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jueves, 14 de agosto de 2025

NOVELAS DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (19): TETUÁN Y LARACHE 1936 de LUIS MARÍA CAZORLA

 

CAZORLA, Luis María: Tetuán y Larrache 1936 (Almuzara. Córdoba 2025. 452 páginas).

 

 

   Luis María Cazorla continúa en esta novela su serie de episodios nacionales hispano-africanos. Si en la anterior narraba el inicio de la Guerra Civil en Melilla, en esta se centra en los hechos ocurridos en Larache y en Tetuán. Y, como en sus novelas anteriores, usa la técnica literaria de mezclar hechos y personajes reales con las vicisitudes de una familia imaginaria: los Robi-Tenoll. Para su escritura Cazorla cuenta con una previa labor de investigación muy minuciosa y con los antecedentes familiares que le valen para detallar las cuestiones de la vida familiar de los españoles en Marruecos durante el Protectorado.



   La finalidad es contraponer los hechos públicos, conocidos, históricos, con la reacción que producían en una familia normal que los vivía sin protagonizarlos directamente. No escribir un mero reportaje histórico novelado, sino situar la historia dentro de la ficción que para eso es novela.



   El libro es muy detallista en la descripción de los primeros momentos del alzamiento que van desde la salida de Franco desde Canarias hasta las maniobras conspirativas en Tetuán. Están descritas al detalle los viajes, las reacciones de las autoridades republicanas, las actuaciones de los rebeldes y la proclamación del estado de guerra una vez que el golpe de estado había fracasado como tal. En sus páginas aparecen los principales protagonistas de la trama marroquí, los militares que pusieron el Protectorado en el bando de Franco y tramaron las primeras actuaciones para poder organizar la leva de marroquíes y el traslado de las tropas de África a la península. Aunque la intriga la resuelve en varias escenas encadenadas, en las que no puede profundizar más de lo que le permite cambiar de escenarios, la situación queda bien dibujada y los personajes responden a los caracteres reales. Es un argumento muy novelesco y muy poco aprovechado todavía en la literatura contemporánea, quizás con la salvedad de María Dueñas en El tiempo entre costuras. Esa novedad le confiere originalidad.



   Quizás lo que no quede resuelto con rotundidad es la unión de lo ficticio y lo real. Hay como una interrupción de una narración para tomar otra, un salto sin continuidad o una falta de cálculo en el espacio dedicado a cada aspecto. El final, por otra parte, queda abierto dando la impresión de que el autor está preparando la siguiente entrega de la saga.

 

martes, 22 de noviembre de 2022

LAS NOVELAS DE MELILLA (10): MELILLA 1936 de LUIS MARÍA CAZORLA

 

CAZORLA, Luis María: Melilla 1936 (Almuzara. Córdoba 2022. 349 páginas).

   En esta novela Cazorla continua con sus propios episodios nacionales, esta vez metido de lleno en la II República y el comienzo de la Guerra Civil. Ha ido cogiendo tablas de novelista, aunque quizás tenga que vigilar más el ritmo y evitar algunas repeticiones. En esta novela, al contrario de lo que sucede generalmente con las novelas sobre Melilla, la ciudad africana no se asoma a lo que pasa en Marrecos sino a lo que estaba ocurriendo en la península.

   


   La condición de jurista de prestigio del autor le sirve muy bien para desentrañar la personalidad y las peripecias del personaje principal, el juez de primer instancia Polonio Calvente. A diferencia de otras novelas suyas anteriores, en ésta los personajes son todos reales y las acciones también. La novela se sitúa en el clima enrarecido y tenso de los días anteriores al Alzamiento que, como es sabido, se adelantó un día en Melilla.

   Quiere reflejar las diferencias entre los bandos, las maniobras de unos y otros, especialmente de los militares y la impotencia de la autoridad civil sin apoyos y del general Romerales sin carácter.

