martes, 27 de junio de 2017

LAS NOVELAS DE MALABO (4): TINIEBLAS de FERNANDO GAMBOA.

GAMBOA, Fernando: Tinieblas (Autoedición 2016. Impreso en Polonia para Amazon. 514 páginas)

   Fernando Gamboa es un escritor nacido en Barcelona en 1970 que prefiere la edición independiente, no sé si por desencuentros y hartura de las editoriales o por decisión voluntaria. En 2008 publicó (en la editorial El Andén) la novela Guinea que, por no tener un argumento de época colonial, no ha sido mencionada en este blog. Después se ha dedicado al género de aventuras, creando relatos entretenidos, llenos de acción, con personajes bien creados dentro del género y con capacidad para enganchar al lector. Uno de sus héroes es el capitán Riley, protagonista de esta novela. Tiene una página web para el que quiera ampliar información: http://www.gamboaescritor.com/
   La novela Tinieblas se desarrolla parcialmente en la antigua Guinea española. El autor toma como argumento un hecho real que luego derivará en una historia de espionaje, acción y misterio imaginada. Durante la II Guerra Mundial, se refugiaron en el puerto de Santa Isabel un barco italiano y dos alemanes, huyendo de los aliados que dominaban los mares de África. A principios de 1942 los británicos, en una audaz operación se hacen con el barco italiano Duchessa d’Aosta e inutilizan los dos alemanes aprovechando la celebración de una fiesta en la ciudad colonial española. Los detalles de la operación se pueden leer en alguna página web como 

El Duchessa d'Aosta en Guinea

   El asunto es suficientemente atractivo para un novelista y Gamboa lo sabía al escribir la novela. Es una situación histórica compleja llena de acontecimientos. El autor utiliza sus personajes de la serie narrativa, con caracteres bien definidos y personalidades que dan juego en las situaciones complicadas. La novela comienza en Estados Unidos y lentamente va metiendo al lector en el juego de complicidades y rivalidades, amistades y enemistades que surgen en una situación bélica. Aunque no es un relato de acción trepidante como los que se escriben ahora, no le falta habilidad al escritor para ir introduciendo elementos nuevos en el desarrollo de la trama que mantengan al lector en la atención necesaria para una novela de aventuras. Poco antes de la mitad de la novela, resuelto el negocio que los llevó a Fernando Poo, la novela se marcha al Congo.



   En algunas páginas se dan pinceladas de lo que pudo haber sido la vida sin entrar en mucho detalle ni detenerse en aspectos puramente coloniales. No es el asunto del libro. En definitiva, un libro para los amantes de las lecturas amenas y de las novelas clásicas de aventuras.

viernes, 16 de junio de 2017

NOVELAS DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN MARRUECOS (3): EL HONOR DEL GUERRERO de ADOLFO HERNÁNDEZ LAFUENTE

HERNÁNDEZ LAFUENTE, Adolfo: El honor del guerrero (Cálamo. Madrid 2004. 461 páginas).

   Hernández Lafuente es un alto funcionario nacido en Ceuta, conocedor del Protectorado y autor de tres novelas aunque solo ésta sea de ambiente colonial. Sabe que abordar en la novela en final del colonialismo hispano-francés en Marruecos era un tema casi inédito y aprovechable y publicó en 2004 El honor del guerrero, que ofrece un relato de esta época en varios planos. En primero lugar, la situación personal del coronel protagonista, su visión de las cosas y su colocación histórica ante unos hechos inevitables. Por otro lado, los acontecimientos que se vivieron en los años cincuenta del siglo XX en Marruecos cuando el nacionalismo marroquí, bien organizado, comprende que están ante el final de la intervención del país por los europeos y se deciden a dar la batalla política final para lograr la independencia y gobernar el país. La acción de los servicios de información españoles, militares, y su relación con los falangistas que en esa época todavía gozaban de un gran poder. Por último, la actitud de España y Francia ante los acontecimientos.

