jueves, 26 de enero de 2017

LAS NOVELAS DE MALABO (3). LA LITERATURA DE LOS BUBIS (2): LA ÚLTIMA CACICA y EL VALLE DE LOS BUBIS de MARÍA PAZ DÍAZ.

DÍAZ, María Paz: La última cacica (Editorial Fundamentos. Madrid 1990. 253 páginas).
-         El valle de los bubis (Huerga y Fierro editores. Madrid 1998. 140 páginas + 2 hojas).
   Díaz es una escritora sevillana nacida en 1930 que pasó su niñez y adolescencia en Guinea. Publicó su primera novela en 1975 Ultimátum a Sevilla, a la que siguieron otras como Adiós a Sevilla en 1985 y Amor en Florencia en 2002. Su paso por Guinea le dejó el sustrato emocional suficiente como para escribir dos novelas de ambientación colonial: La última cacica y El valle de los bubis.

   La última cacica (1990) es una novela de emociones familiares una historia de parientes en el Condado, entre Sevilla y Huelva, un pueblo que la autora llama Remuñana y que puede ser Bollullos Par del Condado. Una familia de caciques, propietarios, ricos en la Andalucía de siempre. Y la herencia de una de las tías solteronas entre las que se halla un cuaderno que la protagonista comienza a leer y que constituye el grueso de la historia. La vieja tía no fue una solterona irredenta sino una mujer que guardó siempre el recuerdo de un amor juvenil que no pudo superar con otro. No sé hasta dónde la historia que cuenta Díaz tiene que ver con su propia familia, pero lo narra con la naturalidad de lo conocido de sobra, con amenidad y soltura. Se acerca a la vida colonial con ojos de niña, con recuerdos de colegio, con la inconsciencia de la edad sin saber muy bien qué era una colonia y porqué vivían allí los españoles. La niña que veía escenas que no se daban en España, personas distintas y relaciones ajenas a la costumbre de los españoles. Y su despertar al mundo adulto al comprender algunos sucesos de la Guerra Civil al tiempo que nacía el conocimiento del hombre. Todo compuesto con nostálgica ternura, el final de dos modos de vida de antes. La vida de algunas familias andaluzas en contrapunto con el final de una etapa colonial en una novela amena.


   María Paz Díaz publicó su segunda novela de ambiente guineano en 1998: El valle de los bubis. Es un libro arriesgado, valiente y difícil. Se atreve con una historia antropológica y escribe sobre la vida de los bubis en los últimos años de la colonización. A pesar de parecer una historia íntima, la vida de la mujer y madre, quiere recrear el ambiente de los bubis y sus creencias, los ritos religiosos o mortuorios; la maternidad y el poder. Parece inspirada en una mitad por sus recuerdos y en otra por lecturas como los libros que el claretiano Martín del Molino dedicó a esta etnia. Es muy difícil para un escritor español introducirse en la complejidad de las creencias y normas de los bubis. En general, los autores huyen de este tipo de relato por el miedo a no saber reflejar una sociedad tan ajena. La incursión en la espiritualidad bubi, en la religión, en la figura del abbá… La autora tuvo la honradez intelectual de mostrar un mundo distinto y adentrarse en los sentimientos más que la acción. Asumió dos riesgos: Uno, que el lector español (al que va dirigida la novela) no se interesara por esos temas tan minoritarios y otro, que el lector guineano (si alguno hubiere) criticara las faltas normales de comprensión de la autora acerca de la religión de los bubis. Frente a la proliferación de narraciones fáciles que buscan lectores complacientes y los tópicos coloniales, nos encontramos con dos muestras arriesgadas y originales.



Riabba

martes, 17 de enero de 2017

VISIONES FEMENINAS DEL AFRICA ESPAÑOLA (4): LA DESERTORA de HALMA ANGÉLICO y NOCHE NUPCIAL SIN NOVIA de BLANCA IBÁÑEZ BLANCO.