   La novela va ganando en intriga a medida que se lee. Los hechos son conocidos en lo grueso, pero el autor tiene la habilidad de relatar los detalles de los días fatídicos del golpe militar que en Melilla se adelantó al 17 de julio de 1936. Todo ellos visto desde la óptica del juez, un hombre que creía en la fuerza de la ley por encima de cualquier otra y, con la honradez y la ingenuidad peligrosas en el momento, trata de imponer la razón legal y choca contra un muro. Los conocimientos jurídicos del autor, repito, dan fortaleza a los argumentos narrativos y ayudan a componer la personalidad del protagonista. ¿No es cierto que siempre he creído a pies juntillas en la fuerza de la ley?..., lo que se estaba fraguando en Melilla era un total atropello de lo constituido, equivalente a la entronización de hechos consumados pisoteando toda legalidad (página 251). El hombre que se va derrumbando anímicamente al comprobar que no puede nada contra la realidad y que los ideales son arena en la lluvia, a pesar de una esperanza inicial: No abandono la idea de que con la ley en la mano pueda contribuir a frene, al menos un poco, este atropello de las más elementales reglas del Derecho. No voy a convertirme en un fracasado traicionando mi vocación de juez que cree en la ley y la aplica sin reparo alguno (página 272). El acceso al sumario, sin duda fuente primaria para documentar la novela, hace que el relato sea verosímil en extremo. En el catálogo de los personajes, hay un cierto maniqueísmo de buenos y malos y una exagerada minusvaloración del general Romerales.



   El decaimiento del juez ante su proceso, la sospecha de que no habrá justicia y la comprensión de la magnitud de lo que se estaba cociendo, marcan un final trágico. Creo que se trata de una buena novela para acercarse a Melilla, los inicios de la Guerra Civil y el personaje de José María Polonio Calvente que fue usado de chivo expiatorio para advertir a los jueces de España de las consecuencias que podría conllevar no sumarse a la causa nacional.

  

lunes, 18 de enero de 2021

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (15): LA BAHÍA DE VENUS de LUIS MARÍA CAZORLA

 

CAZORLA, Luis María: La bahía de Venus (Almuzara. Córdoba 2020. 477 páginas)

   Luis María Cazorla tiene un curriculum envidiable resumido en la solapa del libro. Esta capacidad de trabajo, la inteligencia que demuestra y su facilidad de concentración han sido necesarias para abordar su obra novelística que empezó con tres episodios nacionales coloniales dedicados a los años 20 del siglo XX en el Protectorado en Marruecos y que ahora discurre por los años 30 en la política nacional. En todas sus novelas demuestra sobrado conocimiento de la historia española contemporánea, que mezcla con ficciones que en algunas ocasiones le son familiares, y una cierta didáctica al señalar vicios que repetimos y actuaciones políticas funestas que vuelven a ponerse en juego. Algunas de estas novelas ya han sido comentadas en el blog:

http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2013/04/novelas-de-luis-maria-cazorla-prieto.html

http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2015/04/las-novelas-del-desastre-de-annual-5.html





   En La bahía de Venus continúa el repaso metropolitano iniciado en La rebelión del general Sanjurjo pero con una perspectiva colonial, esta vez referida a Guinea. Como en el resto de sus novelas, hay rasgos que definen el libro:

1.       Es una novela muy larga. Esto no es bueno ni malo, pero puede afectar al ritmo, a la intensidad de la lectura y a la diversidad de calidad de sus partes. Tiende a extender las partes menos importantes.

2.       Se mezclan historias de ficción con la realidad política y social de la época. Hace una labor de encaje de los personajes de ficción en la realidad pasada, juntándolos con los históricos.

3.       Tiene tendencia a explicar la acción en largas entrevistas de los personajes entre sí. Hay demasiadas escenas de café y restaurante.



