lunes, 28 de junio de 2021

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (29): TRIBUTO DE SANGRE de MIGUEL ÁNGEL SANDOYA

 SANDOYA, Miguel Ángel: Tributo de sangre (Bohodón ediciones. Tres Cantos 2014. 220 páginas. Ilustraciones de Ana Vidal Rodríguez).

 

   Con motivo del centenario del Desastre de Annual, siguen apareciendo publicaciones para ofrecer perspectivas nuevas o interpretaciones distintas de lo sucedido. Nunca se ha escrito todo sobre una cuestión, aunque sea mucho lo publicado. Así Jorge M. Reverte deja su obra póstuma  El vuelo de los buitres, que es una muy buena aproximación a los hechos. Y Daniel Macías Fernández coordina un trabajo de varios autores con el título de A cien años de Annual.



   Una perspectiva diferente es la que plantea la novela Tributo de sangre de Miguel Ángel Bedoya, publicada hace siete años. Y lo es no por la temática, ni por la orientación del argumento, ni por el estilo; si no por estar dirigida al lector juvenil. El autor es profesor de instituto y de Didáctica de la Historia en el máster de Formación de Profesores. Y confiese en la solapa que usa la novela histórica como recurso en sus clases. Así que concibió una novela pedagógica para ayudar al lector a situarse en la época y en los hechos. Una actividad atractiva para jóvenes en los que hay que incentivar el conocimiento de la historia. Es autor de un libro sobre este asunto: Motivar con novelas históricas juveniles en Secundaria (CCS. Madrid 2017). Con la novela pretende un acercamiento a los hechos por parte de ese público menos habituado, una visión antimilitarista en la que los soldados procedentes de las clases bajas eran los que mayor tributo de sangre, usando la expresión del general Mola, pagaban.

   Por tanto, el autor trata de explicar con amenidad como accedían los jóvenes al servicio militar, cómo se podía pagar para librarse, cómo eran los viajes y la vida cuartelera y cómo, por azar, algunos acabaron en una guerra cruel en territorio africano. Y narra de manera clara, pero sin caer en simplicidades estilísticas, lo que fue la campaña de 1921 para que el lector joven acceda a estos hechos. En su novela hay un poco de todo lo que fue la guerra del Rif: Melilla, marcha, campamento, blocao, cautiverio y huida. El sufrimiento del soldado y la postura del moro. Tiene un trasfondo histórico veraz, se nota que ha habido una buena labor de documentación. Y enlaza con la literatura canónica del Desastre, con guiños en el texto a Sender, Barea, Lorenzo Silva o Manuel Leguineche. Si el autor tenía como misión apoyar la enseñanza de la historia, debía hacer una novela fiel a los sucesos pero sin ser exhaustivo queriendo contralo todo, y sin resultar aburrido lo que provocaría la deserción del lector. Creo que Sandoya ha medido muy bien la intensidad y el contenido del relato.




 

jueves, 10 de junio de 2021

CUENTOS DEL MARRUECOS ESPAÑOL (4)

 Hay muchos relatos, cuentos, narraciones breves que transcurren en Marruecos y tienen un trasfondo colonial. Es muy difícil mencionarlos todos, pero algunos de poseen circunstancias que los hacen reseñables en este blog. Vamos a recordar algunos y los libros en los que aparecen:

 

CEGARRA SALCEDO, Andrés: Sombras (Editorial Levante. La Unión. 1919. 148 páginas).

   Cegarra Salcedo fue un escritor nacido en La Unión (Murcia) en 1894 y muerto en 1928.  A los dieciséis años fundó la revista literaria Juventud y  en 1918 la editorial Levante con Pedro García Valdés. En esa editorial, en una edición cuidada, publicó en 1919 el libro de cuentos Sombras, de los que el primero está dedicado a Marruecos y lleva por título En la noche africana.  Una evocación con final trágico en una noche de guardia en campo africano.

 


MAIRSE, Gastón: Cuantos de amor y de guerra (Tipografía Hispano-Americana. Bilbao 1945. 163 páginas + 1 hoja).

   Un libro muy cuidado de edición aunque editado por el autor. Buen papel, buena composición. Colección de relatos de postguerra escritos por un combatiente, aunque no tienen como trasfondo la Guerra Civil española sino la II Guerra Mundial o América. El penúltimo de los trece cuentos lleva por título Tangit y se desarrolla en Tánger. Mairse en un escritor elegante que evoca situaciones, un poco melancólico. Quiere crear un ambiente y unos personajes que se desenvuelven sin que haya un argumento completo. El Tánger de Mairse es el de los musulmanes entre los que el narrador es aceptado. Es un cuento de amor.

 


ALONSO ALCALDE, Manuel: Esos que pasan. Y la muerte (Editorial Rocas. Colección Leopoldo Alas. Barcelona 1961. 167 páginas + 1 hoja).

