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lunes, 18 de enero de 2021

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (15): LA BAHÍA DE VENUS de LUIS MARÍA CAZORLA

 

CAZORLA, Luis María: La bahía de Venus (Almuzara. Córdoba 2020. 477 páginas)

   Luis María Cazorla tiene un curriculum envidiable resumido en la solapa del libro. Esta capacidad de trabajo, la inteligencia que demuestra y su facilidad de concentración han sido necesarias para abordar su obra novelística que empezó con tres episodios nacionales coloniales dedicados a los años 20 del siglo XX en el Protectorado en Marruecos y que ahora discurre por los años 30 en la política nacional. En todas sus novelas demuestra sobrado conocimiento de la historia española contemporánea, que mezcla con ficciones que en algunas ocasiones le son familiares, y una cierta didáctica al señalar vicios que repetimos y actuaciones políticas funestas que vuelven a ponerse en juego. Algunas de estas novelas ya han sido comentadas en el blog:

http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2013/04/novelas-de-luis-maria-cazorla-prieto.html

http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2015/04/las-novelas-del-desastre-de-annual-5.html





   En La bahía de Venus continúa el repaso metropolitano iniciado en La rebelión del general Sanjurjo pero con una perspectiva colonial, esta vez referida a Guinea. Como en el resto de sus novelas, hay rasgos que definen el libro:

1.       Es una novela muy larga. Esto no es bueno ni malo, pero puede afectar al ritmo, a la intensidad de la lectura y a la diversidad de calidad de sus partes. Tiende a extender las partes menos importantes.

2.       Se mezclan historias de ficción con la realidad política y social de la época. Hace una labor de encaje de los personajes de ficción en la realidad pasada, juntándolos con los históricos.

3.       Tiene tendencia a explicar la acción en largas entrevistas de los personajes entre sí. Hay demasiadas escenas de café y restaurante.



   En La bahía de Venus hay dos partes diferenciadas. Una es la llegada de dos personajes de ficción, que conocimos en las novelas sobre Larache, a Guinea para iniciar unos negocios. Era una etapa de agitación económica en Guinea debido al presupuesto extraordinario de 1926 que el gobierno de la Dictadura dedicó a la colonia. Los negocios legales eran difíciles por el manejo propiamente colonial en el que los ya instalados y los funcionarios impedían la llegada de nuevos competidores. Por otra parte, estaba el contrabando y los negocios oscuros que usaban tapaderas legales como una naviera. El autor se ha documentado a fondo sobre el ambiente de la colonia, el gobernador Núñez de Prado, la corte que lo rodeaba, algunos comerciantes y el naviero Antonio Tayá. Pero no es la parte más importante del libro por lo que lo colonial pasará pronto a segundo plano. En este ambiente, el personaje inicia negocios con algunos oscuros personajes de la colonia: Tayá, el teniente Ayala y su hermano Julián.

   Los personajes reales están bien definidos, algunos mancados por su aspecto negativo como el teniente Ayala. Quizás Cazorla ha seguido el duro libro que Gustau Nerín escribió sobre su persona: Un guardia civil en la selva (2007). En esta primera parte el ambiente oficial de Fernando Poo está mejor reflejado que el privado de fiestas y juergas de los coloniales y su trato con mujeres nativas.

   Es una larga introducción para poner al lector en antecedentes de lo que significó el asunto Nombela que centrará la segunda y más extensa parte de la novela. Un escándalo de influencias políticas y pagos oscuros que, mezclado con el estraperlo según se conoció a la ruleta inventada por Strauss y Perl, acabó con la carrera política de Lerroux.



   Tayá había sido propietario de una naviera en Barcelona que quebró, intentó salvar algo de fortuna haciéndose con la concesión de los transportes intercoloniales en Guinea. Servicio que no se prestaba bien por la mala calidad de los barcos, restos de una quiebra de una sociedad más importante, y quizás también por lo escasa que era la subvención y lo mal que se pagaba. Una tormenta tropical acabó con sus dos barcos y exigió una indemnización al gobierno.

   Hasta aquí llega la parte guineana del relato, con una visión superficial de la vida colonial pero con mucha incidencia en los caracteres de algunos de los personajes notables en el territorio.

   La segunda parte se centra en los primeros tiempos de la República en Madrid, en la que desfilan protagonistas principales de aquellos años, empezando por el presidente Alcalá Zamora. La quiebra de la naviera africana se convirtió en un asunto complicado, una patata caliente que se iban pasando de mano en mano. Nombela entendía que la indemnización era una estafa preparada contra el tesoro colonial y que detrás de la insistencia del subsecretario de Presidencia Moreno Calvo habría algún tipo de comisión. El asunto no llegó a aclararse del todo pero, en el ambiente revuelto de la República, fue aprovechado para cobrar venganza y utilizado por Alcalá-Zamora para eliminar a un contendiente.

   La novela tiene la virtud de recoger ese ambiente con mucho detalle, retratar a los personajes que fueron protagonistas y dibujar el marco político de aquellos años convulsos. Pero se recrea en demasía en situaciones menores, rompe el ritmo que en engancha al lector con demasiadas conversaciones y reiteraciones como si el autor no estuviera seguro de que el lector recordara detalles ya contados.