   En La bahía de Venus hay dos partes diferenciadas. Una es la llegada de dos personajes de ficción, que conocimos en las novelas sobre Larache, a Guinea para iniciar unos negocios. Era una etapa de agitación económica en Guinea debido al presupuesto extraordinario de 1926 que el gobierno de la Dictadura dedicó a la colonia. Los negocios legales eran difíciles por el manejo propiamente colonial en el que los ya instalados y los funcionarios impedían la llegada de nuevos competidores. Por otra parte, estaba el contrabando y los negocios oscuros que usaban tapaderas legales como una naviera. El autor se ha documentado a fondo sobre el ambiente de la colonia, el gobernador Núñez de Prado, la corte que lo rodeaba, algunos comerciantes y el naviero Antonio Tayá. Pero no es la parte más importante del libro por lo que lo colonial pasará pronto a segundo plano. En este ambiente, el personaje inicia negocios con algunos oscuros personajes de la colonia: Tayá, el teniente Ayala y su hermano Julián.

   Los personajes reales están bien definidos, algunos mancados por su aspecto negativo como el teniente Ayala. Quizás Cazorla ha seguido el duro libro que Gustau Nerín escribió sobre su persona: Un guardia civil en la selva (2007). En esta primera parte el ambiente oficial de Fernando Poo está mejor reflejado que el privado de fiestas y juergas de los coloniales y su trato con mujeres nativas.

   Es una larga introducción para poner al lector en antecedentes de lo que significó el asunto Nombela que centrará la segunda y más extensa parte de la novela. Un escándalo de influencias políticas y pagos oscuros que, mezclado con el estraperlo según se conoció a la ruleta inventada por Strauss y Perl, acabó con la carrera política de Lerroux.



   Tayá había sido propietario de una naviera en Barcelona que quebró, intentó salvar algo de fortuna haciéndose con la concesión de los transportes intercoloniales en Guinea. Servicio que no se prestaba bien por la mala calidad de los barcos, restos de una quiebra de una sociedad más importante, y quizás también por lo escasa que era la subvención y lo mal que se pagaba. Una tormenta tropical acabó con sus dos barcos y exigió una indemnización al gobierno.

   Hasta aquí llega la parte guineana del relato, con una visión superficial de la vida colonial pero con mucha incidencia en los caracteres de algunos de los personajes notables en el territorio.

   La segunda parte se centra en los primeros tiempos de la República en Madrid, en la que desfilan protagonistas principales de aquellos años, empezando por el presidente Alcalá Zamora. La quiebra de la naviera africana se convirtió en un asunto complicado, una patata caliente que se iban pasando de mano en mano. Nombela entendía que la indemnización era una estafa preparada contra el tesoro colonial y que detrás de la insistencia del subsecretario de Presidencia Moreno Calvo habría algún tipo de comisión. El asunto no llegó a aclararse del todo pero, en el ambiente revuelto de la República, fue aprovechado para cobrar venganza y utilizado por Alcalá-Zamora para eliminar a un contendiente.

   La novela tiene la virtud de recoger ese ambiente con mucho detalle, retratar a los personajes que fueron protagonistas y dibujar el marco político de aquellos años convulsos. Pero se recrea en demasía en situaciones menores, rompe el ritmo que en engancha al lector con demasiadas conversaciones y reiteraciones como si el autor no estuviera seguro de que el lector recordara detalles ya contados.

   Por lo demás, aunque el trasfondo de la novela es un asunto colonial, la parte puramente colonial de la misma no es ni la más extensa ni la más mollar.

viernes, 11 de agosto de 2017

NOVELAS DE CEUTA (4). NOVELAS DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (4): LAS AVENTURAS DE PEPE EL DE CEUTA y EL CAPITÁN INTERVENTOR de ENRIQUE HIDALGO GÓMEZ.