   Este escritor vallisoletano nacido en 1919 y muerto en 1990 fue jurídico militar y vivió en Ceuta veinte años. Tuvo un conocimiento de Marruecos por su proximidad geográfica y, seguramente, por su profesión. En su colección de cuentos Esos que pasan. Y la muerte, dedica uno de ellos a Marruecos: La riada situada en 1957 en Tetuán. Una sencilla historia de cuatro páginas.

 


FERNÁNDEZ CUBAS, Cristina: El vendedor de sombras (Argos Vergara. Col. El Dragón Rojo. Barcelona 1982. 24 páginas. Ilustraciones de Monserrat Clavé).

   Dedicado especialmente al lector más joven, este cuento de Cristina Fernández Cubas, muy bien ilustrado por Monserrat Clavé, nos lleva a un Tetuán de leyenda con una historia con moraleja.



Continuará

jueves, 27 de mayo de 2021

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (28): FUEGO SOBRE IGUERIBEN de DAVID GÓMEZ.

 GÓMEZ, David: Fuego sobre Igueriben (Almuzara. Córdoba 2021. 322 páginas).

 

   Igueriben era una posición avanzada de Annual en 1921. En julio fue atacada por los rifeños, que ya habían destruido otra de las posiciones avanzadas (Abarrán), y fue tomada sin que pudieran llegar socorros a defenderla. Fue la primera ficha en caer en la Comandancia de Melilla y la que sirvió de advertencia. Tanto supuso que Silvestre, al ver el estado de la rebelión en la zona, decidió convocar un consejo de guerra para abandonar Annual. Con ello se dio lugar al desastre ya conocido. Por tanto, lo sucedido en Igueriben fu de una gran trascendencia en los sucesos de hace cien años.

   David Gómez retoma el asunto en una sencilla novela en la que sitúa de protagonista a un periodista imaginario. Este protagonista nos hace de observador de los hechos con lo que constituye una novela-reportaje. La función del oficio lo explica uno de los personajes: Este oficio es difícil “Niño”, sucio en ocasiones y lleno de canallas, pero… En cambio te permite una cosa que no todo hijo de vecino puede hacer; influir sobre miles de personas, atemorizar a os políticos y poderosos, pero, sobre todo, contar al mundo lo que pasa a tu alrededor, lo que ves, la realidad que te rodea (página 43). Consigue el reportero introducirse en el campamento cuando llega el comandante Benítez. Antes había estado en Melilla y sus conversaciones-entrevistas con los militares protagonistas de los sucesos sitúan al lector de una manera fácil ante lo que iba a suceder. Pero esta primera parte es la que tiene menos fuerza, no ayuda a crear la tensión del resto de la novela. En la página 69 el protagonista llega a Annual y, tras una noche, pasa a Igueriben y comienza el verdadero relato de lo sucedido en la posición.



Plano de la posición. De libro de Casado

   No es la primera vez que se novela este episodio. Ya comenté las novelas Tiempos de amor y muerte. El infierno de Igueriben de Fernández Barallobre  http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Fern%C3%A1ndez%20Barallobre y Doce balas de cañón. El sitio de Igueriben de Martínez Simancas. http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Mart%C3%ADnez%20Simancas

   Todo relato sobre Igueriben, incluido el de David Gómez, tienen una deuda con el libro del único oficial superviviente de la posición: Igueriben (1923) de Luis Casado Escudero, crónica en la que se detalla la vida en el lugar, el asedio, la lucha constante, el miedo y la desesperanza y el desenlace.

   El comienzo es flojo, poco interesante. El autor ha dedicado un exceso de páginas a poner al lector en antecedentes. Sin ritmo, sin tensión, sin personajes que den al relato una atracción especial.

   Pero al llegar a Igueriben las cosas cambian. La narración, que cuenta los hechos conocidos con muy pocas añadiduras, alcanza otro ritmo. Escribe con detalles lo que pasaba dentro de la posición situada, los ataques, el aislamiento de los soldados españoles que resistían el asedio sin posibilidades de recibir ayudas, la sed, el hambre, la enfermedad… Todo ello con soltura, con precisión. David Gómez escribe una novela de un género que es muy poco habitual en España, la novela bélica. Los hechos se anteponen a los personajes porque, a fin de cuentas, lo soldados en un parapeto presentan muy pocas características diferenciadoras. El lector va metiéndose poco a poco, como los mismos soldados, en la situación. Pasa por la incertidumbre, el miedo, la desesperanza, el hambre y la sed, el abandono material y la angustia ante un final cierto.

   Eso hace que esta novela sea una lectura recomendable para, desde la ficción, conocer el comienzo de los hechos que llevaron al derrumbamiento del Ejército español en el Rif hace cien años.

 

 

Monumento al comandante Benítez en Málaga

 



sábado, 8 de mayo de 2021

MARRUECOS EN LA NOVELA LEGIONARIA (10): LA CONQUISTA DE ALHUCEMAS de JUAN BAUTISTA ROS ANDREU

 

ROS ANDREU, Juan Bautista: La conquista de Alhucemas o En el Tercio está el amor (Las Palmas 1932. Tipografía La Provincia. 328 páginas + 5 hojas).


