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miércoles, 13 de mayo de 2026

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (22): HIJOS DEL DESTINO de MANUEL MONTOYA VICENTE

 

MONTOYA VICENTE, Manuel: Hijos del destino (Bohodón ediciones. Tres Cantos 2022. 239 páginas)

 

 

   El general Montoya ha publicado esta novela en la que la trama, muy sencilla al principio pero que se complica al recordar el pasado, es la excusa para relatar un modo de vida extinto y una situación política desastrosa. No sé si el autor estuvo en Guinea, por la edad no fue oficial de la Guardia Territorial, pero el conocimiento que transmite del acuartelamiento de Ebibeyin denota que, si no estuvo al menos se lo contaron los que estuvieron que pudo ser algún familiar. En los últimos años de presencia española, las cosas iban cambiando en la colonia. Se atisbaba la independencia prometida y los problemas que estaban planteando el cambio en algunos habitantes que tomaron la situación como oportunidad de obtener el poder, como revancha o, simplemente, como justa aspiración y compensación a sus años de sometimiento. Además, subyace un sentimiento de amistad con algunos de los guineanos que se quedaron allí pero que transmitieron sus sentimientos.

La narración discurre entre la emoción y la nostalgia. El descubrimiento del país y sus gentes por un joven teniente que trata de hacer que su trabajo se adapte al modo de vida local con el orgullo de cumplir la misión que tenía encomendada. Pero la situación cambia en 1967, a meses de la proclamación de independencia, cuando las luchas por el poder se imponen a la convivencia pacífica y la armonía.

   Las situaciones vividas por media docena de personajes entre 1967 y 1968 es el resumen de la caótica etapa en que la independencia y la llegada al poder de Macías sucedió a la presencia española. No hay defensa para la violencia que se cuenta aquí desde un rincón continental fronterizo con Gabón y Camerún.

   La novela, de lectura amena y de interés, cubre ese hueco que hay en la literatura española sobre Guinea. Ignoro si los hechos narrados son reales en todo o en parte, si son una exageración o acumulación de noticias en un solo personaje, en todo caso parece que responden al clima de abusos de los primeros años de independencia.

  

domingo, 30 de noviembre de 2025

NOVEDADES EN NOVELA HISPANOAFRICANA (5): LAS PUERTAS DE LA VIDA de RAMÓN CÁDIZ BAUTISTA, EL SUDARIO DE TAFETÁN ESCARLATA de CARLOS CORVINOS GARCÍA y GUINEA. LA ESPAÑA OLVIADA de MANUEL GUISANDE.

 

CÁDIZ BAUTISTA, Ramón: Las puertas de la vida. Historia y leyendas del peñón de Vélez de la Gomera (1508-2018) (Autor. Málaga 2018. 427 páginas).



   La novela de Ramón Cádiz es un recorrido largo por la historia del peñón. Comienza con la toma del peñón y acaba en la época actual. Combina los hechos históricos con las peripecias de los habitantes del islote, algunas del propio autor. Trata con eso de dar amenidad y agilidad a su relato. Está completado con una importante colección de fotografías, un anexo documental y una breve bibliografía.

 

 

CORVINOS GARCÍA, Carlos: El sudario de tafetán escarlata (Difundia ediciones. Madrid 2017. 479 páginas).



   Podría parecer, antes de iniciar la lectura, una novela más de soldado en el Desastre de Annual, recorriendo las posiciones hasta Monte Arruit y narrando la tragedia en primera persona. Pero Corvinos ha tenido el instinto narrativo de cambiar el tradicional modo de contar estos hechos y ganar en originalidad. Su novela es una colección de estampas de situaciones, con muchos personajes distintos que se mezclan en los asedios y las huidas y con decenas de pequeñas de historias formando un mosaico. Un conjunto dominado por la desesperanza, la fatalidad, la imposibilidad de imponerse al destino y una gran dosis de sordidez en la descripción, por otra parte realista, de lo acontecido. Con esta técnica, el autor hubiera podido llenar páginas en número inimaginable. La falta de intriga hace que, quizás, le sobren páginas. Hay historias reales y otras de pura ficción, personajes histórico e imaginarios. Hay, en definitiva, un acercamiento a lo que pasó. El hilo conductor, el narrador que va a justificar su deserción. Una novela interesante.

 

GUISANDE, Manuel: Guinea. La España olvidada (Autor. La Coruña s.a. 140 páginas).



  Guisande explora los recuerdos familiares para escribir de manera novela el relato de los últimos días de la colonia en Río Benito. Es un libro entretenido que ha sido escrito con dos objetivos: recordar o descubrir, según los casos, la vida de los españoles en aquel rincón de la zona continental, el modo de vida y las relaciones. Los libros de este tipo son escasos en el África española y son muy necesarios para comprender el modo de existencia colonial. Por otra parte, la novela narra la salida precipitada, obligada y peligrosa de los últimos españoles, unos doscientos, que habitaron la pequeña localidad a orillas del río del mismo nombre.

jueves, 21 de abril de 2022

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (9): EL GORILA BLANCO DE GUINEA ESPAÑOLA de CRAIG KLEIN DEXEMPLE

 



DEXEMPLE, Craig Klein: El gorila blanco de Guinea Española (S. l. 2019. Autor-Amazon- Spanish Cuentos. 129 páginas).

 

   Dexemple es un escritor colombiano nacido en Cúcuta que enseña español en Iowa. Fundador de www.spanishcuentos.com, especializada en la enseñanza de la lengua española, y autor de narraciones para niños y de la novela gráfica que nos ocupa ahora, un relato escrito para la enseñanza que quiere mostrar una realidad quizás desconocida en EEUU, la de un pequeño país africano que habla español. Para ello usa la historia del gorila albino cazado en 1964 y que vivió en el zoo de Barcelona hasta su muerte en 2003.