HIDALGO GÓMEZ, Enrique: Las aventuras de Pepe el de Ceuta (Ciudad Autónoma. Archivo Central. Ceuta 2002. 261 páginas).
-          El capitán interventor. Marruecos español 1945 (Aljaima. Málaga 2003. 256 páginas).
   Enrique Gómez Hidalgo, de familia ceutí, nació en Larache donde pasó muchos años de su vida en Larache, como funcionario encargado de los bienes que el Estado español mantenía en Marruecos. Por tanto, conoce bien las dos ciudades y la vida en ellas. De Ceuta habla poco, algunas pinceladas de la vida en la ciudad y presidio a finales del siglo XIX. En realidad, hay muy poca literatura sobre Ceuta.  

    En Pepe el de Ceuta, el protagonista se traslada a Larache de manera casi involuntaria, por puro azar. Lo que hace que la novela se convierte en el relato de Larache, de su historia, su crecimiento y la vida de los primeros españoles que llegaron a la ciudad, sobre todo a partir de que las tropas españolas la tomaran en 1911. Esas historias familiares de luchadores anónimos, algunas de las cuales las cuenta Manuel Gago Alario en su libro Pioneros de Larache (2014), son el sustrato del libro. En este aspecto, Las aventuras de Pepe el de Ceuta es un antecedente de La ciudad del Lucus de Cazorla Prieto (http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com.es/2013/04/novelas-de-luis-maria-cazorla-prieto.html).
 Ceuta: cuartel de El Serrallo
   Las aventuras de Pepe el de Ceuta es una novela crónica de una etapa del protectorado. El autor es cronista de unos hechos en los que se vale del personaje. Relata con un lenguaje sin pasiones, a veces administrativo, los primeros tiempos de la ocupación española de Larache, la inevitable confrontación entre El Raisuni y el coronel Fernández Silvestre, y el modo de vida de los primeros españoles que se establecieron en la ciudad. Las incomodidades, los sacrificios, las tragedias de la población anónima. Y las relaciones con los habitantes del país, en las que el autor se detiene con varios episodios en los que trata de encerrar la situación de poder, desorden y dominio del momento cuando se iba a producir el enfrentamiento entre dos poderes.

    El autor no es un novelista distanciado de la historia, sino que toma partido. Frente a algunos autores que piensan que el acuerdo con El Raisuni hubiera supuesto la paz en la parte occidental del Protectorado español, otros opinan que la personalidad del caudillo marroquí haría que el pacto quedara en papel mojado enseguida. Por eso Hidalgo nos muestra  a un líder carismático pero arbitrario, cruel y déspota. Y una región sometida al abuso, la inseguridad y la crueldad de castigos. Frente a esto, la llegada de europeos hizo que se abrigara la esperanza del orden y la seguridad. Y en esto consiste la moraleja de la novela que termina con un capítulo que nos narra las peripecias de Pepe como prisionero esclavizado. Y ese mismo ambiente es el que da paso a la segunda novela.

    El final de la primera novela nos parece un poco forzado, como terminado con prisas y sin extenderse en las circunstancias, a pesar de ser un libro con exceso de minucias. Pero este final suspendido quizás tenga que ver con el proyecto del autor en escribir la segunda novela –El capitán interventor- en la que reconoce (en la contraportada) que es la continuación de la primera. Y que se trata de un relato ameno en el que se descubre mucho de lo que el autor vivió y presenció en su vida en Marruecos, formas de vida y de relación. Tal vez peca de exceso de descripciones de viviendas y de comidas y tés que resultan reiterativas y prescindibles, abundante en detalles que no añaden nada a la acción. El relato deriva por caminos etnográficos. Por lo demás, es un ejercicio de recuerdos (como la primera), escrito con sencillez y con honradez.

   Hidalgo mantiene una tesis personal, la manera en la que él vivió en Marruecos antes y después de la independencia, en la que resalta los valores de la cooperación y la convivencia normal entre españoles y marroquíes. El capitán interventor, en esta línea, es la indagación sobre un español desaparecido en la guerra y otro convertido voluntariamente al Islam. Visto con normalidad dentro de una pequeña comunidad marroquí. Un canto a los habitantes de las cabilas y a los interventores españoles que compartieron con ellos los días de aquella época.


viernes, 10 de abril de 2015

LAS NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (5): LAS SEMILLAS DE ANNUAL de CAZORLA PRIETO

CARZORLA PRIETO, Luis María: Las semillas de Annual (Almuzara. Córdoba 2015. 471 páginas + mapas).