   La conquista de Alhucemas es uno de los primeros relatos sobre La Legión y uno de las novelas coloniales más difíciles de conseguir en la actualidad, tal vez porque se publicó en Las Palmas. Según leemos en el libro Periodistas canarios. Siglos XVIII-XX (La Laguna 2005) de Eliseo Izquierdo, Ros Andreu fue un periodista valenciano nacido en 1893 en Torrente. Pero su vida periodística la desarrolló en Canarias, donde fue redactor de La Provincia en 1928, de Acción entre 1930 y 1935, de Falange entre 1939 y 1945, director del diario católico El Defensor de Canarias en 1933 y de la efímera revista Triana en 1946. Murió en Torrente en 1966. Era un hombre de ideas falangistas y franquistas. La novela es fruto de sus experiencias personales como legionario.




   El autor fue legionario y nos lega un testimonio que resulta largo como novela y como libro de recuerdos. Este tipo de narración, en la que el autor quiere volcar todos sus conocimientos inmediatos sobre la situación, sobre el cuerpo militar, sobre las operaciones y lo que las antecedía, hace que se calibre mal lo importante y lo que no lo es. El testimonio de lo vivido se sobrepone a la necesidad de que exista una acción constante, una cierta intriga, más allá del reportaje de campamento y batalla. Pero, además, pronto abandona el escritor lo testimonial, lo histórico, para centrarse en una historia de amor un tanto inverosímil. Este es el principal defecto de Ros Andreu como novelista (creo que solo escribió este libro). Porque el detalle en la descripción de las operaciones es lo mejor del libro porque nos muestra el modo de combatir de la época y la manera de actuar de La Legión, pero es la menor parte. A la novela le falta ritmo e intriga y le sobran momentos muertos de tedio en el campamento. Quiere ser fiel a lo que vivió pero muchos momentos carecen de interés.

   El relato habla de las peripecias de una bandera de La Legión en el momento anterior al desembarco de Alhucemas. Comienza con la llegada de los nuevos reclutas al campamento de Dar Riffien, y su inmediata salida al campo de batalla.

   A principios de 1924, las tropas españolas quedaron sitiadas en Xauen. La situación era delicada y faltaban provisiones. Las huestes de Abd el Krim mandaba en las montañas de Beni Aros. El 29 de septiembre de ese año, las columnas españolas lograron entrar en la ciudad y los legionarios sitiados se sintieron invadidos de alegría y esperanza de que la guerra acabara pronto. Pero fue un reflejo falso. El mando tenía decidido el abandono de la plaza y la concentración de tropas en Tetuán y los alrededores, en una maniobra táctica que asegurara el control de la capital hasta que se pudiera desembarcar en Alhucemas. Se iban a iniciar unas jornadas sangrientas y de una dureza parecida a la retirada de Annual. Tarea dificilísima que costaría la vida de muchos hombres si no se atendía a la táctica de guerra especialísima para las retiradas, particularmente en territorio africano (página 103). Porque el enemigo conocía los planes españoles y estaba preparado para impedirlos: Los rebeldes…, se concentraron en los puntos estratégicos por donde necesariamente habían de pasar las tropas españolas (página 103). Y esa situación es la que prepara el autor para cantar la epopeya legionaria. Pero a la novela le falta emoción en los momentos dramáticos, no consigue trasmitir la tensión del momento de la batalla, que el autor debía de conocer bien por haberlo sufrido en sus carnes. Tiene un exceso de reflexiones y de conversaciones.



   La novela es cambiante, de ritmo cortado, mal estructurada y aburrida. Hay algo de exotismo, de amores con prostituta, de relaciones homosexuales y de activismo marxista. Todo ello se dio en las filas del Tercio, pero el autor lo introduce en el relato a capón, sin seguir una línea argumental clara, rompiendo el esquema de novela bélica y creando un libro que pierde el interés y resulta aburrido. Ros Andreu es más periodista que novelista, es mejor en el reportaje de guerra que en la trama de ficción. Las páginas de combate en los montes rifeños, si tener una especial emoción, son las las más auténticas, las vividas, las realistas. En ellas están los recuerdos del escritor y la emoción que siente por haber pertenecido a un cuerpo heroico en los momentos más peligroso de la guerra.  

   Publicada en 1932, siete años después de los hechos finales del relato. Esta distancia le quita emoción y trata de sustituirla por intrigas novelesca de poca tensión. Despacha en pocas líneas aspectos como las prácticas de desembarco en Dar Riffien, por ejemplo, y se alarga en una historia melancólica del protagonista en la que nunca se avanza. Y termina con un final forzado y ya desligado totalmente del desembarco que le da título.

 

 

 

 

domingo, 28 de marzo de 2021

LAS NOVELAS DE TÁNGER (20): ÚLTIMAS NOCHES DEL EDIFICIO SAN FRANCISCO de BLANCA RIESTRA

 

RIESTRA, Blanca: Últimas noches del edificio San Francisco (Algaida. Sevilla 2020. 338 páginas).

