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jueves, 4 de marzo de 2021

NOVEDADES EN NOVELA HISPANOAFRICANA (3): Y TU AMOR FUE MI BANDERA de PABLO CLIMENT RODRÍGUEZ, EL HOMBRE QUE CAMBIÓ UN IMPERIO de LALO SÁNCHEZ y TIEMPOS DE AMOR Y MUERTE de EUGENIO FERNANDEZ BARALLOBRE.

 

CLIMENT RODRÍGUEZ, Pablo: Y tu amor fue mi bandera (Didot. Madrid 2015. 249 páginas).

  Climent Rodríguez nació en Huelva. Licenciado en Marina Civil (Sección Máquinas). Esta novela es un relato de la participación de La Legión en la defensa de Melilla tras la rota de Annual y la reconquista del territorio perdido. Hechos conocidos vistos desde el ángulo de un teniente recién salido de la Academia que estaba combatiendo en la zona occidental cuando tiene que acudir a socorrer lo que quedaba de Protectorado en Melilla.

   Es una novela militar, una novela legionaria. Después de narrar acciones y batallas, el teniente se ofrece voluntario para una misión de información en Axdir cuando todavía estaba bajo el dominio de Abd el Krim. Como era previsible, cae prisionero. Y lo nuevo, en la parte final de la novela, es la comprensión que adquiere sobre las gentes del Rif.

 


SÁNCHEZ, Lalo: El hombre que cambió un imperio (Avant. Barcelona 2016. 280 páginas).

   Lo más sorprendente de este libro es que está basado en hechos reales. Según el autor –militar y empresario ceutí- cuenta lo que oyó a su padre que también fue militar en  el Protectorado. Así lo decía en noviembre de 2016 en una entrevista en La Verdad de Ceuta:  https://www.laverdaddeceuta.com/redaccion/noticias/redaccion/entrevistas/lalo-sanchez-presenta-su-libro-el-hombre-que-cambio-un-imperio

   La novela recoge algunos de los hechos peculiares del Protectorado a principios del siglo XX: presidiarios de Ceuta, renegados, kabileños, líderes locales, guerra… Trata de mostrar una manera de vivir en las montañas. No sé porqué unas veces escribe Yevala y otras Yebala, no sé si son erratas o está buscado. Y por las páginas discurren El Raisuni, Abd el Krim, Franco y otros protagonistas históricos. Una visión distinta de la presencia española en Marruecos, llena de amistad y esperanza.

 


FERNANDEZ BARALLOBRE, Eugenio: Tiempos de amor y muerte. El infierno de Igueriben (LC ediciones. Salamanca 2018.228 páginas).

   Es la novela de un militar, la vida familiar y profesional de un oficial que, recién salido de la Academia es destinado a Marruecos. Trata con mucho respeto, con emoción, las características de la vida castrense y la dura contienda rifeña. Aunque el autor no es militar, sino policía, su manera de narrar es parecida a de las novelas escritas por aquéllos. Creo que es muy larga en los principios, pues si lo que quería era narrar los hechos sucedidos en Igueriben, hay que esperar hasta la página 127 para que el protagonista llegue a Melilla donde éste se pone al día de los que acontecía (y el lector también) por las conversaciones de los que estaban enterados de los pormenores de la campaña. Las últimas páginas culminan con el detallado relato de la caída de la posición, contado en forma de diario del protagonista que estaba entre los sacos terreros.



martes, 30 de abril de 2019

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (9): LA PARED DE TELA DE ARAÑA de TOMÁS BORRÁS.


BORRÁS, Tomás: La pared de tela de araña (Editorial Marineda. Madrid 1924. 305 páginas + 1 hoja; CIAP. Madrid 1931. 305 páginas; Editorial Bullón. Madrid 1963. 277 páginas + 2 hojas; Círculo de Lectores. Barcelona 1977. 218 páginas + 2 hojas.  Además se publicó en Las mejores novelas contemporáneas, tomo VI, 1920-1924 de Editorial Planeta en 1965 y en sus Obras selectas, tomo I, de la editorial AHR en 1974).


Tomás Borrás Bermejo (10 de febrero de 1891 – 27 de julio de 1976) fue un escritor conocido y un periodista que alcanzó éxito. Vocacional de la escritura, abandonó los estudios de Derecho y en 1911 ya colaboraba con el diario La Mañana. Fue fundador de La Tribuna y su firma era habitual en diarios como el ABC. Sobre 1928 empezó a posicionarse en una derecha radical, escribía en La Nación y, más tarde, pasó a ser militante de las JONS. Propagandista del franquismo y activista político. Famoso por haber creado unos documentos con los que justificar algunas acciones nacionales en Badajoz, falsificador eficaz que llegó a engañar a algunos historiadores.  Nunca dejó de escribir en los periódicos que era su verdadera pasión. Estuvo casado con la tonadillera La Goya.