   Cazorla culmina aquí su trilogía sobre los inicios del Protectorado español en Marruecos. Le ha dedicado casi mil quinientas páginas en tres abultados libros. Y ha conseguido interesar y entretener, lo cual es ya un mérito teniendo en cuenta la dimensión del proyecto. Los dos primeros títulos ya tienen una entrada en este blog. En el tercero, el autor nos apunta al desastre de Annual. ¿Se puede escribir una novela sobre este tema y que interese? ¿No se ha agotado ya el filón? A la primera pregunta responderé que sí y a la segunda que no. En esto, como en todo, el valor estriba en la calidad y en la originalidad. Cazorla no escribe sobre el desastre sino sobre la génesis del mismo, sobre algunos acontecimientos previos que levarían a la derrota frente a Abd el Krim.
Luis María Cazorla Prieto
   Cazorla escribe una novela histórica en el estricto sentido del término. No encuadra un argumento en la historia, ni inventa misterios, tesoros o conspiraciones. Se centra en la narración de los hechos acaecidos entre 1920 y 1921. En ocasiones parece una novela-reportaje, como al principio, porque se ve obligado a poner al lector en antecedentes y hace un resumen de la situación política y militar. Pero el argumento se enriquece con la aparición de personajes ficticios y con el toque policiaco que le da a algunos de sus sucesos, recuperando al capitán Pozo de la Guardia Civil que ya aparecía en la novela anterior resolviendo el asesinato de la Cuesta Colorada. La novela, como toda la trilogía, gira en torno a la figura del general Silvestre, su contrario El Raisuni y su rivalidad con el general Berenguer.
   El autor, muy documentado en los que ocurrió, y con un conocimiento familiar de la vida cotidiana, establece tres grandes líneas argumentales que llevarán a una consecuencia lógica: el desastre.
   La primera la rivalidad militar entre los generales Berenguer y Silvestre. El segundo ascendió antes al generalato pero el primero era alto comisario en Marruecos. Esto causaba conflictos personales y profesionales puesto que Berenguer, cuando fue ministro, suprimió la consideración de que el alto comisario fuera jefe del ejército en Marruecos. Esto trató de corregirlo y se dictó un decreto para asegurarle la primacía. No obstante, no se atrevió a ejercer ese mando supremo con la energía requerida y dejó actuar a Silvestre con demasiada autonomía. Berenguer, que dirigía las acciones en el frente occidental del Protectorado, se compensaba adjudicándose más tropas y medios que los destinados a la Comandancia de Melilla a cuyo frente se encontraba Silvestre. La rota de Annual supuso también el retroceso de lo que se había hecho desde Tetuán durante años.
Larache, calle de Canalejas. Escenario de la novela por hallarse situados allí el hotel España y el cine España
   La segunda se centra en la figura de El Raisuni, como en sus dos novelas anteriores.  La opción por el enfrentamiento con el cabecilla frente a una política de entendimiento. Y que la guerra en las montañas de Beni Arós se desarrollara al mismo tiempo que la lucha contra Abd el Krim, en vez de ordenar una prioridad entre uno y otro frente.
   La tercera es el consabido clima de corrupción que afectaba al Ejército español en Marruecos y que mermaba considerable la Equipación de la tropa. Cazorla lo ejemplifica en el escándalo del millón de Larache, un caso sonado en la época y que dio lugar a un libro del escritor López Rienda (personaje de la novela). Resumidamente se trata de una sustracción mensual de esa cantidad de dinero de Intendencia que acababa en los bolsillos de los militares correspondientes según un turno de reparto que habías establecido. Como suele ocurrir en España, el tema se sustanció con el procesamiento de dos mandos intermedios: el capitán Jordán y el paisano José Gargallo (reflejado indirectamente en otro personaje de la novela).
Portada del libro de López Rienda de 1922