   Por lo demás, aunque el trasfondo de la novela es un asunto colonial, la parte puramente colonial de la misma no es ni la más extensa ni la más mollar.

viernes, 14 de agosto de 2020

ESCRITORES GUINEANOS Y COLONIZACIÓN ESPAÑOLA (6): CUANDO A GUINEA SE IBA POR MAR de JUAN TOMÁS ÁVILA LAUREL

 




ÁVILA LAUREL, Juan Tomás: Cuando a Guinea se iba por mar (Editado por Thenesoya Vidina Martín de la Nuez. Ediciones Carena. Barcelona 2019. 236 páginas + 2 hojas).

 

   Juan Tomás Ávila Laurel está construyendo una obra literaria de sumo interés y de calidad creciente. Posiblemente comparta con Donato Ndongo el honor de ser los mejores novelistas de su país. Ambos mantienen una postura intelectual admirable, un compromiso que les ha llevado al exilio y una visión crítica tanto de la colonización como de la descolonización y la situación actual. Pero Ávila Laurel es el único de los novelistas guineanos  que aborda el hecho colonial en sí mismo y no solo episodios aislados.

   Cuando a Guinea se iba por mar es la mejor muestra de esta aproximación a la colonización. El escritor nació en 1966, dos años antes de la independencia por lo que dudo de que tenga recuerdos personales nítidos de esa etapa. Pero seguramente tiene muchas referencias familiares y de personas próximas. Es una novela escrita con la ironía que caracteriza al autor, con un distanciamiento ácido y con un estilo en el que aparecen personajes que hablan con la peculiar sintaxis de Guinea, que usan las lenguas propias o el pichinglis. Hay también una clara contraposición entro los personajes procedentes de España y los guineanos pues esa distinta idiosincrasia en una de los sustentos del relato.

    La novela se divide en cuatro partes. La primera se titula Voces en Santa Isabel y es un largo y rápido diálogo entre el recién llegado Panes del Palacio y el misionero padre Agustín. Un repaso a las contradicciones del régimen colonial, a lo absurdo de algunas situaciones. A la separación racial en la que cada grupo tenía su espacio. Y solo a un blanco recién llegado como Panes se le ocurría presentarse sin invitación en el club de los fernandinos, que da lugar a un brillante diálogo sobre estos temas y en concreto sobre la naturaleza política del emancipado. En el fondo subyace la presentación que hace el cura al recién llegado de la realidad de Guinea a sus ojos, de un poco de historia, del uso del indígena como mano de obra, de las tensiones que ya se vivían en época colonial entre los diferentes pueblos del país y que eran aprovechadas por los colonos, etc. Y es lo que el autor presenta al lector.

   La segunda parte ¿En Río Muni no hay nadie? Es un breve recorrido por la parte continental del ignorante en asuntos coloniales Panes que, para completar, hace una visita a Corisco. Si hubiera sido la novela de un exotista colonialista, estaríamos ante un recorrido pintoresco lleno de referencias folklóricas y cacerías de animales. Pero es la novela de un guineano, la reflexión sobre un modo de vida perdido. Da noticia sobre la ignorancia que los colonos tenían sobre la vida de los pueblos continentales y la alegría mestiza de la isla de Corisco, centro del comercio en la zona a finales del siglo XIX.

   Pero Panes del Palacio no tiene destino en estos lugares. La tercera parte Oh, estaban a descubierto es un viaje en barco desde bata a Santa Isabel en la que la ironía cobra más importancia para narrar las diferentes maneras de viajar de blancos y negros, las incomodidades de la población local en sus desplazamientos y el trato desigual. Una síntesis de la vida colonial en un ejemplo. Y la consideración de la colonización para los fang o pamues y los bobês o bubis que, en el fondo, es la distinta concepción de la sociedad guineana de ambos pueblos. Detrás de una inquina tribal siempre hay una causa, sustentada sobre prejuicios interesados o en verdades a medias (página 151).

   Panes comprueba que casi todo está por hacer. Que la colonización es un proceso lento, poco fructífero: La realidad de la colonia es que no hay nada sembrado (página 158). O poco, pero que desaparecerá con facilidad.

   El autor (de la solapa del libro)

La cuarta parte es el destino final del protagonista, Annobón también tiene historia. También es el destino del autor en este libro porque Ávila Laurel nació en esa alejada y, en cierta manera, misteriosa isla. Siempre fue un territorio peculiar dentro de las Posesiones Españolas del Golfo de Guinea, desconocida, alejada, mal comunicada y con poca presencia colonial. Durante muchos años el superior de la misión era también el jefe político de la isla. Este alejamiento dotó a sus habitantes de unas costumbres peculiares y un modo de vida distinto. En la época de Macías estuvo prohibido entrar o salir de la isla, en una desquiciada medida propia de aquel dictador. Es lógico que Ávila Laurel quiere reflejar esta originalidad en una novela y dejar constancia de la singularidad de sus habitantes. Esa característica que hacía de la isla un lugar extraordinario, se veía sin embargo como una molestia para los funcionarios coloniales que se resume en un breve diálogo:

-          Bonito pueblo, gente tranquila. ¿cómo están las cosas aquí? El sitio está lejos, pero no creo que tenga muchos problemas con los habitantes.

-          El sitio está lejos, no hay nada más lejos que esto. Y eso es un problema.

-          Pero es el delegado, sabrá buscar soluciones a los problemas.

-          Si hubiera soluciones… Aquí no hay más que problemas.   (página 183).