   El honor del guerrero es una novela seria, sin concesiones al lector que busca aventuras, intriga y acción en escenarios exóticos y momentos históricos especialmente convulsos. Pero no es un thriller típico, aunque a veces utilice esa técnica narrativa. Es una novela con gran contenido político que quizás requiera de conocimientos de los acontecimientos para comprenderla. Una novela que merece una lectura pausada para comprender todos los detalles que trata. Porque el autor no solo escribe sobre el final del Protectorado, los intentos de prolongarlo con diversas fórmulas y las rivalidades franco-españolas, sino que aborda otro tema apasionante como es el poder del nacionalismo marroquí y su enfrentamiento con el modo tradicional del gobierno del Marruecos rural. En sus páginas aparecen El Glaui y el general Ufkir y sus intrigas frente al naciente Istiqlal que dominaba al sultán Mohamed V. En cada bando (españoles, franceses y marroquíes) hay divergencias y contrariedades, no son bloques monolíticos y los intereses no siempre coinciden. En el bando español, la rivalidad entre los servicios secretos del Ejército y los de Falange ponen de relieve la lucha por el poder en la España franquista.


    Más allá, el autor también quiere dar una imagen compleja del Protectorado. En el caso español, un territorio poco rentable económicamente y, en consecuencia, excesivamente militarizado y funcionarizado. Un colonialismo suave con el natural de las tierras y con cierta tolerancia hacia los nacionalistas. En ese mosaico, el autor sabe que la figura del interventor, una élite militar, merece un singular detenimiento. Hay varias páginas donde se refiere a ellos y a su manera de comprender el colonialismo, concretándolo en la figura del coronel Vega (uno de los protagonistas):
   Algunos de nosotros éramos gentes que hacíamos imposibles, porque carecíamos de los medios necesarios para realizar la empresa que llevamos a cabo. Con los reducidos capítulos que nos asignaban del presupuesto y con un ejército de alpargatas, nos atrevimos a convertir este territorio en un país moderno. Y ese esfuerzo nos vinculó a esta tierra. Amábamos nuestra jurisdicción porque estábamos unidos a ella (página 76).
   Estaba convencido de la veracidad de la obra del Protectorado: llevar a cabo la administración del país apoyándose sinceramente en los cuadros naturales; preocupándose de la formación de aquellos hombres; ejerciendo la intervención de sus gestiones de manera discreta y leal, pero también firmemente; asegurando la colaboración y la asociación constante e íntima del protector y del protegido para el estudio y solución de los problemas (páginas 91 y 92).
   Hernández Lafuente aprovecha el final de la etapa colonial en Marruecos para presentar un literario balance del colonialismo. Hay un resto bueno de aquella época, unas obras que quedaron para aprovechamiento de los marroquíes. Aunque se hicieran con imposición, a la fuerza. Incluso aunque se hicieran para aprovechar, en primer lugar, a los propios colonos que explotaban el territorio: Veintitantos años atrás aquél era un paso inseguro. Comunicaciones fiables, transporte, comercio y seguridad habían llegado con los españoles, en su acción benefactora. Pero, ¿quién se beneficiaba más de estos adelantos? (página 233).

   La riqueza de situaciones, de personajes y de acciones resume un momento histórico irrepetible.

viernes, 2 de junio de 2017

NOVELAS DE LA GUERRA DE ÁFRICA DE 1859-60 (3): ¡A LA BAYONETA! ¡VIVA LA REINA! MEMORIAS DE UN SOLDADO DE LA GUERRA DE ÁFRICA (1859.1860) de SALVADOR ACASO DELTELL.

ACASO DELTELL. Salvador: ¡A la bayoneta! ¡Viva la Reina! Memorias de un soldado de la guerra de África (1859-1860) (Archivo General. Ceuta 2011. 573 páginas).


   Acaso es autor de una obra de divulgación sobre la guerra de África: Una guerra olvidada. Marruecos 1859-1860. Pero nos llama la atención que la novela que dedica al mismo tema sea mucho más voluminosa que la historia. Quizás haya calculado mal la extensión y se ha pasado en el número de páginas. Porque tarda 175 páginas en llegar a África, el resto es un largo y pormenorizado relato de mili en el que recrea cualquier detalle minio y se extiende en circunstancias que añaden muy poco a la acción y tienden a diluir la atención del lector.


  Por lo demás es una narración muy minuciosa (hasta el exceso), bien documentada y lineal de la Guerra de 1859-60, en la que los soldados desarrollan la actividad normal de los campamentos y de las acciones de guerra y van desgranando los pequeños detalles de sus vidas particulares. Y con el final rematado con la vuelta de los supervivientes a sus lugares de origen.


viernes, 19 de mayo de 2017

NOVELAS DE SIDI-IFNI (4): TERRITORIO de MIGUEL SÁENZ.

SÁENZ, Miguel: Territorio (Editorial Funambulista. Madrid 2017. 231 páginas + 2 hojas. Postfacio de Eduardo Gallarza. Portada: acuarela del autor).