  Un dibujo claro, bien realizado en blanco y negro y un lenguaje sencillo son las características del libro. Se trata de un libro concebido para la enseñanza del español y eso determina su lenguaje, las explicaciones, las notas y el vocabulario final. Pero ha elegido un argumento colonial, la aparición de un gorila albino en Guinea Española. Un hecho insólito porque es el único caso de gorila albino conocido, comprado por el profesor Sabater Pi y trasladado a Barcelona. Fue muy popular durante toda su vida y dio lugar a la película Copito de Nieve (2011) de Andrés G. Schaer. La popularidad del gorila dio lugar, con el paso del tiempo, a críticas sobre la actuación colonial en la selva y el trato a los animales.

   Dexemple cuenta la historia cambiando el nombre de los protagonistas y algunos detalles. Imagina situaciones no reales en Barcelona seguramente para que los alumnos conozcan palabras y la conjugación de algunos verbos.



   En todo caso, es una iniciativa elogiable el usar viejas historias de la España que ya no existe para que el alumno que quiere aprender español conozca también realidades del pasado.

viernes, 15 de mayo de 2020

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (14): TRES RELATOS


AYALA, Francisco: Historia de macacos (Revista de Occidente. Madrid 1955. 155 páginas; Los libros del mirasol. Buenos Aires 1964. 145 páginas; Seix Barral. Barcelona 1972. 128 páginas; Compañía Europea de Comunicación e Información El Sol. Madrid 1991. 93 páginas; Castalia. Madrid 1995. 194 páginas;  Alianza. Madrid 2001. 121 páginas; SIC Idea y Creación Editorial. Barcelona 2004. 197 páginas; Diario Público. Madrid 2010. 127 páginas). 

MORÁN, Fernando: El día en que… (Alfaguara. Madrid 1997. 386 páginas).

PÉREZ-REVERTE, Arturo: Obra breve 1. (Alfaguara. Madrid 1995. 384 páginas).


   Hay tres relatos breves sobre Guinea en dos etapas diferentes que tienen importancia en la literatura colonial hispanoafricana.



   El primero de ellos se titula …No volaron los murciélagos y está comprendido en el libro El día en qué…(páginas 135 a 198) de Fernando Morán que fue diplomático y ministro de Asuntos Exteriores de España en el gobierno de Felipe González. El libro es una recopilación de experiencias diplomáticas en diversos países narrados por un escritor, no por un diplomático aficionado. Tiene estilo propio, maneras de narrador. El que dedica a Guinea es fruto de su experiencia como negociador en la independencia del país, cuando trabajaba en el Ministerio a las órdenes de Fernando María de Castiella. No es propiamente colonial, pues trata de los primeros años de descolonización, pero subyace todo el fin de la etapa español. Un grupo de negociadores españoles acude a Malabo y Bata para tratar de establecer las bases de la cooperación entre los dos países. Todo real y comprobable. Si alguien tiene la paciencia, puede ver detrás de los personajes de ficción a algunos de los funcionarios españoles que acudieron a esas sesiones. Y con mucho menos esfuerzo, se entrevé la identidad de los políticos guineanos.

   Morán aprovecha el relato, lleno de matrices y de situaciones que en ocasiones parecen confusas pero que quizás lo hizo así el autor para no ser muy explícito, para dejar caer su versión de los sucesos que siguieron a la independencia: el pánico de los españoles, la paranoia del dictador, los personajes de dudosa índole que trataban de aprovechar la situación para su beneficio personal, etc.



Francisco Ayala publicó Historia de macacos por primera vez en 1955. Es una colección de cuentos que ha tenido muchas ediciones y que permanece viva entre los lectores. El primero de ellos, que da título al libro (aunque Seix Barral lo publicó en 1982 con el título De raptos, violaciones, macacos y demás inconveniencias), es una historia festiva que sucedió en Guinea en la época española. Pero Ayala no menciona el nombre del escenario y parece querer difuminar el relato para que no se puede ubicar geográficamente. Sin embargo, se nota claramente donde tuvo lugar el episodio narrado. Lo que cuenta Ayala es lo mismo que luego contará Pérez-Reverte en El día en que..., un pícaro que hace creer a los coloniales que se acuestan con su mujer porque son grande seductores cuando es solo y fraude: no era su mujer sino solo una prostituta con el negocio a medias.




   La pasajera del San Carlos es un relato breve que ocupa las páginas 189 a 205 del volumen primero de la Obra Breve de Pérez Reverte. Fue publicado en la revista Lucanor en mayo de 1992. Es un cuento ingenioso acerca de una pareja de pícaros que llegaron a Santa Isabel al final del tiempo colonial, él funcionario y ella ama de casa. Montaron un fraude a medias, un engaño en el que cayeron los coloniales que iban de listos y poderosos y se marcharon revelando la burla.

   La anécdota la cuenta muy bien Pérez-Reverte. Se trata de una vieja leyenda urbana colonial que circulaba por la ciudad de la isla de Fernando Poo y no dudo de que fueran hechos ciertos. Una historia de vida colonial llena de ironía y de exageraciones que tratan de darle un tono grotesco: En la monótona existencia local, que sólo se animaba cuando algún plantador se volvía majara y le pegaba un tiro a su mujer, o cuando los pamues el interior violaban a una monja antes de hacerla filetes a machetazos… (página 197). Una escritura sarcástica para acentúan lo grotesco del cuento.


Pérez-Reverte explicaba en un artículo de 21 de enero de 2024 en XLSemanal, el suplemento de ABC, que los dos habían escuchado la historia de tíos suyos. El de Pérez-Reverte era marino y lo oyó en uno de sus viajes, el de Ayala era funcionario colonial. Los dos agregaron algo a la sencilla ficción, pero el fondo de la historia es real.

jueves, 13 de octubre de 2016

NOSTALGIAS COLONIALES (10): EL CORAZÓN DE LOS PÁJAROS de ELSA LÓPEZ.