   Lo que el delegado representa es el racismo cotidiano, el menosprecio a una forma de ser, a la adaptación del hombre a las condiciones y carencias. La falta de iniciativas para mejorar esas cosas. A eso respondían los colonizados con una aparente sumisión a las normas coloniales y una rebeldía doméstica usando sus propias costumbres privadas. Con esto se evitaba una mayor violencia en la imposición y se contentaban unos y otros. El remate de la novela, con escenas entre los tres blancos de Annobón que resumen una mentalidad, es la reflexión de Ávila sobre cuestiones coloniales que inspiran la novela. Para dar fin con una revelación entre la fantasía y la realidad que explica definitivamente el viaje de Panes del Palacio.

    Cuando a Guinea se iba por mar es una novela singular donde se consolida el estilo personal del autor, se abren las visiones de la época colonial en la vida cotidiana y es, además, una novela esencial en la literatura guineoecuatoriana.

domingo, 9 de febrero de 2020

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA: LA TIERRA DE BISILA de SARA NÚÑEZ TORRES.

NÚÑEZ TORRES, Sara: La tierra de Bisila. Memorias de Fernando Poo (Bioko-Guinea Ecuatorial) (1958-1969). (Autora. 2010. 320 páginas).

   A pesar de la modesta edición de este libro, hecho a través de una de las más conocidas páginas de autoedición, resulta una lectura agradable, llena de pequeñas emociones y de muchos detalles sobre la vida colonial. No sé quién es la autora, no he visto más novelas suyas; pudiera ser una profesora. Porque la redacción es buena, el ritmo suficiente y el interés del lector no decae. No sé si la autora-protagonista quiso escribir una novela. Tal vez no porque el libro lo subtitula como memorias. En todo caso, por su estructura narrativa puede considerarse una novela: unas memorias noveladas.

   Lo que cuenta es muy interesante porque es la visión de una protagonista de los últimos años coloniales y el nacimiento de la República de Guinea Ecuatorial. Es la plasmación del pensamiento común de los españoles de Guinea en los años previos a la independencia. Y, además, contemplados por la mirada inocente de una niña que se va haciendo mayor, pierde ingenuidad y gana capacidad de análisis. Lo escribe cuarenta años después tratando de conservar la mentalidad de aquella época. Y esto es muy importante porque trasmite un conocimiento de lo cotidiano que ayuda a comprender la complejidad de la vida colonial. Un tipo de libros de los que hay pocos ejemplos, aunque van apareciendo alguno más como En el corazón del cayuco. Memoria de Guinea Ecuatorial (2018) de Pelayo Suárez Alejandro.

   El libro narra la vida de unos colonos modestos, nada de grandes finqueros, que tratan de ganarse la vida con dificultad en la Santa Isabel del final de los españoles. Es una vida de luchadores, de los que tratan de abrirse camino en un lugar de oportunidades. Pero los tiempos iban cambiando muy deprisa. Ya no era lugar de pioneros que abrían camino sino de los últimos que los cerraban. Sin embargo, el país ofrecía su mejor cara después de muchos años de colonización. Mejores servicios, educación, transportes, etc y, sobre todo, una mejor relación entre europeos y africanos que, sin llegar a un trato igualitario, sí que era más respetuoso. A los ojos de una niña, el mundo maravilloso del trópico, la vida en la ciudad era una pequeña aventura. Y, con cierta inocencia corregida por los años, relata las historias de su familia como ejemplo de los que fue la sociedad santaisabelina.
   Los ojos de niña, revisados por los ojos de mujer, observaban inquietos los acontecimientos previos a la independencia. La niña no entendía muy bien lo que hablaban sus mayores, pero nos lo tramite la mujer para dejar constancia de las opiniones de los coloniales ante un futuro incierto que los llenaba de inquietud. La parte final del libro es una mezcla de situaciones domésticas, costumbres coloniales, relaciones entre razas marcadas todavía por la distancia y confusión política.
  El final triste son la expulsión, más o menos violenta, de los coloniales. La melancolía del desastre de los primeros tiempos de la independencia. La pérdida del territorio de la infancia en unos episodios todavía no aclarados. La expulsión de Edén se titula el último capítulo. La autora escribe al comienzo de éste: Ningún gobierno español ha reconocido que los blancos fueron perseguidos, expoliados y expulsados, pese a que Guinea era un rincón de España cuando la fortuna los condujo a ella (página 259). La autora pertenece a esa clase de expulsados y expone la visión de los que dejaron la tierra en la que vivían, la de nacimiento de muchos de ellos.
   La tierra de Bisila es un libro sencillo lleno de emociones, recuerdos vividos tamizados por la distancia del tiempo. Una lectura muy recomendable.
  

miércoles, 11 de octubre de 2017

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (10): CINCO SEGUNDOS de JAVIER GONZÁLEZ.

GONZÁLEZ, Javier: Cinco segundos (Madrid 2012. Evohé. 455 páginas)
   La novela de Javier González no suele citarse en la bibliografía sobre novelas acerca de la colonia de Guinea española. Es extraño que haya pasado tan desapercibida para los africanistas porque se trata de una novela que mantiene la atención del lector, resulta amena e interesante y es la cuarta de un autor que ya había tenido cierto éxito en la novela de ambiente histórico y que ha sido traducido, según confiesa la solapa, a diecisiete idiomas.