   La solapa del libro nos informa de que Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz nació en Larache, es doctor en Derecho, traductor, funcionario internacional, etc. Vivió veintiún años en África y de esa experiencia resulta esta novela. Sus estancias en Marruecos (primero Tánger, después Sidi Ifni) se debieron a que el padre era militar y tuvo destinos en esas plazas. Como correspondía a un militar interventor (que era la élite de la milicia española en el Protectorado), el padre -Basilio Sáenz Aranaz- publicó un interesante trabajo sobre el régimen de tierras.

   El relato es una remembranza bien escrita de su existencia infantil y juvenil en la pequeña ciudad de Sidi Ifni. Una larga reflexión nostálgica, más recuerdo que novela, sobre los días en la colonia; desde la descripción del territorio humano a la introspección. La descripción es muy afortunada: la situación de aislamiento, la extraña vida colonial que no se asemejaba a nada, el trato con el natural del lugar –con el indígena, palabra que Sáenz considera injustamente tratada-. El territorio marcaba grandes diferencias entre españoles y baamarainis y, dentro de los españoles, entre oficiales y suboficiales y los civiles asimilados a uno u otro grupo. Indudablemente, el sistema social del Territorio era aberrante, pero a todo el mundo le parecía natural y funcionaba sin fricciones (página 52). Las dos sociedades convivían con respeto, seguramente con mutua incomprensión y con líneas imaginarias que no se traspasaban. Extraña sociedad la ifneña. Pero amable y tal vez en definitiva, cordial (página 56). Y el autor, sin el eterno prejuicio hacia lo colonial como maldad absoluta que tiene gran parte de la intelectualidad española, nos hace ver que muchos de los españoles que estaban allí lo hacían por servicio, creyendo que ayudaban al desarrollo del territorio y sin vocación esclavista o conquistadora. Entre ellos, el padre del escritor. No se puede revisar la naturaleza de la colonización como un método de dominio totalitario, no quiero decir eso ni contradecir a estudios clásicos como el de Hanna Arendt, pero sí que hay que reconsiderar las relaciones humanas entre colonos y colonizados en la que hubo de todo, incluyendo algunas muy positivas.
Calle de Sidi Ifni, óleo de Ferrer Carbonell
   El autor extiende sus recuerdos sin convertirse en héroe. Se nos muestra como un chico retraído, muy tímido, que se asoma a la vida con mucha precaución. Interesado por la actividad intelectual y el arte, elabora su memoria de Ifni como una unión de hechos familiares cotidianos sin batallas ni situaciones extraordinarias. Por eso resulta grato: por su carga de ternura, de interpretación de la familia normal española de la época y del modo de vida peculiar que se llevaba en un lugar tan apartado. No desdeña pararse en los problemas como las enfermedades, las carencias y -al final- la guerra. El valor del libro es que ha reflejado con  sinceridad los sentimientos sencillos. En este sentido, Gallarza en el postfacio recuerda a Georges Arnaud y nos dice: … en temas de infancia, la verdad no existe: importa que el recuerdo sea sincero, no veraz (página 226).

   

viernes, 12 de mayo de 2017

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (15): NO QUIERE MORIR y ÁGUILAS DE ACERO de ANTONIO CASES

CASES, Antonio: Los amores de Alfonso Reina (Imprenta de Artes y Letras. Madrid 1923. 220 páginas + 2 hojas).
-          No quiere morir (Novela heroica). (Imprenta de Félix Moliner. Madrid 1924. 211 páginas + 1 hoja. Portada de Climent).
-          Águilas de acero. (Imprenta Martosa. Madrid s.a. 209 páginas + 2 hojas).

   Antonio Cases fue un abogado que escribió varias obras de temas jurídicos y un novelista con más de media docena de títulos. Fue también periodista o colaborador de prensa. Y de esta colaboraciones surgieron otros libros: Tánger, dignidad nacional (1922) en el que recopiló las entrevistas realizadas a personalidades nacionales sobre el contencioso tangerino y que se publicaron en el diario Marte en 1915; Al nivel (pedagogía y Marruecos) (1923) o Con el índice en el mapa.