ANGÉLICO, Halma: La desertora (Librería Beltrán. Tomo 2º de la Biblioteca de Pasión y de Ideas. Madrid 1932. 236 páginas + 2 hojas. Dibujos en madera de R. Manchón; Editorial Renacimiento. Espuela de Plata. Sevilla 2019. 264 páginas).
IBÁÑEZ BLANCO, Blanca: Noche nupcial sin novia (BIB. Granada 1956. 289 páginas).


   Halma Angélico es uno de los dos pseudónimos usados por la escritora María Francisca Clar Margarit (1888-1952). Escritora de ideas avanzadas con respecto a la situación legal y real de la mujer española de la época, aunque de ideas políticas más bien conservadoras y católicas, no renunció a combatir la discriminación. Forma parte de una generación de autoras feministas, comprometidas, que usaban la prensa y el teatro para exponer sus inquietudes y que el tiempo ha superado tal vez porque no lograron la originalidad suficiente como para permanecer en los libros de texto. Angélico es menos progresista que otras como Magda Donato, por ejemplo, pero con un sentido estético de la escritura que merece ser recordado. Mayor información en la web Escritoras en la prensa, gracias al artículo de la investigadora italiana Ivana Rota: http://www.escritorasenlaprensa.es/halma-angelico/. Esta investigadora estambién la encargada de una nueva edición de este libro que su publicó en Espuela de Plata (Editorial Renacimiento).
Dibujo de R. Manchón
La desertora
   Uno de sus relatos hace referencia a la guerra de Marruecos: La desertora, recogido junto a otros tres en el libro del mismo título publicado en 1932. Narra la angustia de una mujer que queda viuda de un militar muerto en la guerra de Marruecos. La penuria económica, el acoso de pretendientes que no quiere, la tristeza de la soledad. Ella misma había sido prisionera de un jefe rifeño que la raptó y la forzó. Y, a pesar del esfuerzo de la autora por la dignidad femenina, la mujer tiene al raptor: - No fui manceba del Caid- respondió radiante de indignación María Peregrina, cuando al llegar a su patria hirió sus oídos la impostora venganza -¡Fui su señora, su reina y la imagen que adoraba! Lo que ninguno de los míos fue capaz de otorgarme… (página 48). Y en estas contradicciones del amor está la esencia del cuento.
Halma Angélico
   No sé quién fue Blanca Ibáñez Blanco, ni he logrado obtener información sobre la autora de la novela Noche nupcial sin novia que su publicó en Granada en 1956. Por lo que se desprende de la lectura del libro, debió tener un conocimiento directo de Marruecos. Tal vez fuera una residente en el Protectorado.

   La novela sigue la línea exotista de contar las costumbres marroquíes con los ojos del europeo. Algo del folklore mal interpretado y de tópicos al gusto del lector español, aunque existe un fondo de comprensión. El tema de la mujer árabe gusta al español de Marruecos, la compara con la española y se indigna con la situación de la magrebí. Aunque la mujer española de los años cuarenta tuviera mil limitaciones. Y si en algo se substancia esa indignación es en el matrimonio convenido y en la poligamia. Incluso en la paradoja de que queriendo casarse con el hijo se casa engañada con el padre compartido con la madre del hijo. Pero en el concepto estético que se tenía del mundo marroquí, se abusa de la parsimonia y del ritmo lento como una melopea. Es como si pensaran que los marroquíes lo hicieran todo despacio y alargando los detalles de las labores cotidianas. Cuando eso se plasma en la literatura, el relato pierde vigor, se hace interminable y aburrido. … posiblemente porque, siendo el reloj un lindo artículo de lujo que se usa como exorno, no guía nuestros momentos con sus dictadores latidos (página 91). En definitiva una muestra de literatura pasada de moda, de costumbres interpretadas por ojos ajenos y personajes que proyectan los deseos liberadores de la autora más que la realidad de su tiempo.


