. Herrasti conoce bien los distintos escenarios de la novela y sus pobladores. Su relato es entretenido, sin pesadez y con un discreto sentido del humor que ayuda al lector a no perder el hilo que, por otro lado, no tiene muchas vueltas. Luego viajará a Oviedo. A pesar de la primera apariencia, la novela no es una mera sucesión de episodios aventureros. El argumento misterioso parece más bien una excusa para que el personaje se vaya desenvolviendo en los distintos escenario y entre los personajes famosos. La trama aparece y desaparece, se marcha y vuelve, se esconde y casi olvida y, en el recorrido guadianesco, surge al final para concluir la novela. El autor no quiere desaprovechar la ocasión de reflejar el ambiente social y las intrigas políticas, tiene la voluntad de no caer en la simple novela de aventuras. Es un modo de escribir. Y no puede decirse que el libro no sea entretenido y curioso porque Herrasti habla con perfecto conocimiento de los hechos y los protagonistas. Para ayudar a la lectura, añade unos apéndices con someras biografías, fotografías y datos históricos.

viernes, 6 de febrero de 2015

NOSTALGIAS COLONIALES (9): IFNI CAFARD de LUIS JÁTIVA GARCÍA.

JÁTIVA GARCÍA, Luis: Ifni cafard (Autor. Asturias 2010. 653 páginas).

Luis Játiva

   Y nos ocupamos de Játiva García al hablar de su novela sobre Chafarinas, posterior a ésta. El autor relata sus recuerdos de médico militar y la vida en el pequeño reducto de Ifni en los años sesenta del siglo pasado. Llegó destinado en los últimos meses de presencia española. Confiesa que hay mucho hechos reales enmascarados con personajes ficticios. Pero en el libro hay más de recuerdos o memorias que de verdadera novela. Parece que enseñara al lector la ciudad que fue, que lo acompañara por sus calles y le mostrara los edificios. Como suele ocurrir en este tipo de libros, los recuerdos se seleccionan. Hay escritores que sólo toman lo malo, como una venganza, y van dando un repaso a las personas con las que le quedaron cuentas pendientes. Otros, como es el caso de Játiva, prefieren contar sólo lo agradable y pasar por alto las situaciones malas y los lugares sórdidos o inconvenientes según la mentalidad de la época. Pero hubo de todo.

   Ifni cafard es una mezcla de evocaciones familiares, recuerdos del ejercicio de la profesión y noticias dispersas sobre la vida colonial en sus últimos tiempos. Quizás le falta una revisión final (se nota, por ejemplo, la falta de acentos). Y, tal vez, una cierta empatía con el lector. El libro es muy largo, muy minucioso en lo personal, pero al lector le hubiera gustado más que se llenara de estampas cotidianas de los que vivían y cómo vivían en Sidi Ifni. Pero hay páginas interesantes como la historia de Capaz y la toma del territorio contada por un testigo, los sucesos del zoco antes de la entrega a Marruecos, el ambiente tenso entre españoles e ifneños, la situación sanitaria…. Es una de las escasas lecturas acerca de la vida en la ciudad, más allá de la guerra, de los quehaceres cotidianos y quizás la única que da datos de los poblados abandonados en 1958 y que se quedaron como una especie de tierra de nadie hasta 1968.

   El libro gana en emoción al final, cuando el autor, entre sus quehaceres médicos, va visitando a los protagonistas de la guerra de 1957-58 y nos trasmite noticias directas de lo que aconteció.


    En resumen, un conjunto de noticias de los últimos días del territorio escritos por un testigo. El libro se completa con fotografías de la época y dibujos (algunos de los cuales reproducimos aquí).



domingo, 1 de febrero de 2015

NOSTALGIAS COLONIALES (8): RELATOS DE JOSÉ MENÉNDEZ HERNÁNDEZ.

MENÉNDEZ HERNÁNDEZ, José: Los últimos de Guinea. El fracaso de la descolonización (Madrid 2008. SIAL. 427 páginas).
-         Quiero besar tu sonrisa (Madrid 2012. SIAL. 181 páginas + 2 hojas).

-         Bubi de Rebola y otros relatos (Madrid 2014. SIAL. 178 páginas + 1 hojas).
José Menéndez
   José Menéndez Hernández es un hombre polifacético y de amplio curriculum. Licenciado en Ciencias de la Información y doctor en Derecho. Ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, y después en el de Registradores de la Propiedad. Fue Magistrado del Tribunal Supremo. Estuvo trabajando en Guinea y Honduras. Colaborador de ABC  y, entre 1972 y 1975, columnista de Nuevo Diario. Es autor de quince libros y de más de doscientos trabajos sobre temas jurídicos, especialmente de derecho fiscal. Profesor de la Universidad Complutense durante ocho años, también ha sido docente en la Universidad de Tegucigalpa en Honduras y en la de las Islas Baleares durante dos años.

    Su vinculación con Guinea deriva de dos estancias en el país. Primero, como registrador de la propiedad en la etapa de la Autonomía; después, como asesor del presidente Macías en los primeros tiempos de la independencia. Tuvo que abandonar la república precipitadamente. Es autor de un libro imprescindible para entender la configuración jurídica de la colonia española y el desarrollo posterior de los derechos de adquisición, transmisión, extinción y registro de la propiedad inmobiliaria: Estudio de la legislación hipotecaria de Guinea. Su único procedimiento inmatriculador (Madrid 1970. Editora Nacional. 357 páginas).

   La labor narrativa de Menéndez sobre la antigua colonia comienza en Los últimos de Guinea (2008), libro de recuerdos amables sobre su etapa en África en la que desgrana vivencias y se olvida de otras que pudieran ser más interesantes desde el punto de vista político. Algunas de sus páginas tienen el carácter novelesco suficiente como para traerlas aquí. Su siguiente libro, Leyendas y relatos de Guinea Ecuatorial (2009), lo dejamos para otro comentario posterior. Y confiesa ya abiertamente su intención literaria en Quiero besar tu sonrisa (2012). Aquí vuelve a abrir la memoria para rescatar experiencias, leyendas, recuerdos más o menos ficticios y narraciones de una Guinea idílica donde vivía feliz. La parte guineana del libro es sólo la final, muy pocas páginas en relación con el total. Y añade las poesías escritas en aquellos años. Menéndez es muy claro en su manera de contar las cosas y en la visión que tiene de los hechos coloniales. Así escribe: Me gusta recordar los Juegos Florales de Santa Isabel del año 1963 para demostrar la grata convivencia existente entre blancos y negros, cuando otros países africanos se debatían en convulsos incidentes independentistas y en los mismos tiempos en que el Ku Kus Klan hacía de las suyas en Estados Unidos, mientras que en Guinea no nos inquietaban las vibraciones políticas de nuestros vecinos (página 136).


   En su último libro de relatos hasta la fecha, Bubi de Rebola y otros relatos (2014), el autor vuelve a usar la misma técnica narrativa para su retrospección guineana, mezcla de recuerdo familiar, memoria política y fino humor con mucha nostalgia pero sin esa carga melancólica de los que viven atrapados en el pasado. La presencia del paisaje que configura la actuación de los personajes. Y los personajes mismos que se integran en el paisaje porque nadie es igual en dos lugares diferentes. Menéndez es la síntesis del sentimiento o pensamiento de una estirpe que se agota, la de los antiguos residentes en la colonia perdida.