INIESTA, Serapio: Flon
flon (Bruguera. Barcelona 1972. 445 páginas). Pie negro (Bruguera.
Barcelona 1974. 447 páginas).
Serapio Iniesta ha escrito dos novelas autobiográficas de interés para
comprender la vida de muchos españoles que, perdedores en la Guerra Civil,
tuvieron que huir a Francia y, como único medio de vida, alistase a La Légion
Étrangère. Cuando se elige la novela como modo de contar una vida hay que
suponer que leeremos partes exageradas, partes censuradas y partes olvidadas
por el autor. Incluso que la memoria le falle en episodios. Pero del conjunto
de las dos sí que podemos obtener una visión aproximada de la manera en que se
desarrolló la existencia de aquellos hombres.
Flon Flon es la menos colonial. Es un relato que discurre por
Argelia, pero entre cuarteles, Francia y algunos países europeos durante la II
Guerra Mundial. No fueron los legionarios de Sidi Bel Abbés protagonistas de
batallas importantes ni en Europa ni en Argelia o Senegal, a pesar de estar
presentes. Por tanto, se trata más bien de una novela cuartelera, seguramente
fiable en lo que describe y señal de una vida dura tratando de encontrar
oportunidades. Como tantos otros.
La verdadera novela colonial es Pie negro, nombre dado a los
colonos en Argelia. Entre las dos, el autor publicó Paris, aquel verano
(1973) que describía el ambiente de los exiliados españoles en parís tras la
liberación y que no tiene que ver con la vida colonial.
En Pie negro, aborda la cuestión colonial con crudeza, en el
momento final de la Argelia francesa. Su evolución personal es evidente. Siegue
siendo un hombre difícil de trato, especialmente con las mujeres, hecho en los
momentos difíciles de la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, en los
cuarteles de dura disciplina de la Legión francesa, en la lucha por la vida
empezando de cero en varias ocasiones. Pero leal y con un fuerte sentido de la
amistad. Como tantos otros perdedores, encuentra su sitio en Argelia, una
colonia próspera que permitía trabajar y progresar a los emigrantes europeos,
entre ellos muchos españoles. Pero ha llegado en el peor momento, cuando los
árabes han cobrado conciencia de su papel secundario en su tierra, de la
marginación social, económica y política y, ante todo, del poder que pueden
alcanzar unidos. Se inicia así la cruel guerra de destrucción de comunidades,
el ocaso sangriento de la aventura colonial, el fin de un proceso histórico. El
rencor de los autóctonos se convierte en odio y la posición de los franceses,
algunos argelinos de varias generaciones, se transforma también en odio al ver
que van a perder todo, incluso la vida.
El autor no es ya un español, exiliado republicano, que ve las cosas
desde fuera. Tiene una granja, propiedades, un hijo, amigos… La situación lo
obliga a tomar partido y lo toma por los suyos. Se involucra en la lucha
secreta de los colonos y sufre. Se posiciona contra De Gaulle y su solución pacífica
que es, sin paliativos, una huida. Están arraigados en lo que conocen, no
quieren cambiar. Se identifican con la tierra africana.
Evidentemente la novela tiene una parte autobiográfica y muchos
elementos que conoció directa o indirectamente. Es una novela de técnica
sencilla, pero llena de emociones y de hechos comprobables. En algunas ocasiones
recuerda a Jean Lartéguy. El antiguo republicano se ha transformado en un
defensor de la colonización. Todas sus contradicciones personales surgen a la
vez que se derrumba un mundo construido sobre una convivencia viciada. Todo lo
que le rodeaba se cayó en meses. Sus amigos, vecinos, conocidos lo van dejando
todo atrás y salen huyendo de sus entornos en pocos días, sin llevarse más de
lo que cabe en una maleta. Sus antiguos servidores se hacen dueños de las casas
y las tierras que explotaban sin pagar un céntimo. En todo ello hay resentimiento,
ganas de venganza contra los que los menospreciaron. Pero, a la vez, comprueba
que la lucha por el poder en la nueva república se va a decantar a favor de los
emboscados del exilio y el escondite, marginando a los que lucharon con las
armas en el monte y la ciudad. Asiste al ascenso de gentes tan poco honradas
como los que crearon la desigualdad.
No hay una novela de estas características en la literatura española
contemporánea.



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