   Cinco segundos es una novela de intriga, más imaginativa que histórica. El protagonista, un estudiante de Derecho, acaba contactando con un grupo de militares en la reserva que tienen su sede en el Casino Militar. Personajes a los que se les coge cariño por su idealismo desfasado y su modo de vida pintoresco. Quieren ir a Guinea en una expedición como las del siglo XIX y toman como patrón la que hicieron el marino Manterola y el cónsul Guillemard de Aragón en 1845.
   La novela es muy compleja de trama puesto que reúne varias acciones en diferentes etapas históricas. El comienzo no tiene nada que ver con la continuación en la que el protagonista acaba viajando a Guinea pero con otra compañía. La acción derivará en un thriller político que recuerda a algún proyecto de golpe de estado contra el presidente Obiang utilizando mercenarios. Entrelazada con esta historia, el autor rompe el ritmo con una narración sobre la etapa de tráfico negrero en la isla de Bioko. La ausencia de autoridad en el territorio entre 1778 y 1845, fue aprovechada por negreros árabes y europeos y Javier González cree conveniente introducir aquí algunos capítulos sobre la vida de un bubi apresado y vendido, su paso por Etiopía y su llegada a Jerusalén, el arca de la alianza y su desaparición.

   Son argumentos desiguales que confluyen al final en una única explicación que, por respeto al autor, no voy a desvelar.
   La conexión del relato con la etapa colonial de Guinea Ecuatorial es la figura de Nicolás Manterola. Desde 1778, cuan los restos de la expedición del conde de Argelejo abandonó la isla de Fernando Poo, hasta 1843 cuando el marino Lerena llegó de nuevo, las posesiones españolas del golfo de Guinea habían quedado abandonadas. Esa desidia o negligencia política hizo que el lugar fuera tomado por traficantes de esclavos y gente sin escrúpulos. Ante la falta de autoridad española, los ingleses organizaron expediciones a partir de 1827 y fundaron una pequeña ciudad donde acoger a sus militares, comerciantes y empleados que llamarían Clarence, luego sería Santa Isabel y hoy Malabo. Cuando los ingleses quisieron comprar las islas españolas, hubo una fuerte reacción política en contra y la reina se vio obligada a considerar la colonización de los territorios. Para ellos se mandaron varias expediciones: Lerena (1843), Manterola y Guillemard de Aragón (1845) y Chacón (1858).
Caldera de Luba
   Javier González aprovecha la figura del marino Nicolás Manterola para un relato lleno fantasioso y movido en el que está presente de manera principal la trata de esclavos, a la que se dedicaron algunos de los principales habitantes (blancos y negros) de esa ciudad en el momento.

   

martes, 27 de junio de 2017

LAS NOVELAS DE MALABO (4): TINIEBLAS de FERNANDO GAMBOA.

GAMBOA, Fernando: Tinieblas (Autoedición 2016. Impreso en Polonia para Amazon. 514 páginas)

   Fernando Gamboa es un escritor nacido en Barcelona en 1970 que prefiere la edición independiente, no sé si por desencuentros y hartura de las editoriales o por decisión voluntaria. En 2008 publicó (en la editorial El Andén) la novela Guinea que, por no tener un argumento de época colonial, no ha sido mencionada en este blog. Después se ha dedicado al género de aventuras, creando relatos entretenidos, llenos de acción, con personajes bien creados dentro del género y con capacidad para enganchar al lector. Uno de sus héroes es el capitán Riley, protagonista de esta novela. Tiene una página web para el que quiera ampliar información: http://www.gamboaescritor.com/
   La novela Tinieblas se desarrolla parcialmente en la antigua Guinea española. El autor toma como argumento un hecho real que luego derivará en una historia de espionaje, acción y misterio imaginada. Durante la II Guerra Mundial, se refugiaron en el puerto de Santa Isabel un barco italiano y dos alemanes, huyendo de los aliados que dominaban los mares de África. A principios de 1942 los británicos, en una audaz operación se hacen con el barco italiano Duchessa d’Aosta e inutilizan los dos alemanes aprovechando la celebración de una fiesta en la ciudad colonial española. Los detalles de la operación se pueden leer en alguna página web como 

El Duchessa d'Aosta en Guinea

   El asunto es suficientemente atractivo para un novelista y Gamboa lo sabía al escribir la novela. Es una situación histórica compleja llena de acontecimientos. El autor utiliza sus personajes de la serie narrativa, con caracteres bien definidos y personalidades que dan juego en las situaciones complicadas. La novela comienza en Estados Unidos y lentamente va metiendo al lector en el juego de complicidades y rivalidades, amistades y enemistades que surgen en una situación bélica. Aunque no es un relato de acción trepidante como los que se escriben ahora, no le falta habilidad al escritor para ir introduciendo elementos nuevos en el desarrollo de la trama que mantengan al lector en la atención necesaria para una novela de aventuras. Poco antes de la mitad de la novela, resuelto el negocio que los llevó a Fernando Poo, la novela se marcha al Congo.



   En algunas páginas se dan pinceladas de lo que pudo haber sido la vida sin entrar en mucho detalle ni detenerse en aspectos puramente coloniales. No es el asunto del libro. En definitiva, un libro para los amantes de las lecturas amenas y de las novelas clásicas de aventuras.

jueves, 26 de enero de 2017

LAS NOVELAS DE MALABO (3). LA LITERATURA DE LOS BUBIS (2): LA ÚLTIMA CACICA y EL VALLE DE LOS BUBIS de MARÍA PAZ DÍAZ.

