jueves, 19 de diciembre de 2013

MARRUECOS EN LA NOVELA POPULAR ( Y 2)

Mucho más populares, de menor calidad pero con gran número de lectores, eran las colecciones por entregas que mantenían enganchado al público con artificios extraordinarios, en parte aprendidos de los folletinistas clásicos, para que el final del capítulo dejara la intriga hasta la semana siguiente. Las historias sencillas llegaban a un público que no exigía complicaciones pero que quería distinguir claramente desde el principio entre buenos y malos. La identificación del lector con el héroe abnegado, sacrificado y lleno de virtudes heroicas era condición imprescindible. Entre estas colecciones hay algunas dedicadas a las guerras marruecas, con la inevitable estéreotipicidad de personajes inigualables: Héroes españoles y malvados musulmanes. Entre estas series, podemos citar:
ANÓNIMO: Los héroes del Rif ¡Viva España! ( s.l. s.f. 13 fascículos. 208 páginas)
-          Raúl de Velasco. Aventuras de un legionario (Publicaciones Mundial. Barcelona 192? 24 fascículos. 192 páginas).

-          Aventuras de un legionario (Ediciones Alfa. Madrid 1921? 16 fascículos de 12 páginas cada uno).
- El pequeño legionario. Aventuras patrióticas de un muchacho español (Barcelona 1922?. Núñez y Cía. 20 fascículos de 8 páginas. Ilustraciones de A. Mestre.



CRUZ, Ferrán: Marruecos. Cautiverio de un soldado español (Imprenta La Ibérica. Barcelona 1922? 16 fascículos de 16 páginas cada uno).

GALÁN, Rafael: Los cautivos de África (s. l. s. a. 3.768 páginas).

OSSATTI, AntonioEl soldado desconocido (Miguel Albero editor. Madrid 1927-28. Fascículos encuadernados en tres tomos de 1151, 1972 y 1358 páginas).

ANÓNIMO: Un boy-scout en Marruecos (J. Sanxo editor. Barcelona 1932. 32 cuadernillos. Ilustrado).

HIDALGO DEL CASTILLO, J.: Tararí. El valiente cornetín (El Gato Negro. Barcelona 1931. 20 entregas. 120 páginas).
F

jueves, 12 de diciembre de 2013

MARRUECOS EN LA NOVELA POPULAR (1)

Si, como ya comenté en otra entrada, hubo una novela popular dedicada a las mujeres de la España de posguerra, también existió otro tipo de novela de consumo de quiosco más bien dedicada al público masculino. Estas categorías hay que tomarlas con cierta distancia. Lectores tuvieron muchos y ambos sexos. La novela popular estaba entre la novela de aventuras y el pulp y las más célebres y vendidas eran las del oeste. Pero también existían de misterio o policíacas, bélicas, de ciencia-ficción, eróticas y todo cuanto saliera de la imaginación de autores a sueldo (algunos muy célebres). Estos escritores de encargo, auténticos artesanos de la literatura, eran muy prolíficos y conocían bien las técnicas de mantener entretenido al lector tocando los gustos de la época. Solían presentarse con portadas muy atractivas, dibujos coloreados que llamaban la atención.
   Sin querer ser exhaustivo, porque para ello necesitaríamos una profunda revisión de todas las colecciones editadas y de todos los autores (que solían usar seudónimo), se puede reseñar, como muestra, las siguientes:
ANÓNIMO: El Ejército en Melilla (Episodios célebres de España. Imprenta de A. Marzo. Madrid s.a. 48 páginas).

FONTCUBERTA, Manuel: Moros y Cristianos (Librería Salesiana. Lecturas Católicas nº 380. Barcelona 1926. 91 páginas).

PUGA, Eladio: El explorador del Rif (Imprenta Mercantil. León 1931. 48 páginas).

VEGA, José Antonio de: Isla en el mar de arena (La Novela del Sábado nº 14. Madrid 1940. 42 páginas. Portada e ilustraciones de Cobos).

GÓNGORA, Manuel de: La canción de Aixa (Editorial Alas. Biblioteca Films Nacional nº 3. Madrid 1940. 72 páginas).

GRAJALES, María del Pilar: Reflejos de luna mora (Ediciones Betis. Serie Trébol nº 63. Sevilla 1946. 190 páginas. Portada de Juve).

FARTÓ DE FONSECA, Ángel: ¡A mí La Legión! (Ediciones Safari. Colección La Gesta Heroica nº 2. Madrid s.f. 127 páginas. Portada e ilustraciones de A. Leal).