 Óleo de Amadeo Freixas


viernes, 30 de diciembre de 2016

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (13): OPERACIÓN QUILATES de FERNANDO SANJUÁN BERTET, LUNA AMARILLA de JOXEMARI ITURRALDE y EL HÉROE DE NADOR de RAMÓN FERNÁNDEZ PALMERAL.

SANJUÁN BERTET, Fernando: Operación Quilates (De Librum Tremens. Madrid 2014. 260 páginas).
ITURRALDE, Joxemari: Luna amarilla (Pamiela etxea. Arre –Navarra- 2014. 142).
FERNÁNDEZ PALMERAL, Ramón: El héroe de Nador (Autoedición. Lulu. Esados Unidos 2014. 156 páginas)


   Fernando Sanjuán aborda el argumento de Annual desde un punto de vista original, lo que agradece el lector acostumbrado a un mismo esquema de novela sobre el desastre español en el Rif. Pero tiene un principio poco brillante, se enreda en contar la historia de los sucesos. El lector, que puede informarse con un clic de ordenador, no necesita que le narren los antecedentes reales. Y tarda en llegar la acción con unos diálogos en los que los personajes cuentan lo que pasa.

   La originalidad es que escribe una novela más imaginativa. Una conspiración de militares republicanos y anarquistas con los hermanos Abd el Krim para propiciar el desastre y acabar con la restauración. Si el autor se hubiera centrado en esta trama y no se perdiera por disquisiciones meramente históricas, la novela hubiera ganado mucho.
Fernando Sanjuán (de la solapa del libro)
    Luna amarilla de Joxemari Iturralde es una novela que discurre en dos tiempos y cuatro partes. El protagonista es un viajante de comercio que visita Melilla y parte del Protectorado en los últimos años de éste y los primeros de independencia. Unos marroquíes contactan con él y va rescatando del olvido una vieja historia familiar de padre y tíos. Sus parientes se vieron obligados a combatir en Marruecos como soldados de quinta, sufrieron el calvario de Annual y resolvieron su situación personal de distinto modo: uno como héroe patrio y el otro como renegado.

   El protagonista lo descubre a través de un manuscrito que le entregan. Aquí empieza la segunda parte del libro, una historia de blocao, de huida, de cautiverio y de sufrimiento que recuerda a cualquier otra novela del ciclo de Annual. Este manuscrito se lo atribuye a un periodista de ficción apellidado Garcés y de origen aragonés. Apellido que coincide con el segundo de Ramón J. Sender, al que el autor rinde homenaje incluyendo escenas que el escritor de Imán había incluido en su novela como el escondite en el vientre de un caballo. La prosa de Iturralde recuerda el estilo de Sender. Aparentemente sencillo pero de gran eficacia en el lector que sigue la lectura con atención debido al buen ritmo y al sostenimiento de la atención mediante la dosificación de los hechos. Podríamos ver también influencias de Fernández Díaz en los episodios que se suceden dentro del blocao.

   El protagonista, leído el manuscrito, comprende sus orígenes pero, como en esto está el misterio de la ficción, no lo voy a desvelar. La mezcla del momento actual de la novela y su pasado parece desigual, tal vez el autor ha dedicado muchas páginas al manuscrito encontrado. Puede ser que lo hiciera para que la novela no le quedara demasiado corta. Porque, por fin, encontramos una novela que no se llena de páginas y páginas dedicadas a lo intrascendente argumental. Medida en la relación entre la historia contada y el volumen del libro.


