martes, 8 de octubre de 2019

LAS NOVELAS DE TÁNGER (16): CITA CON EL PASADO de CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO


GONZÁLEZ-RUANO, César: Cita con el pasado (Editorial Éxito. Barcelona 1954. 309 páginas; Editorial Cumbre. México 1955. 244 páginas; Editorial Jackson. Buenos Aires 1955. 244 páginas).
    Humillación  (El poder relativo: Editorial Lara. Barcelona 1946. 189 páginas; Ediciones GP. Enciclopedia Pulga. Barcelona 1958. 64 páginas)

   César González-Ruano fue, ante todo, un periodista muy leído en su época. Escribía periodismo literario más que de actualidad. Era una modalidad de periodismo muy en boga en su tiempo, muy del gusto de los lectores en ese tiempo en el que la lectura era el mayor ocio. Pero el artículo periodístico, como género literario, es muy efímero. No es como la novela que perdura en libros que se pueden leer años más tarde. González-Ruano no debía ser un trabajador infatigable y la brevedad del artículo le iba bien.  Pero le gustaba escribir, tenía éxito, ganaba dinero con sus obras y también escribió novelas. Entre ellas una de argumento marroquí: Cita con el pasado.
   Debía ser un hombre vanidoso, ególatra. Con algunos pasajes oscuros en su biografía que salieron a la luz. Parece que traficaba con pasaportes para judías en la etapa en que vivió en Paris, durante la ocupación nazi. Algunos sospechan de algo más grave, pero sin pruebas contundentes. Esta novela está escrita en primera persona y parece que el protagonista tiene mucho de él mismo. Hombre de convicciones fascistas y muy franquista aunque, como muchos, evolucionaria con el tiempo.
   A pesar de haber tenido algunos admiradores importantes como Francisco Umbral, es un escritor que hoy no interesa porque está pasado de moda y porque sus novelas no son de una calidad extraordinaria. Lo mejor sigue siendo su obra periodística. Escribía con un estilo muy retórico, con demasiadas frases contundentes más infladas que profundas. Con una exageración de comas. No escribía mal, ni mucho menos, pero con un estilo que se ha quedado más antiguo que el de otros escritores de su generación. Muños Molina describe su estilo con indudable desagrado por él: Leyendo los artículos de Ruano en los años treinta se comprueba que el fascismo, entre otras cosas, era una intoxicación de mala literatura, un desbordamiento de palabrería pseudosublime y pseudopoética que entre nosotros tuvo como máximo fruto el misticismo falangista, las vaciedades floridas de aquellos himnos que algunos de nosotros llegamos a cantar en la escuela sin entender de ellos ni una sola palabra: los luceros, las montañas nevadas, las rutas imperiales, etcétera. (Babelia. El País 11 de julio de 2014).



   González-Ruano conocía Tánger y Marruecos. A finales de 1933 y principios de 10934  hizo un curioso viaje por el Atlas  buscando pistas sobre posibles prisiones españoles de la época de Abd el Krim. Era un rumor que circuló por España durante mucho tiempo. Le acompañó como guía e intérprete Luis Antonio de Vega. Los dos periodistas se llevaban bien y tenían una visión marroquí muy similar. En la novela de González-Ruano se nota la huella de L. A. de Vega. Estas crónicas fueron publicadas en libro en 1996. Además, quizás como consecuencia  directa de ese viaje, ya había publicado en 1935 una novela de ambiente marroquí titulada Circe (Ediciones Ibéricas/Bergua. Madrid 1935. 264 páginas + 2 hojas). Es una novela exotista, escrita como cosmopolita. En el estilo personal, lleno de grandes párrafos de solemne prosa y poco contenido que usa también en Cita con el pasado.  No me voy a detener en ella porque no tiene relación con el Protectorado español. José Ramón González, de la Universidad de Valladolid, le dedicó un artículo:

   Cita con el pasado tiene una larga introducción en la que el protagonista, en un soliloquio excesivo, nos pone en antecedentes de su vida sentimental. Llegamos a Tánger en la página 83. Aquí aparecen los tópicos tangerinos y los personajes raros que, según algunos novelistas, poblaban esa ciudad en la etapa internacional. Hay un crimen. Pero hasta la narración del crimen es tediosa. Es una novela aburrida, llena de reflexiones narcisistas del personaje que hacen un relato en bucle como una espiral inacabable. Una de esas novelas en las que parece que el autor sueña con ser el personaje. No hay intriga porque el autor extiende hasta la saciedad los detalles sin importancia pero no concluye una historia verdadera. Una novela, en fin, literariamente caducada, aburrida y creo que no satisfará ni a los seguidores del periodista González-Ruano ya que, en definitiva, es un autor que se recordará por sus crónicas periodísticas y no por sus novelas.

Ediciones argentina y mexicana
   La novela tiene un antecedente en un relato breve titulado Humillación, publicado en una colección de relatos breves titulada El poder relativo ( ) y en 1958 en la Enciclopedia Pulga.



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