LÓPEZ. Elsa: El corazón de los pájaros (Planeta. Barcelona 2001. 265 páginas).
   Elsa López es una escritora de trayectoria importante que ha cultivado la poesía, la novela y el ensayo. Su biografía puede consultarse en su página web:  https://elsalopez.wordpress.com/

   Nacida en la colonia española de Guinea, vivió allí los primero años de su vida. En su memoria hay recuerdos profundos, más que por la importancia de los momentos vividos por ser los recuerdos iniciales de una vida. Así decidió volver al territorio infantil para publicar una novela con algunas páginas dedicadas a África. Es una novela en la que vuelca su alma poética, bien escrita, amena y evocadora.
Elsa López (de la solapa del libro)
   No es una novela colonial en el sentido estricto porque la mayor parte de sus páginas discurren en las islas Canarias. Sino una novela en la que hay escenas que se desarrollan en Guinea. Pero el carácter intimista que la autora quiere darle a su historia hace que los sucesos de la niña en la colonia sean circunstanciales. No hay partes dedicadas a desvelar la vida de colonos e indígenas, sus relaciones, el orden social colonial desaparecido. Aunque la autora no desaprovecha para apuntar esporádicamente algunos de estos aspectos: Les parten los dedos de la mano –le oía decir a Pedro en la cocina hablando con la madre mientras batía los huevos para hacer tartas de queso y pastel de guayaba- o les meten palillos en las uñas de la mano y del pie para oírles gritar; para que cojan miedo al capitán Herrera y no desobedezcan a “masa” Florentino ni a los otros “masas” de la colonia (página 34).
Óleo de Núñez Losada

   Guinea como metáfora del territorio feliz de la infancia antes de que la vida complicara las cosas y se rompiera el paraíso de los niños. La madurez hace reflexionar a la narradora. Comprende que la atmósfera de felicidad que tienen los recuerdos infantiles tal vez no se corresponde a lo que fue la realidad. El tiempo nos hace humanos, con todos sus problemas. Y en ellos está el secreto de la novela.

lunes, 21 de diciembre de 2015

NOVELAS DE PLANTACIÓN EN LA GUINEA ESPAÑOLA (3): MANTO VERDE BAJO EL SOL de V. LÓPEZ IZQUIERDO.

LÓPEZ IZQUIERDO, Vicente: Manto verde bajo el sol (Valencia 1973. Autor. Imprenta J. Domenech. 290 páginas + 2 hojas).

   El autor ordena recuerdos cinco años después de la independencia y escribe una novela de plantación. Advierte en la fotografía que abre el libro: Sus imparciales relatos novelados, no denigran al negro, ni ensalzan tampoco al blanco; humanizan por igual a las dos razas, en los conceptos respectivos de las cosas. Porque virtudes y defectos humanos, fueron siempre sinónimo de la especie. Con esa sintaxis singular y un tanto confusa, se empeña en describir la vida colonial pintando a dos personajes contrapuestos: El marido, empleado de confianza en una finca; y su mujer, con la que se casó por poderes, que acaba de llegar y trata de comprender un mundo distinto y desigual. El hombre que conoce y aprovecha las ventajas coloniales, y la mujer que no se adapta a las diferencias. El tercer personaje en cuestión jefe y primo del marido, Isidro Montilla responde al estereotipo de colonial embrutecido que justifica todo el sistema de abuso y a la sociedad racista y explotadora. Los conflictos entre ellos tratan de revelar la vida en la plantación sin ahorrarse humillaciones, castigos físicos y diferencias de trato. A veces con escenas duras en las que las mujeres blancas sufren también el desprecio machista.

   El autor no es un gran prosista. En muchas de las novelas coloniales, el mérito es más sociológico que literario. López Izquierdo tiene la originalidad de plantear las tensiones coloniales entre blancos, más que entre blanco y negros. Las relaciones no siempre fáciles entre propietario y trabajadores, y la tensión sexual soterrada entre unos y las mujeres de los otros. En la Guinea Española no había mujeres europeas solteras, o eran muy pocas. El deseo de los españoles se conformaba con las indígenas, engañadas, prostituidas o atraídas por una vida fácil y falsa. Pero los adulterios consumados y los impulsos reprimidos debieron existir mucho más de lo que la historia doméstica general de los colonos nos ha hecho llegar. Las escenas entre el propietario de la finca, el primo y empleado y la mujer de éste tienen una notable fuerza. La sociedad colonial era muy reducida en personas y corta de miras, casi todos pertenecían al mismo sector y no daba para mucha variedad. Estaban todos pendientes de los demás. Y la jerarquía entre los jefes y los empleados coloniales afectaba a la vida familiar y social.
Vicente López Izquierdo
   La novela se publicó en 1973. El país era ya independiente aunque en España estaba sometido al silencio de “materia reservada”. Pero la mentalidad iba cambiando, la colonización había casi desaparecido de África. Ese cambio en la manera de pensar se refleja en esta novela. No es un relato de la gloria de la raza hispana civilizando la selva, pero tampoco es un alegato anticolonialista. Ni es un elogio al esfuerzo titánico del colono, pero tampoco una defensa a ultranza del indígena. Leída hoy, sirve para ver cómo se iban cambiando las mentalidades. La obra plantea situaciones de violencia y abuso que eran inéditas en la literatura sobre colonias españolas en África. No le importa levantar tabúes. El castigo físico y las relaciones sexuales con las indígenas aparecen sin tapujos. Y, aunque el ritmo no es muy vivo y la tensión decae, tiene ese mérito innegable.


   La novela tiene, en fin, el mérito de plantear estas cuestiones que no habían sido tratadas en la literatura anterior (salvo en las novelas de plantación y, quizás, en José María Vilá).

viernes, 18 de septiembre de 2015

NOVELAS DE PLANTACIÓN EN LA GUINEA ESPAÑOLA (2): FANG EYEYÁ de GERMÁN BAUTISTA VELARDE.

BAUTISTA VELARDE, Germán: Fang Eyeyá (Gráficas Barragán. Madrid 1950. 285 páginas).