DÍAZ, María Paz: La última cacica (Editorial Fundamentos. Madrid 1990. 253 páginas).
-         El valle de los bubis (Huerga y Fierro editores. Madrid 1998. 140 páginas + 2 hojas).
   Díaz es una escritora sevillana nacida en 1930 que pasó su niñez y adolescencia en Guinea. Publicó su primera novela en 1975 Ultimátum a Sevilla, a la que siguieron otras como Adiós a Sevilla en 1985 y Amor en Florencia en 2002. Su paso por Guinea le dejó el sustrato emocional suficiente como para escribir dos novelas de ambientación colonial: La última cacica y El valle de los bubis.

   La última cacica (1990) es una novela de emociones familiares una historia de parientes en el Condado, entre Sevilla y Huelva, un pueblo que la autora llama Remuñana y que puede ser Bollullos Par del Condado. Una familia de caciques, propietarios, ricos en la Andalucía de siempre. Y la herencia de una de las tías solteronas entre las que se halla un cuaderno que la protagonista comienza a leer y que constituye el grueso de la historia. La vieja tía no fue una solterona irredenta sino una mujer que guardó siempre el recuerdo de un amor juvenil que no pudo superar con otro. No sé hasta dónde la historia que cuenta Díaz tiene que ver con su propia familia, pero lo narra con la naturalidad de lo conocido de sobra, con amenidad y soltura. Se acerca a la vida colonial con ojos de niña, con recuerdos de colegio, con la inconsciencia de la edad sin saber muy bien qué era una colonia y porqué vivían allí los españoles. La niña que veía escenas que no se daban en España, personas distintas y relaciones ajenas a la costumbre de los españoles. Y su despertar al mundo adulto al comprender algunos sucesos de la Guerra Civil al tiempo que nacía el conocimiento del hombre. Todo compuesto con nostálgica ternura, el final de dos modos de vida de antes. La vida de algunas familias andaluzas en contrapunto con el final de una etapa colonial en una novela amena.


   María Paz Díaz publicó su segunda novela de ambiente guineano en 1998: El valle de los bubis. Es un libro arriesgado, valiente y difícil. Se atreve con una historia antropológica y escribe sobre la vida de los bubis en los últimos años de la colonización. A pesar de parecer una historia íntima, la vida de la mujer y madre, quiere recrear el ambiente de los bubis y sus creencias, los ritos religiosos o mortuorios; la maternidad y el poder. Parece inspirada en una mitad por sus recuerdos y en otra por lecturas como los libros que el claretiano Martín del Molino dedicó a esta etnia. Es muy difícil para un escritor español introducirse en la complejidad de las creencias y normas de los bubis. En general, los autores huyen de este tipo de relato por el miedo a no saber reflejar una sociedad tan ajena. La incursión en la espiritualidad bubi, en la religión, en la figura del abbá… La autora tuvo la honradez intelectual de mostrar un mundo distinto y adentrarse en los sentimientos más que la acción. Asumió dos riesgos: Uno, que el lector español (al que va dirigida la novela) no se interesara por esos temas tan minoritarios y otro, que el lector guineano (si alguno hubiere) criticara las faltas normales de comprensión de la autora acerca de la religión de los bubis. Frente a la proliferación de narraciones fáciles que buscan lectores complacientes y los tópicos coloniales, nos encontramos con dos muestras arriesgadas y originales.



Riabba

lunes, 8 de junio de 2015

LA HISTORIA DE LA COLONIZACIÓN DE GUINEA Y LA NOVELA: TIERRA NEGRA de DOMINGO MANFREDI CANO y LAS PUERTAS DEL PARAISO de FRANCISCO PASCUAL DE LA PARTE.

PASCUAL DE LA PARTE, Francisco: Las puertas del paraíso (Leipzig 2011?. Lulu.438 páginas).
MANFREDI CANO, Domingo: Tierra negra (Barcelona 1957. Luis de Caralt editor. 281 páginas).


   Domingo Manfredi (Aznalcázar, Sevilla, 1918- Alicante 1998) fue un periodista y escritor de tendencia falangista. Muy prolífico en la escritura y autor de algunas novelas premiadas. También fue traduictor. Trabajó en radio nacional y Televisión Española. Mostró cierta inclinación a escribir sobre el África Española, llegando a ganar el premio África en 1950 con el libro Ischulla (1950), una especie de relato poético sobre costumbres bubis. Era un premio que se otorgaba, como era natural en la época, a escritores muy próximos al régimen.

   En 1957 publicó la novela Tierra Negra ambientada en Fernando Poo. Es un escritor que escribe bien aunque sin la genialidad o la capacidad de renovación como para ser una primera figura, era un escritor acostumbrado a escribir a diario y con facilidad para crear historias dentro de un realismo que trata de romper al hablar de Guinea. De mentalidad tradicional, se sitúa en la línea de Tomás Borrás, Francisco Camba o Tomás Salvador a los que también les atrajo el colonialismo africano. En Tierra negra compone un tríptico histórico en tres momentos: 1788, 1888 y 1945. Como hilo conductor usa tres generaciones de un bubi singular, Riebetta, que había tomado de una leyenda que ya recogió en Ischulla. Con ello trata de mostrar el contacto entre bubis y españoles, la relación pacífica y bienintencionada, y el triunfo de la religión católica entre los africanos. Es decir, todo en la línea de colonialismo paternalista y católico en la que militaba sinceramente el autor.