    Cases se interesó por marruecos en algunos de sus artículos y en dos de sus novelas. En esta línea, está escrita No quiere morir, un relato de exaltación patriótica tras los acontecimientos en Marruecos. La primera edición de la novela llevó el título de Los amores de Alfonso Reina. Pero no debió gustarle el resultado a Cases que se puso a corregirla y pulirla. Lo confiesa en el prólogo: El novelista fue más allá de lo que la prudencia aconseja… Se olvidó de muchas cosas porque, sin duda, tuvo presente tan solo su condición de escritor. ¡Y es que la vanidad ciega! Con el dolor del padre que sacrifica a si hijo, he destruido la novela original y doy ahora a la luz pública esta otra, podada, mutilada, revocada si se quiere, libre, en fin, de las exuberancias y de los impulsismos de quien para seguir andando no se cuidó de mirar hacia atrás…. (páginas 11-12). No debió destruir todos los ejemplares porque algunos ruedan por las librerías de lance todavía.

   La intención del autor, que fue procesado por masón después de la Guerra Civil, está clara desde las primeras páginas. Defiende la visión ortodoxa de la bondad colonial, propia de la época, y desprecia las agresiones rifeñas contra los españoles. En esos momentos era un ferviente defensor del golpe de Primo de Rivera, quien dedica palabras elogiosas al autor. Se había derrumbado parte del prestigio militar del pueblo más militar del mundo. Un ejército fuerte se veía arrollado por turbas a quienes enloquecía el pillaje y el afán de venganza. Kilómetros y kilómetros eran abandonados por tropas que caían enseguida en poder de tribus salvajes que ejercitaban en aquéllas su ferocidad musulmana. ¡Marruecos! (página 19). Se encuadraba dentro del sector patriota de defensores de la intervención e Marruecos y de la guerra como solución definitiva para la pacificación.


   La novela transcurre en Zamora en 1921. Una pequeña ciudad provinciana en la que varios personajes notables se encuentran para hablar de la campaña de Marruecos. Podría haber ideado una intriga sobre la situación de combatientes desaparecidos sobre los que nada se sabía y la angustia de sus allegados. Pero la técnica es más simple. Es una novela de conversadores, de opiniones que –al final- parece ser la misma opinión del autor con algunos matices. De la lectura se extraen varias conclusiones:

·         La situación a la que se llegó es fruto de una larga serie de errores y negligencias de los políticos, más interesados en su posición personal que en el interés de la patria.
·         Que en ese punto los militares tienen que acudir a poner orden y restaurar el honor nacional y la seguridad. Un guiño claro al dictador Primo de Rivera por un escritor que había publicado varios ensayos de contenido militar. Y que escribe al final del libro con un epílogo de dos frases: ¡Y el cambio vino!  Lo trajo el destino de una nación que no quiere morir… (página 213).
·         Que la restauración del honor se consigue con el sacrificio de muchas personas que componen el ejército en África, desde el más alto general al último recluta. Pero el sacrificio es un deber del hombre ante la sociedad y debe asumirlo con orgullo.
   Es ejemplificador de esto el diálogo que pone fin a la primera parte de la novela:
-          Y de este modo, Santiago, si con tu regreso coincidiese el fin de la guerra… ¡qué glorioso sería nuestro amor!
-          Sí; porque, como yo, salen para África todos los soldados, y llevan fe en el triunfo.
-          Venguémonos, Santiago, de Annual, de Zeluán, de Nador, de Monte Arruit…
-          ¡Oh! Si pudiéramos borrar el pecado de ayer…, el pecado de cobardía, el pecado de incompetencia, el pecado de inmoralidad…
-          Y traer a los prisioneros, que eso es el entumecimiento de la Patria.
-          Yo creo que hoy, como hace siglos, cada soldado español lleva a África el orgullo de un rey.
-          Pero tal como los reyes antiguos, que no podían sobrevivir a su deshonor (página 89).
    Pero lo especial de Cases es su evolución personal y política y su cambio en la manera de ver los hechos. Cases publicaría después otra novela corta donde se refería a Marruecos. Águilas de acero –que da título al libro- es un relato publicado con otros tres en 1927 ó 1928 (el libro no pone fecha de edición). Se trata de una historia de aviadores sudamericanos que acaban en Marruecos. Pero la visión de Cases cambia, ya no es una novela de patriotismo sin crítica, sino que habla de la corrupción, de los negocios sucios y las malversaciones que se hacían con el dinero que el gobierno enviaba a país. La visión es pesimista, destructora. La ilusión colonial se había convertido, a los ojos del escritor, en un enorme foco de delito. Y el caudillo rifeño Abd el Krim en una sombra buscando una salida.