   Fue autor de varias novelas como La mujer de sal (1925) o Checas de Madrid (1940), poesías, cuentos, obras de teatro. No fue muy prolífico pero sí que tuvo un estilo personal y una manera de narrar propia.
Tomás Borrás

   Su relación con Marruecos comenzó en 1920 como enviado del diario El Sol a la guerra. Le gustó el ambiente, la situación, la experiencia. Fundó El Eco de Chefchauen y llegó a dirigir el diario España de Tánger. Una biografía breve se puede consultar en http://dbe.rah.es/biografias/9011/tomas-borras-bermejo
   A Marruecos dedicó una de sus mejores obras, La pared de tela de araña (1924). A pesar de conocer el país y ser testigo de una guerra cruel, Borrás prefiere la imaginación para recrear un país entre la ficción y la realidad, un Marruecos auténtico e imaginado a la vez, un lugar exótico. En esa época, sin tanta imagen ni información como ahora, el lector podía ser engañado o, el menos, confundido en su ingenuo deseo de novedades.

   El esquema de este tipo de novela es sencillo y consiste en contraponer al europeo y al marroquí. El español que se ve sorprendido por la vida de los marroquíes como protagonista externo del relato.  Borrás divide la novela en tres partes. La primera, Tetuán, a los ojos de un español intrigado con la vida de su vecino, al que poco a poco va conociendo. El moro, abandonado por su mujer por tomar una segunda esposa más joven, queda atrapado en un hechizo: la pared de tela de araña. Y con esto va desarrollando el argumento de situaciones extrañas para el europeo, entre la magia y la credulidad inconcebible. Es minucioso en detalles de ritos y costumbres, seguramente tomadas de su experiencia marroquí, pero adornados hasta tocar la falsificación. Muy descriptivo, lento en el desarrollo de la acción que no deja de ser un cuento oriental. El amor imposible de culminar de un viejo por una joven casi niña que Borrás describe con artificios: Mas el don divino, el que promete el Enviado por la eternidad al buen creyente, el don del amor logrado y satisfecho, Abdala no le tenía. El fuego de su imaginación era como una brasa enterrada que no da ni humo. Su deseo, tan solo pensamiento (página 46 de la 1ª edición). Se recrea en las expresiones, en las palabras, en las descripciones largas. No escribe mal, pero es un estilo que se ha quedado antiguo para el lector actual. Pero Borrás trataba de transmitir un ambiente distinto, un modo de vida diferente, una sensación de diferencia para el lector español de entonces. Aunque la ficción envolviera el paisaje y el decorado y fuera todo irreal por efecto de la soberanía creadora. En eso estriba la esencia del exotismo. El autor enriquece el simple relato del amor incumplido con sortilegios, engaños, juegos y trampas. Un poco en la tradición de las mil y una noches, otro poco en el costumbrismo marroquí a la manera de ver de los españoles.

   En la segunda parte el protagonista español se traslada a Xauen siguiendo el rastro de la historia. Los primeros capítulos de esta parte son los más realistas, lo que el autor conoce como testigo presencial. La guerra en las cumbres peladas de las montañas, las escenas de combate, de posición de blocao; el sentir del soldado de reemplazo convertido a la fuerza en guerrero. Pero la novela pierde el hilo argumental y se convierte en un gran reportaje sobre la vida en la ciudad conquistada. Y lo hace al estilo de los escritores coloniales españoles de esa etapa, deteniéndose en tres o cuatro asuntos que les llamaban la atención. La situación de la mujer (focalizándolo en la joven esposa raptada), la vida religiosa musulmana con sus morabitos y tradiciones, los judíos relegados que conservaban el idioma castellano arcaico y cantaban romances de cuando estaban en España y la vida en campaña del soldado español idealizando el mando y la disciplina.
   En la tercera parte, que se desarrolla en Yebala, el autor vuelve sobre la historia principal. La joven esposa, divorciada ya del viejo incapaz, es raptada y llevada a las montañas. La llevan a algún lugar escondido para destinarla a bailarina. Es una prosa lenta, llena de detalles, barroca y poco efectiva. Comentarios para un lector de hace cien años, con pocos conocimientos de lo que se trataba y con menos distracciones que ahora para llenar el tiempo libre. La novela se alarga innecesariamente, pero Borrás escribía así: con mucha descripción y la acción justa para tener un argumento. Quiere mostrar el atraso local, el abuso, el delito impune. No solo muestra el exotismo del oriente vecino sino que establece una especie de moraleja en la que la justicia la llevaban los españoles, sentido último del mensaje colonial.



lunes, 22 de febrero de 2016

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (2): ISAAC MUÑOZ (y segunda Parte)

MUÑOZ, Isaac:
-          Un héroe del Mogreb (Casa Editorial Garnier hermanos. París  1913. 187 páginas).
-          Esmeralda de Oriente (Librería de la Viuda de Gregorio Pueyo. Madrid 1914. 715 páginas).