   Fernández Palmeral escribe un libro diverso dedicado a la memoria de su padre, guardia civil nacido en la aldea de Acebuchal (Málaga), hoy abandonada, y que tuvo la mala suerte de estar en Nador en los momentos del desastre. El libro consta de una introducción del autor y una tercera parte del padre (dedicada a la aldea). En el medio hay una historia sobre Marruecos que podemos considerar novela. Dice Fernández Palmeral que es de autor anónimo. Puede ser, aunque también podría ser de él mismo ya que el relato es la vida de su padre. Un testimonio novelado que guarda el interés de la autenticidad. Son 92 páginas de trágicos recuerdos, los primeros referidos a la odisea vivida por los guardias civiles que se hicieron fuertes en la fábrica de harinas de Nador y que fueron los únicos combatientes españoles a los que se respetó la vida después de rendirse.

viernes, 16 de diciembre de 2016

LAS NOVELAS DEL FIN DE SAHARA ESPAÑOL (6): MEKTUB (ESTABA ESCRITO…) de OLEGARIO MORENO RODRÍGUEZ.

MORENO RODRÍGUEZ, Olegario: Mektub (Estaba escrito…) (Editorial @becedario. Badajoz 2003. 246 páginas).
   Es una técnica habitual utilizar la novela para desgranar recuerdos. Así surgen libros, como el que nos ocupa ahora, que están a mitad de camino entre el relato histórico y las memorias. Los hechos ocurridos en 1975, cuando España se vio compelida a abandonar el Sahara Occidental, constituyen una experiencia extraordinaria para los que estaban en el lugar. Si además se trataba de un militar profesional que vio desarrollarse acontecimientos políticos y hechos de armas, es lógico pensar que los recuerdos puedan interesar a los lectores. Y esta es la causa de la novela Mektub.

   El autor narra con mucha parsimonia sus sentimientos del desierto, la vida de campaña y la guerra. La primera acción que cuenta sucede en  Echdeiría, recuerdo ingrato de 1958. La muerte es descubierta por soldados de reemplazo que sienten el miedo, la incertidumbre y la lejanía en un territorio extraño y apartado de sus pueblos. La novela discurre sobre los tenues recuerdos del autor, con pocos sobresaltos. Los comentarios sobre la agonía de Franco en las salas de bandera, en las reuniones de militares; la marcha verde vista desde el otro lado de la frontera por soldados de oficio. Olegario Moreno trata de mostrar el asombro de los protagonistas ante los hechos, la rabia por el abandono. Como es un periodista –Pérez Reverte- el que informa a los militares reunidos en el casino del abandono de los puestos del interior (Mahbes, Echdeiria, Hausa,Tifariti…). La incredulidad o estupefacción de aquéllos ante los acontecimientos.
El autor en la solapa del libro
   Pero la novela no tiene un argumento definido ni una época específica. Cada capítulo es una estampa de la vida colonial, unas amables y otras duras. Un recorrido discontinuo entre 1975 y el pasado anterior que marcó la evolución de la vida en el desierto para los militares españoles. Los caminos de Hagunía, Daora, Guelta…
   Un libro más para comprender lo que fue ese modo de vida. La literatura memorialística sobre el Sahara español va ofreciendo nuevas aportaciones que ayudarán a comprender la sociedad colonial, como los libros de Aser Queipo –Yo también viví en Villa Cisneros (2016)- o de Sainz de la Peña –Sáhara-Ifni, recuerdos de un tirador (2016)- que se han publicado recientemente. La novela Mektub se puede inscribir en esta corriente.
 




miércoles, 7 de diciembre de 2016

NOVELA DE TÁNGER (6): LA CIUDAD DE LA MENTIRA de IÑAKI MARTÍNEZ

MARTÍNEZ, Iñaki: La ciudad de la mentira (Destino. Barcelona 2016. 460 páginas).


Al igual que ocurre con las novelas del desastre de Annual, se está viviendo un resurgimiento de novelas que tienen a Tánger como escenario. Pero el Tánger colonial, internacional. Podríamos decir que el Tánger irreal, inexistente, creado a través de muchas ficciones. Una ciudad de cabarets, espías, escritores, contrabandistas, putas y pícaros donde las relaciones no eran nunca lo que parecían y las apariencias eran falsas. Martínez aprovecha esta idealización, situando la acción de su novela en el primer momento de la II Guerra Mundial con la ciudad tomada por tropas españolas y un bullicio diplomático importante. El  autor lo dice así: Debo decir, sin embargo, que pese a mi esfuerzo por describir rincones y costumbres de sus habitantes, lo considero un relato de “extranjeros” en Tánger. Los personajes principales, y muchos de los secundarios, son europeos y americanos; “nazarenos”, como los llamaría un musulmán devoto (página 457).

