ANÓNIMO: Episodios de la guerra de España con
Marruecos o sea Julio y Zoraida (Madrid s. f., Despacho de la calle de
Juanelo nº 19, 24 páginas).
La
literatura de cordel no da para mucho. Es una curiosidad de literatura popular
que tuvo una vigencia de siglos en España, Portugal y algunos países iberoamericanos.
Pliegos que llevaban por los pueblos los vendedores ambulantes, ciegos que
cantaban romances, aleluyas con historias trágicas… Un subgénero al gusto de la
población que las podía leer o escuchaban de otros. Entre las obras en prosa de
este género está Julio y Zoraida, publicada posiblemente en 1879 y
compuesta de tres pliegos, es decir 24 páginas. Hay que decir que el precio de
estos papeles se medía por pliego.
El
relato llama la atención por su estilo ampuloso y su exceso de descripciones
que, seguramente, no era lo que demandaba un público inculto y ávido de
emociones. Se desarrolla en los primeros días de la guerra de 1859, en las
afueras de Ceuta. Y tiene todos los elementos exotistas posibles, mezclados con
el gusto romántico por los amores difíciles, por los escenarios atractivos y
por los misterios de la trama. No puede faltar el oficial español enamorado de
una mora que resulta ser cristiana, el notable cabileño que era un renegado y
los estereotipos: españoles generosos e indulgentes y marroquíes fanáticos y
atrasado. Rebeca Sanmartín en su Imágenes de la Edad Media. La mirada del
realismo (página 92) dice que los `personajes son proyecciones medievales.
Tal vez sean recreaciones románticas de los personajes medievales, pero el
autor anónimo seguramente no conocía nada de Marruecos, ni de los habitantes de
Yebala, ni del modo de vida allende el estrecho y tuvo que echar mano de
lecturas para poder configurar caracteres.
Pero
la historia de amor es solo una excusa para narrar, de manera resumida, los
principales hechos de la campaña en un tono exaltado y lisonjero.
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