   Es interesante comparar esta evolución en un mismo escritor. Quizás la realidad pudiera con la ilusión y los hechos con los ideales. Cases no es un escritor brillante, su técnica es discursiva y sencilla. El lector no puede esperar hallazgos ni tensión, no hay sorpresas en la redacción. Es una muestra más de plasmación de la mentalidad colonial pero, en este caso, marcada por la evolución.


viernes, 5 de mayo de 2017

LAS NOVELAS DE TÁNGER (7): TÁNGER, TÁNGER de LEOPOLDO CEBALLOS

CEBALLOS, Leopoldo: Tánger, Tánger (Edhasa. Barcelona 2015. 685 páginas)

   Leopoldo Ceballos es un autor íntimamente vinculado a Marruecos. Nació en Alcazarquivir en 1935 y ejerció la abogacía en Tánger hasta 1962. Ingresó por oposición en el Cuerpo de Técnicos Comerciales y  Economistas del Estado. Ocupando cargos en España y en embajadas españolas. Ha sido profesor de ICADE y ha trabajado también en la empresa privada. Con esta biografía, y en esto recuerda a Luis María Cazorla, es lógico que le atraiga escribir sobre Marruecos y que esa atracción se concrete en una novela sobre cómo se vivía en la ciudad internacional. En 2009 publicó Historia de Tánger.

   Tánger, Tánger es una novela sobre la historia de la ciudad a través de varias familias.  Escrita de una manera que recuerda también la trilogía de Cazorla. Es una novela muy larga pero es verdad que la ciudad da para muchas páginas. Comienza en 1862, con la llegada del primer Cardona desde Gibraltar, y se va desarrollando como una relación de las vicisitudes familiares enmarcadas en el desarrollo de la ciudad marroquí. El último capítulo está situado en 1994. Por tanto, junto a los personajes de ficción aparecen los nombres señeros de la historia tangerina y los hechos importantes que marcaron el desenvolvimiento de la ciudad abierta. La historia de esta familia y la de los Segura es el eje principal de la obra, sitúa la acción de robo y crimen, la intriga que podemos entender novelesca por excelencia en un libro complejo. Pero no es la única. Es un mosaico, un reportaje histórico de la vida en la ciudad. Con un sentimiento nostálgico superior a la necesidad de ritmo en el libro. Y con un exceso de páginas que se traduce en reiteraciones y recuerdos innecesarios, escenas repetidas y advertencias superfluas.


   Tánger, Tánger es un relato que podemos llamar novela-ensayo en la que el autor aprovecha una trama de ficción para construir a su alrededor un árbol lleno de ramas donde desgrana las historias de la ciudad, personajes históricos que vivieron, hechos ciertos y reflexiones personales. Con todo ese bagaje, la novela pierde la cualidad de novela y se convierte en algo más. Esto puede hacer que el lector que busca la típica historia de Tánger, un thriller mejor o peor escrito o una novela clásica, huya del libro. Pero, por la riqueza de los datos contados con amenidad, se convierte en un libro imprescindible para tangerinos, aficionados y curiosos de la ciudad.

martes, 25 de abril de 2017

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (9): ANNOBÓN de LUIS LEANTE

LEANTE, Luis: Annobón. (Harper Collins. Madrid 2017. 301 páginas).
   Luis Leante es un escritor original (cuya página web puede consultarse en https://www.luisleante.com/), autor de varias novelas, que ya se había acercado al África española en su obra Mira si yo te querré con la que ganó el premio Alfaguara y que merece un comentario más adelante. Ahora vierte su talento en Annbón, la isla más remota de los territorios guineanos. Aprovecha para ello uno de los crímenes más extraños de la historia de la colonia. Y construye un relato entretenido y con una eficaz mezcla de ficción y realidad en la que lo inventado parece histórico y viceversa.