   A una primera impresión de reconstrucción histórica, al lector le sigue una sensación de impostura. Hay muchos sitios y personajes que no se corresponden. Forma parte de la trama, de la intriga que el autor quiere buscar. Aparece una mujer joven,  americana y viuda que cree querer escribir una novela o libro de viajes, pero sin estar muy segura. Es captada por el cónsul americano para su servicio de información. El obispo de Tánger, a pesar de ser una mujer sola y joven, le pone como cicerone a un sacerdote joven también para que le enseñe la ciudad a fondo. El autor aprovecha para enseñárnosla a los lectores, esos recorrido turísticos muy del gusto de la novela tangerina. La mujer, incomprensiblemente, se hace amiga y confidente de la dueña de un prostíbulo al que acude con frecuencia. Y, como motivo de intriga, se empieza a hablar de un posible tesoro de los judíos huidos de España o huidos de los nazis en Europa. El otro personaje importante es un empleado del consulado americano.

   Las acciones paralelas se superponen. Los personajes tienen vidas que caminan por sendas distintas pero con algunos puntos de encuentro. El autor pasa de una a otra. Le interesa más la intriga que el estilo, por eso cuesta entender los tiempos muertos, la relajación en la tensión del argumento y el contrapunto que se pierde en detalles fútiles con riesgo de hacer perder el hilo. El misterio del tesoro desaparece, se centra en el melodrama del sacerdote. Al final, el asunto es el desembarco americano en Marruecos; la operación Antorcha contada parcial y brevemente, con el centro en los activistas republicanos vascos que participaron. Entre tanto, nuevas acciones y nuevos personajes son introducidos. La historia muchas veces la cuentan los mismos personajes en unos diálogos innecesarios, mientras comen y beben es escenas repetidas.
El autor. Fotografía de Alejandro Tinoco en la solapa del libro.

   La ciudad de Tánger ofrece a los novelistas muchas posibilidades. Pero el Tánger que fue o pudo haber sido se mezcla con el Tánger idealizado, inventado o inexistente que la imaginación o el interés del novelista crea para estructurar sus historias. Tal vez por eso sea la ciudad de la mentira. La narración caleidoscópica tiende al laberinto. No aburre, pero no logra enganchar por la diversidad de acciones paralelas. 

martes, 22 de noviembre de 2016

MARRUECOS EN LA NOVELA LEGIONARIA (3): LOS DEL TERCIO EN TÁNGER de FRANCISCO TRIVIÑO VALDIVIA.

TRIVIÑO VALDIVIA, Francisco: Los del Tercio en Tánger (Editorial Artes y Letras. Valencia 1926. 269 páginas).

   Triviño Valdivia (1861-1934) fue un médico militar nacido en Adra (Almería) que estuvo destinado en Marruecos en varias etapas. A finales de la década de los 80 del siglo XIX en Melilla y en 1909 lo encontramos en Tánger. Cuando ocurrió la derrota de Annual, era coronel jefe de Sanidad en Melilla. Fue procesado y absuelto por su comportamiento en estos hechos. Más datos sobre su vida se pueden leer en el blog http://desastredeannual.blogspot.com.es/2014/01/la-sanidad-militar-durante-el-desastre.html gracias a una entrada firmada por Javier Sánchez Regaña.