   Un héroe del Mogreb no aporta nada nuevo a la novelística de Isaac Muñoz. Se trata de la reedición de La fiesta de la sangre pero en una edición más cuidada. Un libro muy bien editado, muy bonito y muy difícil de encontrar.

   Esmeralda de Oriente es la ampliación de la novela corta Bajo el sol del desierto publicada el mismo año en la colección El Libro Popular. Se trata del relato en primera persona de un viajero enamorado o fascinado, como es habitual en el autor, por una belleza israelita que habitaba en el territorio del Sus. Es la novela de la pasión irrefrenable, irracional y azarosa. La pasión como algo irremediable y sutil: Solos, en el extraño salón de tonos indecisos, sentimos que los deseos surgían en nuestra sangre insinuantes y fatales (página 18). El amor distinto, cruel tal vez, en las sobras de Tánger: Y parecía que una agorera voz nocturna, nos suscitara un deseo turbulento y ciego de amarnos cruelmente, con un amor hecho de desesperaciones y de ansia de destrucción (Página 19).

   Los personajes masculinos de Muñoz son trágicos, pasionales, irredentos. No se encuentran seres comunes. Es más dulce con los caracteres femeninos pero, en ocasiones, sin negarles la culpa de las desgracias de los hombres. Muñoz presenta a las mujeres con simpatía, como seres inquietantes que transforman al hombre de fiera en manso. La existencia de sus personajes es trágica como su sentimiento, parafraseando a Unamuno. Están fatalmente marcados por el destino. Lo explica en un largo párrafo: Cuando se ha llegado a las más sutiles vibraciones de tortura, cuando la perspectiva de la felicidad y hasta la vida misma, la vida que es ímpetu, alegría, renovación, esperanza, han desaparecido para siempre; cuando el alma ulcerada, sangrante, ha sentido todas las ferocidades del sufrimiento; cuando una agonía de alucinado es nuestra obsesión constante, el frío y el terror de todas nuestras horas; cuando tenemos la desgarradora, la implacable convicción de que la tierra no nos dará jamás un rincón florido y fresco, ni un manantial de salud que apague nuestra fiebre, acaba por experimentarse en la exaltación sobrehumana de nuestro tormento un placer monstruoso, maldito, y desearíamos abrir más y más nuestras heridas, clavar nuestras uñas en la carne lacerada, retorcer despiadadamente nuestra alma, prolongar espantosamente nuestro martirio, sabiendo que nos sacrificábamos horrible, estérilmente, ante ese arcángel, trágicamente bello como la muerte y como el odio, que es la fatalidad (pp.55-56).

   Para Muñoz el amor es fuente de tragedia. Hasta en los momentos más álgidos, parece como señal de un futuro malo. Como si la muerte estuviera siempre al final, irremediablemente próxima. O como si la felicidad es solo fugaz, inconstante.
   Isaac Muñoz es un autor muy original, distinto a los demás. Influenciado por la estética modernista pero con un alejamiento de lo común. Su fascinación por ambientes exóticos, por situaciones irreales entre lo onírico y lo fantaseado, le lleva a crear escenarios y personajes personales e historias donde el escenario es casi todo. Esta originalidad lo hace trascendente al paso del tiempo. Y es donde el lector encuentra la novedad después de un siglo.
Artículo publicado en La Esfera nº 115 de 11 de marzo de 1916


jueves, 27 de marzo de 2014

VISIONES FEMENINAS DEL ÁFRICA ESPAÑOLA (1): CONCHA LINARES-BECERRA Y MARÍA MERCEDES ORTOLL.