   Germán Bautista García-Velarde es uno de los ejemplos de ocasionales de Guinea que han dejado obra escrita. Este periodista había nacido en Las Palmas en 1912 y murió en Madrid en 1988. Empezó su carrera en Buenos Aires (allí publicaría su primera novela Venerables papanatas), regresó a España y es nombrado corresponsal de la agencia americana Foreing News Service.  Ejerció la críitica teatral en La Estafeta Literaria, Solidaridad Nacional y Barcelona Teatral. Llegó a Guinea para documentarse sobre el terreno con el objeto de  filmar varias películas para Hermic Films. Decidió quedarse una larga temporada en la colonia española. Envió crónicas guineanas al ABC, al diario Madrid y a El Español. También publicó en la revista África.

   El autor comprendió que la selva guineana y sus habitantes formaban un mundo distinto, atractivo para un libro y desconocido para el público español. Con ese deseo de contar sus experiencias y la intuición de originalidad en el escenario, publicó la novela. Esta novela tiene varios paralelismos con Efún de Liberata Masoliver que se publicará cinco años después. Parte de una visión tradicional de la sociedad y, dentro de la moral convencional de la época, incluyen algunos episodios de escándalo social. Ambos autores ven Guinea como una tierra de regeneración tras un fracaso, algo muy propio de la mentalidad colonialista de siglos anteriores. No cuestionan en ningún momento el sistema racista de castas en que se estructuraba la sociedad colonial guineana.
Germán Bautista Velarde
   Bautista Velarde no era un colonial, era un turista. A principios del siglo XX hubo una importante polémica literaria en Francia sobre literatura colonial. Algunos autores franco-argelinos señalaban que solo pueden escribir literatura colonial los que habitaban en las colonias. Evidentemente, esto era una boutade. Pero detrás de esta afirmación se encerraba algo importante: Los autores nacidos y que habitaban las colonias comprendían de manera natural el fenómeno colonial; los que iban de viaje, sólo veían algunos aspectos llamativos de la cuestión. A los primeros se les puede achacar su distanciamiento del indígena y su manera de vivir. A los segundos se les puede reconocer que atisbaban comportamiento extraños que los coloniales veían como naturales. En conclusión, unos y otros ayudan a comprender la situación con visiones parciales más o menos acertadas.
   Como digo, Bautista Velarde fue un viajero al que fascinó la Guinea Española. Por eso plasmó en su novela –no es un caso único- algunos hechos pintorescos, llamativos o folklóricos que los viajeros entendían como distintos y dignos de ser contados. Por eso en estas novelas es imprescindible una cacería, un balele, un adepto a la secta bwetí, la tumba que comunicaba en la selva a golpe de tan tan, una aventura erótica con mujeres locales, el peligro de la selva, el contacto con jefes de tribu, etcétera. Y nuestro autor no se sustrae a ello.
   Autor que asume sin crítica los estereotipos de la mentalidad colonial. Desde el principio lo deja claro. Los europeos llegaban a Guinea con lo misión civilizadora de introducir al africano en la economía europea y llevarle hábitos de trabajo: Necesitaban blancos, pero hombres duros y aventureros que supieran sacar el máximo rendimiento de los indígenas (página 23). Eran hombres providenciales en un mundo primitivo y resabiado donde la voluntad y el músculo libraban su más formidable encuentro (página 27), sin ningún pudor describe su mentalidad (la de muchos de los colonos) respecto al país: la vuelta a lo primitivo, el fantástico retroceso a una sociedad estacionada en la edad de hierro; una sociedad elemental y caprichosa, sin sentido ético, apegada aún a la selvática ley de la costumbre fundada en las más ancestrales supersticiones y en los más violentos instintos (página 51). Con estas palabras, el autor no engaña sobre su visión al novelar. Han pasado sesenta y cinco años desde la publicación pero es fácil comprender que incluso  entonces -1950- se podía ver de otra manera la vida de los guineanos.

   Velarde asumió los prejuicios coloniales que los residentes en Guinea debieron transmitirle. Su visión del español esforzado que trata de civilizar a unos salvajes indolentes y su visión de la mujer indígena persiguiendo al europeo protector, responde a esa visión colonial. En realidad, al autor no le parece importar eso mucho. No hace una crítica de las costumbres coloniales ni las plasma más allá de dar una visión folklórico-exotista de Guinea como escenario original de una novela. Lo que le interesa al autor es la figura del español expatriado y protagonista del relato, Marcos. En él resumen la figura típica de la literatura colonial del hombre atormentado por algún problema grave en la metrópoli que toma la colonia como lugar de redención. O, simplemente, como lugar donde rehacer un camino torcido o no deseado; un lugar en el que recuperar la posición en la vida, la autoestima o el reconocimiento. La colonia se convertía así en el hogar de tipos raros, hombres duros llenos de rencores o complejos, sujetos con un pasado oscuro o personas que luchaban contra sí mismas. Esto entroncaría con la filosofía de las colonias penitenciarias ya elaborada por Edward Gibbon Wakefield en el siglo XIX. Los hombres que se enfrentan a sí mismos metáfora de su enfrentamiento a la tierra hostil: Era emocionante comprobar día a día el triunfo del hombre sobre las resistencias milenarias de la gran selva, que iba siendo despojada de toda su belleza majestuosa, pero indómita y negativa (páginas 227-228). El sacrifico era la penitencia que, cumplida, redimía al hombre y premiaba al trabajador.
   En esto, la novela colonial sirve para falsear la realidad colonial. En cierta manera, se desarrolla como algunos western cinematográficos. La realidad inventada supera –en el imaginario colectivo- a la realidad. En la colonia guineana lo que había, ante todo, eran hombres que trataban de ganarse la vida lo mejor y más abundante posible. Y, tal vez, lo que une la ficción con la realidad eran ciertas tensiones sexuales derivadas de la falta de mujeres europeas y las relaciones libres con las mujeres guineanas.