   Con esta novela Blanca Riestra ganó el premio Ateneo de Sevilla en 2020. La autora es gallega pero se confiesa tangerina en la dedicatoria. Es doctora en filología, profesora; por su profesión y su dedicación, y por la temática de sus novelas, es una apasionada de la literatura. Probablemente eso la llevo a Tánger para contar la historia de una pandilla de escritores.



   De todos los Tánger posibles que cabían en la ciudad internacional, la autora se fija en el de los artistas, bohemios, escritores más o menos malditos, genios pretendidos, etcétera. Es un aspecto fascinante de los últimos tiempos del Estatuto y primeros de la independencia. Un conglomerado de personajes reales que merecen ser de ficción por su riqueza, complejidad, interés en su persona y en su obra. Tal vez lo menos interesante sea su obra. Se ha hecho mención a esta sociedad en algunos relatos, incluso en los escritos por los protagonistas. Pero ahora Riestra lo pone como centro de una novela. Y nos advierte desde el principio de la condición de sus criaturas: Más que una ciudad, Tánger es una especie de hospital de degradación del espíritu. Casi nadie de los que aquí ve desearía regresar. Porque ninguno encajaría ya en sus sociedades de origen (página 28). Puede darse la vuelta a la afirmación y decir que nunca encajaron en sus sociedades de origen y por eso se fueron a Tánger. Porque eran personas distintas, peculiares, ajenos al rebaño y a las convenciones.  Posiblemente gente atormentada en mayor o menor medida que pensaban que huyendo de su ciudad iban a poder huir de sí mismos.  Y en Tánger formaron una de las distintas burbujas que existían en la ciudad. Una pequeña comunidad de extraños dentro de una ciudad en la que convivían muchas comunidades distintas con pocos lazos de comunicación. Persona interesante convertidos en grandes personajes de una gran novela.

   No estaban todavía en la era de la globalización, el oriente quedaba al alcance de la mano. Podían divertirse bien sin los límites sociales de sus países. Vivir era barato: la casa, la comida, la droga, el sexo… Una manera de vivir que la autora centra en Bowles, un escritor exotista, turista permanente, que nunca llegó a integrarse en el mundo magrebí ni a comprenderlo, pero que contaba historias coloniales que gustaban al lector occidental de la época. Un colonial excéntrico, pero colonial a la postre. Nunca tuvo la profundidad de otros escritores, Montherlant por ejemplo, que llevaban las mismas pretensiones cuando acudieron al norte de África.

   Pero no es solo la novela de unos seres raros en una ciudad rara. Hay un intento de explicar la vida de la ciudad decadente. La protagonista de la novela es la ciudad misma en la que se sitúan algunos personajes extranjeros y unos pocos locales, reales y de ficción, para comprender lo que era Tánger. Y un plano íntimo que acaba siendo principal, el de la vida de la protagonista Carmen que recuerda mucho a Laforet aunque no sea ella misma. «A Carmen Laforet no la quise poner con su nombre, porque me parece problemático y tiene familia. Su recreación se ha basado en textos y testimonios reales, pero la recreo y la hago actuar a través de un personaje de ficción inspirado en ella», decía Riestra en ABC el 1 de diciembre de 2020, en una entrevista tras ganar el premio: https://sevilla.abc.es/cultura/libros/sevi-blanca-riestra-recrea-tanger-festivo-bowles-novela-ganadora-ateneo-sevilla-202012011403_noticia.html  A esto hay que añadir una nota final explicatoria llena de humor inteligente.

   La autora usa los nombres y esconde los apellidos, pero no hace nada para impedir la identificación. Paul y Jane Bowles son imprescindibles en el relato de Tánger literario. A Emilio Sanz de Soto lo convierta en narrador de la segunda parte. En menor medida, Burroughs o Chukri. Ese mosaico social, la aparición de muchos personajes en la acción que implica una dificultad narrativa, y el protagonismo de la ciudad especial, nos lleva a lo mejor de la literatura tangerina, a Ángel Vázquez (también personaje). Pero recuerda algunas novelas de Naguib Mahfuz, salvando las distancias no solo geográficas entre Tánger y El Cairo.

   La autora no es tan joven ni tan bisoña para que su fascinación personal por la literatura le estropee una buena novela. Ha sabido huir del relato apasionado de lectora ansiosa de literatura y ha creado un panorama que demuestra dos cosas. Primero que ha hecho literatura en estado puro, huyendo de los tópicos de siempre y de los relatos donde la intriga -bien amañada por artesanos de la narración- atrapa al lector sin ningún fondo. Y segundo, que Tánger no es un tema agotado en la novela. La ciudad concebida como zona extraterritorial, extratemporal va decayendo a la vez que asistimos a la decadencia física de los personajes cuyo modo de vida no tiene más extensión. Entonces supe que todos éramos demonios y estábamos en el infierno (página 251). Es una novela de personajes, de situaciones que cambian en un buen ritmo, un mosaico en el que coloca a cada ser dentro del cuadro del que formaban parte. Deslizando su historia personal en el mismo tobogán descendente de la ciudad. Al final, ellos eran los que sobraban en la ciudad. Uno de los personajes marroquíes lo dice: …creéis que nosotros somos las comparsas de vuestras existencias y no se os ocurre que quizás seáis vosotros las comparsas de las nuestras (página 332).