   Tenía afición a la escritura, como otros médicos de la época, y de su relación con el Magreb surgieron varios artículos y, al menos, los libros y folletos siguientes: Apuntes del Magreb (Larache 1900), Cinco años en Marruecos (Madrid 1903), Del Marruecos español (Melilla 1920) y la novela Los del Tercio en Tánger (Valencia 1926). De su actividad como médico colonial se puede saber más buscando en libros como Intimidades de Marruecos (Madrid 2009) de Francisco J. Martínez Antonio, que analiza la visión de algunos médicos españoles (Ovilo –de quien toma el título-, Ladrón de Guevara y Triviño) sobre el Marruecos del finales del XIX y principios del XX.

Portada del libro de Martínez Antonio
   La novela Los del Tercio en Tánger narra las aventuras de unos legionarios españoles en la ciudad marroquí en una época en la que algunos ilusos todavía soñaban con hacerla capital del Protectorado español, y en donde se situaba el centro de actividad de la información internacional y desde donde se podían obtener buenas noticias sobre el Raisuni. El autor no es novelista y traza un relato lento, aburrido y discursivo, con una larga primera parte introductoria y unos personajes burdos. Cuatro fanfarrones similares, que encajan en el tipo de legionario desesperado, como dice el autor: …esa hueste de hombres venidos de todas partes, cada uno con su historia buena o mala escondida en la conciencia, pero todos dispuestos a morir no solo por amor a la causa que servimos, sino porque la muerte es la redención, el olvido, el descanso (páginas 56-57). Y un quinto elevado de posición, seductor y encargado de coordinar los trabajos de “inteligencia” de los cuatro legionarios rasos. Todo ello enmarcado en el consabido ambiente tangerino de juego, juerga y corrupción.

   Tarda mucho en llegar la acción, la intriga, el juego de contrabandistas y el contacto a través de tanguistas. Y cuando llega, es decepcionante. Situaciones previsibles, tópicos y fácil desenlace. Al final, los legionarios se convierten en héroes en una escenas de guerra que ganan en intensidad narrativa.
Óleo de Mohammed Sarghini
   Triviño es un personaje interesante en la historia de España en Marruecos, pero la novela no era lo suyo.


viernes, 11 de noviembre de 2016

NOVELAS DE CEUTA (3): SANTA ROGELIA de ARMANDO PALACIO VALDÉS

PALACIO VALDÉS, Armando: Santa Rogelia (De la leyenda de oro) (Pueyo. Madrid 1926. 306 páginas; Victoriano Suárez. Madrid 1926. 295 páginas. Tomo XXII de la Obras Completas (cambia la portada en ediciones sucesivas); Fax. Madrid 1949. 198 páginas; Novelas y Cuentos. Madrid 1964. 75 páginas; Círculo de Lectores. Barcelona 1996. 281 páginas).

   Palacio Valdés pertenece a una generación de grandes novelistas que vivieron entre los siglos XIX y XX. Quizás no tenga el genio de Galdós, ni el estilo de Valera. Le falta la imaginación de Alarcón. Su visión de la literatura lo sitúa en un realismo que tiene algo de pintura de la vida rural. Su pensamiento conservador y su gusto por ambientar algunas de sus obras en el norte de España, lo aproximan a Pereda. Con ese sentimiento de lo tradicional como bálsamo de los nuevos problemas de las sociedades que avanzaban. Fue un escritor de gran efecto, buen creador de historias y que conectó con el público lector de la época. Está ya un poco olvidado, aunque algunos de sus libros tienen ediciones recientes, pero nunca fuera de los manuales de historia de la literatura española. Había nacido en Entralgo (Asturias) en 1853, vivió en varias localidades de la provincia, estudió el bachillerato en Oviedo y Derecho en Madrid pero optó por la vocación literaria publicando en revistas y periódicos hasta que apareció su primera novela El señorito Octavio (1881). Le siguieron novelas de mucho éxito: Marta y María (1883), Riverita (1886), El cuarto poder (1883), La hermana San Sulpicio (1889)La alegría del capitán Ribot (1899).   Fue académico y estuvo propuesto para el premio Nobel. Murió en 1938. En su casa natal funciona un museo que tiene página web dónde encontrar más noticias sobre el autor y su obra: http://www.palaciovaldes.com/