   Cazorla escribe con un estilo sobrio, con la precisión de un jurista pero sin adornos literarios más allá de lo imprescindible. La precisión que evita interpretaciones dispares. A pesar de no ser un novelista de oficio, no cae en los errores de los ocasionales como la adjetivación excesiva, el uso de imágenes de segunda mano o la minuciosidad en lo nimio. La lectura es grata pero tal vez da por hecho que el lector conoce los entresijos de la historia.  El autor es un experto en los hechos, en la figura de El Raisuni y la política española en Marruecos alrededor de 1920. Ha tenido el acierto de llenar un hueco en la novelística española sobre el Protectorado: La zona occidental y la vida civil. La trilogía de Cazorla es ya imprescindible en esta materia a la que dedicamos el presente blog.

jueves, 18 de abril de 2013

EL RAISUNI Y LARACHE EN LAS NOVELAS de Luis María Cazorla Prieto


CAZORLA, Luis María: La ciudad del Lucus. Editorial Almuzara.  Jaén 2011. 668 pp. y  cuadernillo de fotografías.
-          El general Silvestre y la sombra del Raisuni. Editorial Almuzara. Jaén 2013. 338 pp., un mapa y cuadernillo de fotografías.




 Cazorla es un hombre culto que lleva toda la vida escribiendo, aunque no precisamente novela. Es catedrático, abogado del Estado, letrado de las Cortes, etc. Por lo tanto, escribir no le era nada ajeno y eso es importante cuando se quieren expresar sentimientos o se quieren relatar hechos. Además es descendientes de pioneros españoles en Marruecos, de uno de aquellos comerciantes que se abrieron camino en el Marruecos que se ofrecía tímidamente a los extranjeros entre la guerra de 1860 y la instauración del Protectorado. Esto se nota porque muchas de los detalles históricos de sus novelas no están extraídos de la abundante bibliografía –aunque nunca completa- sino del conocimiento familiar. Esa pequeña historia de la vida cotidiana tan difícil de encontrar en los archivos pero imprescindible para conocer realmente como se vivía en la zona. Para los que nos gusta la historia colonial española en África, los relatos de Cazorla son una excelente muestra de lo que la ficción puede aportar a este asunto.
   La ciudad del Lucus presenta enlazadas la historia de la ocupación española de Larache y Alcazaquivir con la historia familiar de unos comerciantes establecidos en la primera de esas ciudades. Este ámbito doméstico recuerda a Melilla, la codiciada de Juan Berenguer. Es el canto al esfuerzo y el sacrificio de los que se aventuraron a lo nuevo, ignoto e incierto, buscando un futuro mejor con el único capital del esfuerzo. La parte que podíamos llamar política es una excelente reconstrucción de la llegada del general Silvestre a Larache, la ocupación de la ciudad antes del tratado que instauró el Protectorado y la subsiguiente de Alcazarquivir. Movimientos que efectuaron los españoles para evitar la llegada de los franceses. Todo ello en base a un derecho de garantizar el orden que se dibujó confusamente en la Conferencia de Algeciras. Muy acertadas son las descripciones de las operaciones de información, de las maniobras militares, de la vida en las ciudades y los zocos, de las intrigas diplomáticas, de los movimientos de los franceses y de El Raisuni y de la capacidad operativa de Silvestre. Cazorla ha estudiado la bibliografía existente y ha hablado con personas que vivieron en la zona.  Sólo así se puede describir las andanzas de Zugasti, de Ovilo y de otros personajes importantes en la historia menor de la zona. Y sólo así se puede situar geográficamente la acción en el teatro marroquí.  Sin embargo, la novela es demasiado larga. Es cierto que hay una tendencia a extender en exceso los relatos, quizás porque es lo que pide ahora el lector que se encariña con los personajes y disfruta con la intriga. Pero con tanta extensión los asuntos domésticos de las familias Ninet y Tenoll cobran una importancia exagerada que puede hacer perder el ritmo por momentos. Por lo demás, ninguna novela española relata con tanta precisión unos hechos referentes al Protectorado. En este aspecto es una magnífica reconstrucción histórica.
   La segunda novela - El general Silvestre y la sombra del Raisuni- se puede considerar la continuación de la primera. El autor se ha desprendido de algunas de las rigideces de La ciudad del Lucus y ha rebajado considerablemente el número de páginas. Aunque todavía adolece de largos diálogos innecesarios y un poco retóricos que rompen el ritmo de la acción. Una vez tomadas Larache y Alcázarquivir, la acción se sitúa en 1914 y vuelve a enlazar las historias domésticas y los episodios históricos, en una técnica de contrapunto, mezclando personajes reales y de ficción como lo hiciera Galdós para acentuar el carácter novelesco del relato. El conflicto latente entre Raisuni y Silvestre acaba por estallar. Al general español se le achaca un carácter impetuoso, la soberbia propia de ser protegido del monarca y una falta de preparación paralela a su arrogancia. Posiblemente se exagera en todo eso. La bibliografía contemporánea al desastre de Annual  (Gómez Hidalgo, Vivero, López-Rienda, Hernández Mir, etc) carga las tintas más contra Berenguer por culpa in vigilando y una distribución desigual de efectivos entre las dos zonas, con prioridad a la que el mandaba directamente, y trata de justificar las decisiones últimas de Silvestre. Todos menos  Ruiz Albéniz, amigo y defensor del alto comisario. Pero esto es otro tema. La verdad es que Silvestre se enfrentó a Raisuni porque éste último ejercía una autoridad que no le correspondía, entendía el mando como una arbitrariedad feudal y desconocía el poder español. Pero para combatir a un ser arbitrario cayó en el mismo vicio. Algunos españoles entendieron que el pacto con el caudillo marroquí era la garantía de la ocupación pacífica, y esto tiene algo de cierto. Pero el precio a pagar era el respeto eterno a la voluntad caprichosa del cherif. La instauración del Protectorado exigía el sometimiento del país al orden y la autoridad de las potencias protectoras como representantes del sultán y en esto Silvestre actuaba correctamente. Aunque con nula diplomacia y a costa de iniciar unas hostilidades que, por otra parte, hubieran sido inevitables antes o después.