BARCO, Gustavo del: Sahra (Ediciones Betis. Biblioteca Rocío nº 74. Sevilla- Barcelona 1945. 80 páginas. Portada de Viera).

-          Quince segundos después (Ediciones Betis. Serie Trébol nº 5. Sevilla- Barcelona 1941. 215 páginas).


ESCALANTE, Mercedes: Una aventura en Tánger (Ediciones Betis. serie Trébol nº 125. Barcelona 1955. 127 páginas).

HEREDIA, Pedro: Zoco hotel (Editorial Jano. Barcelona 1956. 180 páginas).

MANZ, Alf ( Alfredo Rubio Manzanares): Tánger (Ed. Rollán. Madrid 1953? 152 páginas; Ed. Tesoro. Madrid 1966. 128 páginas; Ed. Andina. 1984. 96 páginas).





jueves, 5 de diciembre de 2013

MOHAMED SIBARI

SIBARI, Mohamed:  - El caballo (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger/ Rabat 1993. 163 páginas. Prólogo de Abdelaziz Chahbar).
-          Regulares de Larache (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger 1994. 94 páginas. Prólogo de Josechu Bengoa Barrenechea).
-          Judería de Tetuán (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger 1995. 82 páginas. Prólogo de Omar Benabud).
-          Relatos de las Hespérides (Editorial La La Menana. Tánger 1995. 85 páginas. Prólogo de Rafael Aguilera).
-          La rosa de Xauen (Éditions Marocaines et Internationales. Tánger 1996. 84 páginas. Prólogo de Rafael Carratalá Ballester).
-          Cuentos de Larache
-          Sidi Baba (Editorial La La Menana. Tánger 1999. 94 páginas).
-          El babuchazo (AEMLE. AECI. Tanger 2005. 101 páginas. Prólogo de Sergio Barce).
-          De Larache al cielo (Editorial La La Menana. Tánger 2006. 98 páginas).

Ha llegado la noticia de la muerte de Mohamed Sibari. Su amena conversación en los salones de la Casa de España de su ciudad natal, Larache, se apaga para siempre. Se extingue una de las voces más importante de la literatura en lengua española en Marruecos, una empresa romántica de autores marroquíes que se empeñan en que nuestro idioma no se pierda en el norte de aquél país. Sibari fue uno de los pioneros de la empresa y el autor más prolífico. De este grupo de autores se puede saber más consultando los libros que hablan de ellos y que son, además, antología de sus obras:
 CHAKOR, Mohamed y MACÍAS, Sergio: Literatura marroquí en lengua castellana (Magalia. Madrid 1996)
CEREZALES, Marta; MORETA, Miguel Ángel y SILVA, Lorenzo: La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos. (Destino. Barcelona 2004).
PÉREZ BELTRÁN, Carmelo: Entre las dos orillas (Universidad de Granada 2007)
GAHETE, Manuel; LIMANI, Abdellatif; MGARA, Ahmed M.; SARIÁ, José y TAZI, Aziz: Calle de agua (Sial. Madrid 2008).














Sibari fue funcionario de la Administración española en el Protectorado, y después del gobierno marroquí tras la independencia. En su página web podemos encontrar detalles de su historia personal: http://mohamed-sibari.fr-bb.com/ .Su obra está llena de referencias coloniales y de conceptos españoles dentro de lo castizo marroquí. Son relatos sencillos llenos de ternura y humor, en un ambiente costumbrista de una época pasada. Tienen un poso autobiográfico porque sus escenas recuerdan la época que vivió. En 1993 publicó El caballo, una historia de amor triple de un empleado de la Compañía Agrícola del Lucus. En 1994 dio a la luz la novela cortas: Regulares de Larache, quizás la de más clara significación colonial por su descripción de la vida entre Beni Arós y Larache los últimos tiempos del Protectorado. Seguirían Judería de Tetuán (1995) donde las relaciones hispano-marroquíes se trasladan a la capital de la zona, La rosa de Xauen (1996) en la que abandona la etapa colonial y se centra en el problema de la emigración y que fue traducida al francés. Siguió Sidi Baba (1999) en la que ya no aparece la etapa colonial.  Los encuentros y desencuentros entre Raisuni y Silvestre los recogió en De Larache al cielo (2006). También escribió cuentos: Relatos de las Hespérides (1995), Cuentos de Larache (1998), Relatos del hamman (2001), Pinchitos y divorcios (2002) y El babuchazo (2005). Y es autor de algunos poemarios.