LINARES-BECERRA, Concha: Cita en el Paraíso (Editorial Juventud. Barcelona 1940. 191 páginas. Portada de Longoria; Imprenta Sáez-CLB. Madrid 1955, 159 páginas: Editorial Constancia. México 1962. 192 páginas) En ambas editoriales la novela  tuvo varias ediciones y cambiaba el diseño de la portada.
-          Muchachas sin besos (Editorial Afrodisio Aguado-CL. Colección Más allá. Madrid 1942. 267 páginas; Sociedad General Española de Librería. madrid 1942? 269 + 1;  Editorial Juventud. Buenos Aires 1946. 199 páginas; Editorial Cunillera. Colección Diorama. Madrid 1971. 340 páginas).
ORTOLL, María Mercedes: Cartas del Sahara (Editorial Juventud. Barcelona 1963. 191 páginas).
      Aunque ya dedicamos una entrada a la novela femenina sobre el África española, vamos a ampliar esta visión típicamente femenina con otras entradas. Hablar hoy de novelas femeninas y masculinas es algo irreal, pero no lo era en la España de los años 40 ó 50 del siglo pasado. Una sociedad mojigata, puritana y cerrada que reservaba a la mujer un papel determinado y que la educaba en unos valores conservadores. Había pues un tipo de literatura enraizada con esos valores y ese tipo de vida. Por un lado, las novelas de quiosco y, por otro, algunas novelas de mejor factura que estaban escritas por mujeres y alcanzaron una gran popularidad. A veces alternaban unas colecciones y otras. Aunque trataban el amor convencional, el papel de la mujer ama de casa, el matrimonio como salida en la vida para la mujer y la búsqueda de un ideal de marido, estas autoras que hoy empezamos a revisar no eran tan retrógradas como pudiera pensarse. Muy revelador es el libro de Carmen Martín Gaite Usos amorosos de la postguerra española. En general, se trata de relatos sin tragedia, de amores finalmente felices y de ilusiones cumplidas sin problemas económicos. Libros con final feliz.
   Una de las principales novelistas de éxito fue Concha Linares-Becerra (1910-2009), nacida en Madrid y que empezó a publicar con 23 años. Fue muy prolífica, aunque a partir de los años sesenta del siglo XX este tipo de literatura fue perdiendo favor popular como consecuencia del cambio sufrido en la sociedad española.
Concha Linares-Becerra
  Cita en el paraíso (1940) es una novela típica de la autora. Seres brillantes de alta sociedad, situaciones en las el único problema grave es el amor incomprendido y un escenario más o menos exótico. En este caso alterna España, recién acabada la guerra, con un Marruecos irreal lleno de los mismos españoles de la península en viaje de turismo. La verdad es que, aunque gran parte de la novela se desarrolla en una finca en los montes de Yebala, los personajes son todos españoles trasladados a una fiesta y no se puede hablar propiamente de novela colonial. 



(Edición mexicana de 1962)
   También en Muchachas sin besos (1942) hay escenas marroquíes. Esta novela sigue con la temática natural de la época y el género: la búsqueda de un buen partido (¡Qué viejos han quedado esos argumentos!). Lo hace con sentido del humor. Los dos últimos capítulos los ubica en Tánger aunque no hay mucho de vida colonial sólo el traslado, como en la novela anterior, de algunos españoles a la ciudad internacional a hacer turismo. La autora dedica su capítulo VII al bajá de la ciudad Sidi Mohamed Abdessadak, que le hizo de guía. Pero no aportad nada nuevo al conocimiento de la vida colonial ni de la ciudad.


Edición argentina
   María Mercedes Ortoll era otra de las autoras preferidas por las lectoras. Fue también muy prolífica y publicaba en las colecciones más populares. Nacida en Canarias, deambuló por la península siguiendo a su marido el militar Antonio Galindo Casellas que, como general, fue gobernador militar de Cáceres, Gran Canaria y Ceuta. En 1963 dio a la luz Cartas del Sahara. Cuando el marido era coronel mandó el tercio Don Juan de Austria, entre 1961 y 1965, en el Sahara y de ahí proviene el conocimiento que tenía la autora sobre la región y la ambientación de la novela.

Dibujo de Galindo para Cartas del Sahara

   Han pasado más de veinte años desde las novelas de Linares-Becerra ya citadas y el cambio de mentalidad se nota hasta en las escritoras más convencionales. La protagonista de Ortoll es una joven doctora en Medicina y competente profesional educada entre Madrid y Paris. Comienza una relación, al principio epistolar, con un legionario destinado en El Aaiun que le va narrando las peripecias de su vida sahariana. Por la extrañeza del destino, la autora (que puede ser que tomara algunos hechos de su experiencia personal) introduce una dosis de misterio. De la vida convencional de una familia de clase media alta, con algunos problemas de convivencia por segundos matrimonios, se pasa a un matrimonio originado en una relación epistolar. La recién casada llega a El Aaiún para conocer a su marido y le suceden unos imprevistos misteriosos que ayudan a que la lectora se enganche en el relato y tienda a identificarse con la protagonista. Es una novela trágica. Pero la autora describe algunos detalles sobre la vida, eminentemente militar, de los españoles en el Sahara en aquellos años difíciles. Es una novela atípica dentro del género cultivado por Ortoll y gana según se avanza en el relato.
El Aaiún