DE LA ROSA, Julio Manuel: La
guerra secreta del general Franco (Algaida. Sevilla 2018. Dentro del
volumen Las guerras secretas, páginas 128 a 258).
Julio Manuel de la Rosa es uno de los novelistas menos conocidos de una
generación de escritores andaluces donde se encuadran Alfonso
Grosso, Manuel Ferrand, José Manuel Caballero
Bonald, Aquilino Duque o José María Vaz de Soto. Con una prosa
más sobria, menos barroca que la de algunos de aquéllos, no fue un escritor de
muchos libros ni de vida literaria. Ejerció el periodismo y la docencia. Había
nacido en Sevilla en 1935 y al morir, en la misma ciudad, en 2018 dejó tres
novelas inéditas que se publicaron en el volumen que comentamos. Confesaba que
alguna de estas fue rechazada por editoriales. Las tres las publicó en 2018 la
Editorial Algaida.
La segunda es La guerra secreta del general Franco, una visión muy personal de la Guerra de Ifni en 1957 concentrada en el asedio al puesto de Telata de Isbuia, donde un puñado de españoles resistieron heroicamente el ataque de las bandas marroquíes hasta ser liberados por La Legión.
Es una novela muy interesante, de lo mejor que se ha escrito en ficción
sobre esa guerra. Su prosa es sencilla, pero precisa. Coloca muy bien la visión
de los hechos en los ojos de los protagonistas y se centra en la acción, sin
escaparse por los cerros de Úbeda de orígenes y recuerdos tan del gusto de los
autores que tratan de llenar páginas y páginas. La presión psicológica de unos
desgraciados abandonados en el fin del mundo que sabían, aproximadamente, la
dificultad del socorro y que vieron caer a la primera columna que trataba de
liberarlos. Es fácil identificar, aunque nunca se haya estado, el lugar y el
ánimo.
El autor escribe la novela en tres planos o situaciones. La primera, la
de los que llegan al fuerte y sufren el asedio. Sin salirse de la línea
argumental, narra muy bien lo que pudo suceder. Es evidente que tuvo alguna
información más allá de las noticias de prensa, da la impresión de que conoció
a alguno de los protagonistas. En ese escenario, da un paso atrás para situar
al personaje principal en la segunda situación: su vida en un pueblo andaluz
con las relaciones personales y la sociedad de un mundo ya dibujado por De la
Rosa en otras novelas y que podría parecerse a Sanlúcar la Mayor y que él
denomina Etruria. Por último, al final se sitúa años después y en Madrid para
concluir la historia y para dejar su impronta crítica a la situación de España
en los años 60 y el lento devenir del franquismo.
Su descripción del territorio, donde nunca estuvo, y de la guerra, en la
que no participó, es más realista que algunos recuerdos mal redactados de los
que aparecen ahora. Con todo respeto a los que estuvieron obligados a acudir y
un desprecio a los que no los dotaron de los medios necesarios.


No hay comentarios:
Publicar un comentario