 

 

 

jueves, 11 de marzo de 2021

MARRUECOS EN LA NOVELA LEGIONARIA (9): MEMORIAS DEL LEGIONARIO JUAN FERRAGUT de JULIÁN FERNÁNDEZ PIÑERO

 

FERNÁNDEZ PIÑERO, Julián: Memorias del legionario Juan Ferragut (Mundo Latino. Madrid s.a. 217 páginas).

 

   Julián Fernández Piñero fue un periodista catalán muerto en 1974. En 1921 el director de Nuevo Mundo, que era José María Carretero “El Cabalero Audaz”, le propuso que escribiera unas crónicas de la guerra de Marruecos simulando ser un legionario en el frente y así surgió el personaje Juan Ferragut. El general Salom, en su Biblioteca legionaria, indica que las crónicas de publicaron desde agosto de 1921 a febrero de 1922. Al principio, nadie sabía quién era ese legionario y se hicieron conjeturas sobre su personalidad. Incluso hubo quién fingió serlo. El misterio quedó al descubierto al publicarse esta novela, posiblemente en 1922. Tanto éxito tuvo que el autor usó ese seudónimo para sus siguientes novelas.

   Las memorias de Ferragut tienen antecedentes. En 1921 publicó esta misma novela en la colección La Novela de Noche, más reducida y con el seudónimo. Ya comentada: http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2016/07/mas-sobre-marruecos-en-la-novela-breve_13.html Y ese mismo año, en diciembre, publicó La misma sangre en La Novela Semanal, también con seudónimo y que añade en la que nos ocupa a partir de la página 141. Hablamos de ella en http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2013/09/el-desastre-de-annual-en-la-novela_18.html Fernández Piñero no era un corresponsal en el frente o en Melilla. Las crónicas que forman la novela las escribía, como señala José Francés en el prólogo, en la redacción de Nuevo Mundo. Pero la exactitud de los detalles nos indica que no eran fruto solo de su imaginación sino que estaban basadas en lecturas de los periódicos de la época.



   Memorias del legionario Juan Ferragut es la misma que Memorias de un legionario. Un relato construido por préstamos de los periodistas corresponsales y con una historia conocida: la participación de La Legión en los hechos que sucedieron al Desastre de Annual, desde que llegó para garantizar la defensa de Melilla y la  reconquista del territorio perdido. No es la mejor novela legionaria, pero sí una de las primeras. Fernández Piñero tuvo dos méritos principales: Uno, comprender el carácter épico de los acontecimientos protagonizados por el Tercio; dos, comprender el valor literario de la nueva unidad de Infantería. Vio que en el espíritu legionario, en el elemento humano variopinto, en las cotas de heroísmo y desprecio a la vida en la guerra y en el historial de acciones, había material literario. Hay que tener en cuenta que en 1922 ya se habían publicado las primeras novelas de P. C. Wren y que desde 1909 estaban traducidas al español. Ese modelo de novela inspira, en mayor o menor medida, las novelas legionarias españolas.

   La novela está escrita en forma de diario que comienza el 12 de agosto de 1921 y termina el 28 de enero del año siguiente. No es solo la plasmación de las crónicas de guerra, sino que incluye personajes y anécdotas, reales o no, de lo que el autor entendía que era el ambiente legionario de los primeros días. No lo hizo mal porque, incluso entre los militares, se pensó que era un legionario de verdad en el campo de batalla quien escribía el diario. Es la narración emocionada de una campaña, del impulso guerrero que busca la venganza, de un sentimiento patriótico sin atisbo de crítica, de elogios al mando y a la manera de llevar a cabo la reconquista del territorio. En enero de 1922, cuando todavía quedaba mucho por batallar, Fernández Piñero se debió de cansar del legionario y de sus crónicas y dio por terminado el relato.

   Escribía: Cuando estas líneas se publiquen yo ya seré un hombre fuera de la ley. Juan Ferragut habrá desaparecido. ¿Muerto? No. Juan Ferragut era el nombre supuesto de un hombre que ha amado y ha sufrido mucho; que se acercó a la Muerte en una última y desesperada esperanza y que ya en los linderos de toda negación ha vuelto a la vida por el milagro fecundo del amor (página 134). Al héroe lo vuelve desertor y termina la novela que hubiera podido continuar hasta 1925 o más. Ferragut no murió porque, como se dijo antes, fue el seudónimo habitual del escritor.

jueves, 4 de marzo de 2021

NOVEDADES EN NOVELA HISPANOAFRICANA (3): Y TU AMOR FUE MI BANDERA de PABLO CLIMENT RODRÍGUEZ, EL HOMBRE QUE CAMBIÓ UN IMPERIO de LALO SÁNCHEZ y TIEMPOS DE AMOR Y MUERTE de EUGENIO FERNANDEZ BARALLOBRE.