   En la Guinea española se sucedieron muertes extrañas, todas ellas susceptibles de novelarse. La del comisario regio Pedro Jover y Tovar en 1900, la del gobernador Sostoa que es causa de la novela de Leante, la de Ësáasi Eweera (Sas Ebuera), la de Acacio Mañe o la de Atanasio Ndongo. Un filón, en fin, para novelistas que buscan argumentos.
Annobón en la época de la novela
   El gobernador Gustavo de Sostoa Sthamer, diplomático, fue uno de los pocos civiles que ejercieron el cargo en Guinea. Lo nombró la República con el fin de “desmilitarizar” la administración colonial. En su segundo viaje a Annobón fue asesinado por un sargento de la Guardia Civil llamado Restituto Castilla,  que ejercía el cargo de delegado gubernamental. Uno de los cinco españoles que habitaban el lugar, los otros eran un practicante y tres misioneros. Es un episodio desconocido, salvo por los muy interesados en la historia de Guinea en época española. Sostoa aparece, ridiculizado, en la novela de Eladio Antonio Rebollo Estupendos misterios de la Guinea casi española. La versión oficial es que el sargento perdió la cabeza y que dominaba “su territorio” como un déspota sin controles. Posiblemente, por las circunstancias del caso, algo de eso debía haber en el fondo del delito porque la acción no estaba proporcionada a ninguna humillación. Pero hay autores como Gustavo Nerín que nos presenta los hechos con ciertos aires de cambio social: https://es.scribd.com/doc/295479248/Restituto-Castilla.
Sostoa. Dibujo de Blanco y Negro de 1932


   Leante aprovecha los hechos para construir una novela bien  escrita y bien trazada, pero en la que el episodio colonial es solo una excusa y las escenas en Annobón una mínima parte. Lo demás es una triste historia de destinos cruzados y puntos de vista.


Annobón

viernes, 7 de abril de 2017

MARRUECOS EN LA NOVELA LEGIONARIA (4): LA LEGIÓN DESNUDA de ANTONIO MACIÁ SERRANO.

MACIÁ SERRANO, Antonio: La Legión desnuda (Luis de Caralt editor. Barcelona 1955. 320 páginas + 1 hoja; Vassallo de Mumbert editor. Madrid 1981. 339 páginas; Librería Hispania. Málaga 2011. 314 páginas).

   Antonio Maciá Serrano nació en Elche en 1910. Murió en 1985. Fue un militar de Infantería, combatió en la Guerra Civil y desde capitán estuvo ligado a La Legión aunque también pasó por otros destinos. En 1970 ascendió a general subinspector de La Legión. Fue un hombre aficionado a la escritura, autor de muchos artículos y de novelas como Las novelas de la Calahorra (1946) o Sombra en las manos (1968). Su pasión legionaria se reflejó, entre otros escritos, en un libro de poesía Romancero legionario (1940) y, sobre todo, en la novela La Legión desnuda (1955).

   La legión desnuda es una novela peculiar que ha sobrevivido (no hay más que ver las ediciones que lleva) más que por sus cualidades literarias por expresar como ninguna otra el espíritu legionario. Y lo hace de manera que le gusta al que lo ha sentido o es un apasionado de este cuerpo. La novela se publicó en 1955 pero narra los acontecimientos primeros de este cuerpo en 1921, hasta la pacificación en 1927. En la primera parte, encontramos los hechos desarrollados en Dar Riffien y en los aledaños de Xauen y Tazarut. Cuando iban a entrar en este lugar, sede de la pequeña corte de El Raisuni, acontece el desastre de Annual y dos de las tres banderas legionarias emprenden una marcha de cien kilómetros en dos días para llegar a Ceuta y embarcar a Melilla.

   Maciá alude al combate y la manera de emprenderlo el Tercio: Desde que se crea la Legión y combate, cada sierra, arroyo o poblado se une íntimamente a la fibra legionaria; todo es a sangre y a fuego… España renace en África sencillamente porque antes del Tercio lo de Marruecos era “empresa”, compromiso; la Legión le dio color de gesta, lo cambió en una auténtica aventura de poesía que sangraba (página 135 de la 1ª edición). Pero es también una novela de legionarios y de ambiente de cuartel. El autor pretende mostrar el material humano de los Tercios. Los hombres que llegaban sin que nadie les pidiera documentación, que trataban de olvidar o de redimirse, que combatían fieramente hasta la muerte, que hacían del compañerismo una misión y volvían como hombres nuevos. Es un canto a las virtudes castrenses y al espíritu de lucha, al valor humano de lo militar. Con este propósito, es lógico que no se encuentren los aspectos más sanguinarios o escabrosos de La Legión; ni la crueldad con el enemigo ni el abuso con el amigo.

   En la segunda parte, la novela es más bélica aún.  El autor, que no vivió los hechos pero conoció testigos de los mismos, narra las primeras acciones heroicas de los legionarios: Casabona, el blocao de la muerte, la reconquista de Nador… En esta parte la novela es muy realista y posiblemente su éxito se deba a la fidelidad de la narración a lo acontecido, a la manera de luchar de esos primeros días. Dice: Así fue lo de Casabona. Más sal que táctica, menos sustancia que arrojo. Un combate rudo y empeñado de diez horas, en que la Legión se supo sacrificar, para que en tanto se realizaran las órdenes del mando (página 150). O: La Legión ya era un estilo (página 171).