lunes, 2 de diciembre de 2013

LA KÁBILA DE TZEN de CARLOS SANTIAGO

SANTIAGO, Carlos: La Kábila de Tzen (Ciudad Autónoma-UNED. Melilla 2010. 329 páginas; 2ª edición. Consejerías. Ceuta-Melilla 2013. 327 páginas. Ilustrada).
   La novela de Carlos Santiago es sorprendente. La acción se sitúa en dos planos temporales distintos. Uno hacia 1909 en Melilla y otro en 194…  en la cabila de Tzen (lugar imaginario pero fácilmente identificable con las de la orilla oeste del río Kert). La novela se desarrolla con un ritmo sorprendente que enlaza acontecimientos cotidianos con la intriga criminal. El lector queda enganchado en un relato bien escrito que rebosa un fino humor.
   El autor, periodista melillense dedicado a tareas de publicidad, escribe una historia de gran viveza, con rápidos cambios de ritmo y lleno de sorpresas. Es un libro que atrapa. Sugestivo. A veces las buenas novelas se publican en editoriales pequeñas o institucionales (como es el caso), y no tienen el marketing necesario para ser populares. Internet ha facilitado mucho el conocimiento y la búsqueda pero –como ya he dicho en otras ocasiones- en muchos casos se quedan como libros para especialistas.
   La parte de acción situada en 1921 recrea la vida en la ficticia cabila en los preparativos de la guerra contra los españoles. La originalidad es que el autor no se encorseta con la reconstrucción histórica fidelísima sino que deja vagar la imaginación introduciendo situaciones chocantes, graciosas o ridículas sin que esto suponga menospreciar a los rifeños sino colocarlos en un plano de realismo mágico que tanto recuerda a los maestros sudamericanos. Sus cabileños son entrañables, viven en la tradición de un mundo aislado. El mismo humor, al que no le falta acidez cuando es necesario, lo emplea para describir los campamentos españoles. A veces, el sarcasmo recuerda El sitio de Krishnapur de Forester; otras veces la angustia del fugado nos lleva a Sender. Los personajes se mueven con sus miserias, sus miedos, sus ambiciones pero sin aspavientos falsos ni heroísmos exagerados. Hay una situación de desesperación pero no falta el humor. En la peor de las circunstancias hay un resquicio para la sorpresa.

   Carlos Santiago quiere mezclar las historias de moros y cristianos, de rifeños y españoles, de ambos bandos. Su novela se sustenta en el entrelazado de las vidas paralelas de unos y otros. En las historias conectadas con la diferencia de 20 años. En el azar de la vida que lleva a los personajes de uno a otro bando. En la complicación de las gentes sencillas en tiempos revueltos.
  Si los extraños habitantes de Tzen se ven envueltos en las guerras coloniales también los extraños soldados españoles llegaron a dónde no les llamaron y para misiones que les eran ajenas y difíciles. En este laberinto de incomprensiones flota la ternura de la vida cotidiana y la lucha por la subsistencia. Tiene además la virtud de estar bien resuelta en un final sorprendente y lógico.

   La kábila de Tzen es una de las mejores novelas de asunto colonial que se ha publicado en los últimos tiempos y merece ser leída con la atención de los buenos libros.

viernes, 22 de noviembre de 2013

NOSTALGIAS COLONIALES (2): LOS AÑOS MOROS de JOAQUÍN ARBIDE y TE DEVUELVO LA MEMORIA de CRISTINA MARTÍNEZ

ARBIDE, Joaquín: Los años moros (RD editores. Sevilla 2006. 373 páginas).
-          La rosa del Sahara (Guadalturia ediciones. Sevilla 2012. 370 páginas).
MARTÍNEZ MARTÍN, Cristina: Te devuelvo la memoria (Editorial Autoras en red. Caja Castilla-La Mancha. Sevilla 2007. 187 páginas)
   Joaquín Arbide es un conocido periodista de Sevilla, nacido en Extremadura y con una infancia tetuaní. Vivió en Marruecos ya que su padre José estuvo destinado en la capital del Protectorado trabajando para la empresa de comunicaciones Torres Quevedo y, por motivos laborales, realizó un viaje al Sahara que dio lugar al libro Senderos de África (1952). Relato curioso de lo que vio aunque no explica nunca el motivo del periplo. Joaquín Arbide siente una nostalgia amable por su pasado de joven en Tetuán, sus peripecias en la ciudad marroquí, su apertura a la vida en la adolescencia y la comprensión del mundo distinto con la inocencia de los que tienen pocos años. El Los años moros nos cuenta la vida ordinaria de una familia española en el Protectorado en los años cuarenta, la vida cotidiana de trabajadores y, sobre todo, las ilusiones o esperanzas de un adolescente que va dejando los juegos infantiles y se inicia en la vida de los adultos. El resultado es una narración amable, cercana y amena que abre al lector la vida civil de la colonia.