 

CLIMENT RODRÍGUEZ, Pablo: Y tu amor fue mi bandera (Didot. Madrid 2015. 249 páginas).

  Climent Rodríguez nació en Huelva. Licenciado en Marina Civil (Sección Máquinas). Esta novela es un relato de la participación de La Legión en la defensa de Melilla tras la rota de Annual y la reconquista del territorio perdido. Hechos conocidos vistos desde el ángulo de un teniente recién salido de la Academia que estaba combatiendo en la zona occidental cuando tiene que acudir a socorrer lo que quedaba de Protectorado en Melilla.

   Es una novela militar, una novela legionaria. Después de narrar acciones y batallas, el teniente se ofrece voluntario para una misión de información en Axdir cuando todavía estaba bajo el dominio de Abd el Krim. Como era previsible, cae prisionero. Y lo nuevo, en la parte final de la novela, es la comprensión que adquiere sobre las gentes del Rif.

 


SÁNCHEZ, Lalo: El hombre que cambió un imperio (Avant. Barcelona 2016. 280 páginas).

   Lo más sorprendente de este libro es que está basado en hechos reales. Según el autor –militar y empresario ceutí- cuenta lo que oyó a su padre que también fue militar en  el Protectorado. Así lo decía en noviembre de 2016 en una entrevista en La Verdad de Ceuta:  https://www.laverdaddeceuta.com/redaccion/noticias/redaccion/entrevistas/lalo-sanchez-presenta-su-libro-el-hombre-que-cambio-un-imperio

   La novela recoge algunos de los hechos peculiares del Protectorado a principios del siglo XX: presidiarios de Ceuta, renegados, kabileños, líderes locales, guerra… Trata de mostrar una manera de vivir en las montañas. No sé porqué unas veces escribe Yevala y otras Yebala, no sé si son erratas o está buscado. Y por las páginas discurren El Raisuni, Abd el Krim, Franco y otros protagonistas históricos. Una visión distinta de la presencia española en Marruecos, llena de amistad y esperanza.

 


FERNANDEZ BARALLOBRE, Eugenio: Tiempos de amor y muerte. El infierno de Igueriben (LC ediciones. Salamanca 2018.228 páginas).

   Es la novela de un militar, la vida familiar y profesional de un oficial que, recién salido de la Academia es destinado a Marruecos. Trata con mucho respeto, con emoción, las características de la vida castrense y la dura contienda rifeña. Aunque el autor no es militar, sino policía, su manera de narrar es parecida a de las novelas escritas por aquéllos. Creo que es muy larga en los principios, pues si lo que quería era narrar los hechos sucedidos en Igueriben, hay que esperar hasta la página 127 para que el protagonista llegue a Melilla donde éste se pone al día de los que acontecía (y el lector también) por las conversaciones de los que estaban enterados de los pormenores de la campaña. Las últimas páginas culminan con el detallado relato de la caída de la posición, contado en forma de diario del protagonista que estaba entre los sacos terreros.



lunes, 15 de febrero de 2021

NOVELAS DEL DESASTRE DE ANNUAL (27): EL LEÓN DORMIDO de MARIAN IZAGUIRRE.

 

IZAGUIRRE, Marian: El león dormido (Algaida. Sevilla 2005. 382 páginas; Algaida Eco. Sevilla 2010. 414 páginas; Lumen. Barcelona 2015.407 páginas; Debolsillo. Barcelona 2016. 406 páginas).

 

   En este año se cumple el siglo del llamado Desastre de Annual, punto álgido negativo en la posesión del territorio rifeño iniciada muchos años antes. Por tanto, es previsible que aparezcan artículos, libros, documentales, etc., sobre este acontecimiento que interesa todavía. Para muchos españoles es un hecho olvidado del que no saben nada. Incluso pudiera ser que no quisieran saber nada. Pero tuvo una importancia crucial en la España del siglo XX, marcó la crisis de la Restauración y allanó el camino a la II República, previo paso por la Dictadura de Primo de Rivera.



   Tal vez el más madrugador el conmemorar el aniversario en forma de libro haya sido Gerardo Muñoz Lorente con su reciente obra El desastre de Annual (Almuzara. Córdoba 2021), autor de una novela sobre Melilla ya comentada http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/search/label/Mu%C3%B1oz%20Lorente

 



    Una de las novelas recientes – a pesar de tener más de diez años- que mejor resume los hechos es El león dormido de Marian Izaguirre, que ganó el premio Ciudad de Salamanca.  Es una escritora bilbaína de solvencia cuyos títulos se cuentan por premios. Autora de La vída elíptica (1991), Para toda la vida (1991), El ópalo y la serpiente (1996), Nadie es la patria, ni siquiera el tiempo (1999), La parte de los ángeles (2011), La Bolivia (2003), La parte de los ángeles (2011), La vida cuando era nuestra (2013), Los pasos que nos separan (2014) o Cuando aparecen los hombres (2017). Ha ganado, por ahora, los premios Sésamo, Ana María Matute, Andalucía, Caja España, Salvador García Aguilar y Ateneo-Ciudad de Valladolid.