   Asegurado el perímetro de Melilla, las banderas vuelven a la zona de Ceuta. El combate es lo primordial. El credo legionario se practica en cada acción y el libro se convierte en un canto al heroísmo militar, al espíritu legionario y al desprendimiento, incluso de la vida. La muerte, novia, amiga y compañera, hacía suyos a los legionarios. No se arredraron por ello y su signo los hizo más bravos (página 208). Estas páginas hay que situarlas en 1921 y en unos episodios de lucha a muerte, de combate continuo y de supervivencia. Y hay que situarlas, si se quieren comprender bien, en el ideario de unos regimientos de choque que estaban siempre en primera línea y que sufrían más bajas que otros. Fuerzas de voluntarios. El autor es un convencido de los valores legionarios que convierten a hombres sin destino en auténticos héroes, en sacrificados peones de la sociedad. Por esto, la novela sigue siendo una novela de culto para los que comparten estos ideales y en un ejemplo de un tipo de literatura militar, de campaña y cuartel, que no abunda en España.

   Es una novela cruda en los episodios sangrientos. Curiosamente, con muy pocas referencias al enemigo. Y sin ahorro en heridos y muertos.
   En la tercera parte, una vez alcanzados los últimos reductos de la resistencia rifeña, la novela se vuelve más melodramática y cae en la tentación del amor casi imposible.




viernes, 31 de marzo de 2017

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (14): ONCE OFICIALES EN TORNO A UNA MESA de VICENTE MARTORELL y EL HILO PÚRPURA de RAFAEL GIL MATÍES

MARTORELL OTZET, Vicente: Once oficiales en torno a una mesa (Ediciones Jover. Barcelona 1965. 149 páginas + 1 hoja).
GIL MATÍES, Rafael: El hilo púrpura (S.e. Imprenta Soler. Palma de Mallorca 1968. 342 páginas + 1 hoja; Ediciones Cort. Palma de Mallorca 1972. 337 páginas).
   Vicente Martorell fue un ingeniero militar catalán, hijo de otro ingeniero militar –Vicente Martorell Portas- , parte de cuya vida se desarrolló en el Protectorado. Fue autor de algunos artículos sobre obras públicas y urbanismo en Guinea y Marruecos. Pasó después a Barcelona y allí ejerció de presidente de la comisión de urbanismo. Junto a su padre fue autor del proyecto del cuartel del Bruch y autor de una historia del urbanismo en esa ciudad. Su actividad novelística empieza al final de su vida con Once oficiales en torno a una mesa (1965) y con su precuela: Once cadetes de Guadalajara (1968) en la que narraba las peripecias de los cadetes de la Academia de Ingenieros.

Cuartel del Bruch. Barcelona

   Once oficiales en torno a una mesa discurre en Marruecos en el verano de 1923, en Ifaran, y está basada en las vivencias personales del autor. Las páginas, a veces en contradicción, nos hablan de 1924. Es una novela de difícil calificación puesto que no es más que un puñado de anécdotas cuarteleras y otras de campaña contadas por los protagonistas, los once oficiales del título. La relación con la guerra de reconquista del territorio tras el Desastre de Annual, también es escasa. Pero se dan algunas noticias de la vida en una posición y del efecto de la artillería. Sin más pretensiones que loar la vida militar.



   Otra novela que trata parcialmente los acontecimientos de Annual, cronológicamente muy próxima a la anterior, es El hilo púrpura del escritor castellonense Rafael Gil Matíes. La novela forma parte de una trilogía en la que el autor dedicó a Castellón en los siglos XIX y XX. Las otras dos son Compartir el sudor (1970) y Un bastón de mariscal (1971). También es una novela que hace referencia a Marruecos solo parcialmente. Es la narración de la vida de un cabo del Regimiento Tetuán 45, de guarnición en Castellón, que tiene que acudir a Melilla tras el derrumbamiento de su Comandancia para sostener el territorio de la ciudad y comenzar la reconquista. Hay más de Melilla que de Marruecos, aunque relacionado. El autor no profundiza mucho en los hechos que conoce de referencias. Pero trata de plasmar el ambiente militar: Podréis reconquistar muchas cosas, pero hay una que no creo que consigáis haceros con ella: la vergüenza del hundimiento de la Comandancia de Melilla (página 66 de la 2ª edición). Y la situación anímica de los pobres soldados de quinta que, sin preparación ni ánimo, se vieron en primera línea de fuego. Lucas, el protagonista, se ve defendiendo la posición de Tizza. La defensa heroica y las penalidades de los sitiados es uno de los temas cásicos del argumentario novelístico colonial. Gil Matíes no profundiza mucho en el asunto, es muy descriptivo. La novela es muy larga y tiene que pasar por los hechos con cierta rapidez para dar la visión general de la vida del protagonista. Es la historia sencilla de una persona normal. No quiere el autor hacer un relato excesivamente descarnado de la situación, ni crear una novela política. Tampoco es un canto patriótico. Es una aportación más a lo que pasó, que se puede considerar desde muchos puntos de vista.