   Se trata de una novela correctamente escrita, sencilla pero entretenida. Y, sobre todo, estamos ante un ejemplo canónico de mentalidad colonial.

miércoles, 12 de agosto de 2015

ESCRITORES GUINEANOS Y COLONIZACIÓN ESPAÑOLA (1): A PESAR DE TODO de MARCIAL DOUGAN y EN EL LAPSO DE UNA TERNURA de JOSÉ FERNANDO SIALE DJANGANY.

DOUGAN, Marcial: A pesar de todo (Ediciones Carena. Barcelona 2014. 228 páginas).
SIALE DJANGANY, José Fernando: En el lapso de una ternura (Ediciones Carena. Barcelona 2011. 176 páginas + 1 hoja).


   La novela colonial española sobre Guinea es, en gran medida, imaginaria. Los autores que escribieron durante la etapa colonial no vivieron en Guinea (Masoliver) o la visitaron ocasionalmente (Valverde). Los que vivieron allí, salvo José María Vilá, no escribieron sobre la vida colonial sino más bien sobre el bosque (como Aranzadi). Los escritores contemporáneos que abordan el tema no conocieron la Guinea colonial. Se escribe en base a recuerdos familiares, investigaciones históricas, lecturas, charlas… Literariamente no es nada negativo, la imaginación es en definitiva la esencia de la novela. Pero históricamente sólo nos muestra una parte de la cuestión, una visión parcial de los conflictos. Los escritores guineanos que ahora abordan el asunto caen en algo similar. Los únicos guineanos que escribieron en la época –Evita y Jones- no abordaron directamente la cuestión colonial y, además, eran escritores “tutelados” por los españoles. Los nuevos novelistas del país, por edad, no llegaron a habitar Guinea en la etapa española y deben basarse en fuentes indirectas, entre ellas –muy especialmente- en las conversaciones y tradición oral que está impregnada del sentimiento del comunicante y contaminada por errores y falta de objetividad. Desde el punto de vista literario, nada objetable.

   Dougan es un fernandino guineano que estudió y trabaja en España donde lleva más de treinta años, un español y guineano a la vez. A pesar de todo es su segunda novela. Y en ella se asoma a uno de los argumentos más polémicos e interesantes de la etapa colonial, las relaciones sexuales entre colonos y guineanas y la filiación surgida de éstas. Quizás el tabú más oculto de la actuación española junto con la recluta obligatoria de trabajadores fang. La atracción sexual interracial es algo normal. A veces se exacerba, como en el caso de las colonias donde el contacto era real y frecuente. En la España mojigata imbuida de moral católica, de rechazo a las relaciones prematrimoniales y de considerar virtuosa a la mujer virgen, las relaciones con colonizadas eran uno de los grandes atractivos de la vida en las colonias para el hombre. Esto ya lo puso de manifiesto Gustau Nerin en su controvertido ensayo Guinea Ecuatorial, historia en blanco y negro (1998). En el que, lo mismo que en la novela, se abordaba el abuso de los españoles sobre las guineanas. También lo usaron los novelistas españoles (la última Luz Gabás en Palmeras en la nieve), aunque suponiendo siempre el consentimiento.
Marcial Dougan
     Pero el tema es más complejo, no puede reducirse a solo esa premisa y su consecuencia fundamental: la filiación no deseada o no reconocida. Porque habría que dilucidar cuántas de esas relaciones sí que fueron consentidas; si hubo violencia, temor reverencial, engaños o abuso de situación. Si estas situaciones se daban también en la península, por ejemplo en los cortijos del sur. Y si la violencia y el abuso estaban también presentes en las relaciones entre guineanos donde –además- aún regía el matrimonio concertado por las familias con mujeres casi niñas o la poligamia.
   Dougan establece una premisa: …sería interesante y determinante que expertos, no solo jurídicos, sino también antropólogos, psicólogos, historiadores y políticos se pronunciasen sobre si la supremacía racial, social, laboral y económica reinante entonces en las colonias era, por sí sola, suficiente para anular la voluntad de las nativas frente a los colonos. Aspecto imprescindible y determinante para equiparar los hechos con la violencia necesaria para establecer una relación de esclavitud (página 10). Este párrafo resume la determinación de uno de los protagonistas de investigar el tema. Y la narración de situaciones sufridas forma la base argumental del libro. Juan, el protagonista, inicia una investigación entre mujeres que vivieron la colonia y fueron madres de mulatos. Su intención era saber si estas situaciones eran masivas y si podría considerarse un crimen contra la humanidad. ¡Enorme esfuerzo!