   El león dormido es una buena novela por muchas razones, pero es –por ceñirnos al tema del blog- una buena novela sobre la guerra de Marruecos. Supongo que a la autora, al interesarse por el argumento, se le planteó el dilema de cómo abordar el desastre de Annual con originalidad. Ya había muchas novelas escritas sobre los acontecimientos, pero el tema no estaba agotado. Por tanto debería darle un enfoque nuevo o, por lo menos, distinto. Y organiza su narración en tres planos diferentes,

   En primer lugar, plantea una indagación periodística sobre los hechos. Esto es un recurso muy utilizado, pero es una buena manera de enlazar pasado y presente de manera creíble; una forma de hacer entrar al lector actual en lo pretérito. Las peripecias del periodista que es llamado por la protagonista para contar su historia son, bien medida la eficacia por Izaguirre, la parte menos importante del libro.



   En segundo lugar, deja como un sustrato general en la novela la historia del derrumbamiento de la Comandancia de Melilla en 1921 y la posterior reconquista. Y lo hace con habilidad porque cuenta las cosas sin romper el ritmo del relato, con conocimiento exhaustivo de lo que ocurrió y del lugar, y sin caer en la novela-reportaje.  Demuestra un buen conocimiento de los hechos y los lugares, una comprensión de la historia. Reproduce los episodios, los sitúa correctamente en la geografía, conoce a los protagonistas. Hay un detalle que rompe esa fidelidad, que es llamar Policía Nativa a lo que fue la Policía Indígena; tal vez una concesión a la corrección política aunque no pone la misma objeción al hablar del Hospital Indígena de Melilla (página 202). Indígena es un término al que hoy damos carácter peyorativo y preferimos hablar de nativo, pero los nombres de las instituciones o de los cuerpos militares deberían consignarse tal cual fueron.

   Y, en tercer lugar, está la historia principal, la historia de la protagonista. La autora ha preferido ofrecer una visión del Desastre de Annual desde dos ángulos. Uno, más objetivo, en que la narradora introduce los hechos y el periodista, en menor medida, los corrobora. Pero lo importante de la novela es la visión de la protagonista, mestiza de madre bereber rifeña y padre español, que es víctima cuando desde Melilla acudió al teatro de los hechos y es tomada como prisionera. Es el elemento de originalidad de un suceso muchas veces contado. Añade el punto de vista femenino que, además, une las dos  sangres combatientes. Una mujer con una vida trágica, dura. Lucía habla en la novela de su existencia con credibilidad, sin artificios imaginativos, es una historia con mucha fuerza emotiva y calidad narrativa.

   Izaguirre tiene la virtud de enriquecer su narración con nuevos hechos y personajes, bien llevados a la acción, que impide que la atención del lector decaiga. Y culmina con un final en la época actual, que descubre los misterios del relato, y que mantiene la atención hasta la última página aunque dando un giro rocambolesco. Creo que El león dormido es una buena lectura para recordar el centenario de la tragedia española en el Rif.

 

viernes, 22 de enero de 2021

NOVELA GRÁFICA HISPANOAFRICANA (6): ¡A MI LA LEGIÓN! Y HARKA.

 

Como curiosidad, es necesario mencionar los dos primeros ejemplos de literatura de ficción sobre Marruecos llevada al tebeo. Se trata de dos comic de la Editorial Valenciana publicados en los años cuarenta del siglo XX. Muy en la línea de esta editorial caracterizada por los precios bajos para llegar a un público popular. Cuadernos apaisados con portada en color e interior en blanco y negro, y guiones sencillos con dibujos poco trabajados.

   Los dos ejemplos son la traslación al tebeo de dos películas de éxito en la España de la posguerra.

   Harka se publicó en 1941, en la colección Selección aventurera, con dibujos de José Grau (Valencia 1914-1998).