  En la novela aparecen, además de los personajes principales, otros que jugaron un papel en la historia del África española como el escritor Rafael López Rienda que, además, fue suboficial de Regulares el teniente coronel Valdés Cabanillas, el comandante Orgaz que con el tiempo llegaría  a alto comisario, Navarro, Morales…
   El ambiente de la ciudad se dibuja trenzado tres intrigas: la político-militar, que compone la parte histórica del relato, la comercial, que muestra la manera de vida en la ciudad, y la policíaca a través de las andanzas del teniente Pozo de la Guardia Civil. Principalmente el enfrentamiento de Silvestre con el alto comisario Marian y el cónsul Zugasti sobre el modo de enfrentarse a el Raisuni que, en el fondo, es la vieja polémica entre penetración armada o penetración pacífica. Silvestre pretendía la vía armada para acabar con el cherife y los otros trataban de apaciguarlo mediante el pacto. Esta controversia, y la falta de un dibujo competencial en el protectorado claro a pesar del carácter militar del alto comisario, dio lugar a una sucesión de intrigas, enmascaramientos y maniobras por parte de unos y otros que Cazorla explica con claridad y con preferencia sin disimulo.
   Las dos novelas, juntas o por separado, son una magnífica muestra de la literatura colonial  con la virtud de unir los hechos históricos con la reconstrucción aproximada de la vida cotidiana. Son, por tanto, una buena manera de acercarse a la historia del Marruecos español.