   Más allá de la ambición inicial del argumento, existe en el autor un deseo de plantear los hechos y dar a conocer la situación. Las colonias partían de un hecho abusivo: la diferencia entre razas y la postergación de los indígenas legal, social y usualmente. Esto favorecía la arbitrariedad en todos los aspectos. La concreción en actos dependía de la voluntad, la personalidad o bondad/maldad del ejecutante (colono). El incidir en un aspecto negativo no implica incluir en él a todos los coloniales que pisaron Guinea Ecuatorial. A veces estos relatos resultan más polémicos de lo que debieran por generalizar lo que el autor sólo quiere reflejar.
   La técnica narrativa es la del investigador que realiza entrevistas para hacerse una idea de lo que pasó y ver si se ajusta a su hipótesis inicial. La novela no se va por las ramas, es muy concreta y directa. Añade puntos de vista subjetivos  a la narración del autor. Y termina con un final deliberadamente fallido. El investigador opta por no continuar por razones que no debemos desvelar para conservar el interés por el argumento. En todo caso, los sentimientos personales y las complicaciones de cada situación personal están detrás de ello.  Pero concluye: Confío en que este sea solo un peldaño, que otros continúen colocando más peldaños hasta formar la escalera que conduzca como mínimo al restablecimiento de la honra de muchísimas mujeres guineanas en particular y africanas en general que fueron forzadas sexualmente, tal vez no físicamente, pero sí por encontrarse en inferioridad social, laboral, política y económica (página 228).
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   José Fernando Siale es un autor guineano residente en Guinea, lo que lejos de ser una redundancia resulta hoy día algo poco frecuente. Según sus datos en la web www.casafrica.com : Este autor forma parte del grupo de autores de Malabo que desde la década de los años noventa han promovido el renacimiento de la literatura ecuatoguineana escrita en español. Una de las señas de identidad de estos escritores, y particularmente de Siale, es la reivindicación y la afirmación de su adscripción euro-africanista, libre de consideraciones políticas y de sentimientos de desarraigo o exclusión. Destacan entre sus obras las novelas Cenizas de Kalabó y Termes (2000) y Autorretrato con un infiel (2007), y los relatos breves de La revuelta de los disfraces (2003). Y la página de la editorial carena, que publica algunos de sus relatos, nos completa la biografía con otras breves notas: nació en Santa Isabel (actual Malabo, en Guinea Ecuatorial) en junio de 1961. Jurista de formación, cursó estudios universitarios en Francia. Posteriormente, diplomado por la Escuela Nacional de la Magistratura de Francia. Además, es escritor e instrumentista musical. Como autor literario, forma parte del grupo de autores de Malabo, con una visión renacentista de la literatura ecuatoguineana escrita en español, en un estilo histórico-realista en el que a menudo interviene la metáfora, los entes y los milagros. Exactamente como lo vive la gente de su tierra.
José F. Siale
  En el lapso de una ternura es una colección de cuentos sobre Guinea Ecuatorial en la que aborda el periodo colonial y el actual. El escritor usa la ironía como estilo, el humor ácido y un ingenioso sistema de enmascarar las verdaderas identidades de algunos personajes. Puede el lector jugar a adivinar quién se esconde tras el nombre, a lo mejor encuentra las claves navegando en internet. Original es también la falsa bibliografía que añade al final. Tiene un lenguaje muy personal, rico, a veces críptico y lleno de referencias enmascaradas alunas de las cuales son muy difíciles de identificar para el lector no guineano. Crea un universo en el que lo real y lo mágico se superponen, establece anacronismos y combina los hechos y los personajes para componer un mosaico de la sociedad guineana en el periodo final de la colonización española.

   El autor no quiere, al menos en este libro, trazar una crítica realista de la sociedad colonial en su faceta completa (colonos y colonizados), sino que desarrolla relatos imaginativos en los que enmarca personajes que pueden ser reales. No obstante, hay un buen ejemplo de lo que fue la vida colonial representado en el abuso del colono y la resistencia pasiva de los nativos en el cuento Desandando la vanidad, el pobre Arturo dos Santos. Una bonita fábula sobre la imposición colonial, las relaciones informales y el poder tradicional local frente a la autoridad impuesta. El comerciante colonial desprecia a los habitantes del pueblo y éstos, como venganza, dejan de comprarle, lo consideran invisible y le obligan a pedir clemencia.


   Por último, constatar que cada vez hay mejor literatura en Guinea Ecuatorial.

miércoles, 29 de abril de 2015

NOVELAS DE PLANTACIÓN EN LA GUINEA ESPAÑOLA (1): EFÚN y LA MUJER DEL COLONIAL de LIBERATA MASOLIVER

MASOLIVER, Liberata: Efún (Editorial Garbo. Barcelona 1955. 248 páginas).
-          La mujer del colonial (Editorial Barna. Barcelona 1962. 323 páginas + 1 hoja. Portada de Joaquín Viñolas).

   Liberatar Masoliver (1911-201) es un caso singular en la novela hispanoafricana por varios motivos. Su novela Efún (premio Elisenda de Montcada 1954) fuera pionera en la temática guineana en la literatura española, y abrió una vía argumental que dura hasta hoy.  Pero, curiosamente, la autora nunca estuvo en Guinea. Conoció las circunstancias con que adorna su relato gracias a los amigos de su padre que contaban en su casa los pormenores de sus viajes y estancias en la colonia española, donde residían muchos catalanes. Eso hace que la autora asuma todos los tópicos o manera de entender la situación colonial que tenían los españoles que habitaban o negociaban con el territorio.  Masoliver trata de superar los estrechos límites narrativos de la novela rosa femenina pero sin vencer del todo algunos de sus recursos.