   ¡A mí La Legión! Es de 1943 y el autor es el dibujante Manuel Gago (Valladolid 1925-Valencia 1980), famoso por El guerrero del antifaz.



lunes, 18 de enero de 2021

NOVELAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA (15): LA BAHÍA DE VENUS de LUIS MARÍA CAZORLA

 

CAZORLA, Luis María: La bahía de Venus (Almuzara. Córdoba 2020. 477 páginas)

   Luis María Cazorla tiene un curriculum envidiable resumido en la solapa del libro. Esta capacidad de trabajo, la inteligencia que demuestra y su facilidad de concentración han sido necesarias para abordar su obra novelística que empezó con tres episodios nacionales coloniales dedicados a los años 20 del siglo XX en el Protectorado en Marruecos y que ahora discurre por los años 30 en la política nacional. En todas sus novelas demuestra sobrado conocimiento de la historia española contemporánea, que mezcla con ficciones que en algunas ocasiones le son familiares, y una cierta didáctica al señalar vicios que repetimos y actuaciones políticas funestas que vuelven a ponerse en juego. Algunas de estas novelas ya han sido comentadas en el blog:

http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2013/04/novelas-de-luis-maria-cazorla-prieto.html

http://novela-colonial-hispanoafricana.blogspot.com/2015/04/las-novelas-del-desastre-de-annual-5.html





   En La bahía de Venus continúa el repaso metropolitano iniciado en La rebelión del general Sanjurjo pero con una perspectiva colonial, esta vez referida a Guinea. Como en el resto de sus novelas, hay rasgos que definen el libro:

1.       Es una novela muy larga. Esto no es bueno ni malo, pero puede afectar al ritmo, a la intensidad de la lectura y a la diversidad de calidad de sus partes. Tiende a extender las partes menos importantes.

2.       Se mezclan historias de ficción con la realidad política y social de la época. Hace una labor de encaje de los personajes de ficción en la realidad pasada, juntándolos con los históricos.

3.       Tiene tendencia a explicar la acción en largas entrevistas de los personajes entre sí. Hay demasiadas escenas de café y restaurante.



   En La bahía de Venus hay dos partes diferenciadas. Una es la llegada de dos personajes de ficción, que conocimos en las novelas sobre Larache, a Guinea para iniciar unos negocios. Era una etapa de agitación económica en Guinea debido al presupuesto extraordinario de 1926 que el gobierno de la Dictadura dedicó a la colonia. Los negocios legales eran difíciles por el manejo propiamente colonial en el que los ya instalados y los funcionarios impedían la llegada de nuevos competidores. Por otra parte, estaba el contrabando y los negocios oscuros que usaban tapaderas legales como una naviera. El autor se ha documentado a fondo sobre el ambiente de la colonia, el gobernador Núñez de Prado, la corte que lo rodeaba, algunos comerciantes y el naviero Antonio Tayá. Pero no es la parte más importante del libro por lo que lo colonial pasará pronto a segundo plano. En este ambiente, el personaje inicia negocios con algunos oscuros personajes de la colonia: Tayá, el teniente Ayala y su hermano Julián.

   Los personajes reales están bien definidos, algunos mancados por su aspecto negativo como el teniente Ayala. Quizás Cazorla ha seguido el duro libro que Gustau Nerín escribió sobre su persona: Un guardia civil en la selva (2007). En esta primera parte el ambiente oficial de Fernando Poo está mejor reflejado que el privado de fiestas y juergas de los coloniales y su trato con mujeres nativas.

   Es una larga introducción para poner al lector en antecedentes de lo que significó el asunto Nombela que centrará la segunda y más extensa parte de la novela. Un escándalo de influencias políticas y pagos oscuros que, mezclado con el estraperlo según se conoció a la ruleta inventada por Strauss y Perl, acabó con la carrera política de Lerroux.



   Tayá había sido propietario de una naviera en Barcelona que quebró, intentó salvar algo de fortuna haciéndose con la concesión de los transportes intercoloniales en Guinea. Servicio que no se prestaba bien por la mala calidad de los barcos, restos de una quiebra de una sociedad más importante, y quizás también por lo escasa que era la subvención y lo mal que se pagaba. Una tormenta tropical acabó con sus dos barcos y exigió una indemnización al gobierno.

   Hasta aquí llega la parte guineana del relato, con una visión superficial de la vida colonial pero con mucha incidencia en los caracteres de algunos de los personajes notables en el territorio.

   La segunda parte se centra en los primeros tiempos de la República en Madrid, en la que desfilan protagonistas principales de aquellos años, empezando por el presidente Alcalá Zamora. La quiebra de la naviera africana se convirtió en un asunto complicado, una patata caliente que se iban pasando de mano en mano. Nombela entendía que la indemnización era una estafa preparada contra el tesoro colonial y que detrás de la insistencia del subsecretario de Presidencia Moreno Calvo habría algún tipo de comisión. El asunto no llegó a aclararse del todo pero, en el ambiente revuelto de la República, fue aprovechado para cobrar venganza y utilizado por Alcalá-Zamora para eliminar a un contendiente.

   La novela tiene la virtud de recoger ese ambiente con mucho detalle, retratar a los personajes que fueron protagonistas y dibujar el marco político de aquellos años convulsos. Pero se recrea en demasía en situaciones menores, rompe el ritmo que en engancha al lector con demasiadas conversaciones y reiteraciones como si el autor no estuviera seguro de que el lector recordara detalles ya contados.

   Por lo demás, aunque el trasfondo de la novela es un asunto colonial, la parte puramente colonial de la misma no es ni la más extensa ni la más mollar.