   En algunos pasajes de la novela se ve que el autor no ha vivido lo suficiente en Guinea, que sólo la conoce de visita. Pero el relato muestra una línea ingenua de colonialismo y una mentalidad idealizadora del mismo.
Domingo Manfredi

   Las editoriales de autoedición que proliferan actualmente han hecho posible la publicación de muchas novelas que las editoriales comerciales rechazan, muchas veces por motivos económicos y no de calidad. Pero estas editoriales plantean dudas sobre la fecha de la edición (ya que se imprimen a demanda) e, incluso, del lugar de la misma.
   Francisco Pascual de la Parte es un diplomático con mucha experiencia, que ha estado destinado en lugares conflictivos y en lugares tranquilos, aficionado a la escritura es autor de varias novelas. Algunos datos profesionales los vemos en: http://www.xn--cartadeespaa-khb.es/index.php?seccion=1&reportaje=177
Francisco Pascual
   Como tantos otros diplomáticos, sus relatos tienen mucha relación con los países en los que estuvo destinado. Es lógico si pensamos que son lugares que conoce bien, que pueden resultare interesantes para un lector no familiarizados con ellos y que pueden tener la originalidad de un argumento distinto para el español. El autor de esta novela estuvo destinado en Guinea Ecuatorial en 1980. Y sobre este país, sobre su historia colonial, trata Las puertas del paraíso que viene precedida por un excelente resumen histórico de los hechos acontecidos antes de la ficción y se acompaña de un apéndice en el que resumen también magistralmente lo que sucedió desde que finaliza la narración hasta la actualidad. Porque la novela es una novela-río que discurre durante años, por generaciones. Pero, a diferencia de Manfredi que observa la historia con mentalidad colonial, Pascual de la Parte se distancia de la ideología colonialista y trata de ser objetivo en la narración. No es una novela de propaganda (sin menospreciar los méritos literario de algunas de esas novelas), sino un relato histórico enmarcado en Guinea.

   El primer acto se desarrolla en la expedición que el marino Manterola, el padre Usera y el cónsul Guillemard de Aragón realizan a Fernando Poo en 1845. Detrás del trasfondo histórico como hilo conductor, y como es lógico en una novela, hay una ficción familiar que le da cohesión al relato y trata de que el lector se enganche en la acción. En las páginas de la novela van apareciendo personajes históricos como el gobernador Beecroft, Lynslager, el rey Moka, y personajes de ficción para que el autor haga una elogiable reconstrucción de lo que pudo haber sido la vida colonial. Y acaba en Annobón. Pascual de la Parte está muy bien documentado sobra la historia de Guinea y conoce el paisaje a la perfección pero hay muy pocas fuentes sobre la vida doméstica y cotidiana de esa época en ese lugar. Y hace un ensayo de reproducción de la vida en la ciudad de Clarence-Santa Isabel. Su doble objetivo: narración histórica-historia de ficción se mezcla con una doble historia: La trama principal de búsqueda del abuelo y la secundaria de amor del protagonista, o viceversa. Y en esa complicación estriba la pérdida de ritmo, el dedicar mucho espacio a lo accesorio y poco a las acciones más relevantes. Tal vez por eso mismo resulte un libro con muchas páginas.
   Después hace un recorrido temporal que le lleva a concluir la novela en la Guerra Civil y en el golpe de Teodoro Obiang. En estos últimos capítulo, la tercera parte final del libro, el autor quiere hacer un recorrido histórico novela aunque pierde una parte de la coherencia del relato inicial. Para él, la historia colonial de Guinea es el reflejo de los fracasos españoles: … era la situación por la que atravesaba España la causa principal de que no se pusiera en marcha un plan metódico para sentar las bases de la prosperidad de la colonia. Los esfuerzos de la metrópoli eran encomiables pero discontinuos. El interés español por Guinea se manifestaba a ráfagas y los criterios para su administración quedaban a merced del Gobierno de turno. En resumen: Guinea no funcionaba porque no funcionaba España (página 304).

   Dos novelas que, desde perspectivas ideológicas distintas, tratan de investigar en la historia colonial de Guinea Ecuatorial en diversas etapas históricas.

jueves, 12 de marzo de 2015

GUINEA ESPAÑOLA EN LA II GUERRA MUNDIAL: LECLERC, BRISEUR DE FERS de CHRISTIAN LAIGRET.

LAIGRET, Christian: Leclerc, briseur de fers. Le coup de Fernando Po (Paris 1963. Les Éditions Francex. 261 páginas + 1 hoja).
   Los europeos colonizadores de África había llegado a un acuerdo de caballeros que consistía en no enfrentarse entre ellos con las armas en el territorio del continente. Querían mostrar una ejemplaridad que reflejara la superioridad de su civilización frente a los indígenas y, en consecuencia, justificar su presencia por el bien del africano al que ayudarían a progresar. Esto se cumplió más o menos bien, incluso en momentos difíciles como el incidente de Fachoda, hasta que llegaron las Guerras Mundiales. Hubo enfrentamientos entre franceses de uno y otro bando en Dakar y Argel. Las luchas europeas se trasladaron al continente y  los alemanes combatieron a los ingleses, franceses o belgas en los territorios colonizados. La I Guerra Mundial tuvo un episodio en Fernando Poo (Bioko) por el internamiento del ejército alemán de Camerún. Y la II Guerra mundial también salpicó a la colonia española.
   Las colonias francesas en África estuvieron al principio bajo el control del Régimen de Vichy. Los gaullista insistieron en cambiar esa situación, en un primer momento en Camerún. Los defensores de la Francia Libre contactaron con sus aliados para poner los territorios africanos, y sus tropas, al servicio de De Gaulle. Esto presentaba situaciones de tensión después de que la flota británica destruyera a la francesa en Mers el Kebir (el Mazalquivir de los españoles), ocasionando más de mil muertos. Pero el interés superior se impuso.