   En esto es una buena muestra de mentalidad colonial, reflejo de una manera de pensar común en los años cincuenta del siglo XX, y que hoy entendemos como racista. La autora escribe en Efún sobre las mujeres: La mestiza se muestra, con frecuencia, primitiva e inconsciente. No conoce el pudor y, como su madre, como todas las nativas, no le da mucha importancia a la fidelidad conyugal. De esa herencia familiar saca ella astucias para retener a Juan… (páginas 16 y 17), la esposa no deja de ser para el indolente nativo un animal tan valioso como sus cabras o sus cebús. Solo les pegan fuerte a sus consortes si han de obtener algún beneficio (páginas 39 y 40); o, refiriéndose a los hombres: El negro no es vengativo ni rencoroso, especialmente si se les castiga con razón. Juan Esteve nunca ha lanzado el látigo contra Bicuí o su criado, ni contra ningún nativo, y, sin embargo, nunca ha conseguido la marcada adhesión que los morenos muestran por Isart. Por lo visto, Juan Esteve no ha penetrado aún la psicología nativa, tan sencilla, tan primitiva (página 19). En Masoliver encontramos una manera de entender las relaciones coloniales que era, no lo dudamos, la de los blancos en África. Quizás sea ésta una de las mejores cualidades de la novela colonia, el que nos ayuda a comprender una mentalidad periclitada. Distanciamiento, fuerte sentimiento de alteridad, eurocentrismo, diferenciación basada en una supuesta supremacía cultural y de civilización y un paternalismo que se refleja incluso en el uso del lenguaje como el término moreno (por no usar negro) o el anglicismo nativo (que sustituiría a indígena) y que trata de disimular la discriminación. No significa esto que todos los españoles, más o menos imbuidos en esta mentalidad, trataran de manera inhumana a los guineanos. Mucho ellos entendían de buena fe que estaban obrando bien, les faltaba la conciencia crítica para censurar los métodos colonizadores aunque debiron haberlo hecho porque tenía la capacidad para hacerlo. Pero sí que era cierto que todos estaban contagiados de un sentimiento de superioridad. En esto, como en casi todo, la diferencia estaba en cada persona. Y siempre la displicencia de quienes creían (o no) que estaban ayudando a desarrollar una civilización: Hace mucho calor. Puesta en el lugar de los morenos ella sería igual de indolente. En la Guinea no mortifica el calor si no se trabaja ni se anda mucho. Ha llegado a esta conclusión…. El clima ha influido mucho en el carácter de estas pobres gentes. Ellos viven tranquilamente en su miseria, sin trabajar, y los blancos nos empeñamos en hacerles desear comodidades y cosas difíciles de alcanzar sin trabajo (página 219). Pero el error de Masoliver no es retratar a los blancos en Río Muni, sino tratar de plasmar la idiosincrasia indígena que, evidentemente, no conocía bien. Masoliver recurre a otro tópico de la literatura colonial: considerar a sus personajes como tipos raros, inadaptados a la sociedad o gente atormentada por algún hecho del pasado. En realidad, los coloniales eran en su mayoría personas que solo trataban de ganar dinero, de vivir mejor que en la metrópoli aunque fuera pagando el precio de la incomodidad y la lejanía. El colonial trataba de mejorar su posición social y económica haciendo fortuna en ultramar. Por eso se trataba, en su mayoría, de personas de poca formación cultural y profesional. Este aspecto no está reflejado  en las novelas que tratamos aquí. Sin embargo, Masoliver es una escritora típicamente colonial cuando trata de dibujar el perfil de luchador del colonial, el hombre que trabajaba en condiciones adversas para conseguir la explotación económica de tierras que hasta entonces estaban abandonadas o sometidas al tradicional modo de vida del indígena, alejado del ideal económico europeo.
Liberata Masoliver
   Con las informaciones prestadas, imaginación y una indudable capacidad para crear situaciones y armar personajes, Masoliver recrea lo que –remedando a Said- podemos llamar el trópico imaginado. Un escenario basado en la realidad pero construido al gusto de los lectores, respondiendo a una idea preconcebida de lo que el lector espera que sea el ambiente africano. La autora se desenvuelve bien en la escritura y la novela resulta amena, bien estructurada y escrita con algo más que simple soltura.
  Efún es la vida en plantación. La colonia guineana era una colonia de plantación, según la clasificación tradicional de los teóricos de la materia. En ella convivían unos pocos blancos con los trabajadores del país, en situación de jerarquía muy marcada. Estaban aislados de otros blancos, de la ciudad de Bata y de la metrópoli y adaptaban su vida a lo que tenían alrededor. Por eso, en este tipo de novela se produce la escena de cacería, la de pérdida en la selva, de fiebres y la de lucha contra el animal salvaje. Pero hay un canto al esforzado hombre que se supera frente a la adversidad, que trata de vivir con lo que tiene y que renuncia a un modo de existencia más cómodo y seguro con la ilusión de mejorar. Pero también es tópico en esta literatura la relación del hombre blanco con la mujer africana. Es verdad que en Guinea apenas había mujeres blancas salvo las casadas, pero la indígena ejercía un fuerte atractivo sexual en el colono que, libre de los prejuicios y normas de conducta española, veía en la libertad sexual uno de los atractivos. Esto ya ha sido estudiado por Gustau Nerín en Guinea Ecuatorial, historia en blanco y negro (1997). Atractivo y forma de actuar que, no nos engañemos,  sigue vigente en la actualidad aunque en vez de colonos se trate de cooperantes o trabajadores de empresas extranjeras.

  Efún es la historia de dos coloniales, Carlos Isart y Juan Esteve, que se esfuerzan en el bosque guineano. El conflicto surge cuando llega la novia del segundo con intención de casarse y descubre que Esteve convive con una mujer guineana y tiene hijos con ella. Una historia que bien pudo haber sucedido en la realidad y que muestra la doble moral colonial y la relajación de los usos sociales franquistas en terreno tropical. Masoliver, de manera distinta a las novelistas de género femenino de la época, pinta un tipo de mujer conservadora pero luchadora, en algunos aspectos avanzadas para la época, pero que al final siempre respetará los valores tradicionales. Este signo se acentuará cuando, siete años después, publicó La mujer del colonial que es una secuela de la primera, con los mismos personajes, aunque el foco del protagonismo cambie de orientación y se dirija hacia otros coloniales, ya citados en Efún. En este caso la protagonista es una mujer menuda pero de gran coraje que se ve obligada a tomar las riendas de la plantación ante la enfermedad y dejadez del marido, un hombre barato sin aspiraciones de ninguna clase. Aunque Masoliver continúa con su imaginario colonial, es esta segunda novela se esfuerza en otra línea argumental: el papel de una mujer en la sociedad de la época y en la reducida sociedad guineana. En 1962 se notaba ya alguna apertura a la cerrada España post Guerra Civil y se podían plantear otras situaciones. Quizás por esto la novela resulte menos anticuada que la primera y plantea, además, un tema tabú como era el adulterio de la mujer y los hijos extramatrimoniales. Hay que tener en cuenta que el adulterio entonces estaba considerado delito en el Código Penal. La mujer paga un precio alto, un apartamiento social y familiar, por preferir el amor al matrimonio. Pero, en lógica con la mentalidad de la autora, las cosas vuelven a su cauce al final en un remate moral y convencional.