   Del éxito como escritor derivó la popularidad, las traducciones, las adaptaciones teatrales y cinematográficas. En 1903 apareció la novela La aldea perdida, que consideró novela-poema de costumbres campesinas en el subtítulo. Un canto a la vida rural de Asturias antes de la industrialización minera. Un relato sentimental e idealizado. Casi continuación a lo que dejó en aquella historia, apareció veintitrés años después Santa Rogelia, cuyos primeros capítulos transcurren en el valle de Langreo. La segunda parte discurre entre Paris y Madrid. Y la tercera, que es la que interesa por su asunto africano, es la que tiene escenas en Ceuta.



   Ceuta ha tenido escasa atención en la novela española. A pesar de la singularidad de su situación e historia, carece de un buen narrador. Quizás lo que más ha llamado la atención es su condición de presido. Durante mucho tiempo el Código Penal español diferenciaba las penas de prisión y presidio, la segunda se aplicaba a los delitos más graves y suponía unas condiciones más penosas de cumplimiento. Los presidios se situaron en España y América pero, a diferencia de otras potencias coloniales, España careció de verdaderas colonias penitenciarias (aunque hubo proyectos para implantarlas en las islas Marianas o Fernando Poo). En Ceuta (como en Melilla, Vélez de la Gomera, Alhucemas o Chafarinas), la dureza del presidio quedaba aumentada por tratarse de lugares situados en África, encerrados en fortalezas militares. Los presidiarios pasaban por diversas fases, podían redimir penas por el trabajo y, al final de la condena y según la conducta, podían salir a la ciudad a trabajar. Algunos de ellos, al cumplir totalmente, se quedaban a vivir en estas ciudades. El asunto del presidio, que también podría haber dado lugar a buenas novelas, tampoco ha sido muy utilizado. Los presidios peninsulares tienen alguna obra como Los vivos muertos (1920) de Eduardo Zamacois o La Virgen del infierno (1928) del tremendista Alfonso Vidal y Planas, que fue él mismo presidario. Y el de Ceuta fue novelado por Tomás Salvador en Cabo de vara (1958) y, parcialmente, por Palacio Valdés en la novela Santa Rogelia. Baeza Herrazti le dedicó un estudio: El presidio de Ceuta (1985).

Edición francesa



   La novela tiene una tendencia al folletín que se agrava cuando la protagonista abandona la vida lujosa y se traslada a África. La conversión religiosa y el valor de los principios católicos que defiende el autor, operan un cambio brusco en parte previsible por los argumentos sueltos que se dejaron en la primera parte. Al novelista no le interesa la posición geográfica de Ceuta, su proximidad a Marruecos y las cuestiones coloniales. Le interesa, brevemente, la vida del presidio, las condiciones de los penados: Unos tenían un pico en la mano, otros suspendían entre las suyas una carretilla, otros se apoyaban en una barra de hierro. Era un enjambre de hombres sucios, astrosos, de caras macilentas, con ojos traidores y huidos, como los de los animales salvajes. Nada de uniforme; su indumentaria era estrafalaria y ridícula. Unos iban casi desnudos, otros abrigados con zamarrones como si estuvieran en Siberia. Todos revelaban en sus fisonomías el dolor; mas en unos ese dolor se presentaba bajo el aspecto de resignación, en otros de la ira, de la cobardía o del vicio (página 211 de la 1ª edición). Los penados constituyen la hez social, el deshecho del orden. Por tanto es el campo donde practicar las virtudes cristianas y conseguir la redención.