   Con La rosa de Sahara Arbide intenta una novela más ambiciosa, una especie de thriller político con la independencia de Marruecos como fondo. Pero al lector le cuesta coger el ritmo que debería ser, según los cánones de este tipo de relato, vivo y lleno de acción. Las primeras ochenta páginas es un recorrido turístico por los rincones de Tetuán que sirven para presentar a los personajes principales pero que se hace un tanto tedioso. Ha perdido la frescura y la espontaneidad de Los años moros, dedicada a la misma ciudad. Quizás no pretendió escribir una novela sino, más bien, un libro reportaje donde derramar noticias históricas y crónica de viajes.


   Cristina Martínez nació en Larache, donde vivió su infancia. Los ojos infantiles ven las cosas con un sentimiento positivo y el recuerdo guarda sensaciones agradables. Con la novela Te devuelvo la memoria ganó el V Certamen de Narrativa Femenina Princesa Galiana en 2007. Supongo que este premio era para novelas donde la temática femenina predominara y Cristina Martínez reconstruye un Larache pasado desde el punto de vista de una mujer fuerte de mala suerte en el matrimonio. La vida doméstica se impone a la ciudadana, pero la acción deja entrever la vida colonial. Es una narración amena y emotiva sobre una ciudad que se está convirtiendo en referente literario de la época.

viernes, 15 de noviembre de 2013

NOVELA FEMENINA Y ÁFRICA ESPAÑOLA

Hablar hoy de novelas femeninas es algo contrario a lo correcto, pero no sucedía así en la posguerra española. Entonces existían colecciones de literatura popular dedicadas a las lectoras (al igual que existían novelas para lectores como las del oeste). No necesariamente escritas por mujeres, pero dedicadas a ellas por su contenido específico que hay que situar en una época determinada, con una sociedad mojigata y una mujer que tenía un papel social determinado y subordinado: esposa y madre. Estas novelas aparecían semanalmente, se vendían en los kioskos o se cambiaban por otras nuevas más un suplemento en metálico. Su lista es interminable. Se caracterizaban por tener unas llamativas portadas con dibujos en color que atraían la curiosidad de las lectoras (no excluyo a algunos lectores), aunque el papel y la encuadernación eran malos. Algunos autores alcanzaron cierta fama, quizás la más conocida es Corín Tellado autora de una novela ambientada en Guinea . También en Guinea está ambientada -en Bata- la parte final de la novela Amor y sacrificio de Ortiz Valenzuela, un autor de novelas populares muy dado a situar sus acciones en escenarios exóticos. O autoras tan interesantes como Enriqueta O'Neill de Lamo que firmaba con el seudónimo de Regina Flavio y que es hermana de Carlota O'Neill que escribió un interesante libro de recuerdos personales sobre el inicio de la Guerra Civil en Maruecos.
   La temática es muy repetitiva y se centraba en las diversas posibilidades del amor. La protagonista femenina ora sufría ora triunfaba. Urdía sus artimañas para conquistar o era seducida, le esperaba el lujo o la vida normal. Con estos mimbres, los autores trataban de buscar originalidad incluyendo personajes o ambientaciones exóticas. Y para ello el mundo colonial servía de escenario perfecto. Podían aparecer espías y traidores, héroes militares, ricos herederos locales, funcionarios corruptos, sectas secretas, fanáticos religiosos…
   Voy a citar algunas, aunque esta lista no pretende ser exhaustiva, dedicadas a las colonias españolas en África. Hay otras muchas que se desarrollan en posesiones francesas o inglesas.

LÓPEZ SAINZ, María Celia: La canción del desierto (Editorial Barquín. Bilbao 1947. 162 páginas).


RIVAS, Josefina: Noches de Tánger (Editorial Bruguera. Colección Madreperla nº 20. Barcelona 1949. 159 páginas).