viernes, 24 de marzo de 2017

NOVELA EXOTISTA Y MARRUECOS (3): ZORAIDA de ANTONIO VERA SALAS.

VERA SALAS, Antonio: Zoraida (Novela mogrebina). La ciudad de las mil fuentes (Poema hispano-mogrebino) (Imprenta de Mario Anguiano. Madrid 1916. 146 + 49 páginas).

   Antonio Vera Salas fue un militar español de Infantería que tuvo destinos en Marruecos y Argelia, lo que le hizo conocer el país y sus habitantes. Hombre de inquietud intelectual y aficionado a escribir, es autor de varios artículos sobre el territorio marroquí publicados en la revista Memorial de Infantería, entre 1900 y 1919. Y de dos libros: Porvenir de España en Marruecos (1916) –que es una colección de carta sobre la guerra y la política colonial que se estaba practicando entonces-, y El Rif oriental (1918), que lo sitúan entre los militares africanistas ilustrados. Además, publicó dos obras de teatro Famma –ambientada en la guerra de 1911 en los alrededores de Melilla-  y El deber (estrenadas en el teatro Cervantes de Jaén en 1913), y dos relatos reunidos en un solo libro del que nos ocupamos ahora. Murió en campaña, en Kudia Rauda el 19 de junio de 1919, cuando era comandante y se luchaba contra El Raisuni cerca del Fondak de Ain Yedida. Su cadáver fue recuperado en 1922, cuando se reconquistó la posición.

   Vera trata de dar la imagen misteriosa de Marruecos que correspondía a lo que los españoles esperaban. País cerrado, cuna de leyendas sangrientas y de amores exaltados. Casi siempre detrás del gusto exotista hay una mentalidad colonial. Recrearse en describir sociedades desordenadas, violentas, injustas y, en paralelo, ofrecer el orden y la organización de un país europeo es una misma visión de las relaciones internacionales.


   Quizás hace cien años, cuando se publicó esta novela, fuera un libro novedoso y atractivo. De Marruecos se conocía poco y el exotismo modernista estaba en auge. Hoy nos puede parecer un libro poco original y con esa prosa recargada con la que los autores españoles describían los ambientes árabes: La noche reina. Las estrellas duermen en cielos impenetrables; la luna, aun vaga en otras regiones del éter; la negación de la luz es completa (página77). Otro ejemplo: La zambra seguía báquica; la alegría musulmana es como sus penas, odios y amores; grande, fuerte, intensa, salvaje y como sus ciclópeas montañas, desquiciada como sus cavernas y abismos, atrevida como las aristas de los cantiles de sus rifeas peñas, que entre brumas rompen los cielos; una zambra musulmana no tiene comparación con la bacanal parisién ni con la juerga andaluza, va más allá, mucho más lejos, y como todo pecado, los tules de su hipócrita ejecución son más tupidos que los más espesos que forje el engañador europeo (página 105). Y una intención de acentuar el misterio de oriente como una característica del país y, por ende, de este tipo de literatura. Ya sabemos el derrotero que siguen estas novelas: Raptos, musulmanes que tratan mal a sus mujeres y amores interraciales en los que el europeo redime a la bella musulmana. Y los consabidos tópicos antisemitas: … algunos hebreos, ora con negro fez, ora con el femenil y vejatorio pañuelo en sus cabezas, procuraban engañar y adueñarse del dinero, única patria que Dios les dejara… (página 84).
Tapiró. Belleza tangerina. Dahesh Museum of Art, Nueva York

   A día de hoy, los artículos y ensayos de este autor parecen más interesantes que su ficción, aunque ésta se encuadre en una mentalidad y gusto muy característico de la época en que se escribió.