   Christina Laigret fue un militar y gobernador colonial francés, nacido en 1903,  que se puso desde el primer momento en el bando de De Gaulle. Estuvo en Camerún cuando se actuó para poner la colonia en el bando aliado. Buen conocedor de los sucesos, decidió novelarlos en Leclerc, briseur de fers (1963), libro dedicado al artífice del cambio en el territorio. Laigret ya había escriyto otros libros de temática africana colonial como Sur les chemins de l’Union Française (1949),  Casque blanc (1957) o Adieu foulards! (1958).



  La novela Leclerc, briseur de fers, es una novela político militar que cuenta en detalle las maniobras de los militares gaullistas para poner el Camerún francés del lado de la Francia Libre. Es una historia de intrigas cuarteleras y no una novela bélica. Un relato apasionado de unos de los participantes, detallista, eficaz. El mundo de los colonos en conflicto con otros colonos en un escenario tropical que presentaba características diferenciadoras como la dificultad de comunicaciones, etc.

   ¿Cómo afectaban estas operaciones a la ex colonia española de Guinea? Ramírez Copeiro del Villar lo explica muy bien en su libro Objetivo África. Crónica de la Guinea Española en la II Guerra Mundial (Huelva 2004). Nos relata cómo funcionaban los servicios secretos de ambos bandos en la isla de Fernando Poo y detalla las operaciones llevadas a cabo contra barcos alemanes e italianos, con la complicidad de algunos españoles. Y, en concreto, el espectacular apresamiento del Duchessa d’Aosta y las lanchas alemanas Likomba y Bibundi, en 1942, mientras la oficialidad de estos buques asistía a un banquete en su honor en el casino de Santa Isabel.

   Este episodio es el que cuenta Laigret en la tercera parte de su novela, una de las pocas muestras de interés por el África ecuatorial española en la literatura francesa. Entendían los franceses que los alemanes de Fernando Poo, que el autor cuantifica exageradamente en unos 400 (página 19), algunos de los cuales eran los internados de la I Guerra Mundial, eran una amenaza para los franceses de la zona. Los franceses del Camerún no se fiaban de la libertad de que gozaban los alemanes en Fernando Poo y sospechaban de la presencia de barcos suyos en la bahía de Santa Isabel. Pensaban que tenían previsto atacar y tomar posiciones en las colonias francesas, recuperar para Alemania la colonia de Camerún. Por eso idearon un plan que golpeara a los alemanes de la zona. Y esto pasaba por una acción de comandos en Santa Isabel, aprovechando que los españoles eran neutrales, tenían pocas fuerzas terrestres y navales y carecían de aviación militar en la colonia.

   Una novela detallista en los entresijos políticos de los militares coloniales francesas, idealizada en el incidente de Fernando Poo y que constituye una muestra de los hechos secundarios de la Guerra Mundial.

domingo, 1 de febrero de 2015

NOSTALGIAS COLONIALES (8): RELATOS DE JOSÉ MENÉNDEZ HERNÁNDEZ.

MENÉNDEZ HERNÁNDEZ, José: Los últimos de Guinea. El fracaso de la descolonización (Madrid 2008. SIAL. 427 páginas).
-         Quiero besar tu sonrisa (Madrid 2012. SIAL. 181 páginas + 2 hojas).

-         Bubi de Rebola y otros relatos (Madrid 2014. SIAL. 178 páginas + 1 hojas).
José Menéndez
   José Menéndez Hernández es un hombre polifacético y de amplio curriculum. Licenciado en Ciencias de la Información y doctor en Derecho. Ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, y después en el de Registradores de la Propiedad. Fue Magistrado del Tribunal Supremo. Estuvo trabajando en Guinea y Honduras. Colaborador de ABC  y, entre 1972 y 1975, columnista de Nuevo Diario. Es autor de quince libros y de más de doscientos trabajos sobre temas jurídicos, especialmente de derecho fiscal. Profesor de la Universidad Complutense durante ocho años, también ha sido docente en la Universidad de Tegucigalpa en Honduras y en la de las Islas Baleares durante dos años.

    Su vinculación con Guinea deriva de dos estancias en el país. Primero, como registrador de la propiedad en la etapa de la Autonomía; después, como asesor del presidente Macías en los primeros tiempos de la independencia. Tuvo que abandonar la república precipitadamente. Es autor de un libro imprescindible para entender la configuración jurídica de la colonia española y el desarrollo posterior de los derechos de adquisición, transmisión, extinción y registro de la propiedad inmobiliaria: Estudio de la legislación hipotecaria de Guinea. Su único procedimiento inmatriculador (Madrid 1970. Editora Nacional. 357 páginas).