Ediciones italianas
   Las referencias a Ceuta son, como digo, pocas y centradas en la miseria de unos hombres condenados. No hay detalles o situaciones que establezcan los signos de singularidad de Ceuta ni su condición de ciudad española en el continente africano.
Portada de la novelización de la película de 1940
  La novela tuvo éxito y fue objeto de dos versiones cinematográficas. Una de Roberto de Ribón de 1940 con diálogos de Edgar Neville y César González Ruano, y otra de Rafael Gil de 1962.
   Armando Palacio Valdés

viernes, 28 de octubre de 2016

NOVELAS DE LA GUERRA DE IFNI-SAHARA (5): AICHA KANDISHA. LA DESPOSADA DEL DIABLO y EL VIENTO Y LA ARENA de ANTONIO REYES MATEO.

REYES MATEO, Antonio:
-          Aicha Kandisha. La desposada del diablo (BmmC editores. Málaga 2002. 235 páginas).
-          El viento y la arena (Paréntesis. Sevilla 2009. 250 páginas).
   Antonio Reyes Mateo es coronel de Infantería retirado. Comenzó la carrera militar en 1954, por lo que tuvo tiempo de servir en Marruecos y el Sahara. Hombre vinculado a La Legión y a Tropas Nómadas, asistió a la guerra de Ifni-Sahara y a la Marcha Verde. Con esta experiencia vital, y vocación de escritor, publicó una novela en 2002 que, con otro título, reeditó en 2009. En ella hay capítulos dedicados a los territorios africanos que alguna vez estuvieron bajo la autoridad española.

   Como suele ocurrir en este tipo de novela, el autor hace un recorrido biográfico del personaje principal (que puede coincidir o no, en todo o en parte, con el autor). Suelen empezar en la infancia y los motivos que lo llevan a la Academia, mezclan detalles domésticos de poca trascendencia para la trama con el hilo argumental principal. Pero, generalmente, se trata de novelas que no tienen un argumento fuerte ni una intriga definida y se escriben como novelas reportajes de vidas pasadas y hechos distintos a los que vivieron otros hombres de su generación.


   El viento y la arena (tomo el título segundo), puede ser encasillada en ese género.
   La novela discurre por espacios y tiempos diferentes. La infancia del protagonista en algún lugar del norte de España próximo a Santander. Con las necesarias noticias familiares y los impulsos amorosos de juventud. Es un hombre huérfano que se cría con el abuelo, hacendado cántabro. El paso por la Academia Militar y la llegada a Marruecos como profesional de la milicia. Son los últimos años de Protectorado y al joven teniente legionario le corresponde destino en Villa Sanjurjo (Alhucemas). Las estancias en la isla de Alhucemas y el peñón de Vélez de la Gomera, algunas referencias a Torres de Alcalá y los preparativos del abandono del territorio marroquí por las tropas españolas constituyen lo más original del relato. Entendido desde el punto de vista de este blog, es decir narrativa sobre colonias españolas.

   La novela cobra más emoción en las páginas finales cuando el protagonista, una vez abandonado el Protectorado, es destinado al Sahara. El oficial de Tropas Nómadas –como el autor- se ve en el fuerte de Ausert al mando de hombres pertenecientes a la tribu de los Ulad Delim. 1957, las bandas armadas que se rebelan en los territorios españoles tratan de conectar el norte con Mauritania y el teniente sale en persecución de un cabecilla. La tensión del momento, el miedo a la muerte, las reacciones psicológicas que el mismo autor, seguramente, vivió en su momento se transmiten en las mejores páginas del libro. Se está describiendo la batalla de Edchera, el mayor revés de los españoles en la campaña. Las páginas se cierran con un canto a la amistad y a la lealtad de los compañeros de armas y los saharauis.

   Del título de la primera edición se comprende que Reyes Mateo recoge personajes ficticios del imaginario popular marroquí para adornar el argumento. Los diablos o yenun y la Aisha Kandisha, la mujer del demonio, una especie de sirena de interior que atrae fatalmente a sus víctimas. Un símbolo de la muerte que espera y se anuncia en los momentos de combate; en general, en la vida de un hombre.
   Reyes Mateo murió el 4 de agosto de 2020. Su hija publicó en ABC del 13 de agosto de ese año la nota que se reproduce.