DURANGO, María Adela: Ojos verdes (Editorial Pueyo. Madrid 1943. 205 páginas).
                                         - La hija del coronel (Editorial Bruguera. Colección Alondra nº 324.          Barcelona 1959. 123 páginas).

ESTÉVEZ, María Paz: El convoy de la muerte (Editorial Pueyo. Madrid 1954. 135 páginas).

ORTIZ VALENZUELA, Francisco: Amor y sacrificio (Ediciones Pueyo. Madrid 1949. 175 páginas).

MARTEL, Carmen: ¡Demasiado tarde! (Editorial Pueyo. Madrid 1956. 142 páginas).
MÉNDEZ, Clotilde: La danzarina de Tánger. (Ed. Bruguera. Barcelona 1968. 126 páginas).
- ¡Alá lo ha querido! (Ed. Bruguera. Col. Rosaura nº 950. Barcelona 1968. 127                                     páginas).







FLAVIO, Regina: Alma de Marruecos (Ediciones Betis. Biblioteca Rocío serie bolsillo nº VI. Barcelona-Sevilla 1938. 128 páginas).


BLAY, Mercedes M.: Sucedió en Río de Oro (Ediciones Betis. Serie Trébol nº 121. barcelona 1955. 128 páginas).
BARCO, Gustavo del: Sahra (Ediciones Betis. Biblioteca Rocío nº LXXIV. Barcelona-Sevilla 1945. 80 páginas).

FARIÑAS, E. M.: Naufragio en la luna de miel ((Editorial Toray. Colección Azucena nº 123. Barcelona 1957. 117 páginas).

VILLARDEFRANCOS, Marisa: Alma (Ediciones GILSA. Biblioteca de Chicas nº 5. Madrid 1952. 136 páginas).
                                             - El sol nace de madrugada (Ediciones GILSA. Biblioteca de chicas nº 32. Madrid 1953. 171 páginas).



ROGER, Pedro: Hondo ruge el fuego (Ediciones Cid. Biblioteca de Chicas nº 421. Madrid 1964. 159 páginas).

MEDINA BOCOS, María de la Concepción: Zaida (Ediciones Cid. Biblioteca de Chicas nº 219. Madrid 1959. 157 páginas).

viernes, 8 de noviembre de 2013

MÁS SOBRE LA GUERRA DEL RIF

GIMÉNEZ LÓPEZ DE LA CÁMARA, Fernando: Amé África. Memorias de un soldado en el Marruecos español (Editorial Axares. Granada2007.190 páginas).
MARÍN FERRER, Emilio J.: Viejos Laureles (Editorial De Librum Tremens. Madrid 2011. 259 páginas).

   Sigo pensando que el tema de Annual, con sus variantes, está agotado en este momento en la novela española. Sería necesario hacer un alarde de originalidad en el tratamiento o la forma. Pero la materia es tan atractiva desde el punto de vista histórico y desde la perspectiva humana que es imposible sustraerse a la atracción y novelar de nuevo.  Los autores tratan, pues, de referirise a los hechos pero dando un enfoque nuevo. Hay muchos ejemplos en los últimos años, como estos dos.
   Giménez López de la Cámara y Emilio Marín coinciden en historias donde el pasado es recordado en el ámbito doméstico. Amé África nos traslada a la mili de unos jóvenes granadinos en los años 20 del siglo pasado. Algunos capítulos discurren por el desastre de Annual y luego el relato se centra en la vida militar y ciudadana de Larache. La vida del joven protagonista se complica, la guerra le lleva a los temidos blocaos del frente, donde la muerte estaba más próxima. Se convierte en renegado. Llega la Guerra Civil y se alista en La Legión. Son muchas circunstancias que el autor relata de manera lineal, sin intentar tramas paralelas ni dibujar más personajes que los imprescindibles, demasiado centrado en el protagonista. Aunque la novela no es larga, quizás la historia –tal y como la concibe- hubiera tenido mejor cabida en forma de cuento largo, como los que escribía su paisano Pedro Antonio de Alarcón.


   Emilio Marín introduce como elemento de centrar la narración el manuscrito del abuelo. Va describiendo los hechos de los fatídicos días de julio de 1921, aunque se centra en la heroica actuación de los caballeros del Regimiento de Alcántara. Es minucioso en los detalles militares, no hay que olvidar que es uniformólogo y experto en historia militar. El relato es una manera amena de conocer los acontecimientos de la época, muy fiel a los hechos y con poca estructura de novela.