   La labor narrativa de Menéndez sobre la antigua colonia comienza en Los últimos de Guinea (2008), libro de recuerdos amables sobre su etapa en África en la que desgrana vivencias y se olvida de otras que pudieran ser más interesantes desde el punto de vista político. Algunas de sus páginas tienen el carácter novelesco suficiente como para traerlas aquí. Su siguiente libro, Leyendas y relatos de Guinea Ecuatorial (2009), lo dejamos para otro comentario posterior. Y confiesa ya abiertamente su intención literaria en Quiero besar tu sonrisa (2012). Aquí vuelve a abrir la memoria para rescatar experiencias, leyendas, recuerdos más o menos ficticios y narraciones de una Guinea idílica donde vivía feliz. La parte guineana del libro es sólo la final, muy pocas páginas en relación con el total. Y añade las poesías escritas en aquellos años. Menéndez es muy claro en su manera de contar las cosas y en la visión que tiene de los hechos coloniales. Así escribe: Me gusta recordar los Juegos Florales de Santa Isabel del año 1963 para demostrar la grata convivencia existente entre blancos y negros, cuando otros países africanos se debatían en convulsos incidentes independentistas y en los mismos tiempos en que el Ku Kus Klan hacía de las suyas en Estados Unidos, mientras que en Guinea no nos inquietaban las vibraciones políticas de nuestros vecinos (página 136).


   En su último libro de relatos hasta la fecha, Bubi de Rebola y otros relatos (2014), el autor vuelve a usar la misma técnica narrativa para su retrospección guineana, mezcla de recuerdo familiar, memoria política y fino humor con mucha nostalgia pero sin esa carga melancólica de los que viven atrapados en el pasado. La presencia del paisaje que configura la actuación de los personajes. Y los personajes mismos que se integran en el paisaje porque nadie es igual en dos lugares diferentes. Menéndez es la síntesis del sentimiento o pensamiento de una estirpe que se agota, la de los antiguos residentes en la colonia perdida.





miércoles, 10 de diciembre de 2014

NOSTALGIAS COLONIALES (7): LA CASA DE LA PALABRA de JOSÉ ANTONIO LÓPEZ HIDALGO

LÓPEZ HIDALGO, José Antonio: La casa de la palabra (Debate. Madrid 1994. 188 páginas; Ideas. Santa Cruz de Tenerife/Las Palmas de Gran Canaria 2007. 255 páginas).
   La revista Debats, publicada por la Diputación de Valencia, ha dedicado su nº 123 a la literatura de Guinea. En este número aparece un artículo de J. F. Siale Djangany titulado “Hilvanando derechos en la literatura colonial sobre Guinea Ecuatorial”. Me llamó la atención, al leerlo, que el autor se refiriera a La casa de la palabra como ejemplo de la literatura de apología colonial. Lo mismo hizo con otra novela mía. No recordaba yo eso y volví a leer el libro de López Hidalgo. Me parece que Siale, para apoyar su victimismo colonial, coge el rábano por las hojas y hace decir a algunos autores cosas que no dicen, solo para que coincidan con la tesis prevista al escribir el artículo. Para criticar la colonización no hace falta recurrir a este método porque hay ya abundante literatura apologista y justificadora a la que se puede recurrir para subrayar argumentos y doctrinas. Los abusos coloniales (la colonización fue en sí misma un abuso en términos absolutos) deben ser criticados sin tergiversar las fuentes.

   La casa de la palabra no es una justificación de la colonización, más bien al contrario. Eso no significa que el autor no pueda colocar personajes o situaciones que representen un anacronismo y traten de explicar mentalidades pasadas. No se trata de justificar esa mentalidad, solo de reflejarla. La novela aborda formas distintas de entender el hecho. La vieja guineana que no disimula la añoranza del pasado, la joven española que busca sus raíces sin entender muy bien lo que pasa en el nuevo país, y un complejo conjunto de personajes distintos y opuestos diseminados entre los dos tiempos del libro, el pasado colonial y el presente de la época en la que el autor vivió en Guinea Ecuatorial (principios de los 90 del siglo XX). Cada uno en su esfera de mundo, en su percepción personal.  Una anciana que, frente a los problemas que ve en la sociedad que la rodea, se imagina una falsa solución en el pasado español. Y la joven cooperante, buscando su camino, de la que escribe el novelista: Carolina pensaba que se había hecho enfermera por esa estrategia supuestamente altruista de quienes se buscan a sí mismos aliviando los padecimientos de los demás, o reconociendo su propia salud en la enfermedad de los otros. De ningún modo se hubiera atrevido a identificar en su vocación una huida, la necesidad de apartarse de cierto aire de indiferencia hacia todo que se arrie4sgaba a heredar de su madre y de cuya proximidad sólo se podía escapar sabiéndose requerida por alguien que sufriera más que ella (páginas 14-15).


    En la novela los personajes tienen todos alguna deuda con el pasado o con ellos mismos. Se entrelazan en una historia de frustraciones  o de insatisfacciones. Se buscan en Basilé. Y creen que en el pasado están las claves para remontar su  estado de espíritu. Por eso la historia colonial es tan importante en el relato aunque el autor indaga más en lo íntimo que el lo histórico. Es una pena el comentario de Siale porque La casa de la palabra es una de las mejores novelas que se han escrito sobre Guinea Ecuatorial.


   Una crítica al libro puede verse en: