viernes, 19 de agosto de 2016

LAS NOVELAS DEL MARRUECOS IMAGINADO: LUIS ANTONIO DE VEGA. III – LIBROS DE RELATOS.

VEGA RUBIO, Luis Antonio de:
-         Por el camino de los dromedarios (Patria Hispana. Madrid 1942. 222 páginas + 1 hoja).
-         Yo he sido emperador (Luis de Caralt editor. Barcelona 1943. 224 páginas).
-         Mis amigas eran espías (Luis de Caralt editor. Barcelona 1943. 183 páginas + 1 hoja).
-         Espías sobre el mapa de África (Escélicer. Madrid 1943. 254 páginas + 1 hoja).


   Los libros de relatos encierran posiblemente lo mejor de la narrativa de Luis Antonio de Vega. Es donde el escritor se muestra más imaginativo, más ingenioso y menos pegado a la realidad. En concreto, sus relatos sobre espías resultan todavía amenos y atractivos al lector. A estos relatos el autor los llama reportajes, tal vez porque juega a confundir al lector entre lo real y lo fantasioso, porque aparece como protagonista y porque recorre los confines del Magreb desde el Sahara hasta Túnez. Juega con su papel de periodista en varios periódicos de España y Marruecos, labor en la que destacan algunas crónicas de viajes publicadas en la revista África, como si lo que contaba fuera fruto de su trabajo.

   El primero de estos libros es Por el camino de los dromedarios (1942). Puede ser considerado un libro de viajes por el Atlas. El autor refiere hechos vividos, descripciones de ciudades y caminos y la situación social. Pero añade algunas consideraciones de su Marruecos imaginado. Hasta dónde llega la realidad y dónde empieza su recreación es algo difícil de saber. Algunos de sus capítulos –como Hermano del demonio- los publicaría después como novela breve.

   Un año después publicó Yo he sido emperador, título del primero de los cuentos ambientado en Fez. Una colección de once narraciones que discurren por el Marruecos francés, Túnez, Egipto, Argelia, Mauritania o el Sáhara inventado de leyendas modernas, etc. Tiene pocas incursiones por el Protectorado español: la tercera de las narraciones –Cómo renuncié a ser santo- comienza, antes de marcharse a Mogador, contando algunas anécdotas de Marlene Dietrich y Von Sternberg cuando rodaban Marruecos en las playas de Río Martín. En Una población sin mujeres recrea las incursiones guerreras de El Raisuni por el Fondak de Ain Yedida y R’Gaia.

   Lo mejor de Luis  Antonio de Vega son los relatos recopilados en los dos libros siguientes. Son los cuentos más frescos, más imaginativos y con un sentido del humor suave y elegante. El autor nos quiere presentar, como siempre, un Marruecos imaginado pero más fantástico y extraordinario. Como si el país fuera un inmenso nido de espías, preferentemente femeninas, que convirtieran todo en un laboratorio de informaciones secretas donde se disputaban la primicia agentes de todos los países.
   Mis amigas eran espías, compuesto por siete narraciones, apareció en 1943. Fue un año especialmente bueno para el autor ya que publicó tres libros de relatos africanos. Son historias amables, revestidas de una falsa nostalgia, sobre mujeres relacionadas con los servicios secretos que abundaban en el Protectorado según la imaginación del escritor. No son relatos de intriga bien armada, ni se trata de thrillers lleno de emoción. Pero tampoco son aventuras de novelas de kiosco. Son divagaciones del autor que quiere presentarnos un  mundo misterioso lleno de gabinetes negros, servicios especiales y acciones de las segunda secciones de estado mayor. Por eso, leyendo con distancia, resultan atractivos.

   Y ese mismo año apareció Espías sobre el mapa de África, libro que bien pudiera ser uno solo con el anterior. Es una colección de diez relatos, que no se limitan a Marruecos, sino que se desarrollan en otros países lejanos como Etiopía. El primero de ellos I-K-128 ya se había publicado dos veces con anterioridad, personaje que le sirve para conectar varios de los cuentos. El autor combina sus historias de espías con misterios como la existencia de estranguladores de la India, adoradores de Kali, en Alcazarquivir en un guiño a las novelas de Salgari, o fabula sobre la muerte de Lawrence en Etiopía. Nos lleva a Uazzan en busca de un vampiro inglés o viaja a los oasis con su espía favorita. Las narraciones son más completas que en Mis amigas eran espías, las historias están mejor trazadas y, en general, son más interesantes para el lector. Con todas las características de la escritura de De Vega, salvo su defensa del franquismo, el libro es el mejor ejemplo de país imaginado como el autor recrea el Marruecos colonial.
Luis A. de Vega, dibujo de Julián Nadal


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