   Liberata Masoliver volvería a abordar la temática africana en la novela, esta vez las aventuras de un italiano en Etiopía, en Selva negra, selva verde (Barcelona 1959).





martes, 29 de abril de 2014

LOS PRIMEROS NOVELISTAS GUINEANOS: LEONCIO EVITA y DANIEL JONES MATHAMA

EVITA, Leoncio: Cuando los combes luchaban (CSIC-IDEA. Madrid 1953. 101 páginas. Introducción de Carlos González Echegaray. Dibujos del autor; AECI. Madrid 1996. 124 páginas. Estudios introductorios de Carlos González Echegaray, Augusto Iyanga Pendi y Donato Ndongo-Bidyogo; SIAL. Madrid 2016. 104 páginas. Prólogo de Augusto Iyanga Pendi. Edición e introducción de José ramon Trujillo).
JONES MATHAMA, Daniel: Una lanza por el Boabí (Tip. Cat. Casals S. L. Barcelona 1962. 310 páginas).
   Los primeros guineanos que vieron publicada una novela merecen un comentario. En ellos concurría la doble condición de guineanos y de españoles, ya que nacieron en la etapa colonial. Y dieron a la luz dos libros escritos en español ya que sus idiomas maternos eran ágrafos. Tiene la importancia de ser pioneros en una literatura nacional que hoy se va desarrollando convenientemente.
   El primero de ellos fue Leoncio Evita, nacido en 1929 cerca de Bata y muerto en 1996. Fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Bata dadas sus condiciones para el dibujo. Empezó colaborando en la revista Poto-Poto. Durante algún tiempo residió en Camerún. Y su afición por la lectura y escritura le llevó a inaugurar la novela guineoecuatoriana en español. Es un personaje controvertido. Unos lo ven como el claro ejemplo de aculturización, de demostración de que el colono destruyó la cultura local. Tal vez como un ejemplo de dominio colonial perfecto o de sometimiento voluntario. Otros entienden que es ejemplo de superación cultural, de asimilación de nuevos modos de conocimiento, entre ellos el uso de la escritura, de progreso o evolución desde su tradición (algo viejo desde los romanos). En este segundo aspecto se encuadra el prologo a la 1ª edición de Carlos González Echegaray que fue seguramente el que corrigió ortográfica y sintacticamente el manuscrito originario. En la novela leemos: “Los blancos –decía en varias ocasiones- han sido enviados por Rambé (Dios) para que nos traigan civilización”, palabras que algunas veces fueron mal consideradas, especialmente por su consejero. Los cierto es que, aunque el salvaje no sabía atribuir a los blancos la precisa calificación, éstos, a pesar de su interés por traficar, habían traído la más sana intención de civilizar (página 43 de la 2ª edición). Hoy ningún africano escribiría así, y muy pocos europeos. Es inevitable hablar de estas contradicciones cuando se trata de colonización.



   Se trata de un relato ingenuo pero que tiene el interés de revelar algunos datos sobre la vida de los ndowés a finales del siglo XIX, cuando empezaban a aparecer los primeros blancos y cuando los primeros fang llegaban a la costa continental. El autor era católico y la influencia de los misioneros españoles se nota en la visión que da de los protestantes y de las sectas tradicionales, los bwetí, que eran mucho más inofensivas de lo que señala aunque siempre quede la sospecha de canibalismo, y en el entusiasmo que demuestras por la presencia española. Los aspectos relativos a la vida en el bosque, los peligros de la selva y la descripción costumbrista de sus habitantes resultan todavía atractivos.
Dibujo de Leoncio Evita para su novela
    El fernandino Jones escribió una novela más larga, tal vez demasiado. Pero no fue una empresa de los colonos para mostrar el progreso de los indígenas sino que fue publicada modestamente en Barcelona por el autor. Es mejor escritor que Evita y tiene algunos puntos en común con él. En primer lugar, la época en que se desarrollan los hechos, a finales del siglo XIX y principios del XX. En segundo lugar, el ambiente de guineanos integrados en la nueva sociedad colonial (todavía incipiente) a través de la influencia de los misioneros católicos y protestantes. En tercer lugar, la aceptación de ambos autores de la nueva sociedad y de sus enseñanzas. No se muestran rebeldes al poder colonial sino agradecidos a lo que les aportaron. Los misioneros católicos y protestantes, escribía Jones, cumplían su cometido de buena fe y acertado criterio (página 24). Quizás ahora se prefiera al africano rebelde contra los colonos y crítico absolutamente con todo lo que llevaron los europeos, incluido lo que les aprovecha. Se sospecha de la sinceridad de estos sentimientos. Pero el autor se justifica: ¿Acaso existe alguna nación europea que no haya sido oprimida o no haya estado bajo la tutela de otra nación más poderosa? ¿No ha sacado gran provecho de aquella opresión? (página 48). Es admitir que el progreso requiere imposición dolorosa. Y en cuarto lugar, ambas novelas describen un ambiente que podríamos llamar de costumbrismo indígena que nos da muchas pistas de cómo era la vida en ese lugar y esa época. Hay muy pocas fuentes directas sobre la vida en Guinea en esos años y estas aportaciones, aunque sean dentro de novelas, son  de gran valor.


   Jones, perteneciente a la élite fernandina, narra sobre los bubis con un cierto alejamiento, como si no fueran iguales y como si se sintiera más próximo a los misioneros blancos. Los fernandinos no eran indígenas de Guinea sino descendientes de esclavos liberados por la marina británica o de hombres libres de color establecidos en la isla de Fernando Poo. Su modo de vida estaba más occidentalizado y su nivel económico era alto. Solían hablar español e inglés y eran emancipados, es decir que tenían la plena capacidad jurídica en contraposición con los bubis. Jones acepta la influencia europea para subir el nivel cultural y para terminar con situaciones de dominio basadas en la magia o la superstición. En su novela hay mucho de esto aunque no renuncie a la sabiduría tradicional. Hay una crítica a la posición machista secular del africano. La novela plantea, en su escenario de San Carlos, el choque entre dos modos de vida y la atracción que para los bubis ofrecía la nueva ciudad de Santa Isabel y, en menor medida, San Carlos.